Categoría: Noticias Recientes

  • Cinco salarios mínimos cuesta comprar el uniforme de educación física en Caracas

    Con cada año escolar que se avecina, se pone de manifiesto la preocupación de los padres por costear el uniforme. En el Mercado de San Jacinto, ubicado en La Hoyada, en Caracas, un uniforme de educación física (mono deportivo y franela blanca) se conseguía el 29 de mayo entre Bs. 4 millones 700 mil y 6 millones 300 mil bolívares, según constató Efecto Cocuyo en un recorrido por tres locales. En ambos casos, se necesitan alrededor de cinco a siete salarios mínimos para costear las piezas.

    Uno de los vendedores consultados, quien no quiso ser identificado, sostenía una hoja de papel con números escritos a lápiz y rastros de varios borrones. “Los precios cambian todos los días. Los proveedores a veces nos fían la mercancía a un monto, pero cuando regresan dicen que todo subió. Por eso nosotros también debemos subir. Si no, ¿cómo hacemos?”, dijo.

    Daniel García, empleado de otro local, indicó que la dueña del negocio confeccionaba los uniformes. Sin embargo, con los altos costos de las telas y de los elásticos o los cuellos, resultaba más rentable adquirir la ropa hecha.

    En septiembre del año pasado, en el mismo mercado las chemises amarillas y rojas para los preescolares tenían un valor de 25 mil bolívares. El 29 de mayo de 2018 el precio más económico en que se consiguieron estas piezas fue de2 millones 800 mil bolívares, lo que representa un alza del 11.100%.

    Esta aumento se relaciona con la proyección que hizo en 2017 el Fondo Monetario Internacional (FMI). La organización previó que en 2018 la inflación sería casi del 14.000%.

    En dos establecimientos ubicados en elmunicipio Chacaolos precios eran mucho más elevados. El 30 de mayo los monos deportivos oscilaban entre 6 millones y 16 millones de bolívares.

    El precio más alto de las chemises para estudiantes de bachillerato (azules y beige) fue de 11 millones 600 mil bolívares, mientras que el costo de los pantalones escolares variaba ese día entre 9 millones y 15 millones de bolívares.

    Zapatos subieron hasta 7.000%

    En un recorrido por tres zapaterías en los alrededores de la Plaza El Venezolano, en el centro de Caracas, los precios de los zapatos escolaresoscilaban entre Bs. 12 millones y 17 millones de bolívares. Respecto a los costos que registró Efecto Cocuyo en septiembre de 2017, los montos tienen un incremento de más de 7.000%.

    En las zapaterías del bulevar de Sabana Grande el jueves 31 de mayo, los zapatos deportivos tenían un valor de entre Bs. 27 millones 900 mil y 29 millones 800 mil bolívares.

    Las medias blancas largas se consiguieron en un millón 800 mil bolívares enLa Hoyada y en 3 millones en establecimientos de Chacao.

    Solidaridad entre padres

    Adelba Taffin, miembro de la Asociación de Padres Organizados en el estado Carabobo, dijo a Efecto Cocuyo que han empezado a hacer contacto con sus redes en función de realizar jornadas “para que los representantes puedan donar uniformes y/o útiles escolares o, en su defecto, venderlos a precios accesibles“.

    Recordó que hace unos años se promovió una campaña “en la que se le pedía a los bachilleres no rayar sus chemises beige, sino darlas a algún alumno” que tuviera necesidades y escasos recursos económicos.

    Taffin consideró que, aunque no hay cifras oficiales, el fenómeno de ladeserción escolar es preocupante y es necesario unir esfuerzos para garantizar que los niños y adolescentes cuenten con las condiciones necesarias para mantenerse en las aulas. Celebró que las escuelas sean flexibles con la exigencia de los uniformes.

    En el año 2015, el Ministerio de Educación estableció en la Gaceta Oficial 40.739 que “las y los estudiantes que por razones plenamente justificadas no usen el uniforme escolar, debe permitírseles la entrada o permanencia en clases y demás actividades escolares hasta tanto se mantengan las causas que motivaron su incumplimiento”.

    Confección comunal

    Aristóbulo Istúriz, ministro para las Comunas, informó el 30 de mayo que las comunas de todo el país iniciaron “la confección de 4 millones de piezas de uniformes escolares, gracias a la entrega de la materia prima para su producción”.

    En su cuenta de Twitter, aseguró que la instrucción “servirá para beneficiar con 1 millón de kits de uniformes escolares a nuestros niños y niñas”. Istúriz no precisó cuál sería el monto de los combos ni cómo se realizaría la distribución.

    En septiembre del año pasado, este tipo de combos incluía dos franelas blancas, una chemise, un mono y un pantalón escolar por un monto de 20 mil bolívares. Las piezas eran entregadas a través de los Comités Locales de Abastecimiento (Clap), en su capítulo textil.

