Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Venezuela acerca de convertirlo en estado 51, no deben interpretarse de forma literal ni como un discurso oficial, ya que suele «flotar ideas» o aplicar presión psicológica. Otros actores clave de su gobierno, como el secretario Marco Rubio, mantienen el foco institucional en la transición y la estabilización
«La respuesta corta es no, esto no es algo que va a suceder en la realidad. El presidente Trump de hecho ha dicho lo mismo sobre Canadá, Groenlandia, Panamá, Cuba, hasta hablado de invadir México. Entonces en ese sentido no se puede interpretar literalmente (…) Es una forma de dar presión psicológica al gobierno de Venezuela», dijo Iván Rojas internacionalista en el programa de «Análisis de Entorno».
Según Rojas, tras la ruptura en 2019, la relación entre EE. UU. y Venezuela se ha recuperado con relativa rapidez (en un lapso de unos cinco meses o menos) mediante una comunicación directa entre Donald Trump y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
En cuanto a la reconfiguración de alianzas internacionales, el experto destacó que el acercamiento con Washington ya está generando un distanciamiento real con socios históricos como Rusia e Irán, evidenciado en la postura moderada de Caracas ante eventos geopolíticos recientes y en la salida de operadores extranjeros del país. La relación comercial con China se mantendrá en los márgenes debido a su peso global, aunque se redirigirá flujo petrolero hacia EE. UU..
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