El Gobierno de Estados Unidos entregará a Venezuela un buque petrolero que confiscó este mes, según precisaron dos funcionarios estadounidenses.
Desde finales del año pasado, Estados Unidos ha estado incautando varios buques petroleros relacionados a Venezuela.
Igualmente, hasta el momento, efectivos de la Guardia Costera y de las fuerzas militares de EEUU han realizado 7 detenciones a barcos petroleros cerca de las costas venezolanas, según reseñó Reuters.
Los funcionarios apuntaron que el buque que entregarán a las autoridades venezolanas es identificado como «Sophia», de bandera panameña, y no explicaron el motivo de la devolución.
El buque «Sophia» transportaba petróleo venezolano cuando fue interceptado el pasado 7 de enero por funcionarios de la Guardia Costera y de las fuerzas militares estadounidenses.
En aquel momento, la administración estadounidense declaró que el «Sophia», que se encuentra bajo sanciones, era un «buque cisterna a motor de la flota oscura, sin estado y sancionado».
No obstante, una de las fuentes manifestó al medio internacional que desconocía si el buque petrolero «Sophia» aún tenía crudo a bordo.
En medio de la fase de Consulta Pública de la reforma parcial a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una propuesta dirigida al diputado Orlando Camacho, presidente de la Comisión de Energía y Petróleo, plantea abrir expresamente al mercado financiero la colocación de títulos valores respaldados por las reservas petroleras del país y por contratos de empresas que operen con PDVSA.
La iniciativa, presentada por Alejandro Terán Martínez, director de la Asociación Latinoamericana de Petróleo, Gas y Energía, y fechada el 26 de enero, forma parte de las más de 80 propuestas que la comisión parlamentaria ha recibido de diversos sectores, durante el proceso de consulta pública que precedió a esta segunda discusión.
Instrumentos financieros vinculados a contratos petroleros
El documento propone la incorporación de un artículo que autorizaría la emisión y comercialización de acciones, bonos y certificados de deuda de empresas nacionales e internacionales que mantengan con PDVSA u otros entes estatales contratos de suministro, producción operativa, empresas mixtas o cualquier inversión en la industria petrolera nacional.
Estos títulos podrían ser negociados en bolsas de valores nacionales e internacionales, previo cumplimiento de requisitos legales.
La propuesta contempla además que empresas privadas que operen en asociación con el Estado venezolano en áreas energéticas y petroleras puedan emitir sus propios papeles comerciales, certificados y bonos transables en mercados de capitales internacionales.
Títulos garantizados con reservas probadas
Uno de los elementos más destacados de la iniciativa es la creación de títulos valores directamente garantizados con las reservas petroleras probadas de Venezuela, que se estiman en 303.000 millones de barriles, las más elevadas del mundo.
Estos instrumentos se enmarcarían en la Ley Orgánica relativa al Fondo de Ahorro Nacional de la Clase Obrera (FANCO) y al Fondo de Ahorro Popular, mecanismos creados en 2012 para el pago de prestaciones sociales a trabajadores del sector público.
Según la propuesta, los recursos obtenidos de estas colocaciones estarían destinados al fortalecimiento de la estructura social y laboral, así como al crecimiento de la industria petrolera, eléctrica, minera y otros sectores productivos.
Los títulos podrían ser adquiridos por personas naturales y jurídicas, instituciones financieras, fondos de retiro y otros actores del sistema financiero nacional e internacional.
Fondo Estratégico de Desarrollo Energético
La iniciativa contempla la creación de un Fondo Estratégico de Desarrollo Energético Nacional, concebido como mecanismo de administración compartida de los recursos generados por la colocación de estos instrumentos financieros en bolsas nacionales e internacionales.
El Ejecutivo Nacional sería responsable de distribuir estos recursos dentro de la ley de presupuesto o mediante fondos de desarrollo socioeconómico específicos.
El documento establece que el Presidente de la República, en Consejo de Ministros, determinaría vía reglamento los procesos y pasos para implementar este esquema financiero.
