Fesoca estima un crecimiento del 15% en la producción de caña de azúcar de la zafra 2025-2026.
José Ricardo Álvarez, presidente de FESOCA, indicó esperan poder vender por los menos a 600 dólares la tonelada en la temporada que arrancó el pasado 3 de noviembre.
«Aspiramos que estemos alrededor de 650 dólares la tonelada para el productor y yo creo que si lo vamos a lograr», dijo.
Álvarez también expresó que realizarán del 18 al 20 de noviembre una expo feria en Araure-Portuguesa, con motivo del 70 aniversario de FESOCA.
La presidenta de la Cámara Inmobiliaria del estado Monagas, Mary Piña, declaró en una reciente entrevista en Fedecámaras radio que los alquileres de la entidad se han revalorizado hasta un 30%. La gremialista acotó que esta subida se debe a la reactivación de la actividad petrolera y a la inversión creciente en bienes inmuebles por parte de venezolanos residenciados en el extranjero.
«El valor de los inmuebles en alquiler se ha ido revalorizando entre un 25% y un 30%, desde octubre del 2024, hace más de un año. Este proceso inicialmente empezó con los proyectos de la empresa petrolera y ahora también cuenta con los venezolanos que emigraron y desean invertir en su país», dijo Piña.
No obstante, cualquier crecimiento a largo plazo del sector inmobiliario debe enfrentarse con la paralización casi total de la construcción. «Actualmente, no tenemos ningún proyecto residencial en el Estado de Monagas. En cambio, está en construcción un nuevo centro comercial en Maturín», comentó la dirigente gremial.
Durante la entrevista que Piña tuvo en el programa «Informe Fedecámaras» con Richard Fortunato, también habló sobre las oportunidades para la inversión que ofrece Monagas. «Este es el estado más económico del país y Maturín es una buena ciudad para invertir. A pesar de las dificultades, creo que es un buen momento y un buen lugar para invertir», concluyó.
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La conferencista, consultora y magíster en Gerencia Empresarial Merari Gago compartió en el programa Pasión País emitido por Fedecámaras Radio, donde enfatizó la urgencia de colocar el buen servicio en el modelo comercial como el pilar fundamental para la rentabilidad y el éxito de las compañías en Venezuela. Gago, quien cuenta con amplia experiencia en los sectores público y privado y un profundo conocimiento del ecosistema de emprendimiento, sostiene que el buen servicio no solo es una responsabilidad social, sino una estrategia directa para ganar más dinero.
«El mensaje es muy claro… es decirle al empresario, al emprendedor venezolano, vamos a colocar en el modelo comercial de primero el buen servicio porque ahorita estamos dándole prioridad a otros aspectos… El buen servicio es urgente dentro de la estructura». Destacó la consultora.
Según Gago, las estadísticas y la realidad demuestran que el buen servicio está intrínsecamente ligado a la rentabilidad de las empresas. Si las empresas no ganan dinero, quiebran, lo que impacta negativamente el aparato productivo del país. La conferencista criticó la mentalidad de líderes que priorizan únicamente la venta sin interesarse en la fidelización. Insistió en que la diferencia entre productos o servicios iguales en el mercado reside en la calidad de la atención.
Merari Gago hizo hincapié en que el venezolano se acostumbró a ser mal atendido, lo que ha lesionado la autoestima del consumidor. Su conferencia busca cambiar esta dinámica, proponiendo el buen servicio como un nuevo estilo de vida.
Gago invita a empresarios, emprendedores y colaboradores a su conferencia «Soy tuya si me atiendes bien», una propuesta práctica enfocada en la importancia del buen servicio para la rentabilidad de las empresas. La cita es el próximo 29 de noviembre a las 10:00 a.m. en la sala 1 de Cinex del Centro Comercial Sambil Chacao. Puedes adquirir las entradas en Liveri.com o a través de su cuenta en la red social Instagram Merarigago33.
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En un patio abierto dentro de un enorme edificio en forma de cubo, bajo el brillante cielo azul de Caracas, la capital de Venezuela, miles de personas en trajes y chalecos acolchados entran y salen de ponencias, y se toman un café o una cerveza junto a los stands de distintos startups locales. Por tres días, el edificio –hoy conocido como Caracas Campus, en el sudeste de la ciudad– sirve de sede para el Startup Venezuela Summit, evento que reúne a la comunidad de startups, emprendimiento y tecnología del país para discutir tendencias, compartir experiencias y mostrar cómo se está reinventando el ecosistema venezolano de negocios. “Lo más emocionante es que esto apenas comienza”, afirma Esteban Torbar, el empresario detrás de esta cumbre. “Si logramos mantener esta energía, atraer más capital y seguir conectando talento dentro y fuera del país, Venezuela puede convertirse en uno de los hubs de innovación más dinámicos de América Latina en la próxima década”.
La descripción, a primera vista, parece inusual para un país que no se ha recuperado plenamente de la mayor contracción económica en su historia moderna, vive un régimen autoritario, enfrenta una serie de sanciones financieras y sectoriales, y tiene buques y activos de Estados Unidos cerca de sus costas. Sin embargo, contra todo pronóstico, una camada de emprendedores y empresarios del sector privado ha desarrollado en los últimos años un dinámico ecosistema tecnológico en el país, impulsado por la ambición de resolver muchas de las necesidades y problemas profundos que enfrentan los venezolanos en estas condiciones adversas.
