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  • Top 7 de escritores que debes leer

    Top 7 de escritores que debes leer. Históricamente, las editoriales han publicado más libros de hombres que de mujeres. En 2018, en el país ibérico, la desigualdad se manifestó con publicaciones de escritores que duplicaron a las de las escritoras. Se calcula que la diferencia total fue de casi 20.000 obras. Curiosamente, en papel se observó más diferencia que en libros digitales.

    Sin embargo, las estadísticas han ido cambiando, y en 2021, entre los 50 libros más vendidos en España, un 42% fue escrito por mujeres, según la consultora independiente GFK.

    Noviembre es un mes masculino

    En el penúltimo mes del año hay dos celebraciones, por destacar, el 11, es el Día del Soltero, una fecha que surgió en China pero que ya se ha extendido por todo el mundo. El orgullo de ser soltero es una efeméride muy comercial. Apropiada para leer libros de escritores.

    También se festeja, el Día Internacional del Hombre, el 19 de noviembre de cada año. Fue Thomas Oaster, profesor de la Universidad de Missouri-Kansas el que estableció esta fecha en 1992. Desde 1999, se celebra a nivel mundial.

    Top 7 de escritores que debes leer

    Si estás buscando buenos libros, destacan estos escritores hispanoamericanos en el panorama literario actual. Sus propuestas son muy interesantes para leer este mes de noviembre. 7 de escritores que debes leer:

    Manel Loureiro (Pontevedra, 1975)

    Escritor, abogado y presentador de televisión, que además ha trabajado como guionista en numerosos proyectos. Su primera novela, Apocalipsis Z. El principio del fin, comenzó como un blog en Internet que escribía en sus ratos libres. El blog se transformó en un fenómeno viral y la novela fue publicada en 2007, convirtiéndose en un best seller.

    Sus siguientes obras, Los días oscuros, La ira de los justos, El último pasajero, Fulgor y Veinte, han sido un éxito de ventas tanto en España como en otros países del mundo. Su última novela, La ladrona de huesos, es un apasionante thriller de robos imposibles, reliquias y misterios en el Camino de Santiago.

    Santiago Gamboa (Bogotá, 1965)

    Autor y periodista colombiano, estudió Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, completando más tarde su formación en la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió Filología Hispánica, y en La Sorbona de París, donde se especializó en Literatura Cubana.

    En lo literario, Gamboa ha destacado por sus novelas. Publicó la primera, Páginas de vuelta, en 1995 y desde entonces se ha labrado una destacada carrera, siendo ganador de premios como el Rómulo Gallegos, el Medicis o La otra orilla. De entre su obra destacan títulos como El síndrome de Ulises, Necrópolis o Perder es cuestión de método, que fue llevado al cine en 2005. Su más reciente novela, Colombian Psycho, es un thriller trepidante que retrata las diversas caras de la maldad en una perturbadora radiografía de la situación nacional colombiana.

    Ángel Martín (Barcelona,1977)

    Es presentador, monologuista, guionista, actor, músico, streamer y está considerado uno de los humoristas más prestigiosos de España. Empezó su carrera en Paramount Comedy como cómico de stand-up, faceta que sigue manteniendo en activo. Su salto a la fama se produjo, en gran parte, gracias al éxito arrollador del programa Sé lo que hicisteis (La Sexta), que presentaba junto con Patricia Conde.

    Por si las voces vuelven, su primer libro, se ha convertido en todo un fenómeno editorial y le ha llevado a crear el podcast del mismo nombre. Se basa en el brote psicótico que sufrió en 2017, por el que estuvo ingresado en un manicomio, y el que hizo que se le quebrara la vida que vivía. Lleva 13 ediciones y más de 300.000 lectores.

    Mauro Libertella (Ciudad de México, 1983)

    Creció y vive en Buenos Aires. Es autor de los libros de narrativa Mi libro enterrado, El invierno con mi generación y Un reino demasiado breve, y de los títulos de no ficción El estilo de los otros y Un hombre entre paréntesis. Retrato de Mario Levrero. Su obra ha sido publicada en Argentina, España, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Holanda e Italia.

    En 2017 fue seleccionado por el Hay Festival como uno de los 39 mejores escritores de ficción latinoamericanos menores de 40 años. Su más reciente libro, Un futuro anterior, es una novela que abre la caja negra de una pareja para tratar de entender cómo llegaron a ser lo que son, con todos los errores que cometieron y también con todos sus aciertos.

    Narrada a lo largo de una década, al filo del fin de la juventud, la obra camina por el precipicio que separa la literatura de la vida, dando voz a una masculinidad que se deja atravesar por las emociones.

    Nacho López Murria (Valencia, 1987)

    López Murria combina los oficios de actor y director teatral con la escritura de guiones. A los 18 años fundó CanallaCo Teatre, con la que durante una década llevó a cabo gran parte de su trabajo, Desorden. Es guionista de ficción en La Caña Brothers, donde surgió Circular, la miniserie de terror juvenil para RTVE emitida en Instagram Stories.

     París era una rave, empieza como una bonita historia de amor, sí, hermosa, pero nada edulcorada, divertida, tierna, capaz de atrapar al lector más rancio. Y cuando ya estás ahí, el autor te lleva por una ruta demencial, a través de rincones insólitos y personajes desconcertantes y geniales, celebridades y monstruos del siglo XXI. Hay sexo, drogas y alcohol, hay situaciones límite, y hay mucho humor.

