Categoría: Noticias Recientes

  • Venezuela: a falta de divisas régimen busca apropiarse de remesas con una “trampa cazabobos”

    El régimen de Nicolás Maduro anunció que bloqueará las remesas familiares y las calificará como “delitos financieros” para aquéllas que se efectúen a través de bancos nacionales con plataformas internacionales.

    Ante la necesidad de controlar toda la economía venezolana y de buscar modos para percibir divisas, la dictadura estaría analizando la manera de también interferir en las remesas que envían familiares desde el exterior.

    La Superintendencia para las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) informó que desde países como Colombia y Panamá, se envían remesas utilizando el sistema financiero nacional mediante los bancos que poseen plataforma internacional.

    La superintendencia no especificó en qué consisten esas medidas de control, sin embargo, el pasado lunes 8 de enero fue presentada ante el Banco Central de Venezuela (BCV) la propuesta para la activación del nuevo Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom) a través del cual se incluirán las remesas internacionales enviadas por los venezolanos desde el exterior.

    En su ilegítima presentación de Memoria y Cuenta ante la chavista Constituyente, Maduro reiteró durante la presentación de su mensaje anual que los venezolanos que se encuentren en otros países podrán ofertar las divisas enviadas a sus familiares en el sistema Dicom.

    “Todas las personas que están enviando remesas. Hay que ir a la captura de eso, al apoyo de eso, con mucho dinamismo, para cualquier persona que viva en el exterior y quiera enviarle 300 dólares a su familia, tenga el sistema, a través de la banca, una cuenta bancaria, y esa cuenta bancaria pueda funcionar de manera directa con el sistema de oferta de Dicom y apoyar a su familia, como pasa en todos los países del mundo”, dijo Maduro.

    Cabe destacar que el Estado venezolano tiene desde 2003 el monopolio de la adjudicación de divisas y que el precio del dólar oficial está muy por debajo del que se ofrece a través del mercado negro.

    De acuerdo con el economista Alexander Guerrero, el régimen busca quedarse con dólares de las remesas intentando convencer a quienes envían ese dinero que lo hagan a través del Banco Central de Venezuela (BCV); esto, bajo una oferta engañosa de canjear las divisas por PETROS — ilécita criptomoneda chavista creada por Maduro — en descuento.

    Trampa “cazabobos”

    Pero la verdad es que la iniciativa chavista es una “trampa cazabobos”, porque nadie en su sano juicio invertiría en una supuesta criptomoneda creada por un régimen que mantiene una crisis económica sin precedentes y que mantiene sanciones de países como Estados Unidos; nadie en su sano juicio enviaría divisas al país si sabe que el régimen busca controlarlas.

    Ya existen antecedentes en los que el régimen “secuestra” el dinero ajeno enviado desde el exterior; tal es el caso de al menos 69 jubilados españoles que dejaron de recibir su pensión enviada desde España.

    Al parecer, sin explicación alguna, el Banco Central de Venezuela les retiene su dinero. La situación no es solo que el régimen se apropió del dinero de estos españoles, sino que además estos pagos que hace España en euros, el BCV los deposita a los pensionados en bolívares al cambio oficial, por lo que el dinero se hace insuficiente.

    Pero la realidad es que actualmente las remesas que familiares envían desde el exterior no entran al país en forma de divisas y para el régimen es casi imposible controlarlo.

    Lo que sí existe son transacciones acordadas tanto en territorio venezolano como en el exterior entre miles de personas distintas. Es así: los venezolanos acuden a un intermediario que tiene tanto cuentas en el exterior como en Venezuela.

    Este intermediario recibe el dinero en moneda extranjera por parte de quienes desean ayudar a sus familiares en tierra criolla; inmediatamente este utiliza sus cuentas en bancos de Venezuela para transferir en bolívares a los beneficiarios de las remesas.

    No existe una conexión directa entre el banco que está en el exterior y el que está en el país suramericano. El dinero nunca ingresa en divisas.

    ¿Y cómo es que estas personas tienen tanto dinero en bolívares para transferir a los diferentes beneficiarios? pues el origen no está determinado; puede ser tras la venta de bienes, o tras la misma compra-venta de dólares desde Venezuela a través del mercado negro.

    Es así como exiliados se comunican con amigos y conocidos que aún están en Venezuela para ofrecerles divisas; y con los bolívares obtenidos por la venta de cada dólar logran ayudar a sus familiares que pasan penurias en el país suramericano. También estas remesas  son despachadas a través de páginas web e intermediarios — personas que tienen cuentas en Venezuela con suficientes bolívares—.