     

    Créditos: Efecto Cocuyo

     

    Lea también:

  • Calculan que la inflación de 2018 pasará el umbral de 100.000%

    El poder adquisitivo continúa en declive: un trabajador que gana salario mínimo –1 millón de bolívares– debe laborar 2,5 años para poder comprar por lo menos 9 de los 60 productos que integran la canasta alimentaria familiar. Hasta la semana pasada se necesitaban 25,14 millones de bolívares para adquirir un cartón de huevos, un litro de leche, un kilo de carne mechada, de pollo, de queso guayanés, de jamón de pierna, de café, de azúcar y de pasta.

    Desde que Venezuela entró en hiperinflación en octubre de 2017 –cuando superó por primera vez en su historia la barrera de 50%– los precios de los productos han aumentado semanalmente, según comerciantes, una realidad que angustia cada día al venezolano por la acelerada pérdida de su capacidad de compra.

    Henkel García, analista financiero y director de Econométrica, afirmó que de mayo de 2017 a mayo de este año el poder de compra del ingreso mínimo –salario base y bono de alimentación– cayó 94,2%, mientras que la inflación del mes pasado fue de 99,2%“,

    Para ilustrar la abrupta caída del poder adquisitivo, el economista dijo que con el ingreso mínimo de 2007 una persona compraba lo que actualmente adquiere con 100 millones de bolívares. Hace 11 años el salario mínimo era de 614,79 bolívares, después de que el fallecido presidente Hugo Chávez decretó un aumento.

    En el mercado municipal de Chacao un consumidor, que prefirió no identificarse, contó que hace 3 semanas pagó 2 millones de bolívares por 5 kilos de pollo. El sábado 26 de mayo esa suma de dinero le alcanzó para uno solo. “Tuve que poner más dinero para comprar el pollo entero. Me siento frustrado”, expresó. El kilo costaba el jueves pasado 1,54 millones de bolívares.

    En otros dos frigoríficos todos los comerciantes estaban desocupados por la ausencia de clientes. En una venta de cochino, los tres empleados conversaban entre sí. Un hombre se acercó y preguntó por los precios de algunos productos. “Mañana serán otros”, afirmó uno de los trabajadores. “Esos ya son viejos, de la semana pasada”, agregó su compañero. Su par aseguró que todas las semanas aumentan los precios.

    Ante el notorio descenso de compradores en el mercado de Chacao, una vendedora de hortalizas recordó que antes el recinto estaba tan lleno que se hacían colas para pasar las tarjetas por los puntos. Ahora, por la caída de las ventas, pide a los proveedores menos hortalizas para no perderlas.

    En una venta de carne también disminuyó la cantidad de pedidos. Los ocho empleados estaban ociosos. “Algunos pasean por allí”, dijo uno. Un kilo de carne mechada costaba 4,65 millones de bolívares.

    “Antes podía comprar una pieza de carne, un kilo de pollo y pescado. Ahora, a pesar de que todo lo que gano lo gasto en comida, llevo un mes sin comer proteína animal. La sustituyo con la vegetal”, relató una mujer que se encontraba en el mercado municipal. Y añadió: “Me siento abusada”.

    En el mercado muchos productos pasaban del millón de bolívares, el salario mínimo. Un kilo de queso guayanés 2,8 millones de bolívares, el de jamón de pierna 2,3 millones, el de café 8 millones de bolívares y el de pasta 1,5 millones de bolívares. El cartón de huevos 2,4 millones y un litro de leche 1,5 millones. Pero el kilo de azúcar lo expendían en 450.000 bolívares.

    Pulverizado. En lo que queda de año los precios de los productos pueden aumentar mucho más. Economistas advierten que la inflación de 2018 podrá superar el umbral de 100.000%.

    “No hay manera de que un salario en bolívares, con esa tasa de inflación, pueda mantener el poder de compra”, aseguró el economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica. “Esa es la mayor tragedia que tiene este ciclo hiperinflacionario. Hay un rezago muy fuerte entre el ajuste de los precios y los salarios”.

    El diputado José Guerra, miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, coincidió con Oliveros: “No hay salario que aguante una inflación de 100.000%”. Destruye todos los ingresos: salario, ahorro y pensiones.

    La economista Sary Levy aseguró que si no se toman correctivos el colapso se profundizará. Recordó que desde 2009 –año que registró una inflación de 25,1%– ha alertado, al igual que otros profesionales del área, que en el país se estaba sembrando una hiperinflación. “Como siempre sucede, cuando se alerta sobre un problema uno es profeta del desastre para este régimen. Las advertencias son desoídas, pero lamentablemente se concretan”.

    Su colega Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, señaló que la capacidad de compra del venezolano se pulverizará más a finales de año. “No hay duda de que la población ha perdido ingresos a una velocidad impresionante”.

    Añadió que fue apareciendo una serie de compensadores del ingreso: subsidios estatales, como los CLAP y los bonos; las transferencias, que son ayudas familiares; y las remesas, que representan el mismo concepto pero en dólares.

