Las ciudades de Venezuela han experimentado en sus paredes y calles la vorágine de un país atravesado por cientos de crisis. El afán modernizador, alimentado durante el siglo XX con el dinero del petróleo, derribó muchos vestigios del pasado. No obstante, algunas edificaciones antiguas permanecen en pie, cual reliquias legadas por los ancestros. Tal es el caso de «La Casa de las Carretas», en la calle Sucre de Los Teques.
Atravesar la entrada de esta casa, construida en 1908, es transportarse a una época de plantaciones y caminos de piedra. Los propietarios del espacio, el matrimonio conformado por Alejandro Caputto y Carlota Baptista, sirven de custodios del lugar y guías en este viaje. Ambos han hecho aquí un museo en donde apreciar decenas de artefactos históricos. Además, también atienden un restaurante dentro de la residencia, con la idea de sufragar una parte de los costos de mantener la centenaria estructura.
Caputto explicó que la edificación le fue legada como herencia por su tía, Luisa Amelia Trujillo. Ella fue hija de los dueños originales de la vivienda. El nombre «Casa de las Carretas» no fue un invento aleatorio, sino que se vincula con el negocio familiar y con la economía venezolana de principios del siglo XX.
«La casa funcionó como compañía de transporte de carretas hasta aproximadamente 1927. Cualquiera podía contratar una carreta para transportar mercancías desde Los Teques a lugares como Caracas, Maracay y hasta San Fernando de Apure», contó Caputto.
Entre las mercancías que eran objeto de este comercio se encontraban el café y diversas herramientas. Igualmente, se explotaba intensamente la cebadilla de las montañas mirandinas. Esta planta servía en otras latitudes como insecticida y plaguicida.

Conservar un edificio centenario: oportunidades y retos
Caputto no es solamente un guardián pasivo del fragmento de pasado de este lugar de Los Teques. Él es arqueólogo e hizo una recopilación de objetos históricos que se pueden apreciar al visitar el lugar. Igualmente, su esposa Carlota Baptista es artista plástica. Por ende, ambos han echado mano de su inventiva para hacer de este sitio un punto de encuentro en la capital mirandina.
En la actualidad, el emprendimiento del restaurante funciona de lunes a viernes desde el mediodía hasta las 3 de la tarde. Se ofrecen platos variados, predominando la gastronomía criolla. El espacio tranquilo de «La Casa de las Carretas» funciona como el ambiente ideal para reencontrarse con los sabores autóctonos, preparados con maestría por la señora Baptista.
En el mismo sentido, el telón de fondo de una casa centenaria es propicio para la contemplación de aquellos tiempos de la Venezuela anterior al petróleo. Un país de caminos de tierra, caballos, plantaciones y naturaleza incógnita. Por ello, la colección del señor Caputto encuentra su acomodo perfecto junto a los objetos originales de la vivienda.
«La casa conserva las vajillas, las camas y el mobiliario original. De mi propia colección hemos sumado armas, como bayonetas. También tenemos juguetes antiguos y máquinas de coser o herramientas de uso cotidiano», explicó Caputto.
No obstante, mantener el inmueble de 1908 entraña desafíos considerables. La estructura conserva su originalidad en un 95%. Por lo tanto, el paso del tiempo y las inclemencias del clima comienzan a notarse.
El techo del inmueble, hecho en palma prapa y lodo apisonado, ya acusa un deterioro significativo. De hecho, presenta múltiples filtraciones y empieza a desprender fragmentos. Además, el terremoto del pasado 24 de junio agravó los problemas. En el zaguán se observan grietas generadas por el movimiento telúrico.

Conservar el pasado por el futuro de Los Teques
Ante estos retos, Caputto ha intentado responder gestionando los recursos del restaurante y esforzándose en reparar lo que puede de la edificación centenaria. Sin embargo, reconoce que necesitan ayuda económica de las autoridades locales o de algún grupo interesado en la conservación patrimonial.
«Actualmente no recibimos ningún tipo de aporte de alguna institución gubernamental o de un grupo privado. No hemos tenido respuestas de la Alcaldía de Guaicaipuro», señaló Caputto.
El arqueólogo refirió, durante la entrevista que tuvo en Fedecámaras radio, que los recursos que pudieran donar serían invertidos en atender prioritariamente el techo de «La Casa de las Carretas». En este caso, la estructura de palma prapa podría cambiarse por un tipo de machimbrado de bajo costo. La idea es legar este espacio para las futuras generaciones en el mejor estado posible.
«La función de nosotros es que existan museos como los hay en el resto del mundo. Estamos comprometidos con el rescate de nuestra memoria histórica y nuestro sentido de pertenencia», concluyó Caputto.
Quienes deseen realizar algún aporte pueden ingresar a la página de Instagram de la «Casa de las Carretas» o escribir al 0424 – 237.80.51

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