    Lo que la dictadura busca es alertar a los beneficiarios para luego utilizar al BCV como intermediario. Quedarse con divisas ajenas, y cambiarlas al precio del dólar oficial.

    Si el régimen sigue buscando controlar la economía venezolana, siempre existirán nuevas opciones para sortear los controles.

    El alivio de las remesas

    Venezuela cuenta con la mayor inflación del mundo, la cual este año superará el 1.400 %, según estimaciones de la firma Ecoanalítica; pero, además, tiene el salario más bajo de la región: un venezolano recibe USD $2,20 mensuales como sueldo mínimo, mientras los precios de los productos y alimentos básicos se encuentran en bolívares, pero calculados al dólar negro.

    En el exterior hay muchos profesionales que por necesidad y en busca de mejorar sus vidas, trabajan de mesoneros o venden golosinas en los autobuses, otros caminan las calles vendiendo arepas venezolanas; pero todos con una sola misión: emprender y ayudar a quienes se quedaron en su tierra. Estos exiliados y sus remesas, son hoy el “salvavidas” de sus familiares en Venezuela.

    Hay que recordar que en el país suramericano hay un férreo control de cambio, donde la libre circulación del dólar (moneda aceptada a nivel mundial) no está permitida, y que al no haber acceso a dicha moneda, el mercado negro es la única manera en que puede adquirirse.

    Como las agencias de envío de remesas formales usan la tasa oficial, los inmigrantes han buscado otra forma, a fin de que el dinero enviado les llegue a sus parientes al monto del “mercado negro”.

    La “ventaja” que hay para los venezolanos en el exterior, es que el bolívar está tan devaluado que a pesar de enviar menos de la cuarta parte del sueldo a un pariente en Venezuela, cuando se convierte a la tasa paralela, son millones de bolívares.

    Por ejemplo el sueldo mínimo en Perú, ronda los USD $250; si le envía a su familiar unos USD $10, ya estaría ayudándole con el monto equivalente a tres sueldos mínimos venezolanos.

    Con esto, es un hecho que Venezuela cada día se asemeja más a Cuba tras las restricciones políticas, económicas y sociales emprendidas por ambas dictaduras y enmarcadas en el “socialismo”.

     

    Créditos: PanamPost

  • Uribe pidió al Ejército venezolano deponer a Nicolás Maduro

    El ex presidente Álvaro Uribe dijo este martes que el Ejército de Venezuela tiene la palabra para intervenir al gobierno de Nicolás Maduro, colocándolo a un lado para convocar a elecciones libres e impedirle que siga asesinando a los ciudadanos.

    Desde la Costa Atlántica, donde sigue su gira por más de cinco departamentos con su candidato presidencial, Iván Duque, Uribe abordó el tema de Venezuela de la manera más directa que alguien lo haya hecho: pedirles a los militares que pongan fin al gobierno de Maduro.

    Pidió con la misma fuerza, que los mismos militares deberían encargarse de convocar a unas “elecciones libres que encuentren el camino democrático”.

    El llamado de Uribe a deponer a Maduro fue alentado por manifestantes que, como ocurrió en San Alberto, Cesar, exhibieron grandes carteles en los que se leía: “No queremos ser una segunda Venezuela”.

    La declaración de Uribe, principal jefe de la oposición en Colombia, incorpora de manera directa el tema de Venezuela en la campaña presidencial.

    El ritmo de la campaña electoral en Colombia coincide con el empeoramiento de la situación social, económica y política de los venezolanos, que toca a Colombia de manera directa.

    Uribe, haciendo eco de esos llamados, repuso enseguida a través de su Twitter: “Con Iván Duque hay democracia con desempeño sobresaliente en seguridad, emprendimiento y equidad. No hay segunda Venezuela”.

    En las últimas horas, según agencias internacionales, ha aumentado el número de venezolanos que ha huido de su país por escasez de alimentos. Se ha sabido de muchos supermercados asaltados por los ciudadanos. Y un hecho grave fue el asesinato de líderes de la oposición, como el ex policía Óscar Pérez, quien murió a manos de militares de Maduro.

    Los miles de migrantes de Venezuela llegando a Colombia cada día ante este panorama pone el tema venezolano en un punto muy alto de la agenda pública y de la campaña electoral.

    Atender la crisis venezolana será un asunto obligado de la contienda política, no solo desde el punto de vista de las relaciones exteriores de Colombia, o por los antagonismos ideológicos, sino por la cantidad de recursos internos que eso demanda.

    Otros candidatos, como Germán Vargas, también de centroderecha, ya habían hablado de este tema.