    Los economistas sostienen que quitarle tres ceros al bolívar no resuelve la crisis económica que ha generado el alza acelerada de los precios. Levy expresó: “Me preocupa que no estemos hablando de la hiperinflación subyacente que es justamente el problema que generó la reconversión. Si no hay un cambio de política pública que la controle, pues simple y llanamente no estamos haciendo nada”.

    León indicó que si no se resuelve el problema que está ocasionando la inflación, la reconversión se pierde y a la vuelta de la esquina habrá que quitar otros tres ceros.

    Apuntó que en 90 días, con una inflación de 100% por mes, los billetes perderán 87,5% de su valor. El de 100.000 bolívares valdría solo 12.500 bolívares. El billete de 20.000 tendría un valor de 2.500 bolívares.

    “Algo que hoy cuesta 100 en 30 días costará 200, en 60 días 400 y en 90 días 800. Es decir, una persona necesitará 8 billetes de 100 para algo que hoy compra con uno. Es lo mismo con el de 100.000 bolívares”, dijo.

    Consideró que es muy probable que dentro de tres meses sea más alto el porcentaje de inflación, lo que significa que los billetes perderán más valor. “Es posible que en junio la inflación esté por encima de 100%, luego de que vimos un proceso de macrodevaluación en los últimos días. El dólar ha repuntado de manera desproporcionada en el paralelo, que es el marcador de los precios porque prácticamente no hay dólares oficiales respaldando importaciones”, refirió.

    Los economistas afirmaron que, dada la hiperinflación, los 8 billetes nuevos (de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares soberanos) que sustituirán al cono vigente, también perderán su valor en solo meses.

    Guerra añadió que a finales de año el billete de 500 bolívares soberanos valdrá 46 bolívares, y el de 100 bolívares soberanos 10 bolívares.

    El dato

    El Fondo Monetario Internacional previó una inflación de casi 14.000% en Venezuela para este año y una caída del producto interno bruto de 15%, en lo que sería su quinto año en recesión. El organismo pronosticó además que Venezuela tendrá el más alto índice de inflación entre los mercados emergentes para este año y el siguiente. Tras cerrar 2017 en 1.087,5%, el fondo proyecta que el índice de precios al consumidor en 2018 será de 13.864,6% y de 12.874,6% para 2019, la cifra más alta de la región.

     

    Créditos: El Nacional

     

    Lea también:

  • Producción de papa, cebolla, pimentón y tomate cayó en casi un millón de toneladas en 2017

    Comer completo en Venezuela es cada vez más difícil. Los alimentos son cada vez más caros, escasos y difíciles de transportar, con menor disponibilidad de presentaciones y lugares para comprarlos. Muchas veces hay que pagar en efectivo o hacer una larga cola para pagar por el punto de venta. A esto se le suma la reducida importación de semillas, fertilizantes y otros insumos agrícolas, que han desplomado la producción de los cultivos, desapareciendo el autoabastecimiento y la exportación de hace dos décadas, como ha presentado Fedeagro en su informe de 2017.

    La caída ha sido generalizada. Un millón 673 mil 260 hectáreas estaban sembradas con caraota, frijol, quinchoncho, arroz, maíz, sorgo, arveja, caña de azúcar, cacao, café y tabaco en 2008 y se dejaron de sembrar 507 mil 658 hectáreas para 2014, según lo difundido en las Memorias del Ministerio de Agricultura y Tierras. El rubro que más sufrió fue la caraota que perdió el 78% de sus plantaciones, seguido de la arveja (72%) y el sorgo (63%). El café y el arroz perdieron 10% de las áreas de cultivo.

    Exprópiese

    Al inicio del Gobierno de Nicolás Maduro, el Instituto Nacional de Tierras (Inti) reafirmó la política de “combate al latifundio” que nació en 2001 con la nueva Ley de Tierras, esto a pesar de admitir que no todas las tierras intervenidas “estaban totalmente productivas”, como señaló entonces el ministro Elías Jaua. Se calcula que 3,6 millones de hectáreas fueron entregadas a campesinosdesde la creación del nuevo marco legal.

    Esto afectó especialmente a los cultivos de caña de azúcar. Durante 2009 fueron intervenidas 11 plantaciones de Aragua y Carabobo y 70 pequeñas propiedades de Lara para ser sustituidas por caraotas. Se usó la carta del daño ecológico por los pasivos ambientales que producen los restos de este rubro. Además de aumentar el nivel del Lago de Valencia, como ha estudiado el ingeniero Germán Benedetti por el alto consumo de agua de la caña, estas acciones también dañaron la economía. Solo en 2014 cerraron 20 fábricas de caramelos en Venezuela por la escasez de azúcar, según reveló el gremio que las agrupa.