    Fernando Navarro (Granada, 1980)

    Escritor y guionista español. A lo largo de su vida ha escrito críticas de manera regular tanto para prensa como para radio y televisión sobre música. Para el cine ha escrito entre otras, Anacleto: Agente Secreto (Javier Ruiz Caldera, 2015), Toro (Kike Maíllo, 2016), Verónica (Paco Plaza, 2017). Bajocero ha sido su último guion, thriller que batió récords para una película extranjera en Netflix, y que llegó a posicionarse número uno en más de 55 países.

    Su primera novela, Malaventura, es una suerte de neorromancero ambientado en una Andalucía desesperada y remota, a la vez que irreal y auténtica, mítica y salvaje, llena de personajes extremos: quinquis, hechiceras, cazadores, demonios que se desplazan por las ondas de la radio. Un acid western formado por un conjunto de relatos que bebe de autores como Lorca, Stephen King o Sergio Leone.

    Daniel Jiménez (Madrid, 1981)

    Es Licenciado en Historia y ha tenido diversos trabajos como camarero, dependiente o repartidor. En lo literario, debutó con Cocaína, un diario personal donde opina sobre todo lo que le rodea. Con él ganó la segunda edición del Premio Dos Passos a la primera novela. Además de esta novela ha participado en varios libros de relatos como Doce cuentos del sur de Asia y Los escritores plagiaristas.

    Su libro más reciente, El Plagio, narra una injusticia cometida contra su padre, Juan Jiménez quien fue objeto de un robo y de una traición. Grabó un piloto para televisión, en el que invirtió todos sus ahorros, hizo trato con tres directivos quienes luego, se marcharon a una cadena privada. El 2 de octubre de 1993, se estrenó en esa cadena un programa con las mismas características del que había ideado su padre.

    Con información de QuéLeer


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  • Danzas Acuarela está en manos de la Iglesia de la comunidad al oeste de Barquisimeto

    Milagros Sánchez, fundadora de Danzas Acuarela, explicó que el proyecto nace con la finalidad de darle oportunidad a la juventud y a las nuevas generaciones de cumplir su sueño de adquirir clases de danza.

    “Se iniciaron sus clases de danza en una escuela pública que está ubicada en la avenida principal de la comunidad es comunidad foránea que estas ubicado por el oeste de Barquisimeto después llegaron una mayor de matrícula casis:150, 180 hasta 200 niños tuvieron que trasladarse y conseguir una cede con un espacio más grande para darle clases a los estudiantes donde y así nació danza Acuarela tiene 12 años fundada”

    La primera experiencia de Milagros Sánchez como emprendedora fue a los 17 años, cuando fundó en su comunidad la organización para atacar a través de la danza dos problemas que había para el momento: la delincuencia y el embarazo a temprana edad.

    Tras el crecimiento rápido, le tocó formarse y aprender sobre emprendimiento y levantamiento de fondo para sostener las actividades del proyecto. Fue así como convirtió el proyecto en una referencia en el estado Lara que fue donde nació.

    Adicionalmente, Danzas Acuarela participó en el Concurso Ideas y el primer proyecto de mayor impacto social por la Embajada de Francia en el año 2016 que fue el que permitió que tuvieran el gusto de conocer el programa Emprende y toda la estructura que existe en el IESA.

    Actualmente, Danzas Acuarela está liderizada por la nueva generación y luego de 12 años Sánchez como fundadora cedió los bienes a la iglesia de la comunidad que arropa las 4 comunidades o las parroquias que contempla el oeste de Barquisimeto.

    • Nuevo proyecto

    A partir de ahora, Milagros Sánchez tiene un nuevo proyecto llamado “Hablemos de Desarrollo”, ahora es la asesora o madrina de Danzas Acuarela.

    “Estoy en una nueva etapa de emprendimiento (…) nace con la intención de poder abarcar todos los problemas que no solamente que estén vinculados con embarazo temprano o la delincuencia (…) poder apoyar a las organizaciones del sector privado y cooperación internacional con la cooperación y desarrollo de sus proyectos”

    Escuche la entrevista completa aquí: 

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  • IESA y Asoportuguesa iniciarán curso sobre “Disciplinas de la ejecución” para profesionales

    La Asociación de Productores Rurales del estado Portuguesa (Asoportuguesa), en convenio con el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), iniciarán la especialización “Disciplinas de la ejecución: cómo lograr que las cosas se hagan”, dirigido a ejecutivos, gerentes y profesionales en general.

    Las inscripciones están abiertas para todos aquellos que quieran ser parte de esta especialización y que estén interesados en aprender metodologías que les ayuden en el logro de sus objetivos.

    Este curso ahondará sobre los elementos para la ejecución de estrategias y el logro efectivo de los objetivos, con competencias relacionales que garanticen el cumplimiento de acuerdos y aseguren la ejecución.

    Ante los desafíos de los nuevos tiempos, Asoportuguesa pone a disposición del empresariado portugueseño, todo el talento, conocimiento y la experiencia de los profesores del IESA, institución reconocida internacionalmente, en sus más de 56 años de exitosa trayectoria y sus más de 8 mil egresados.

    El curso consta de 12 horas académicas y se llevará a cabo bajo la modalidad presencial, el jueves 17 y viernes 18 de noviembre, en la sede de Asoproductos Portuguesa, filial de Asoportuguesa, ubicada en la avenida Los Pioneros, sentido salida a Guanare, en Araure, estado Portuguesa.

    Tiene un costo de inversión de 365 dólares, estableciéndose descuentos que van del 15 % al 25 % para las empresas o emprendimientos que tengan entre 2 y 6 participantes o más, al igual que para las personas que hayan aprobado anteriores programas del IESA.