    “Apoyo total al pueblo venezolano, que hoy levanta su voz de repudio contra la dictadura en su país. Venezuela debe retomar senda de la democracia y superar la profunda crisis política y social que la tiene en la pobreza”, tuiteó Vargas Lleras ante los atropellos de Maduro a sus opositores, hace unas semanas.

    La izquierda colombiana ha guardado silencio frente a la crisis venezolana y los atropellos del presidente Nicolás Maduro,  pero el nuevo partido de las FARC y sus dirigentes que acaban de entrar a la política colombiana sí lo han defendido de manera reiterada.

  • Simón Calzadilla: «Ultimátum» de Maduro no contribuye al diálogo

    El diputado e integrante del Movimiento Progresista de Venezuela, Simón Calzadilla, aseguró que el “ultimátum” del presidente Nicolás Maduro sobre la última oportunidad que tiene la oposición para llegar a un acuerdo en el diálogo, no contribuye a un “proceso serio de negociación”.

    En entrevista a Globovisión este martes, Calzadilla destacó que las declaraciones del presidente Maduro este lunes durante su informe anual ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), son “inconvenientes” ante la situación de crisis que atraviesa el país.

    La próxima reunión que reunirá a Gobierno y oposición en la mesa de negociaciones está pautada para los próximos días 18 y 19 de enero en República Dominicana, donde, de acuerdo a los voceros de ambas fracciones, están cercanos a lograr un acuerdo.

    El diputado indicó que en el diálogo entre el Gobierno y la oposición que se ha llevado a cabo en República Dominicana se está buscando un acuerdo “donde gane el país” y destacó que hasta ahora nada está acordado.

    Aseguró que se han discutido 6 puntos y “hay unos donde tuvimos un gran acercamiento y podemos estar de acuerdo y hay otros donde literalmente no hemos estado de acuerdo desde el principio”, manifestó.

     

    El diputado desmintió que la oposición venezolana haya recibido una llamada desde Washington y Madrid  para que no hubiera acuerdo con el Gobierno. «Eso es absolutamente falso y tenemos de testigo al presidente de República Dominicana y los cinco cancilleres que nos están acompañando”.

     

    Créditos: El Universal

     

    Lea también:

  • Venezuela, el país que sube los precios mientras se hace cola

    Los consumidores son testigos diariamente del aumento de precios en los locales comerciales, sumado a las molestias que causan en los venezolanos la lentitud en los puntos de venta.

    Óscar Ortiz tiene 21 años, casi el mismo tiempo de la revolución bolivariana, y en la temporada navideña vivió de cerca la hiperinflación al notar que mientras hacía la cola para pagar en una licorería, el dueño del negocio subía los precios de la cerveza.

    “Cuando estaba en la cola porque el punto de venta tenía fallas, el dueño del negocio nos dijo que el precio de las cervezas no era ese sino otro más caro y empezó a remarcarlas. Nadie dijo nada”, indicó Ortiz, de acuerdo con una publicación de El País.

    El desmedido aumento de precios arrasa el bolsillo de los venezolanos. El presidente Nicolás Maduro ha decretado 20 aumentos del salario mínimo desde que llegó al poder mientras que las calles se tornan tensas durante las colas para adquirir productos básicos, lo que en ocasiones ha generado saqueos y actos vandálicos en los locales comerciales, tal como se registraron en el estado Bolívar los primeros días del año.

    Créditos: El Nacional

  • Óscar Pérez: Venezuela, no quieren que nos entreguemos, nos quieren matar

    Óscar Pérez, ex inspector del Cicpc sublevado en contra del gobierno de Nicolás Maduro, aseguró que funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado lo quieren asesinar.

    «Venezuela no quieren que nos entreguemos. Literalmente nos quieren asesinar, nos lo acaban de decir», expresó Pérez en un video con la cara ensangrentada.

    La mañana de este lunes fue encontrado el paradero del ex inspector, quien desde junio del año pasado inició una operación para «liberar a Venezuela».

    Señaló que, a pesar de que estaban tratando de realizar un intercambio negociado, los efectivos policiales les dispararon con lanzagranadas. El ex funcionario ha subido videos a Instagram para denunciar la operación policial en la que hay civiles que podrían verse afectados por los ataques.

     

    Créditos: El Nacional

  • Hasta 300 % subió el pago mensual en colegios privados

    A inicios de año la reconocida profesora de la organización Fe y Alegría, Luisa Pernalete, aseguró que un ciudadano «mientras más educación tiene es más persona». Sin embargo, en 2018 el reto de los padres y representantes,  es mantener a los hijos en el aula de clases tras los constantes aumentos de la matrícula escolar, pasaje y salario mínimo, bono de alimentación y de los precios de los productos de la cesta básica.