Contexto: atraer $50.000 millones en inversión
La propuesta se inscribe en el debate más amplio sobre la reforma a la Ley de Hidrocarburos, cuyo objetivo principal es blindar legalmente los Contratos de Participación Productiva (CPP) y crear condiciones para atraer inversión extranjera al sector petrolero.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, señaló el lunes durante consultas públicas que para llevar la producción de petróleo de los actuales 1,2 millones de barriles diarios a 5 millones se requiere una inversión de 50.000 millones de dólares.
«Si alguien tiene esa plata, que nos la preste, y si no la tiene, que nos dejen reformar la ley para que pueda venir la inversión», afirmó el parlamentario.
Los CPP, figura contractual implementada bajo la Ley Antibloqueo, permitieron atraer inversiones por 900 millones de dólares en 2025, con proyecciones de 1.400 millones para 2026.
La reforma busca incorporar definitivamente esta figura al marco legal petroler y ofrecer garantías jurídicas reforzadas junto con sistemas independientes de resolución de conflictos.
Precedentes y consideraciones
La emisión de bonos por parte de países productores de petróleo respaldados por sus reservas no es inédita en el mercado internacional.
Países del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han realizado emisiones multimillonarias en años recientes con gran demanda de inversionistas. Asimismo, empresas petroleras privadas en Argentina y España han colocado exitosamente bonos internacionales en el último año.
Venezuela acumula bonos soberanos y de PDVSA en situación de impago desde 2017, con una deuda nominal cercana a los 60.000 millones de dólares.
La deuda total del país, incluyendo intereses acumulados y laudos arbitrales, se estima entre 150.000 y 170.000 millones de dólares.
Los bonos venezolanos experimentaron un repunte significativo tras los cambios políticos de enero de 2026, con incrementos de hasta 28% en el caso de PDVSA, lo que refleja expectativas de los mercados sobre una posible normalización del sector petrolero y eventual reestructuración de la deuda.
Una entre 80 propuestas
El presidente de la Comisión de Energía y Petróleo, Orlando Camacho, informó que la Asamblea Nacional ha recibido propuestas tanto en formato digital como físico durante las consultas públicas realizadas en diferentes regiones del país.
El diputado enfatizó que el objetivo de la reforma es «desarrollar la fortaleza jurídica para los inversionistas».
La reforma, aprobada en primera discusión el pasado 22 de enero con mayoría calificada, modifica 18 artículos de la ley vigente. Tras la segunda discusión prevista para este martes, el proyecto deberá ser promulgado por el Ejecutivo y publicado en Gaceta Oficial para entrar en vigencia.
La presidenta encargada y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, ha liderado las consultas públicas y expresado que la reforma responde a una nueva realidad financiera y geopolítica, orientada a desarrollar campos petroleros vírgenes o «verdes» que representan aproximadamente el 40% de las reservas estimadas del país.
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La refinería estadounidense Citgo Petroleum compró petróleo venezolano por primera vez desde que rompió lazos con su empresa matriz, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), a principios de 2019, dijeron a Reuters el miércoles dos fuentes familiarizadas con el asunto.
Citgo compró un cargamento de alrededor de 500.000 barriles de crudo pesado venezolano para entrega en febrero a la casa comercial Trafigura, dijeron las fuentes.
Las fuentes solicitaron el anonimato para poder comentar detalles confidenciales. Citgo y Trafigura no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios.
El pasado martes 27 de enero se realizó el primer Directorio Ampliado de Fedecámaras Barinas. La actividad tenía como objetivo unir a los distintos sectores agremiados y debatir sobre la evolución económica de Venezuela en el 2026. Además, la convocatoria, realizada en la Cámara Inmobiliaria, viene a seguir fortaleciendo el trabajo gremial hecho desde la directiva.
Jannette Díaz, presidenta de Fedecámaras Barinas, habló sobre ese primer directorio durante una entrevista que tuvo en el programa «Informe Fedecámaras» con Richard Fortunato. «Contamos con una buena participación ese día. No solamente asistieron nuestras tres cámaras base, sino que también participaron muchos más actores económicos. Al encuentro vinieron panaderos, licoreros, mayoristas de alimentos, industriales, supermercados, medios de comunicación e inclusive el gremio asiático», dijo.