    Para la zafra de 2006-2007 la producción de caña de azúcar había alcanzado su tope histórico, pero entonces los productores ya le pedían al ministro Jaua un subsidio por los altos costos de los insumos y exoneración del pago del IVA mientras advertían la falta de centrales azucareros para procesar las cosechas. Esto no fue escuchado, y a inicios del 2016, más de 60 mil toneladas corrían peligro en Carabobo por la falta de esta infraestructura, casi toda en manos estatales.

    La expropiación de Agroisleña coincidió con un rápido desplome de la superficie cultivada: 328 mil hectáreas menos en el período 2011-2014 después que en Octubre de 2010 el presidente Chávez anunció que a la empresa “se le había acabado el tiempo”.

    Gran Misión desperdiciada

    En 2011 y 2012 hubo un repunte en los volúmenes de producción de hortalizas, de acuerdo a las cifras otorgadas cada año en las Memorias del Ministerio de Agricultura y Tierras. Esto a raíz del lanzamiento de la Gran Misión AgroVenezuela, un acuerdo para pequeños, medianos y grandes productores, entre el sector público y privado, así como la banca nacional, para reimpulsar los cultivos tradicionales afectados por las lluvias de 2010 como el cacao, el maíz, el plátano y las hortalizas.

    Su éxito fue mostrado por Juan Carlos Loyo, entonces ministro de Agricultura y Tierras, como factor responsable del descenso de la inflación durante el 2012, gracias a un plan de entrega de semillas, agroquímicos y otros insumos que permitió elevar la oferta de hortalizas, las cuales aseguraba tienen un peso importante en los cálculos realizados por el Banco Central de Venezuela (BCV) y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

    Pero para julio de 2015 Fedeagro ya alerta que se había reducido la producción de hortalizas a la mitad. Ya tasaba la pérdida de 290 mil toneladas de cebolla y tomate, lo que representaba el 77% de la cosecha conjunta de 2014. Para el ente empresarial esto explicaría la subida dramática de la los precios de los alimentos, que según cifras del BCV alcanzó 108,7% hasta el tercer trimestre, mientras al considerar sólo alimentos y bebidas no alcohólicas, la subida fue de 55,7%.

    Lo señalado por el gremio de agroproductores se respalda en las cifras de importación del Seniat, disponibles en la web del INE. Según el ente estadístico a partir de 2013 y hasta Octubre de 2014 bajaron rápidamente las compras en el exterior al mismo ritmo del precio del petróleo. Entre lo que se dejó de comprar están cereales, carne, lácteos, animales vivos, alimento de engorde y varios tipos de productos e insumos para la industria química. El relanzamiento de la Misión AgroVenezuela en 2015 no evitó la reducción de las compras en el exterior.

    Fedeagro diagnosticó en ese momento que la caída productiva en apenas dos años se debió a la restricción de divisas para la importación de bienes, productos y servicios fundamentales, atrasos en el abastecimiento de semillas, agroquímicos, fertilizante y maquinarias y la situación de inseguridad en la cual vive el productor a diario, lo que reflejaron en su informe de 2015.

    La División de Hortalizas de Fedeagro ya lo había advertido en septiembre de 2014, al lamentar que tras el impulso de tres años anteriores, ahora la falta de fertilizantes que exportaban las casas comerciales y las fallas de Agropatriahubiesen llevado a la caída de la producción.

    Se exportaba café y naranjas

    La investigación “Situación actual de los cultivos frutales de mayor importancia en Venezuela” (PDF, 2010) realizada por Gustavo Rodríguez y Freddy Leal del Instituto de Agronomía y Bennys Naranjo del Instituto de Economía Agrícola y Ciencias Sociales, ambos de la Universidad Central de Venezuela, señala que las exportaciones de cambur, naranja, piña, mango, aguacate y lechosa pasaron de 115 mil toneladas en 1998 a apenas 18 mil 904 para el año 2009, habiendo casi desaparecido las de naranja y lechosa.

    De acuerdo a las cifras más recientes de Fedeagro, para el año 2017 la producción de naranjas alcanzó 225 mil toneladas, una pérdida del 41% en comparación con las 382 mil toneladas de 2008, mientras que entre las hortalizas mostró pérdidas de 88% de los cultivos de papa, 77% de cebolla, 69% de pimentón y 53% de tomate. Tan sólo de 2015 a 2017 la reducción de la zafra fue de casi 938 mil toneladas. A saber, más de 31 kilos de hortalizas por persona al año, considerando una población de 30 millones de habitantes.

    La Universidad del Zulia calculó que la venta de productos agrícolas al exterior se había contraído 70% de 1998 a 2012, lo que cayó hasta 96,92% de reducción para el año siguiente según datos del INE. Algunos rubros sufrieron caídas escandalosas después de generar excedentes que se exportaban. Un ejemplo patente es el café. Según el ente oficial, para 1999 salieron de los puertos de Venezuela la cantidad de 24 mil 390 toneladas, pero en 2012 apenas se expendieron en el exterior 60,48 kilos. El autoabastecimiento de café, según informe 2017 de Fedeagro, cayó del 100% de 2008 a tan sólo 26%.