    A una semana del reinicio de las clases a los padres que tienen hijos en los colegios privados de Caracas les informaron que la matrícula escolar se incrementó, a partir de este 1 de enero, entre 80% y 300%, tras el ajuste del salario mínimo de Bs 177.507 a Bs 248.000 (40%) y del bono de alimentación de Bs 179.000 a Bs 549.000 (206,70%).

    «A mi hija de 8 años tuve que retirarla del colegio privado en Caracas porque aumentaron la mensualidad de Bs 150 mil a Bs 300 mil (100%), y con lo que gano, salario mínimo, no puedo pagar el colegio, solo algo de alimentos. Se quedó sin educación porque en las instituciones públicas hay listas de espera por un cupo. La dejo en la casa», reveló Alejandra Brito, afectada.

    Desde finales de 2017 los representantes de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep) alertaron que en tiempos de crisis económica los padres tendrán que sacrificar distintos gastos para poder costear la mensualidad de sus hijos.

    El año pasado la Andiep reportó entre 10% y 30% de deserción escolar, en distintos estados, por la crisis económica.

    En otros colegios privados de la ciudad a los padres les informaron que la matrícula fue incrementada de Bs 250 mil a Bs 450 mil (80%).

    «No podré pagarla, pues tengo dos hijos en el mismo colegio», afirmó Karla Díaz, representante.
    Lila Vega, miembro de la Red de Padres y Representantes, recomendó a los dueños de colegios privados discutir los presupuestos con los afectados antes de cualquier aumento.

    «Normalmente se hacía una vez al año, pero en esta situación hiperinflacionaria es necesario revisarlo mensualmente. La clave es que se establezcan mecanismos de solidaridad, convenios de pago, exoneraciones, o pedirle pago por adelantado a los padres que puedan. Es simplemente para que la escuela se mantenga, y lo más importante, evitar la deserción escolar», destacó Vera.

    Agregó que 70% del presupuesto se dispone para la nómina. «Sabemos que hay padres que dejan a los hijos en la casa por no tener recursos y le pedimos a la comunidad educativa que evite eso en colegios públicos y privados. Ese tiempo que pierde es irrecuperable. En los colegios públicos con frecuencia los aceptan, pero allí no sabes si los maestros llegan porque le cuesta más el pasaje que lo que recibe de salario, o si llega comida regulada no va ese día al colegio. El deber ser es que haya comida en las escuelas y que los maestros estén atendidos», concluyó.
    [email protected]

    Transporte  escolar también se  ajustó 
    El incremento salarial decretado por el Ejecutivo el pasado 31 de diciembre provocó  también un ajuste en las tarifas del transporte escolar desde 87% hasta 150%, según cifras de la Asociación de Transporte Escolar de San Bernardino.
    Luisa Ramírez, conductora de transporte escolar, informó que se trata de un ajuste, de Bs 80 mil a Bs 150 mil al mes en Libertador, pensado para que los padres  pueden mantener a sus hijos dentro del servicio.
    «Con lo que ganamos no podemos costear el mantenimiento de la camioneta. Solo el cambio de aceite supera los Bs 5 millones», dijo.
    Ante esta situación los padres afectados se organizan para trasladar a compañeros de clases en un mismo vehículo por las mañanas. «Y por las tardes el padre que esté más desocupado los recibe y los lleva a un punto de encuentro para retirarlos», indicó Raúl Inciarte, representante, quien tiene a su hijo en un colegio privado en la parroquia El Recreo del municipio Libertador.

     

    Créditos: El Universal

  • Maduro entregará este lunes su mensaje anual ante la ANC

    Este lunes a las 11:00 de la mañana, el presidente de la República, Nicolás Maduro, ofrecerá su mensaje anual al país ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

    «Vamos a acompañar al presidente Nicolás Maduro, vamos a la Asamblea Nacional Constituyente en el centro de Caracas a acompañarlo a rendirle cuentas al país», expresó hoy el ministro para Comunas, Aristóbulo Istúriz, durante una entrevista en VTV.

    El pasado 5 de enero, la ANC convocó al presidente Maduro a entregar su memoria y cuenta del año 2017 ante el organismo plenipotenciario dentro de los próximos 10 días, reseñó AVN.

    En 2017 Maduro presentó su memoria y cuenta en la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) debido al «desacato» en el que se encuentra la Asamblea Nacional (AN), según el órgano judicial.

