En Playa Surfista, en Mare Abajo, descubrimos hace un mes una Ciudad bendita. Un campamento liderado por Zaida Garnier, quien en entrevista con El Nacional mostraba preocupación por el tiempo libre de los niños de esta comunidad en La Guaira y por eso pedía algo sencillo: un lápiz y un cuaderno para educar.
«No quiero que pasen todo el día metidos ahí en esa carpa caliente, quiero que ellos tengan algo que hacer«, dijo en ese momento esta sobreviviente de la tragedia, sin imaginar que su deseo no solo se haría realidad, sino que se exponenció de tal forma que ahora este refugio tiene su propia escuela.

Ciudad bendita ahora tiene una escuela
Ahora que este proyecto se materializó, se siente agradecida con Dios por esta bendición. Su intención fue apoyar a los pequeños con actividades que les sumen luego de los sismos que devastaron con mayor incidencia al estado costero.
«Quería ponerlos a hacer algo útil y que no se olviden de la escuela, que es fundamental para ellos el aprendizaje. De eso se trata, de enseñarles a todos», afirmó.

Siente que en su vida aparecieron madrinas y padrinos para lograr su cometido de ayudar a quienes más lo necesitan. «Me siento feliz, agradecida con Dios y con mis niños que les gusta aprender», dijo.
Ahora que la escuela está funcionando con la playa de fondo, han aumentado sus ganas de seguir adelante por ellos, para acompañarlos en este proceso.
Zaida Garnier insistió en que este tipo de historias demuestran que los guaireños necesitan ayuda y por eso pidió que no los dejen solos. «Ayúdenme a ayudar. Quiero apoyar a los niños en la enseñanza a leer, a querer, a respetar, a abrazar», destacó sobre cómo otras personas pueden sumarse con la donación de otra carpa, ventiladores, cuentos, libros, útiles escolares o material educativo.

«Nosotros nacimos el 24 de junio»
Una de las lecciones más grandes que le ha dejado a esta venezolana fue el sobrevivir a los terremotos de 7,2 y 7,5 que han dejado al menos 6.125 fallecidos, según cifras del gobierno de Delcy Rodríguez. Por eso siente que debe apoyar a su gente lo más que pueda, porque está viva y sana.
«Nosotros nacimos el 24 de junio, por eso queremos que los niños tengan un lápiz y un cuaderno», explicó sobre cómo esta fecha es trascendental para plantearse nuevas metas luego de la tragedia.
Zaida Garnier proyecta que los niños puedan tener también algunos uniformes para sentir que están en la escuela y no dejar a un lado la importancia de la educación en sus vidas. «Una bermuda y una franela blanca, quién sabe si sale un sastre por ahí», dijo entre risas.

Cuando las redes influyen de forma positiva
La historia de Zaida Garnier se viralizó en redes sociales y llegó a personas que se conmovieron con su petición y por eso decidieron ayudarla.
Yorky Pedrón, presidenta de la fundación María Mano Amiga, explicó las razones por las que quisieron contribuir desde distintos lugares con esta causa. «A mí me llamaron de otros países a preguntarme si yo conocía a esa señora del video, si era de verdad. Yo soy guaireña, pero me crié en Los Teques y vine a constatar lo que decía ese video. Por eso, quisimos ofrecerle nuestro proyecto Lápiz y cuaderno», indicó.
Junto con Zaida Garnier trabajó su equipo durante dos semanas para buscar todo lo necesario para la escuela, desde la carpa que instalaron en un lugar que les habilitaron hasta las mesas, sillas y estantes que han usado para ubicar lo necesario para enseñar.

Apoyo internacional y local
En esta iniciativa han contribuido instituciones como la Fundación Equipo Solidario, de Bolivia, y la Congregación Marta y María, de Guatemala, y las empresas venezolanas Grupo Élite y Mini Bruno Sucesores. «El concepto de Lápiz y cuaderno es que el niño con esas herramientas tan sencillas pueda lograr sus sueños», señaló Pedrón sobre el objetivo de este programa.

Pedrón reconoció que muchos piensan en el tema alimentario y de salud cuando ocurre una tragedia, pero siente que el lado educativo también debe estar presente. «Educar a un niño que tú lo lleves de la mano puede ser más adelante un profesional. Entonces por eso siento que la parte educativa, con amor, transforma», añadió.
En la escuela instalada en la playa está la maestra Eli Blanco, quien forma parte de María Mano Amiga, en el sector Pozo de Rosas, en Los Teques. Ahora que se han trasladado a La Guaira, sienten que es necesario ayudar a los niños con entornos agradables y educativos.
«La intención es que puedan renacer esos sueños y que no sientan el cambio tan fuerte, que sea algo familiar para ellos», explicó.
Sueños que renacen
Para Blanco, este tipo de experiencias le ratifican que no se equivocó al elegir esta pasión: «Educar, para mí, es lo más hermoso, es un estilo de vida. Yo siento que ser educador no es una profesión, sino que es algo que vas construyendo y que se va haciendo parte de tu día a día«.
En la escuela Lápiz y cuaderno hicieron un primer censo el 5 de agosto así como consultas a padres para definir las principales necesidades que tienen los niños del sector y ayudarlos con refuerzo pedagógico y recreación.

Ahora, en el refugio de Ciudad Bendita, no solo la esperanza los sostiene; también se apoyan en herramientas educativas para soñar un futuro distinto.
EL NACIONAL