Durante años, las redes del país sufrieron desinversión debido a que las tarifas estaban congeladas o restringidas a montos muy bajos (por ejemplo, cobros de un dólar o menos por servicios de triple play con telefonía, internet y cable), lo que hacía imposible generar ingresos para reinvertir en mejoras. Con la evolución tecnológica, el hogar promedio pasó de tener un solo dispositivo conectado a contar con cerca de 30 equipos inteligentes (electrodomésticos, pantallas, etc.), lo que exige conexiones de fibra óptica con alta velocidad y menor latencia.
Eduardo Stigol, fundador de Inter comentó que a pesar de los retos regulatorios y económicos del pasado en Venezuela, la empresa logró articular un plan de financiamiento para desplegar un backbone y redes de fibra óptica en todo el país, permitiendo escalar el servicio corporativo y residencial.
Esta infraestructura central se planificó con una capacidad muy superior a la demanda inicial de ese momento, lo que permitió que la inversión gruesa ya estuviera hecha. Gracias a esto, hoy la red está preparada con una mínima inversión adicional para absorber el crecimiento masivo de datos, la demanda (B2B) y los futuros retos tecnológicos
«Nosotros le decíamos al regulador que la gente puede pagar más si le damos un buen servicio… El resultado de esto fue que tenías una motivación para invertir porque el usuario iba a poder recuperar el dinero , y ya prácticamente tenemos toda la red del país en fibra óptica de última generación«, fueron las palabras de Stigol en el programa de «Tecnofinanzas».
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