    “Estamos dando pasos importantes para la formación del capital humano de la región centroccidental, dejando al alcance de todos especializaciones en temas que nos permitan una mejor comprensión del entorno y una mayor visión gerencial, con un impacto positivo en nuestras organizaciones”, destacó Gustavo Moreno Lleras, presidente de Asoportuguesa.

    Los que estén interesados en participar, deben mandar su correo electrónico por mensaje directo, a las cuentas de @Asoportuguesa en instagram, twitter y facebook, para que les sea enviada la información completa con la que se formalizará el proceso de inscripción.

    Nota de prensa

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  • Lluvias han generado muchas pérdidas en el campo venezolano

    El presidente de Fedeagro, Celso Fantinel, señaló que las lluvias registradas en el último trimestre del año son muy importantes en el ciclo de invierno, ya que en esta temporada se siembran los cereales (maíz amarillo, maíz blanco, arroz, café), y se resiembra también la caña de azúcar. 

    El gremialista puntualizó que las lluvias por un lado son positivas y por otro lado son negativas, asimismo, indicó que en este momento tras las fuertes precipitaciones e inundaciones es difícil cuantificar los daños, porque no hay plataformas, no cuentan con un seguro agrícola, ni con buena comunicación con productores para así poder cuantificar la pérdida de dichas producciones.

    Destacó que las lluvias han hecho daño desde el 2021-2022 en estados como Mérida y Táchira, generando muchas pérdidas, incluyendo también la pérdida en la ganadería. 

    «Hasta el momento vemos cómo se han inundado recientemente las cosechas que están ubicadas en la zona de Acarigua, Turén, Santa Rosalía. El agua ha hecho estragos en los maíces que ya estaban de cosecha, siendo pérdidas para los productores»

    Confirmó que la producción se ha ido recuperando de una caída de más del 80%. Y que este año se producirá más del 60%. En maíz blanco se producirá un 70%; en amarillo un 50%; en arroz se esta alcanzando un estimado de 40%; la caña de azúcar tendrá otra recuperación del 20%, alcanzando así las 70 mil hectáreas de siembra. 

    Sostuvo que los rubros de las hortalizas sufren, porque se enferman de hongos, generando así grandes gastos, ya que hay que tratarlas y el costo es elevado, dejando así menor productividad en este ciclo de invierno.   

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  • BBVA Provincial toma la iniciativa de ayudar a nuevos emprendedores venezolanos

    Escrito por: Yusbelys Guaimare

    BBVA Provincial ha impulsado a más de 14 mil venezolanos, mediante un programa titulado EMPRENDEDORES, gracias a la alianza que tienen con la universidad Andrés Bello (UCAB) Consta de distintas maneras de incentivar a los venezolanos a que tengan iniciativas que van dirigida a todo público, para así poder brindarles conocimientos de manera gratuita para que se puedan iniciar en el mundo del emprendimiento.

    El programa tiene como objetivo, introducir a las personas en un curso totalmente gratuito, que está disponible en línea, titulado, introducción a la innovación y el emprendimiento. Esta iniciativa permite adquirir información de valor sobre distintas metodologías que serán de ayuda para la ejecución de un negocio. 

    Asimismo, ofrecen un curso presencial denominado, bases para emprender, donde le brindan el apoyo a las personas para que descubran e identifiquen algún tipo de oportunidad de negocio que se le pueda presentar, para que así puedan tener una idea clara y así puedan darle inicio a su proyecto.  

    Todas aquellas personas interesadas en ingresar, contarán con un certificado avalado por BBVA Provincial y el centro internacional de actualización profesional (CIAP)- UCAB a todos los que finalicen dicha formación.

    Se continúa incentivando ese esfuerzo, compromiso con la sociedad al ofrecer una educación de calidad, promoviendo así el desarrollo social y financiero. Para más información ingresar a la página web.

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  • El recorte de producción petrolera de la OPEP+ podría beneficiar a Venezuela

    Escrita por: Mariángel Oyarvez

    La Organización de Países Exportadores de Petróleo Plus (OPEP+) sancionó el recorte de producción de petróleo a 2 millones de barriles, medida tomada para provocar la caída de los precios del petróleo, cuestión que podría ser aprovechada por Venezuela, según lo indicó Rafael Quiroz, economista petrolero.

    «En cuanto más bajen los precios, independientemente de la situación de Venezuela, va a bajar el precio petrolero venezolano; así que, si esta medida logra su fin Venezuela está siendo favorecida por rebote, aun cuando no participe en la decisión como tal porque no está en posibilidades de hacerlo», explicó Quiroz en entrevista para Fedecámaras Radio.

    Estos recortes y aumentos que han sido siempre aprobados por los países miembros, a excepción de Venezuela, Irán e Irak, quienes no toman decisiones ni están condicionados, u obligados a cumplir con cuotas de producción, por las sanciones a las que están sujetos, y por la situación en la que se encuentra su industria petrolera, en especial la venezolana.

    La OPEP+ se mantiene monitoreando el mercado y se está reuniendo cada mes para discutir las circunstancias por las que atraviesa el mercado petrolero, por lo que el próximo mes de noviembre tendrá una reunión para evaluar varios factores en cuanto a los resultados de la medida.

    «Cómo reacciona el consumo, la producción y la oferta petrolera; en base a las modificaciones del comportamiento de esas tres variables, dentro de un mes recortará más la producción o aportará un poco más al mercado, todo va a depender», dijo Quiroz.

