El doblete sísmico del pasado 24 de junio ha dejado millones de dólares en pérdidas materiales. Venezuela se enfrenta ahora a la necesidad de destinar recursos para las labores de reconstrucción de las zonas afectadas, en una economía que venía recuperándose de una crisis compleja. Por ende, muchos han pronosticado un decrecimiento del producto interior bruto nacional en este 2026.
No obstante, para el economista Raúl Córdoba, tales escenarios pesimistas podrían no concretarse. El experto, miembro del Observatorio Venezolano de Gasto Público de Cedice Libertad, puntualizó que la inversión en las labores de reconstrucción podría disparar el empleo y facilitar la reactivación del consumo.
«La reconstrucción de las distintas zonas afectadas moverá la economía al impulsar la construcción. Esto aumentará el empleo. La reconstrucción será exitosa en la medida en que esto sea sostenible en el tiempo y nos ayude a construir una nueva normalidad», dijo Córdoba.
Igualmente, Córdoba indicó, durante la entrevista que tuvo en Fedecámaras radio, que los recursos que se destinen para la reconstrucción deben administrarse con transparencia. Este requisito permitiría incrementar la cantidad de instituciones y empresas dispuestas a invertir en proyectos de infraestructura y evitaría que se imprima masivamente dinero inorgánico para financiar los nuevos desarrollos urbanísticos.
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