    #CocuyoChequea también examinó la producción de café en Venezuela, a pesar de las promesas del ministro Castro Soteldo, encontrando una caída sostenida.

     

    Créditos: Efecto Cocuyo

     

    Lea también:

  • Gobierno busca recuperar capacidad productiva de Pdvsa

    Con el propósito de abordar el plan de reimpulso de la capacidad productiva de Pdvsa el presidente Nicolás Maduro, se reunirá esta semana con los trabajadores de la principal industria del país.

    En este sentido, el Jefe de Estado dijo “quiero una reunión especial, a más tardar el martes, con la clase obrera de Pdvsa, con las corrientes revolucionarias para aprobar con detalle el plan de recuperación productiva de Pdvsa.
    Integral de toda la industria petrolera de refinación y petroquímica”, reseñó AVN.. A juicio de Maduro lo más importante es recoger las propuestas de los trabajadores de base de la industria para avanzar en el referido objetivo. El máximo representante del Ejecutivo instó al presidente de Petróleos de Venezuela, Manuel Quevedo a impulsar los mecanismos necesarios para aumentar la producción de crudo.
     “Este año tenemos que aumentar el millón de barriles. Si hay que pedir apoyo a la OPEP, pídalo ya mayor general, apoyo a Rusia, a China, a los países árabes, pidámoslo”, instruyó Maduro.

    En caída

    Cabe destacar que el bombeo de petróleo por parte de Venezuela, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo ha caído durante los últimos meses y en abril llegó hasta los 1,436 millones de barriles diarios (mbd), 41.700 barriles al día menos que el bombeo de marzo. El declive de las extracciones venezolanas supera, según los datos aportados por la Organización, sobre la base de fuentes secundarias, el 31% con respecto a agosto del 2017, cuando su nivel era de 2,1 mbd, y roza el 49% si se compara con los 2,65 mbd de 2015.
    Según el reporte, Venezuela, que había sido el tercer mayor productor del grupo, fue superada por cinco socios y ocupa ahora el séptimo lugar. En el ámbito económico Maduro ha aseverado que entre otros temas importantes para abordar figuran el tipo de cambio, el sistema de fijación de precios y el sistema productivo, para así fortalecer la capacidad productiva de los 15 sectores de la agenda definida por el Gobierno.
    Créditos: El Universal
    Lea también:
  • Un kilo de repollo cuesta un millón de bolívares #MercadoGuaicaipuro

    La progresiva disminución del poder adquisitivo se refleja cada día cuando un venezolano sale a hacer su compra de alimentos básicos. Por ejemplo, el costo de un kilo de repollo en el mercado Guaicaipuro alcanzó el millón de bolívares este jueves 31 de mayo, lo que representa un aumento de 233% con respecto al recorrido de la quincena pasada, cuando la misma cantidad costaba Bs. 300 mil.

    De todos los productos que conforman la lista de la familia Quiroz, referencia para Efecto Cocuyo, los incrementos más importantes de esta quincena se presentaron en las verduras y hortalizas, que oscilan entre 37% y 200%, sin contar el repollo; lo que deja rezagado el último aumento de sueldodecretado por el presidente Nicolás Maduro poco antes del Día del Trabajador.

    La segunda subida de precios más alta de la lista correspondió al calabacín: el kilo está en Bs. 600 mil, lo que equivale a un alza del 200% desde la última vez que se revisó el precio, hace dos semanas. Le sigue el costo del kilo de celery, de la berenjena y del pepino, que a la fecha cuestan el doble: Bs. 500 mil, 1.200.000 y 300 mil, respectivamente.

    Aún con los precios más altos que la quincena pasada, las verduras continúan siendo uno de grupos de alimentos más asequibles de la lista de familia Quiroz. El kilo de cebolla, que la quincena pasada costaba 200 mil bolívares, a la fecha marca Bs. 390 mil; la remolacha y el ají, que valían Bs. 450 mil, aumentaron 78% en una quincena: Bs. 800 mil el kilo de cada uno.

    Los números son más alarmantes si se comparan con el recorrido de hace un mes. El incremento porcentual del precio del kilo de ají alcanza el 1.500%.

    Los precios de las proteínas sufrieron alzas de entre 3 y 26%. Aunque sean menores que los registrados en los precios de los vegetales, continúan costando más que el sueldo mínimo de los trabajadores venezolanos. Un kilo de pollo entero cuesta 1 millón 290 mil bolívares, mientras que el kilo de carne molida 3 millones 800 mil.

    El cartón de huevos está a 2 millones 300 bolívares, un incremento del 31%con respecto a la quincena pasada y del 53% en comparación con el mes pasado.

    A propósito, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana 2017 (Encovi 2017) señaló que las proteínas están desapareciendo de la dieta habitual.