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  • Falleció la Reina Isabel II de Inglaterra

    La Reina Isabel II ha fallecido este jueves 8 de septiembre a los 96 años de edad, en su residencia de Balmoral, Escocia y rodeada por toda su familia,  anunciado por el palacio de Buckingham de Inglaterra en un comunicado oficial.

    “La Reina ha muerto en paz en Balmoral esta tarde. El Rey (Carlos de Inglaterra) y la Reina Consorte (Camilla Parker-Bowles) permanecerán en Balmoral esta tarde y regresarán mañana a Londres. Jueves. 8 de septiembre de 2022″, manifestó el comunicado en la página oficial del palacio.

    La salud de la reina más longeva y popular del Reino Unido comenzó a declinar desde que muriera, en abril de 2021, su esposo, Felipe de Edimburgo. Además, pudo presenciar en primera persona las celebraciones en todo el país en el mes de julio por sus 70 años de reinado.

    “La muerte de mi querida madre, Su Majestad la Reina, es un momento de enorme tristeza para mí y para todos los miembros de mi familia. Lamentamos profundamente la muerte de una Soberana querida y una madre muy amada”, indicó el nuevo rey, Carlos III, en su primer comunicado oficial como monarca.

    La misma semana de la celebración en el mes de julio la reina estuvo en condiciones de recibir en su residencia escocesa al primer ministro saliente, Boris Johnson, y de encargar a su sucesora, Liz Truss, la formación de un nuevo Gobierno en su nombre, quién ha ofrecido el primer saludo oficial al nuevo monarca, que ha escogido como nombre Carlos III: “Dios salve al rey”.

    La familia más cercana de la reina de Inglaterra ha podido desplazarse para acompañarla en sus últimos momentos. Carlos de Inglaterra y su esposa, Camila de Cornualles y el príncipe Guillermo, el hijo mayor de Carlos y segundo en la línea de sucesión al trono.

    Fuente: El País.

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  • Cuento “La rica del pueblo”, de Jaime Huertas Fernández

    Al día siguiente comenzarían las festividades. Cada año escogían a un vecino para que las organizara y en esa ocasión decidieron que Vinicio Palma dirigiera la compleja labor. Él alegó reiteradas veces que se encontraba atareado, sin embargo, nadie aceptó su excusa. Desde que supo que no lograría evadir ese compromiso, hacía tres semanas, empleó su tiempo en buscar un argumento irrefutable con el cual pretendía convencer a la indeseada de que no acudiera.

    Esa mañana había recibido, en la puerta de su casa, la desagradable visita de doña Benilda y otras bisabuelas, quienes reiteraron que no aceptarían la presencia de esa mujer. Amenazaron con tomarla por el moño y sacarla a patadas del pueblo si se atrevía a acercarse. Vinicio Palma miró los bastones de las siete ancianas y las imaginó propinándole bastonazos a la indeseada, como si fuera una piñata; seguramente las alentarían los vecinos, lo cual acabaría con la celebración. «¿Y no sería mejor así? ¿Es que realmente hay algo que celebrar?», pensó mientras tomaba café en la sala de su casa. Entonces recordó con remordimiento que él fue uno de los más entusiastas, el que convenció a los pocos que se negaron y el único que se mantuvo durante varios días visitando las casas, como un evangelizador, predicando la buena nueva.

    Mañana celebrarían un aniversario más de «El gran viraje», como lo llamaron los dirigentes políticos que visitaron el pueblo, hacía cuatro años, con el propósito de invitarlos a participar en el nuevo sistema de producción. La mayoría aceptó inmediatamente, convencidos de que sus vidas se transformarían en lo que siempre habían soñado.

    Oyó el saludo en la puerta ⸺que durante el día permanecía abierta, como en la mayoría de las casas del pueblo⸺. Había mandado llamar a Aquilino Calvo, quien organizó la fiesta del año pasado.

             —Saludos, paisano —le respondió Vinicio Palma antes de llegar a la puerta.

             —¿Apesadumbrado?

    Vinicio Palma percibió un dejo de burla.

    —Usted sabe más de esos asuntos que yo.

             —¡Ja! Creo saber para qué me mandó a llamar. Esta mañana vi a las abuelas salir de aquí. Cuando pasaron frente a mi casa corrí la cortina, ¡no fuera a ser que quisieran continuar el reclamo conmigo! Bastante tuve con aguantarlas el año pasado. Disculpe que no haya venido antes, pero ya comenzamos la recolección, y los muchachos y yo hemos estado todos los días en ese asunto. Menos mal que mañana hay fiesta… ¿Para qué soy bueno?

    Caminaron hacia la parte de atrás de la casa; Vinicio Palma no quería interrupciones. Cogieron unos taburetes y se sentaron bajo la sombra de un árbol de mamón.

    —Paisano, ¿qué puedo hacer? Ella es la rica del pueblo y quien pagó la fiesta —expuso con desazón Vinicio Palma.

     —¡Y la del año anterior también! ¡Y creo que la del próximo!

             —¿Usted cree que habrá fiesta el año que viene? Lo dudo. Todos estamos empobrecidos y para colmo le debemos dinero a la indeseada. Creo que, si volvemos a lo de antes, segurito inaugura un banco en las afueras del pueblo con todos los reales de nosotros.

             —¡Um! También lo creo. Estoy esperando que llamen a cabildo, ya no aguanto más. —Se acercó un poco y bajó la voz—. Esto no sirve.

             —Quería platicar con usted y que me dijera qué le dijo a esa mujer para que no asistiera.

