Un equipo de expertos se desplegaron para evaluar las áreas afectadas luego de los terremotos del pasado 24 de junio; Dicha revisiones fueron supervisadas aplicando las normativas correspondientes para que los ciudadanos estuvieran al tanto del estatus de sus viviendas tras los desastres presenciados.
María Eugenia Korodoy ingeniera estructural señaló que se han realizado aproximadamente 28 mil inspecciones en un lapso de cuatro semanas. En el estado Vargas, el promedio arroja que la mitad de las edificaciones evaluadas se encuentran en semáforo verde, mientras que la otra mitad se ubica entre rojo y amarillo.
Un punto resaltado por la experta fueron las imprudencias notorias durante el recorrido de inspecciones. La causa más notable de vulnerabilidad estructural detectada es la falta de mantenimiento (filtraciones y humedad), incluso en construcciones recientes. A esto se suma la colocación inadecuada y sin cálculo de cargas pesadas como tanques de agua, antenas y vallas publicitarias, además de la alteración del suelo por el uso no registrado de pozos de agua.
Por otra parte, Korodoy señaló que el evento sísmico se comportó de forma atípica mediante un «pulso» que impidió la disipación de energía tradicional de los edificios, destruyendo la capacidad de las columnas (efecto panqueca). Esto obliga a la comunidad científica a repensar las normas sismorresistentes y el reforzamiento de estructuras antiguas.

Prevención empresarial
Citando los datos de la ONU, se destacó que el 75% de las empresas que no incluyen la gestión de riesgo en sus análisis cierran en los tres años posteriores a un desastre.
«La visión del riesgo debe ser sistémica. Cada dólar invertido en prevención se traduce en 40 o 50 dólares que gastamos en la atención de la emergencia. No es una labor de un solo analista; es un compromiso transversal que va desde la presidencia de una empresa hasta la persona que hace la última compra», dijo Korodoy en el programa de «Marca UCV».
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