     

    Créditos: El Universal

  • La malnutrición que mata en Venezuela

    El diario The New York Times realizó una investigación sobre la malnutrición en Venezuela, que se ha propagado durante los últimos años ante el silencio del gobierno.

    Las cifras de muertes por desnutrición continúan siendo un secreto bien guardado por el régimen venezolano, de acuerdo con lo publicado por el medio estadounidense.

    Uno de los casos expuestos es el de Kenyerber Aquino Merchán, un menor de 17 meses que falleció en agosto a causa de problemas cardíacos provocados por una desnutrición severa.

    Para enterrarlo, los familiares del infante reutilizaron las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), de la que cada vez dependen más venezolanos ante el alto costo de los productos, para recortar dos pequeñas alas de cartón. Las pusieron cuidadosamente sobre el ataúd de Kenyerber, una práctica común entre los venezolanos.

    Carlos Aquino, padre de Kenyerber, en medio del llanto se aferraba a la caja del menor.

    Médicos alertaron que cada vez es más frecuente ver a niños con cuadros de desnutrición y la falta de insumos y medicamentos hace cuesta arriba atender a los pacientes lo antes posible.

    Durante la investigación de The New York Times, doctores de 21 hospitales públicos de 17 estados del país dijeron que sus salas de emergencia están atiborradas de menores con desnutrición severa.

     

    Créditos: El Nacional

     

    Lea también:

  • Venezuela en emergencia humanitaria

    Un deterioro lento y progresivo del aparato económico, así como de la capacidad del Estado para atender las necesidades básicas de la población, pone en peligro la supervivencia de los venezolanos, especialmente del 51% que forma parte de los estratos en mayor pobreza. El gobierno ha sido rebasado en su capacidad para hacer frente a este escenario, por lo que será inminente aceptar la cooperación internacional si se quiere impedir mayor sufrimiento, señalan los expertos. Más de 4 millones de personas sin acceso a medicamentos, 1 millón de niños menores de 3 años que no se alimentan como requieren, el incremento de las cifras de mortalidad materna e infantil y los desplazamientos masivos en las fronteras son evidencia de una crisis que el gobierno niega

    Hundidos en profundas crisis económicas, políticas y sanitarias o arrasados por la violencia, 17 países requerirán de la asistencia de la comunidad internacional en 2018. Venezuela es la única nación latinoamericana que integra esa lista, en la que figuran en su mayoría países de África y de Medio Oriente, como Libia, Sudán del Sur, Siria, Yemen y Afganistán, de acuerdo con un reporte que fue presentado a principios de mes por la organización no gubernamental Acaps, especializada en el análisis de los escenarios que caracterizan las emergencias humanitarias.

    En el caso venezolano, la ONG basa su diagnóstico en un repaso de los hechos acaecidos en 2017, un cocktail explosivo en el que convergen la hiperinflación, la caída de los ingresos económicos, la restricción de acceso a los servicios básicos, la erosión de las instituciones democráticas y la represión contra las protestas públicas. Para el año próximo, la supervivencia de la población se verá aún más comprometida, señalan, debido a la descomposición de las instituciones del gobierno, el empeoramiento de las condiciones económicas y la creciente inseguridad.

    Mientras el deterioro se agrava y se hace evidente para los observadores, el gobierno de Nicolás Maduro sigue empeñado en no reconocerlo. «Venezuela es un país pujante, trabajador, no es un país de mendigos como han pretendido algunos con aquello de la ayuda humanitaria», dijo el mandatario durante una emisión reciente de su programa televisivo dominical.

    La especialista en gestión alimentaria Susana Raffalli, asesora de Cáritas de Venezuela, corrige el equívoco: cuando se habla de acción humanitaria no se está hablando de limosnas ni tampoco de solidaridad, sino de un cuerpo de conocimientos y actuaciones que debe activarse cuando se producen daños masivos a la salud y la integridad de la población y se pierden vidas humanas.

    «La crisis alimentaria pasó a ser una crisis humanitaria cuando se murió el primer niño por desnutrición», puntualiza. En este momento, en la escala de criterios que definen este tipo de situaciones, el país ha pasado de la crisis a la emergencia humanitaria, que se caracteriza porque, además, el Estado perdió la capacidad para dar respuesta y asistir a los afectados, lo que hace apremiante la ayuda internacional.

    Raffalli indica que un dato que sirve como termómetro de la intensidad de lo que ocurre es la rapidez con la que han empeorado los indicadores. «El monitoreo centinela que realiza Cáritas muestra que tenemos 15,7% de niños menores de 5 años con desnutrición aguda, pero lo peor es que en octubre había 8%, es decir, que se duplicó la cantidad de niños en estas condiciones».