             —Le dije que esa sería la última vez que le prohibirían venir, que el próximo año y, por supuesto, todos los demás sería bienvenida.

    Vinicio Palma oyó unos gritos: ¡Apunte!… ¡Fuego!

             —No sé qué decirle, paisano. —Aquilino Calvo se alegró de no estar en los zapatos del amigo.

    Los dos hombres permanecieron sentados uno frente al otro sin hablarse. Buscaban una solución.

    II

    La indeseada llegó al pueblo de la mano de Jacinta la Beoda, la mujer sin apellido, la limosnera que vivía en las afueras del pueblo, a unos trescientos metros de la última casa, un poco más allá del recodo. Nadie sabía con certeza si a la Rita, como la llamaban desde niña, la consiguió Jacinta en un bar de los pueblos cercanos o en alguno de los caminos que recorría semanalmente. Tampoco conocían los motivos que la llevaron a adoptarla. Pero sí sabían que las prematuras téticas de la Rita cambiaron la vida de la limosnera. Comenzó con uno de los hombres del pueblo, a la semana siguiente acudieron dos, y así fue aumentando la clientela. Todos los días, antes de llegar a sus casas desde los campos de siembra, algunos vecinos se detenían en la chabola de Jacinta.

    La limosnera apenas disfrutó unos meses de los beneficios. Murió en la silla que situaba en la entrada de la chabola, con la palma de la mano derecha hacia arriba, esperando las ganancias del día, que la niña colocó con miramiento cuando comenzaba a anochecer. Al día siguiente, don Manrique Encarnación, quien gustaba visitarla temprano para evitar ponerse en fila en la parte de atrás de la chabola, encontró a la muchachita llorando a los pies de la anciana. Se acercó descubriéndose la cabeza y le expuso: «Si me das el dinero que tiene tu mamaíta en la mano, la entierro».

    La niña, analfabeta y pobre, quedó sola en la ruinosa vivienda y continuó ejerciendo el oficio que le habían enseñado.

    —Qué opina usted, paisano, si vamos los dos y le pedimos que aguante un año más —preguntó Vinicio Palma.

             —Paisano, ¿usted en verdad cree que la Rita es la misma niña tonta de hace trece años? No sabe usted que ella misma, apenitas se acababa de morir la vieja Jacinta, le pagó al maestro Benavides, con usted sabe que, para que le enseñara a leer, escribir, sumar y restar.

             —¡Y vaya que sabe sumar bien! ¡Ah!, ¡qué daño nos hizo esa gente!

             —¿De quién habla?

             —¡De los que inventaron esta zoquetada! —gritó Vinicio Palma, quien parecía regañarse a sí mismo.

    Volvieron a quedarse callados. Vinicio Palma recordó el recibimiento alegre y bullicioso que les dieron a quienes por fin llegaban para ocuparse de los habitantes del pueblo. Durante dos días permanecieron escuchando la novedosa propuesta y la manera de ponerla en práctica. Al mes, tal cual se los habían prometido, dejaron en medio del pueblo unos toneles de pesticida, varios sacos de semillas, una cosechadora nueva y suficientes aperos para todos. El primer año la producción fue buena, nadie obtuvo beneficios; pero habían acordado que las ganancias no era lo importante, sino el nuevo sistema de producción: “El gran viraje”.

    A partir del primer año, algunas mujeres del pueblo comenzaron a situar un mesón frente a la puerta de sus casas, en los que presentaban mercancía diversa, la cual intercambiaban con los vecinos; así lo habían recomendado quienes los visitaron.

    Esa mañana, mientras Vinicio Palma intentaba conseguir una solución al problema que lo aquejaba, su mujer salió con un pequeño saco de café. Se dirigió despacio a la calle principal del pueblo, donde miró con interés los productos que había en los mesones, al tiempo que conversaba con sus vecinos. Cambió un poco de café por tomates, en otra casa escogió mangos, más adelante, pan. Continuó caminando hasta que llegó a la última casa, donde Luisa María confeccionaba unos manteles muy bonitos, que ya eran famosos en los pueblos vecinos. Las negociaciones comenzaban con la pregunta que les aconsejaron: «¿Trocamos, vecina?». Nadie aceptaba los billetes ni las monedas que emitía el Estado. Habían creado sus propios billetes, con los cuales compensaban cualquier diferencia en los valores de los productos. Así les habían explicado los expertos en economía que los visitaron. La Rita era la única que los aceptaba. Ella no asistió a las reuniones de los expertos, por consiguiente, no aprendió que los antiguos billetes representaban el pasado, y la idea innovadora consistía en crear todo nuevo, desechar lo viejo, sin importar que en el resto del país continuara circulando la moneda que ellos aprendieron a desdeñar. Al quedarse con todo el dinero en efectivo de los habitantes del pueblo, la Rita se vio en la necesidad de abrir su primera cuenta bancaria. Viajó al pueblo más desarrollado de la montañosa región, el único que disponía de un banco. No pensaba quedarse más de un día, pero debió permanecer por dos semanas, pues hubo de esperar a que el jefe civil le expidiera el documento de identidad ―en el que inventaron todos los datos, desde el apellido hasta la profesión: comerciante―. La Rita regresó con un niño, de unos seis años, a quien consiguió en la calle. Lo llamó Jacinto en honor a su madre; era quien le hacía los mandados al pueblo.

    Una vez que la moneda de curso legal desapareció, la Rita comenzó a aceptar el pago en especie. Recibía tantos productos que a los dos meses la vivienda le quedó pequeña, el único espacio libre era el cuartito en el que recibía a sus clientes. Así que un día, temprano en la mañana, se dirigió a los pueblos vecinos a vender la mercancía sobrante. Los buenos resultados que obtuvo la indujeron a repetir la operación comercial dos veces a la semana. En un primer momento alquiló un burro, que cargaba con una montaña de costales; al poco tiempo dejó la tracción a sangre y arrendó una vieja camioneta. Con las ganancias construyó un pequeño almacén y reformó la casa. Los habitantes de los pueblos cercanos, los cuales no habían aceptado participar en el nuevo sistema de producción, comenzaron a acudir al nuevo negocio de la Rita, atraídos por los buenos precios.

    Luego del quinto viaje en la destartalada camioneta, la Rita decidió retirarse del oficio que ejerció desde niña. No lo necesitaba. Su almacén gozaba de tal fama que todas las semanas recibía proveedores de pueblos lejanos. Mientras tanto, las malas cosechas, el desgano y la falta de repuestos para la cosechadora (que dejó de funcionar al poco tiempo de ponerla en marcha), llevaron a los vecinos del pueblo a conocer la verdadera cara de la miseria.

    Un día, la Rita se despertó con la pujante idea de que el dinero la ayudaría a ser aceptada en la comunidad. Lo primero que hizo para ganarse el favor de los habitantes del pueblo fue visitar un domingo la capilla, antes de que el joven cura oficiara la misa, para preguntarle si le permitía asistir. El cura vio la oportunidad de agregar un feligrés más y muy contento le dijo que sí; pero, para evitar molestias, le pidió que asistiera bien cubierta, con la mejor ropa, y se quedara parada en la puerta. Así lo hizo durante un año; para el segundo, la Rita se fue acercando poco a poco al pequeño altar. Cada mes daba un paso imperceptible para que las mujeres no se quejaran. Por esos días se sentaba en la segunda fila, en el extremo del banco, con el niño Jacinto a su lado. Las mujeres la soportaban en silencio, principalmente porque el cura, cada vez que lo consideraba oportuno, predicaba sobre la tolerancia. Aun así, de vez en cuando se oía a media voz una queja, un susurro entre amigas.

             —¡Ahí está la Rita esa! —dijo una mañana la abuela Benilda.

             —¡La Rita, será la rica! —le contestó la vecina, interrumpiendo el rezo del rosario y sin levantar la cabeza.

    III

    Un día, el cura decidió que había llegado el momento de transformar la capilla en una iglesia modesta, así que convocó a los vecinos para saber cuánto podían aportar cada uno. Nadie tenía dinero para los materiales, y en los otros pueblos no aceptaban ni trueques ni los papelitos que Asunción Espina había mandado a hacer para sustituir los pesos. La Rita dio el dinero necesario y le dijo al joven cura que se olvidara de la palabra “modesta” e hicieran una iglesia respetable.

    IV

    La Rita estaba en la parte de atrás de la casa (donde había construido un galpón de doscientos metros), haciendo el inventario de todos los lunes, cuando el niño Jacinto se acercó a decirle que don Vinicio la requería.

             —Ya nadie me requiere, angelito, ahora me buscan.

             —La busca don Vinicio, mamaíta —rectificó el niño, quien no había crecido mucho para la edad que tenía.

     En la puerta de la casa vio a Vinicio Palma. El hombre llevaba puesto el sombrero ancho que lo caracterizaba. Se veía enfadado. Nunca había puesto un pie en esa casa. Vinicio Palma fue durante muchos años el cliente asiduo de una hermosa jovencita que trabajaba en una casa de tolerancia en un pueblo lejano. En esos tiempos se dedicaba a la artesanía, ganaba bastante dinero y lo derrochaba en juergas. Cuando se hallaba en los brazos de la muchacha se quedaba hasta tres días sin salir del cuarto. Siempre le llevaba obsequios. En varias ocasiones le ofreció sacarla de ese mundo clandestino, llevársela con él; pero esos sentimientos desaparecían cuando tomaba el camino de regreso, tenía una joven esposa que lo esperaba con dos criaturas, que todavía no cumplían la edad para ir a la escuela, y otro que llevaba en el vientre.

    La Rita le sonrió amablemente, con un dejo de igualdad que él no hubiera permitido si no se encontrara en esa situación tan penosa.

     —Doña Rita —dijo, inclinando levemente la cabeza. Enseguida se descubrió.

             —Don Vinicio, ¿cómo está? Pase, por favor.

    La mujer quedó impresionada por el tamaño del visitante, a quien siempre había visto a la distancia. Conservaba la espalda ancha, sus brazos eran vellosos y muy blancos; usaba un bigote pequeño, bien rasurado y tan canoso que casi no se le veía.

    Pensó rechazar la amable invitación, pero la apariencia serena de la mujer, la casa grande y lujosa, y la niña que se acercaba con una bandeja de madera en la que había dos pequeñas tazas, lo hicieron cambiar de opinión. Apenas Vinicio Palma tomó asiento, la niña le ofreció una de las tazas de café. Estaba asombrado y perplejo, pues parecía que lo estuvieran esperando. Bebió un poco, miró hacia su derecha y creyó ver un espejismo: otra niña, igual a la que estaba frente a ellos, les preguntó desde la puerta de la sala si deseaban algo más.

             —¿Son sus hijas? —no pudo evitar la pregunta.

             —¡No, don Vinicio! A estas niñas las traje igual que a Jacinto, en una de mis idas al pueblo de Concepción, el mismo donde me consiguió a mí mamaíta Jacinta. Las conseguí pidiendo en la calle y, como no tenían familia, me las traje. Son gemelas.

             —Es usted muy caritativa —dijo distraído. El pueblo de Concepción, al cual no visitaba hacía muchos años, le traía buenos recuerdos.

     —No puedo hacer menos. La vida ha sido muy mala conmigo y muy buena a la vez, así que no quiero la parte mala para estos niños. Ya para eso sufrí yo; y como no podré tener hijos.

             No se atrevió a preguntar el porqué, aunque sintió un deseo irresistible de hacerlo. Siempre era conveniente conocer alguna noticia novedosa para comentarla con los vecinos en las tardes, cuando se reunían en la plaza.

             —Yo sé a qué vino, don Vinicio —aseveró lentamente, sin manifestar enfado—. El año pasado le tocó el difícil trabajo a don Aquilino. La diferencia fue que él no quiso entrar, quizá le traía buenos recuerdos… o remordimientos.

             Vinicio Palma sintió que el café le bajó por la garganta como una piedra volcánica.

             —Pues me evita con ese conocimiento suyo la bochornosa explicación. —Creyó que eso era todo, que nada más debían decirse.

             —Eso es cierto, pero tengo que decirle, aunque estoy segura que don Aquilino ya lo hizo, que el año pasado se me prometió que podía asistir como una vecina más, como una invitada a la celebración y, más aún todavía —hizo silencio antes de continuar—, como la anfitriona para la del próximo año. He contribuido mucho con este pueblo que no me quiere, he pagado casi toda la iglesia, arreglé la escuela, y aun así llegaron a prohibir que Jacintico asistiera; si no hubiera sido por la intermediación del padrecito, el niño estaría recibiendo clases aquí como lo tuve que hacer yo. Les he prestado dinero a muchas personas, he fiado en el almacén a casi todo el pueblo, y estoy en condiciones de seguir ayudando. Me atrevo a decir que la prosperidad del pueblo empieza aquí y seguirá hacia la calle por donde usted vino.

    Vinicio Palma recordó el día en que Benilda y las otras bisabuelas se marcharon iracundas de su casa. Nuevamente se recriminó por no haber tenido el coraje para oponerse a organizar el evento. Prefirió ser intransigente con la Rita a sufrir nuevamente las quejas de las bisabuelas, las abuelas, las hijas, las nietas y de todos los hombres que habían pasado por la choza que ahí hubo, a la que despreciaban como si fuera la letrina del pueblo. Se armó de valor para no fallar en su propósito, para decirle con su moralidad intachable las razones definitivas e indiscutibles por las cuales era mejor que no asistiera a la fiesta, y para que jamás llegara a insinuar la impensable propuesta de ser designada la anfitriona del próximo año; esta última idea era más fácil de llevar a cabo, ya que pensaba proponer que regresaran al sistema de producción con el que habían nacido, el cual podía ser imperfecto y todo lo que quisieran argumentar, pero mejor a éste, que lo obligaba a negociar con una prostituta retirada.

    Antes de continuar con sus argumentos, la Rita se inclinó para tomar la taza vacía que Vinicio Palma sostenía en la mano desde hacía rato, y la puso en la mesita que estaba al lado de ella. El movimiento hizo que de su escote saliera un camafeo, el cual quedó a la vista del visitante, y permaneció sobre la blusa turquesa de la dueña de la casa.

    Vinicio Palma tuvo un sobresalto.

    —¿¡De dónde sacó usted eso!? —dijo, señalando con el dedo índice al camafeo.

             —¡Ah!, esto era de mi madre, de mi verdadera mamá. De ella no recuerdo casi nada… Mamaíta Jacinta me dijo que con esto y un vestidito sucio fue con lo único que me consiguió.

    La mujer se acercó sin levantarse de la silla, cogió delicadamente el camafeo y lo abrió despacio, como si fuera un acto protocolar. Vinicio Palma vio los dedos delgados y las uñas largas y esmeradamente pintadas. La cadena quedó suspendida como un puente de lianas y en uno de sus extremos se insinuaban unos senos voluminosos que ponían a prueba los botones de la blusa. Un perfume denso le impregnó los bigotes.

             —Aquí están la virgen de la Concepción y San José. ¡Aunque es un San José raro: nunca he visto a otro San José sin barba!

    Vinicio Palma, luego de ver las fotografías pequeñas y borrosas, sintió que le venía un síncope. Respiró profundo, llenó de aire los viejos pulmones hasta sentir que le iban a estallar. Salió del aprieto que hubiera sido caer muerto en esa casa, pues todos dirían que nada decoroso lo llevó allá. Trató de levantarse, pero las piernas enervadas lo amarraron a la silla.

             —¿Se siente bien, don Vinicio? —La Rita se preocupó; el hombre había palidecido.

             —Sí, sí. No es nada. Cosas de la edad. Ya se me pasó.

             —Le voy a traer agua.

    La Rita se levantó para ir a la cocina; él la tomó con fuerza por la muñeca. La mujer lo miró asustada. Vinicio Palma consiguió ponerse de pie, como un búfalo de río que logra salir airoso de una trampa de lodo.

             —No se preocupe. —La miró directo a los ojos. No hubo dudas—. Me marcho.

             —¡Pero no hemos terminado de hablar! ¡Quiero saber…!