    Tampoco se puede adquirir un kilo de cualquier embutido de la lista de lafamilia Quiroz con el aumento del 95% del sueldo mínimo. Bs. 1.750.000 cuesta el  kilo de queso blanco duro, Bs. 2.300.000 vale el kilo de queso paisay Bs. 2.400.000 el kilo de mortadela.

    El jamón de espalda fue el producto de este rubro que presentó el incremento más importante en un mes: Bs. 2.500.000 el kilo, equivalente al 152%.

    En cuanto a las frutas, el kilo de guayaba cuesta 680 mil bolívares, lo que representa 94% más que el precio de la quincena pasada y 183% más que el mes pasado.

    En total, para adquirir la lista de mercado completa de la familia Quiroz, se necesitarían 39 millones 225 mil bolívares, es decir, 40 sueldos mínimos o 15 salarios integrales; lo que se corresponde con el resultado de la Encovi 2017, que muestra que el 89,4% de la población considera que el ingreso familiar es insuficiente para la adquisición de alimentos.

    El director de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, advirtió que los incrementos de salario mínimo no podrán paliar la caída del poder adquisitivosi no se hacen cambios en las políticas económicas.

     

    Créditos: Efecto Cocuyo

     

    Lea también:

  • Demandan detalles sobre prórroga de la reconversión

    Tras el encuentro privado entre representantes de la ABV y el BCV los distintos actores económicos se encuentran a la espera de que el instituto emisor dé a conocer los detalles de la prórroga del proceso de reconversión monetaria que inicialmente estaba previsto para el 4 de junio, aunque consideran positiva la decisión.

    Aspiran que entre las disposiciones oficiales también se encuentre la convivencia por un lapso determinado de ambos conos monetarios para evitar inconvenientes, manifestaron voceros de organizaciones empresariales como Consecomercio.
    La expectativa surge luego de que el pasado martes la Asociación Bancaria de Venezuela planteara formalmente al Presidente de la República la necesidad de diferir la entrada en vigencia del nuevo cono monetario dado que el sector no estaba preparado para emprender el proceso porque “aún no se han podido hacer unas pruebas integrales, la reconversión pasada ameritó cuatro eventos de prueba integral para su eficaz funcionamiento”, según expresó el presidente de la instancia gremial Aristides Maza.
    Decisión sensata Por su parte, el director de Econométrica, Henkel García, calificó como sensata la decisión de posponer la entrada en vigencia del proceso porque “el tiempo inicial propuesto era muy corto”.
    Asimismo aseguró que de esta forma los bancos y diferentes actores económicos podrán adaptar sus sistemas contables y de facturación para llevar adelante este cambio.
    Respecto a una posible colaboración de los sectores productivos para atacar el tema “inflacionario”, explicó que es un “fenómeno complejo desde el punto de vista macro que necesita una reforma económica (…) atajar el tema hiperinflacionario va más allá de medidas puntuales, los sectores productivos deberían estar abiertos a conversaciones y a trabajar coordinadamente con el Gobierno (…). El empresario es un eje fundamental para el desarrollo de cualquier país y las políticas económicas que se dicten, deberían impulsar eso”, dijo.
    Cabe destacar que algunos economistas como Leonardo Buniak han propuesto diferir por un lapso de 120 días la prórroga para evitar que se materialicen riesgos operacionales y tecnológicos que puedan afectar el sistema de pagos de la economía.
    Según resaltó el referido tiempo permitiría realizar las pruebas integrales a toda la plataforma tecnológica y aplicativos informáticos que serán afectados. Esta visión coincide con la de Claudio Rivas de Fetrabanca quien señala que 60 días es un lapso muy corto si no han llegado los billetes nuevos y si se toma en cuenta que es necesario calibrar los cajeros automáticos, razón por la cual también estima deben convivir los dos conos monetarios.
    Según las estimaciones realizadas por el gremio se requerirían 17.000 millones de piezas del nuevo cono para satisfacer la demanda de la economía.

    Criptomonedas legales 

    Por otra parte, al referirse al tema del petro el superintendente de Criptoactivos, Carlos Vargas, informó que actualmente se encuentran a la espera de que el presidente de la República autorice la liberación de la referida moneda digital para que sea comercializado en las casas de cambio virtuales debidamente autorizadas.
    Agregó que “estamos en la etapa de la adopción de los pagos masivos con cripto en el país”, al tiempo que aclaró que las criptomonedas son legales en el territorio nacional.
    Créditos: El Universal
    Lea también:
  • Producción OPEP tocó otro mínimo por Venezuela

    La producción de la Organización de Países Exportaciones de Petróleo bajó a un mínimo de 13 meses en mayo, debido al declive de la producción de Venezuela, a paralizaciones en la actividad del sector en Nigeria y al alto nivel de cumplimiento de un pacto de reducción del bombeo, según un sondeo de Reuters.