    Problema complejo. El hecho de que los actores gubernamentales nieguen sistemáticamente el grave deterioro de las condiciones de vida de la población le da a la situación venezolana nombre y apellido: emergencia humanitaria compleja. “Uno de los principales factores de este tipo de escenarios es que el actor que debería estar en condiciones de aportar las soluciones es precisamente quien las niega”, señala Jo D’Elía, responsable de la investigación sobre el estado de los derechos humanos en materia de salud para la organización no gubernamental Provea.

    “Venezuela tiene todas las características de emergencias humanitarias complejas que ocurren en países que sufren problemas sistémicos, económicos y sociales”, coincide Marino González, investigador especializado en el área de políticas públicas de la Universidad Simón Bolívar y miembro de la Academia Nacional de Medicina. “Este tipo de situaciones no se relacionan con conflictos bélicos ni con catástrofes naturales”, aclara.

    Las situaciones que se enmarcan dentro del concepto de emergencia humanitaria compleja suelen haberse gestado con lentitud durante mucho tiempo, añade D’Elía. “Son consecuencia de años de deterioro, que han desembocado en la desestructuración de las capacidades internas del país para ayudar a las personas en sus necesidades”.

    En el área asistencial puede verse con claridad la forma cómo ha evolucionado el daño: el fracaso de la gestión pública que ha devenido además en un deterioro sistemático de los servicios de salud, indica. “El gobierno nacional no resolvió el problema de la fragmentación de las instituciones que deben dar respuestas a los problemas asistenciales y además montó un sistema paralelo que se financió por mucho tiempo con los recursos que debían ir al sistema público. Cuando se admitió el fracaso de Barrio Adentro ya no había manera de recuperar el sistema público”, afirma.

    D’Elía coincide con Raffalli en que el declive de las condiciones de vida se ha acelerado y que el daño que causa está afectando de manera irreparable a un número incalculable de venezolanos, imposible de saber por el ocultamiento de las cifras que practica el gobierno. “Se han comenzado a registrar muertes de manera sistemática y lo peor es que podrían haberse evitado”, alerta.

    Para ilustrar esta afirmación, añade, basta recordar el aumento en más de 65% de mortalidad materna y más de 30% de mortalidad infantil entre 2015 y 2016, cifras que se conocieron cuando el Ministerio de Salud publicó a principios de año los boletines epidemiológicos que habían estado silenciados durante meses. “Se trata de fallecimientos que son en su mayoría prevenibles y revelan una falta absoluta de control prenatal. Nos dicen que son las mujeres y los niños las víctimas de las decisiones estatales”.

    La Encuesta Nacional de Hospitales también ha revelado que 60% de los servicios de salud están paralizados y que los que funcionan lo hacen en condiciones de precariedad. Entre 70% y 80% de los equipos médicos no están operativos. Más de 50% del personal de salud ha desertado.

    Desplazamientos para sobrevivir. La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida calcula que en este momento hay 4 millones de venezolanos que padecen dificultades para el acceso a medicamentos y otros 300.000 con problemas crónicos de salud que no tienen acceso a los fármacos de alto costo que requieren. Asimismo, 500.000 cirugías están pendientes en centros hospitalarios, las cuales no se pueden realizar por el déficit de insumos. Para enero calculan que habrá 77.000 personas con VIH que no conseguirán los antirretrovirales que necesitan.

    Mientras sectores privados denuncian que la escasez de medicamentos supera la cifra de 90%, el Estado insiste en que no llega a 15%. D’Elía tiene la explicación: “El gobierno recortó de manera brutal la lista de medicinas que importa, por lo que cuando se refiere a esta carestía, no habla de lo que en realidad se necesita sino que describe solamente su lista de compras”.

    Los desplazamientos masivos se hacen evidentes y en muchos casos la razón es precisamente la búsqueda de tratamientos que no se consiguen en el país. “A diario vemos a miles de personas cruzando las fronteras para buscar los medicamentos que requieren”, advierte Francisco Valencia,  director de Codevida.

    Raffalli añade que otra característica de las emergencias humanitarias complejas es que desbordan los límites de las naciones y comienzan a afectar a la región. “El movimiento migratorio, que ya supera los 2 millones de personas, tiene impacto en nuestros vecinos”. Una evidencia clara es la reciente declaratoria de emergencia social en el estado de Roraima, Brasil, que ha recibido un flujo de cerca de 30.000 venezolanos durante los últimos 2 años.

