En situaciones de crisis o emergencias sísmicas, la velocidad no debe sacrificar la verdad. El periodista debe aplicar el protocolo de triple verificación, usar fuentes oficiales o especialistas académicos, y evitar difundir rumores, cadenas de WhatsApp o audios anónimos.
Edgar Cárdenas Secretario General del Colegio Nacional de Periodistas, comentó que el rol del periodista es dar serenidad, usando un tono descriptivo y neutral. Se debe respetar la dignidad humana evitando el morbo, los primeros planos de rostros en shock, llantos o heridos, protegiendo especialmente la identidad de los menores de edad.
«En una emergencia sísmica un rumor puede costar vida. Los periodistas debemos activar el protocolo de triple verificación y no difundir ninguna información que no provenga de fuentes técnicas oficiales o de especialistas académicos debidamente identificados (…)El dolor de un magnificado o la pérdida de un familiar no son un espectáculo. Por eso insistimos en exhortar a los colegas a evitar los primeros planos de rostros en shock, llantos descontrolados, cuerpos heridos. Esto no aporta valor informativo y más bien lesiona la privacidad de las personas en un momento muy vulnerable», dijo Cárdenas.
Un tema destacado es el filtro ético en campañas de recaudación, el periodistas señaló que los medios deben aplicar la debida diligencia antes de difundir estos operativos de ayuda ya que es necesario verificar la personalidad jurídica de las ONG, exigir informes médicos en casos individuales, priorizar cuentas bancarias institucionales y, de no poder verificar el destino, canalizar el apoyo a grandes organizaciones reconocidas.
Cárdenas resaltó que la protección de datos personales sigue vigente en una catástrofe. No se deben publicar listas con cédulas, teléfonos o direcciones exactas sin autorización. Además, una vez localizada una persona desaparecida, se deben retirar sus fotos y datos de las plataformas digitales para garantizar el derecho al olvido.
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