    La OPEP produjo 32 millones de barriles diarios en mayo, y ese total es el más bajo desde abril de 2017, indican estudios de Reuters. El grupo petrolero está reduciendo el bombeo en cerca de 1,2 millones de barriles diarios como parte de un acuerdo con Rusia y otros productores fuera de la organización, para bajar el exceso de oferta. El convenio empezó a aplicarse en enero de 2017 y en teoría está vigente hasta finales de este año.

    La más alta disminución del suministro se produjo en Nigeria debido a paralizaciones no programadas. El segundo declive se produjo por Venezuela, donde la industria petrolera está privada de fondos en medio de la crisis que vive el país. De acuerdo con el sondeo, la producción bajó a 1,45 millones de barriles diarios en mayo, un nuevo mínimo. En ese mes la producción de la OPEP fue aproximadamente de 730.000 barriles por día menos que su objetivo implícito, lo que se debió en gran medida a Venezuela y a un descenso similar en Angola, donde la producción fue plana en el período, según la consulta.

    El sondeo de Reuters se basa en datos navieros provistos por fuentes externas, cifras de flujo de Thomson Reuters e información suministrada por fuentes de compañías petroleras, la OPEP y de consultoras.

     

    Créditos: El Nacional

     

    Lea también:

  • Estiman inversión inicial de reconversión en $250 millones

    Para que la economía nacional funcione adecuadamente se requiere en una primera fase de la reconversion monetaria, incorporar 5.000 millones de piezas (billetes) para lo cual es necesario destinar 250 millones de dólares, gasto que asegura José Guerra, habría que preguntarse si es prioritario.

    El economista destacó que en el contexto de este proceso se deberían sacar de circulación 10.000 millones de piezas que representan entre 100 y 150 toneladas de papel en tanto que, “en poco tiempo el nuevo cono perderá su valor como consecuencia de la hiperinflación que vive el país”, sostuvo.
    Entre tanto, con el propósito de evaluar el lapso de prórroga del proceso de reconversión monetaria se reunieron este miércoles representantes de la Asociación Bancaria de Venezuela (ABV) y el presidente del BCV, Ramón Lobo.
    El encuentro se llevó a cabo en la sede del instituto emisor luego de que el pasado martes el gremio bancario le solicitará al Presidente de la República, posponer el proceso por 90 días dado que para el sector se dificultó implementar los cambios tecnológicos, contables y logísticos requeridos para que este entrara en vigencia el venidero 4 de junio.

    Plan alterno

    José Guerra propone como alternativa emitir billetes de Bs 500 mil, 1 millón y 2 millones con el empleo de un papel más barato que el que usa actualmente el BCV que asegura es muy costoso.
    También plantea que se agreguen los ceros faltantes al billete de 20.000 proceso que asegura llevaría solo semanas. Sin embargo, aclara que la solución de fondo es solventar la hiperinflación.
    Con respecto al lapso que debe darse, en caso de que se implemente la reconversión monetaria, aseguró que serían necesarios tres meses para que se ajusten los procesos “desde el punto de vista operacional y funcional”. Estima que debe decretarse la convivencia de los dos conos monetarios.
     No obstante, aclaró que en el actual contexto hiperinflacionario los cálculos realizados apuntan a que el billete de mayor denominación del nuevo cono monetario- que sería de Bs 500- en diciembre de este año o enero de 2019 equivaldría a Bs 40 y se haría necesaria otra reconversión, determinó. Recordó, en entrevista televisada, el caos que se presentó en 2016 cuando se ordenó sacar de circulación en tres días 6.000 millones de piezas monetarias en billetes de cien.

    Prórroga insuficiente

    Por su parte, el primer vicepresidente de Consecomercio, Vito Vinceslao, estimó que el sector necesita más de 90 días para la adaptación que requieren los sistemas de facturación, Seniat y máquinas fiscales, entre otros, explicó. Expresó que también solicitan “mejores condiciones, que nos den respuestas cuando se dañen los puntos, que nos provean de las divisas para reponer equipos dañados.
    El tema del efectivo sigue haciendo mella en la crisis, hay que ver cuánto será la cantidad de efectivo cuando inicie la reconversión para ver con cuánto se cuenta”, especificó.