    El período de hiperinflación que comenzó a atravesar el país, y que viene precedido de cuatro años de caída de la actividad económica y del derrumbe progresivo de la inversión pública, no hará sino exacerbar los problemas sociales que ya venía atravesando el país. “El gobierno no ha reaccionado ante lo que estamos viviendo, pero lo peor es que la sociedad tampoco se ha dado cuenta de lo que está pasando. Eso ocurre en parte porque estamos inmersos en un patrón cultural y sistémico que nos ha acostumbrado a la inflación, un fenómeno que ha estado presente en nuestra cotidianidad en los últimos 30 años”, indica González.

    La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ya ha mostrado, recuerda, un aumento de la población en pobreza extrema, que pasó a representar 51,5% de la población en 2016. La inflación desbocada también ensancha la brecha entre los sectores que pueden adaptarse más fácilmente a estas condiciones económicas y los más pobres, que no cuentan con recursos para ello y que cada vez deben dedicar mayores esfuerzos y recursos a alimentarse. “A esa población que ya veía sumamente deteriorada su calidad de vida, la hiperinflación le pone cada vez más lejos los productos que necesita para sobrevivir”, agrega el experto en políticas públicas. Especialmente preocupante es la situación de 3 millones de niños venezolanos menores de 3 años que no están comiendo lo que necesitan, en una edad en la que la alimentación es vital para el desarrollo neurológico.

    Intervención inminente. Pese a que expertos y representantes de la sociedad civil claman por la aceptación oficial de la situación de emergencia humanitaria en Venezuela, hay otras voces en el ámbito internacional que apoyan la negativa del gobierno a admitirla. Es el caso de Alfred de Zayas, experto independiente de Naciones Unidas, que hace poco visitó el país y concluyó que era “excesivo” endilgarle a Venezuela esa calificación.

    D’Elía pone en duda la imparcialidad de este funcionario y recuerda que, en 2016, el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reconoció la existencia de una crisis humanitaria en el país. “Las necesidades básicas no pueden ser cubiertas… la comida, el agua, la sanidad, la ropa, no están disponibles”, expresó ese año el funcionario de origen surcoreano en declaraciones a los medios.

    “En presencia de una emergencia humanitaria el Estado venezolano tiene obligaciones y si rehúsa recibir colaboración internacional no solo está violando el derecho a la salud sino el derecho de las personas de ser protegidas”, afirma D’Elía. “Pero, además, los derechos humanos son una responsabilidad compartida: la gente tiene la obligación de presionar, de buscar por todos los medios diplomáticos posibles que el Estado acepte sus obligaciones, su responsabilidad como parte y las responsabilidades individuales por los daños que puedan producirse”.

    En un momento de emergencia humanitaria como el que vive el país deben activarse los protocolos diseñados para evitar mayores daños y muertes, apunta Raffalli. “Cada fase detona un protocolo de atención adecuado. Cuando Cáritas anunció en su sistema de alerta temprana que estábamos entrando en crisis, la actuación coherente hubiera sido dotar todos los dispensarios del país con suplementos nutricionales que hubieran podido atender a los niños con desnutrición y evitar muertes”.

    La situación desbordó al Estado y este no puede por sí mismo solucionarla. “Cuando pasas de la normalidad a la crisis humanitaria la puedes manejar aprobando recursos extraordinarios que destinarás a atenderla, pero cuando estás en emergencia ni siquiera con eso puedes salvar a la gente”, agrega.

    Las condiciones de hiperinflación imponen un programa de estabilización económica para corregir los desequilibrios –dice González– pero este debe venir acompañado de un programa de asistencia que atienda a la población desprotegida, monitoreado y supervisado por organismos que puedan encargarse de forma transparente de su manejo. “Es necesaria la ayuda porque estamos experimentando una inédita destrucción social y económica. Llegamos a una fase de quiebre social, doloroso, que se mete en las casas, en los bolsillos de la gente, en los ámbitos íntimos y más privados”, reflexiona.

    Rostros del sufrimiento cotidiano

    “Es muy triste llegar a la casa con las manos vacías”

    Keyler vive con sus 5 hijos en una humilde casita en La Pastora. Se levanta sin excusas para ir a limpiar en una casa donde le pagan 30.000 bolívares el día. Se esfuerza para que a sus niños, que tienen entre 1 y 15 años de edad, no les falten las 3 comidas, y aunque le cuesta reconocerlo, ya ha pasado. Han dejado de ir al colegio por no tener desayuno. La nevera está dañada, pero si funcionara tampoco la usaría para guardar carne o pollo porque son productos inasequibles. Han perdido peso, ella por lo menos 10 kilos. A sus hijos les ha dado diarrea y vómito. La leche que trae la caja CLAP les causa ese efecto. No siempre consigue comida regulada. “Es muy triste llegar a la casa con las manos vacías”, expresa. A pesar de todo, agradece la colaboración de un vecino y de la dueña de la casa donde trabaja. Su esposo gana sueldo mínimo y su hijo mayor ya trabaja para ayudar con la comida. “Me he parado con la columna que no la aguanto y he tenido que salir para que ellos no se acuesten sin comer. Lloro y le digo a Dios: ¿será que tú no existes?”, dice entre lágrimas.