La dirigente valoró la ocasión como una oportunidad de ir fortaleciendo el trabajo en conjunto. Díaz fue optimista sobre el futuro del gremialismo en la entidad llanera e hizo un llamado a los empresarios a integrarse a las actividades de Fedecámaras Barinas. «La invitación es a afiliarse. La idea es que los empresarios puedan unirse para defender sus intereses en común, incluso frente a las autoridades locales y nacionales», aseveró.
Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí:
Si se comparan las cifras de 2024 y 2025, la caída fue de 21.395 espectadores (28,36%). Pero si el cotejo es entre 2023 y 2025, la disminución es aún más abrupta: se perdieron 150.780 entradas, es decir, 73,61%.
Los dos filmes venezolanos más vistos, y los únicos que superaron la barrera de los 10.000 espectadores el año pasado, fueron la comedia Unviaje de película de Carlos Daniel Alvarado, con 12.190 entradas, y la película de terror No lo escuches de Alexmir Dordelly, que llevó a 11.047 personas a las salas. Otra comedia, El vendedor de Nando de la Gente, se ubicó en el tercer lugar con 8.687 asistentes.
La lista continúa con Kueka: memoria ancestral de Francisco Pinto (3.354), Las dos caras de Jackson Gutiérrez (3.235), ¡Ay, mamá! Una familia venezolana de Luis Carlos Hueck y Fabrizio de Filippis (2.979), Vulgar de Elio Palencia (2.059), Atiende de Carlos «Tatú» García (2.031), Los herederos de Pablo de la Barra (1.824) y Cristal de Bárbara de Oliveira y Jhony Febles (1.767).
Los motivos de la caída son diversos, analizan expertos y cineastas cuando se celebra, hoy 28 de enero, el Día Nacional del Cine. Para el periodista cultural Humberto Sánchez Amaya, presidente del Círculo de Críticos Cinematográficos de Caracas, la preferencia de la gente por un filme como Un viaje de película puede deberse a la necesidad de distraerse por lo que supone vivir en Venezuela.
“Hay películas que pasaron inadvertidas, como Mariposa de papel, La memoria es un caracol o la misma Zafari, una película hecha por venezolanos que no obtuvo el certificado de obra nacional. Eso se debe obviamente a la precaución del público venezolano en resguardar su bolsillo en un contexto inflacionario y de mucha incertidumbre”, expresó el también crítico de cine.
Por tanto, el público al asistir al cine opta, por ejemplo, por Lilo & Stitch porque se trata de una producción para toda la familia, así que la inversión está asegurada. “Podríamos hablar de una plena recuperación del cine venezolano cuando haya mayor disposición económica para invertir y arriesgarse más”, añadió.
Sergio Monsalve, crítico de cine de El Nacional y documentalista, afirmó que si la taquilla fuera una suerte de “plebiscito anual”, el cine venezolano perdería la elección por su escaso contacto con el sentir de las nuevas audiencias, su estado de censura y su devaluación estética y conceptual. Explicó que es un cine con poco impacto devenido en un “micro nicho” y en el que hay miedo a hacer críticas. “Esto supone una involución industrial que dos o tres éxitos moderados no pueden ocultar. Creo que es por diseño. A todos parece convenir un cine venezolano que nadie ve”, lamentó.
El extraordinario viaje del dragón fue la representante de Venezuela en la edición 40 de los Goya
El cineasta, guionista y crítico Edgar Rocca percibe, en cambio, la situación como una oportunidad, pues el hecho de que más de 50.000 personas hayan visto películas venezolanas en 2025 debe significar algo para el gremio. “Ese público existe y no podemos permitir que se nos vaya y que los números sigan bajando año tras año”.
La disminución en la taquilla obedece a varios factores, tales como, dijo, el problema de la difusión, los hábitos de consumo o la competencia con el streaming. También consideró que los exhibidores no se arriesgan con el cine venezolano ni se sientan a buscar soluciones junto con los cineastas, algo que, subrayó, debe cambiar.