    Cambio de modelo

    Guerra y Vinceslao coincidieron en la necesidad de que se produzca un cambio de modelo económico que permita superar la crisis que atraviesa el país actualmente. Vinceslao asegura que están abiertos al diálogo, y destacó que los productores e industriales quieren ser la solución. “Tiene que haber un cambio del modelo económico y político”, recalcó.
    Guerra dijo que desde la Comisión de Finanzas de la AN, instancia que preside, se han propuesto soluciones pero no han sido escuchadas. Aseveró que las mismas han abarcado planteamientos en el ámbito fiscal, cambiario y monetario.
    A juicio del presidente de Conindustria Juan Pablo Olalquiaga no habrá mayores cambios en la economía luego de los resultados electorales del pasado 20 de mayo. Recordó que las políticas económicas erradas han generado el declive de empresas manifestó que existían 12.7000 y al día de hoy van quedando menos de 3.800”, contabilizó.
    Estima que no habrá recuperación de la economía si no hay transformaci´ón del modelo político. “En la medida que no haya un cambio de gobernantes veo prácticamente imposible el que haya algún tipo de recuperación”, sentenció.
    Créditos: El Universal
    Lea también:
  • Venezuela adeuda $10,6 mil millones por demandas ante el Ciadi

    La falta de transparencia y la inseguridad jurídica con las empresas privadas, que se evidencia con 20 demandas pendientes en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), coloca a Venezuela como un país poco fiable para hacer inversiones, aseguró Fanny Migliore, investigadora del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice)

    Señaló que el Gobierno puede dar algunas señales de su interés por atraer inversiones, invitando al sector privado, para arreglar la economía. Sin embargo, la falta de confianza en Venezuela siempre prevalece en los inversionistas porque el Ejecutivo cambia las reglas permanentemente, a lo que suman los excesivos controles, las expropiaciones y las estatizaciones.

    La deuda que el Gobierno debe pagar por procesos arbitrales, correspondiente a nacionalizaciones, asciende a 10,6 millardos de dólares, según Econalítica. Entre las empresas demandantes, de acuerdo con el reporte de Cedice, están Kimberly-Clark Ducht Holdings, introducida el 17 de abril pasado; Venoklim Holding BV (25 de septiembre de 2017), Air Canada (13 de enero de 2017) y Saint Patrick Properties Corporation (19 de diciembre de 2016).

    En la lista de la institución de arbitraje internacional también figuran los demandantes Agroinsumos Iberoamericanos SL (julio 25 de 2016), Anglo American PLC (10 de abril de 2014), Oil European Group y Longreef Investment (26 de septiembre de 2011) y Highbury Internacional AVV and Ramstein Trading Inc (5 de enero de 2011).

     

    Créditos: Descifrado

     

    Lea también:

  • Agricultores denuncian que son obligados a “vender” hasta el 60% de su producción al Gobierno

    Las dificultades para mantener la producción agropecuaria en el país son cada vez mayores: las invasiones, la carencia de insumos y la persecución gubernamental contra los agricultores son factores que, a juicio de Aquiles Hopkins, han afectado el rendimiento del sector en un país que produce únicamente el 25% de los alimentos que consume.

    “Aquí el problema es que cada vez se produce menos“, expresó el presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), y responsabilizó al Gobierno nacional de establecer bloqueos a la adquisición de recursos y perpetrar ataques contra la propiedad privada.

    Mientras la disponibilidad de productos disminuye, los agricultores están obligados a vender a precios subsidiados el 30% de sus mercancía a Agropatria y, en algunos casos, las gobernaciones también exigen una cuota que alcanza el 60%, según destacó Hopkins.

    De no cumplir con la cuota solicitada por el Gobierno, “los productores reciben amenazas de invasiones, dejan de recibir los pocos insumos que adquieren y hasta los encarcelan”, afirmó.

    Sin embargo, los suministros estatales no llegan y deben acudir al “mercado negro” para adquirirlos. “Luego debemos vender los productos al precio y a quiénes ellos (el Gobierno) quieran”, dijo el representante gremial, quien explicó que hace casi cuatro años que el sector agropecuario no recibe divisas oficiales para la compra de suministros.

    La siembra, la cosecha y el transporte son procesos fundamentales en la producción, pero no hay repuestos ni lubricantes para los equipos, ni fertilizantes para las plantaciones.

    A través de la estatal Agropatria, el Estado posee el monopolio del acceso y la distribución de insumos para la producción nacional. “¿Por qué los productores no reciben insumos para aumentar la producción? ¿A dónde van las importaciones del Gobierno?”, preguntó de manera irónica, y luego aclaró que son dados a personas no vinculadas al sector agropecuario.

    Invasiones bajo la inacción de las autoridades

    Fedeagro registra que han ocurrido 26 invasiones a haciendas en los últimos 30 días, mientras las autoridades “hacen muy poco o nada” para evitarlo.

    “Los invasores no son productores. Si alguien quiere trabajar en el sector agropecuario, entonces que vaya a le pida al Estado un pedazo de tierra. Pero que no invada la propiedad privada“, reclamó Hopkins.

    Además de las invasiones, la falta de insumos y las “cuotas” del Gobierno han hecho que la producción en los campos se vea cada vez más menguada, según las denuncias de los agricultores.

    Fedeagro registra que desde 2008 y hasta 2017, la producción de maíz cayó 65%; la de arroz descendió 68%; la de caña de azúcar se contrajo 62%; y 70% se redujo la del café.

     

    Créditos: Efecto Cocuyo

     

    Lea también: