El diputado de la Asamblea Nacional, Jorge Arreaza, aseguró que tras el la demolición controlada de la torre C del urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, en Playa Grande, parroquia Urimare del estado Vargas, se trabajará para «tratar de retirar el resto de los cuerpos» apegándose a los protocolos correspondientes. Destacó que tras el procedimiento ya no hay riesgo de colapso «con personas trabajando ahí».
El parlamentario dijo a TalCual que la demolición se hizo «precisamente para que ahora podamos buscar todos los cuerpos. Hasta el último». Agregó que ha tenido información de que hay personas fallecidas que no han sido reclamadas por sus parientes. Al respecto, enfatizó que también serán recuperados. «Vamos a buscarlo a todos», dijo a este medio.
«Ya no tenemos un gigante de diez pisos cayéndose, sino unas lozas que se pueden mover con maquinarias y comenzar a darle a la gente el derecho de tener el cuerpo de sus familiares después de esta tragedia», mencionó.
«Es una segunda fase», explicó Arreaza. No precisó cuánto tiempo podría demorar la fase de levantamiento de lozas y búsqueda de cuerpos. Sin embargo, detalló que tras el procedimiento, que se produjo alredor de las 04:09 de la tarde, se podrá levantar lozas y trabajar, posiblemente en simultáneo en el hallazgo de personas fallecidas.
«En en ciertos espacios hay galerías en las que, me explican los expertos, se pueden ir trabajando hacia abajo. Creo que puede irse trabajando», expuso.
De acuerdo con el funcionario, «ahí (en la torre C) no quedan tantas personas, según los mismos familiares. Donde quedan más personas es en la torre D, que ya había colapsado, pero estaba en riesgo de que le cayera el edifciio encima y por eso fue hacia el oeste (la demolición)».
Familiares del Luisa Cáceres esperan que el Estado cumpla
Ana Keila Moreno es familiar de cuatro personas que vivían en el Luisa Cáceres de Arismendi. Su pariente lideraba la jornada oftalmológica que reunió a gran parte de los vecinos en la planta baja de la edificación. Tras sonar una detonación, abrazó a sus familiares. “Sabemos lo que esto significa”, dijo a TalCual.
Pidió al gobierno que ahora establezcan protocolos para recuperar los cuerpos.
«Ya desde ayer dejaban acercarse un poco, pero no demasiado, porque estaban preparando lo detonantes. Hoy en todo el día no han dejado pasar», relatól. Sobre el momento de la demolición contó que «fue un sonido muy fuerte» que a ella y dos parientes les tomó por sorpresa debido a que, les había informado, los funcionarios, que la acción se ejecutaría entre las 05:00 y 06:00 de la tarde.
Ana Keila Moreno espera recuperar los cuerpos de su primo José Moreno, su esposa Shirley y su dos niños. El hombre era bombero. El lideraba el operativo de oftalmología que se hacía ese día en la torre.
«Esperemos que este procedimiento nos permita recuperar sus cuerpos, que por el tiempo entendemos que están descompuestos, pero al menos poder reconocer algo», añadió.
Solicitó la llegada de maquinarias, que quiten las lozas y se trabaje sin peligro. Agregó que ningún rescatista se atrevió a ingresar a la estructura por el riesgo que esto representaba.
«Sí, seguiremos viniendo», respondió Moreno al unísono con otra mujer que la acompañada. «Pedimos que sean cuidadosos para sacar los restos de las personas», añadió la persona que no se identificó.
TAL CUAL