Kaori Flores Yonekura, directora de El extraordinario viaje del dragón, elegida para representar a Venezuela en la edición número 40 de los Premios Goya, señaló que si bien la audiencia para su filme no resultó tan alta como se esperaba, los comentarios que recibió fueron estupendos tanto en salas como en espacios especiales.
Afirmó que aunque los venezolanos se sienten orgullosos por lo que realizan, es algo difícil de medir debido a la situación económica. “Te puede interesar consumir productos culturales locales, pero debes tener los recursos económicos para acceder a ellos”.
Para ella afectó también al cine nacional la suspensión del Festival del Cine Venezolano, puesto que era un lugar de tradición que contaba con espacios de encuentro especializados con la prensa y con quienes conforman el gremio en el país, además del apoyo a los estudiantes de cine o a las carreras de medios audiovisuales. “Por muchísimos años se hizo en Mérida, una ciudad que nos ha dado grandes cineastas y grandes títulos, que no solo representan al país hacia lo interno sino también internacionalmente”.
Mariana Rondón, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián con Pelo malo, ha realizado recientemente dos filmes que se han destacado internacionalmente. Uno es Zafari, bajo la empresa Sudaca Films que tiene con la cineasta Marité Ugás, que se estrenó justamente en la sección Horizontes Latinos de San Sebastián, en 2024; y el otro es Aún es de noche en Caracas, que, dirigido junto con Ugás, tuvo su lanzamiento en 2025 en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
El vendedor se ubicó en el tercer lugar entre los filmes más vistos
Ambos filmes son ejemplos de que la migración venezolana ha seguido abordando temáticas nacionales aunque se realicen en otros países. Muchas veces sin contar con la certificación de obra nacional, como pasa con Zafari, coproducida con siete países, o No voltees de Alejandro Hidalgo, que contó con el equipo de producción responsable de la nominada al Oscar La sociedad de la nieve, se grabó en Uruguay y se ambientó en México.
“A pesar de todas las dificultades, el cine nacional está herido pero no muerto. Creo que se está haciendo. Que hay gente tratando de hacer cine con dificultades, dentro del país y fuera. Eso habla de salud. A pesar de lo difícil que puede ser hacer cine en estas circunstancias, igual todos los cineastas buscan maneras y mecanismos para hacerlo”, dijo Rondón.
Es una situación compleja, continuó, porque se supone que es “contra natura” realizar cine venezolano fuera de Venezuela. “Pero bueno, eso es lo que nos quedó. Hay que hacerlo de todas maneras. El año pasado sufrimos la terrible pérdida del Festival de Cine de Mérida / Margarita (el Festival del Cine Venezolano se mudó de Mérida a Margarita por razones logísticas), y a pesar de eso, hay gente filmando, inventando historias que tienen que ver con Venezuela. Eso es lo que importa”.
José Ernesto Martínez, productor de cine, señaló que el factor de la comedia ligera ayudó al cine venezolano en 2025, con filmes como Un viaje de película. Consideró que ha habido avances importantes en el género documental, con casos como La memoria es un caracol o El extraordinario viaje del dragón. Para él, es necesario crecer en promoción del cine nacional, pues si el público no se entera será complicado que vaya a las salas.
“Tenemos que buscar reconectar con el público venezolano. Es una tarea que debemos hacer todos. Los gremios, los productores, los directores, el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, los actores, los distribuidores y exhibidores. Es un trabajo en conjunto. Mientras no logremos esa cohesión para que todos los factores empujen hacia el mismo lado en función de la promoción del cine venezolano, será difícil salir de estos números bastante bajos”, afirmó Martínez.
Desafíos para el cine venezolano
Humberto Sánchez Amaya mencionó que, si bien hay cineastas que lo han hecho, se debe ahondar y reconocer la idiosincrasia venezolana: entender sus colores, sus maneras o sus ademanes, y que, por tanto, se enaltezca lo positivo y lo negativo desde un punto de vista narrativo. Llevar a cabo, en conclusión, obras que vengan de lo más profundo de las maneras de ser de los venezolanos. Así se podría, explicó, afianzar el cine nacional y tener relevancia en la región.
Sergio Monsalve cree que el principal reto es recuperar el tejido gerencial, económico y cultural que levantó al cine venezolano en la década de los 70 y los primeros años de los 2000, cuando se alcanzaron cifras récord en taquilla, sintonía con el público y visibilidad en festivales de prestigio.
No lo escuches, filme de terror, fue vista por 11.047 personas
“Es lo mínimo a lo que podemos aspirar en tiempos de promesas de cambio. Hay que abrir espacio a las generaciones de relevo, regresar a la época donde se podía producir y estrenar, sin necesidad de pasar por filtros partidistas y de propaganda. Convocar al gremio a una jornada de diálogo sin que medien cogollos y caciques”, expresó.
Edgar Rocca recordó que el cine enfrenta en todo el mundo el problema de la taquilla. En el caso de Venezuela, dijo que quienes deberían liderar esa conversación son los exhibidores. “Se ha intentado diversificar el contenido: fútbol, conciertos, eventos especiales, incluso en otros países videojuegos o pantallas cada vez más grandes. Nada de eso ha funcionado de forma sostenida”.
“En mi análisis, el problema es que no se ha logrado que ir al cine vuelva a ser una experiencia más cómoda, atractiva o divertida que otras opciones de ocio, especialmente cuando se ha convertido en una salida costosa”, agregó.
Hace falta también un festival de referencia. Rocca mencionó casos como el Festival de la Crítica, retomado el año pasado y que dirigió en sus primeras cuatro ediciones. Pero el hecho de que se haya suspendido el Festival del Cine Venezolano resultó un retroceso, sobre todo porque era una gran ventana para las películas nacionales. “Los otros festivales son valiosos, pero tienen alcances más específicos y no cuentan con la misma marca ni visibilidad nacional”.
Monsalve subrayó que Venezuela tiene buenos festivales, con historia, pero se vieron afectados con la “pésima idea de hacer una cacería de brujas contra el Festival del Cine Venezolano, el más importante del país”. Desde entonces, explicó, sobrevino una fractura de la que el cine no se ha recuperado, hasta que se notifique el regreso del evento que se realizó por 20 ediciones entre Mérida, Caracas y, recientemente, Margarita, inspirado en el antiguo Festival del Cine Nacional de Mérida, organizado entre las décadas de los 80 y 90 bajo el ala institucional de la Universidad de Los Andes.
“El ambiente festivalero es más de temor, menos de festival, más de luto o cementerio, con nulo alcance y resonancia, habida cuenta además de curarse desde la cautela, la falta de crítica, la lista negra tácita, la complacencia y condescendencia, entre jurados que nadie conoce, las mismas barajitas repetidas, y películas ignotas por igual”, manifestó el crítico.
La repercusión de películas venezolanas en festivales internacionales, no obstante, repercute en el mercado en cuanto a que un filme, al ganar reconocimientos, puede negociarse y abrirse a otras ventanas de exhibición, pero internamente su impacto en las salas no es significativo, dijo Sánchez Amaya. “Basta con revisar los números de la taquilla para ver cómo películas que pudieron tener un recorrido interesante en festivales, tanto nacionales como internacionales, no tienen mayor suma en espectadores. Eso se debe a lo que comentaba sobre la poca capacidad de riesgo debido al ingreso del espectador y su familia”.
Fernando Di Gerónimo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana de Caracas, compartió sus perspectivas sobre el futuro del sector inmobiliario en 2026, en medio de la creciente expectativa por una posible reactivación del sector inmobiliario, pero considera que es necesario actuar con cautela.
«La expectativa es muy alta, pero hay que dejar de cantar las cosas en su debido proceso», afirmó.
Puntualizó que las esperanzas deben ser acompañadas de realidades del mercado. En este sentido, destacó que la demanda está comenzando a resurgir, especialmente entre las grandes transnacionales que buscan establecerse en Caracas y que es probable que después exista una sobreoferta.
También indicó un incremento en los precios de los inmuebles. «La gente esperaba que se apreciaran sus unidades habitacionales inmediatamente, pero eso no pasa, eso no es un milagro», advirtió en entrevista al programa 2+2 de Unión Radio.