             —La conversación terminó —dijo con sequedad mientras caminaba hacia la puerta—. Si el próximo año llegamos a celebrar algo, será el haber terminado con este maldito experimento. —Se caló el sombrero y se detuvo en el umbral—. Usted será siempre bienvenida a esta y a todas las fiestas que se hagan en el pueblo de ahora en adelante.

             —Pero ¡las demás mujeres del pueblo, los hombres…!

             —¿No me acaba de decir que la mayoría tiene deudas con usted? —le habló en voz alta, de espaldas: se negaba a verla.

             —Sí. Tengo un libro lleno con sus firmas en cada pedido.

             —Entonces, no se inquiete. Yo me encargo. Hasta mañana.

     La Rita quedó desconcertada. Desde la puerta lo vio alejarse despacio y lo siguió con la mirada hasta que cruzó el recodo.

    Las niñas llegaron a la puerta y se recostaron de sus caderas; ella las abrazó. El niño Jacinto se paró delante de ellas mirando a su madre.

           —¿Qué pasó, mamaíta? ¿Quién era ese señor? —preguntó la niña que había llevado el café.

             —Un buen hombre —dijo pensativa—. Todavía hay gente buena en ese pueblo.

             —¿Y a qué vino? —preguntó el niño.

             —Vino a invitarnos a una fiesta —dijo satisfecha—. Mañana vamos los cuatro a celebrar.

             —¿Y qué celebramos, mamaíta? —preguntó una de las niñas.

             —Que la paz ha llegado al pueblo. Que ahora todos somos iguales.

    La rica del pueblo® Jaime Huertas Fernández

    Con información de QuéLeer


  • Fevearroz estima que la cosecha de verano de 2022 sea de 5 mil kilogramos en promedio

    José Luis Pérez, presidente de la Federación Venezolana de Organizaciones Productoras de Arroz (Fevearroz) sostuvo que estiman que la cosecha de arroz en verano de 2022 sea de 5 mil kilogramos en promedio, mejorando así respecto al 2020 y 2021.

    “Ya estos últimos seis años el rendimiento ha ido bajando a tal punto que en 2020 apenas tuvimos rendimientos promedio de tres mil setecientos cincuenta kilogramos por hectárea, gravísimo. En el 2021 (…) subimos a cuatro mil cien, y esperamos que ahorita en la cosecha que está en proceso del primer ciclo de verano de 2022 esté un poco más favorable, unos cinco mil kilogramos estimamos en promedio”

    Asimismo, Pérez manifestó que “los arroces muestran bastante potencial para eso”, aseveró que las condiciones que se han creado.

    “Los agricultores, las asociaciones, los programas productivos, se han abocado a tratar de mejorar condiciones de trabajo en el campo, el manejo del arroz se ha tratado de hacer de manera de minimizar costos, minimizar el consumo de agua, para así optimizar el uso de combustible y también se ha introducido variedades nuevas”

    De igual modo el representante gremial manifestó que las nuevas variedades de arroz han mostrado en campo rendimientos superiores a las anteriores, “con condiciones mejores, mayor sanidad vegetal, menos ataques de enfermedades a lo largo de su ciclo y también con un mayor potencial de producción de granos”.

    “Es un trabajo con gran esfuerzo de las mismas asociaciones y los programas de producción de ir tratando en mejorar la genética de las semillas que se está utilizando”

    Pérez indicó que los semilleristas nacionales, de arroz, se han esforzado en multiplicar e intentar colocar en el mercado una oferta suficiente para que se siembren esas variedades que tienen potencial mejorado.

    “Eso ha sido importante y ha contribuido enormemente para que hoy en día estamos mejorando el rendimiento y buscando alcanzar puntos que anteriormente habíamos logrado en otras épocas”

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  • Fedeagro: Muchos equipos y maquinarias han salido de la mente de muchos agricultores

    Celso Fantinel, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) sostuvo que el convenio académico acordado con la Universidad de los Andes (ULA) se realizó con el objetivo que los productores no sólo produzcan desde el campo, sino que también logren industrializar su producción.

    En el marco del 237 aniversario de la fundación de la Universidad de Los Andes, en el pasado mes de marzo, la casa de estudios realizó un convenio académico con Fedeagro.

    “Este convenio que se firma con la ULA, con la Universidad de los Andes, de verdad también es otro paso adelante que estamos haciendo los productores, Fedeagro, en este caso los productores hortícolas, donde esto es mutuo, donde nos vamos a apoyar universidad y donde nos vamos a apoyar, Fedeagro, con nuestros productores”

    De igual modo, Fantinel recordó que muchos equipos y maquinarias, han salido de la mente de muchos agricultores.

    “Agricultores que a lo mejor no pudieron llegar universidad, pero en este caso es la universidad viene a Fedeagro”

    Asimismo Fantinel añadió que la ULA brindará su apoyo con la formación, a través de cursos y talleres.

    “Estoy seguro que van a ayudar  a montar proyectos para que nuestros productores no sólo produzcan desde el campo, sino que también logren llevar a industrializar su producción, importantísimo para todo ese eje de Mérida”

    Semilla de papa

    “No es que sea autóctona, sino que es soberanía agroalimentaria, es una semilla de papa que se está haciendo en Venezuela, se está multiplicando en Venezuela para no depender de otro país”

    Asimismo, Fantinel destacó encontrarse entusiasmado, con ver cómo los productores han asimilado no sólo el convenio con la ULA, sino el programa de modernización que lleva adelante Fedeagro para la asociaciones hortícolas.

    “Los veo muy motivados, yo estoy seguro que este es el camino para llegar de Venezuela soñada”

    Escuche más de esta declaración en:


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