    “Robo en la basura para comer”

    Juan no sabe dónde está su mamá y su papá está preso en la cárcel de Alayón, en Aragua. Tiene apenas 12 años de edad y lo único que hace es cuidar carros en El Limón. Todos los días se traslada desde la casa de su tía –lugar donde lo dejó su mamá– en el barrio El Paseo de Maracay hasta la zona donde “trabaja”, o pide, para poder comer. Otras veces recurre a opciones que en su inocencia califica de delito. “Robo en la basura para comer”, expresa mientras fija su mirada lejos de la cámara, avergonzado. En su rostro y su cuerpo se presentan rasgos de desnutrición y cicatrices que son señales de maltrato físico. Le cuesta recordar cuándo fue la última vez que comió carne o al menos un plato grande de comida. Tanto su futuro como su felicidad están alejados de su mente. La paranoia se apodera de él. Dice sentirse afectado por los otros niños que se burlan de él. Recibe ayuda de la Fundación Dame la Mano, pero anda a la deriva, sin estudios, creciendo antes de tiempo.

    “En el hospital no le pueden dar lo que necesita”

    Diego no puede hablar. Su mamá, Yennifer, lo hace por él. Han luchado juntos en contra del síndrome de Crohn, que apenas hace unos días le fue diagnosticado al niño. A los 6 meses de edad apenas pesaba 8 kilos. Un mes después ingresó en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos, donde se encuentra actualmente luego de un ir y venir de San Juan de los Morros, su ciudad natal. Ella explica que la desnutrición que presenta no es por falta de alimentos, sino por la patología. “Necesita comida especial”, indica antes de aclarar que en el centro hospitalario no cuentan con este régimen alimenticio. Le brindaron el menú hipercalórico e hiperproteico por dos días nada más. “Le dan comidas normales, pero no le dan lo que en realidad él necesita”, reitera Yennifer en relación con esta falla en el hospital. Ella decidió egresarlo para llevarlo a su casa en Guárico y prepararle con sus escasos recursos la comida que requiere. A este cuadro se le suma la escasez de medicinas. Diego necesita corticosteroide sintético y no lo ha conseguido en meses.

    “Al no darle su tratamiento, le están quitando la vida”

    Samuel recibió un trasplante de riñón hace tres años. Fue operado en el Hospital J. M. de los Ríos, donde además recibiría su tratamiento de por vida todos los meses. Fue la promesa que le hicieron a su mamá, Victoria, la que se cumplió con regularidad hasta hace un año. Los cuatro medicamentos antirrechazo que debe tomar a diario empezaron a escasear en el hospital en los últimos meses. “La última vez no había nada. Me dicen que ya el pedido se hizo pero no llega”, expone la madre, que no entiende cómo esta situación se les escapa de las manos. Ha recibido ayuda de familiares en el exterior. Ella confía en que se establezca un canal humanitario en el país. “Mientras siga el conflicto, ni para ellos ni para nadie”, señala. Victoria llora en silencio porque no quiere transmitirle a su hijo la desesperación que vive buscando el tratamiento que una vez le prometieron que no faltaría. “Es como algo que te dan y después te lo quitan. Al no suministrarle su tratamiento, le están quitando la vida”, afirma.

    Créditos: El Nacional

     

    Lea también:

  • Ciudadanos protestan frente al Banco de Venezuela de Catia

    Un grupo de personas protesta este viernes frente al Banco de Venezuela de la avenida Sucre de Catia porque no quieren abrir el ente financiero.

    Un recorrido realizado por el equipo de El Nacional Web constató que los manifestantes se encuentran desde tempranas horas de la mañana en el lugar para realizar sus transacciones bancarias.

    Un empleado le dijo a los usuarios que el banco no iba a prestar servicio y estos trancaron la calle con la señalización que había en las afueras de la entidad financiera.

    Hasta el momento, se desconoce el motivo por el cual el banco no ofrecerá servicio comercial.

     

    Créditos: El Nacional