Para él, es fundamental contar con un sistema de créditos accesibles para facilitar la compra de viviendas. «Necesitamos un mercado crediticio importante que pueda resolver que tú puedas conseguir tu apartamento y pagar a 10, 15, 20 años», comentó.
Además, es necesaria una reforma de leyes como la de la estafa inmobiliaria y la regulación de arrendamientos. «Es importante que ocurran cambios significativos en las leyes para que el sector pueda operar de manera efectiva».
El panorama del emprendimiento tecnológico en Venezuela sigue cobrando fuerza, no solo por la innovación de sus productos, sino por la creación de una infraestructura legal que brinde soporte a los nuevos modelos de negocio. En este contexto, el abogado y emprendedor José Alejandro Rivero, cofundador de Intellivia, se ha posicionado como una figura clave en el proceso de aceleración digital, uniendo el derecho corporativo con las necesidades disruptivas de las empresas de base tecnológica.
Rivero, quien participará en los próximos foros temáticos de «Relatos de un Emprendedor», destacó en el programa «Emprendimiento UCAB» que el crecimiento del ecosistema nacional ha sido posible gracias a una nueva cultura de intercambio de conocimientos. Según el jurista, el avance actual «tiene que ver con startups o empresas de tecnología y el sentido de colaboración que ha habido», un factor que considera determinante para robustecer el mercado desde Caracas.
Para el «abogado tech», el reto de emprender en Venezuela requiere una visión que trascienda lo convencional, adaptando los servicios legales a una realidad digital irreversible. Al respecto, Rivero explicó que el enfoque de su consultora nació al comprender que el entorno empresarial global ha evolucionado: «Entiendes que el mundo va caminando hacia allá y que los modelos de negocio van cambiando, tanto de una industria tradicional como los propios modelos de servicios legales».
Finalmente, Rivero subrayó que el éxito de un proyecto no depende solo de la idea inicial, sino de la capacidad de análisis y ajuste constante en un entorno volátil. En su labor de acompañamiento a otros fundadores, enfatiza la importancia de la agilidad estratégica, señalando que lo fundamental es «reconocer un instinto que tenemos para seguir una idea y validar si tiene sentido; y si no lo tiene, saber cómo pivotarla o corregirla en base al objetivo».
El inicio de 2026 ha traído consigo una revisión exhaustiva de las reglas del juego económico global. Los principales entes multilaterales —FMI, Banco Mundial y CEPAL— han puesto sobre la mesa sus perspectivas, revelando un mundo que, aunque intenta estabilizarse, avanza a velocidades drásticamente distintas.
En este escenario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene una proyección de crecimiento global del 3.30%, aunque con una corrección a la baja para 2027. Según el economista Aarón Olmos, el lenguaje utilizado por estos organismos es revelador, pues considera que cuando el FMI define la economía como resiliente pero guiada por fuerzas divergentes, «es una suerte de interpretación o una sentencia un tanto críptica para tratar de hablar del comportamiento de la economía global».
Esta fragilidad se acentúa en el informe del Banco Mundial, que califica a la presente década como la de peor desempeño desde los años 60. Aunque se espera un ligero repunte en el comercio global gracias a nuevas políticas arancelarias, el crecimiento sigue siendo insuficiente para cerrar las brechas históricas.
Para Olmos, la clave de la supervivencia en este entorno lento y vulnerable reside en la modernización de las estructuras, enfatizando que hoy en día la resiliencia está directamente «orientada a una situación de mayor uso de tecnología», donde el capital digital y humano se convierten en las verdaderas puntas de lanza del progreso.
En el ámbito regional, América Latina enfrenta un enfriamiento del consumo privado, mientras que el caso de Venezuela ha generado ruidos estadísticos que obligaron al FMI a realizar reuniones de emergencia para corregir sus proyecciones. Mientras la CEPAL estima un crecimiento del 3% para el país en 2026, otras firmas como Focus Economics bajan la expectativa al 1.90%. Ante esta disparidad, Olmos advierte que no basta con cifras inerciales impulsadas por el gasto, pues para obtener resultados sostenibles «hay que garantizar el valor del ingreso de los venezolanos, mejores precios, y que el crecimiento esté impulsado por la inversión y la reactivación del aparato productivo».