Un sector que con muy poco pudo brotar
Caracas Campus es una suerte de postal de la transformación de la economía venezolana desde poco antes de la pandemia: alguna vez fue la sede latinoamericana de P&G pero, tras la salida de la multinacional del país, se ha transformado en un espacio para startups, consultoras y coworking spaces para emprendedores. En los últimos años, tras una larga crisis, el Gobierno de Nicolás Maduro ha dejado atrás las políticas ortodoxas socialistas para llevar a cabo una serie de reformas de mercado —dolarización de facto y levantamiento de aranceles, controles cambiarios y de precio— que han llevado a un crecimiento tibio y desigual de la economía venezolana.
El proceso, explica el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, conllevó también la apertura de un sector de internet por fibra óptica y levantamiento de controles de precio de servicios de telecomunicaciones. Según Oliveros, tecnología y telecomunicaciones hoy representa cerca de 5% del PIB no petrolero de Venezuela. “Es el sexto sector de mayor crecimiento entre 2021 y 2024”, dice. “Tiene un crecimiento acumulado cercano al 20% y, este año, después del sector petrolero, fue el sector de mayor expansión en el primer semestre, con 11%”. Esto, explica, ha tenido un peso importante en la generación de empleos indirectos.
Según un reporte reciente publicado por la asociación promotora de inversiones privadas Venecápital y la aceleradora Innoven by SquareOne, junto a varias otras organizaciones, en el país existen al menos 84 startups, la vasta mayoría fundadas en el país desde 2020 y distribuidas en verticales como fintech, healthtech, SaaS, mobility, y otros segmentos emergentes. Además, 2024 ha sido el año con el mayor número de startups fundadas.
Hace apenas diez años, hablar de startups en Venezuela resultaba ajeno. Pero, impulsado primero por la necesidad y luego por la tecnología, la pandemia, una mejora en la infraestructura de internet y una diáspora que trajo “ideas, conexiones y hasta algo de plata”, nació en años recientes “el caldo de cultivo perfecto” para que surgiera un ecosistema real, dice Carlos Inguanzo, COO de Kurios, una startup enfocada en educación con robótica. Este ecosistema cuenta hoy con empresas notorias en Venezuela, como la startup de movilidad y delivery Yummy, la app de pagos diferidos Cashea o la startup de movilidad Ridery.
“Venezuela venía con un rezago tecnológico importante, y eso generó una brecha evidente que muchos emprendedores comenzaron a cerrar resolviendo problemas muy puntuales del día a día: medios de pago, logística, movilidad”, dice. “Muchas de estas soluciones se inspiraron en modelos internacionales, pero fueron tropicalizadas a nuestra realidad.”
El precedente más importante del ecosistema fue la fundación de Yummy en 2020, una app que inició como servicio de delivery —en un país donde no operan gigantes internacionales como UberEats y GrubHub— y hoy cubre áreas como movilidad y marketplace, además de suscripciones premium.
Ahora, “el talento técnico puede apostar por quedarse en Venezuela y los inversionistas internacionales empiezan a mirar el país”, dice Vicente Zavarce, CEO de Yummy. “Ya en los mapas de un fondo [de inversión] grande que invierte en Latinoamérica no aparece Venezuela como un punto gris separado del mapa”. Además, la fundación de Yummy dio paso a una gig economy local inicialmente por medio de sus contratistas de delivery y movilidad. “Yo vivo a más de una hora de Caracas; en términos profesionales, muchas veces me perdía cosas importantes”, dice Teresa Raymond, una abogada de 23 años. “Yummy se convirtió en la alternativa perfecta para yo poder cumplir metas” en la ciudad.
Emprendedores por necesidad
Venezuela es hoy uno de los países más emprendedores del mundo. Aunque con alta informalidad y mortalidad infantil, 4.5 millones de venezolanos han emprendido un negocio en el país (cuya población no llega a 30 millones de personas), según un estudio reciente de la Universidad Católica Andrés Bello y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), ambos en Caracas. Los venezolanos emprenden tanto porque lo hacen dentro de un “contexto pastoso”, un entorno difícil y sin los “nutrientes” que un ecosistema sano debería tener, lo que empuja a miles a iniciar negocios por necesidad ante la falta de empleo y un PIB muy bajo, dice Aramis Rodríguez, profesor de innovación y emprendimiento en el IESA, que participó en el desarrollo del estudio.
Esa presión económica convive con un rasgo cultural profundamente arraigado: “El venezolano tiene una gran estima por el hecho de ser empresario”, un valor social que facilita que la gente “sienta autoeficacia” y se atreva a lanzar iniciativas aun en condiciones adversas, dice Rodríguez. Allí, a pesar de una altísima tasa de emprendimientos que fracasan al poco tiempo, la tecnología aparece como un habilitador clave. Según Rodríguez, que forma parte de la incubadora y aceleradora del IESA para emprendimientos, herramientas como la IA pueden “potenciar o catapultar como nunca antes” a los emprendedores que se forman, se autorregulan y aprenden a escalar.
Además, este ecosistema ha tenido un impacto importante en el sector financiero. En un país con inflación de tres dígitos, brechas notorias entre la tasa oficial del dólar y la del mercado negro, uso multimoneda y una virtual desaparición del crédito, han surgido startups de pago como PagoDirecto, Ubii y Zinli, así como nuevas soluciones de pago móvil bancario para atender una economía que, pese a todo, sigue siendo la segunda más bancarizada de Latinoamérica según el Banco Mundial.
Ramón Velásquez, CEO de Ubii, explica que el ecosistema fintech y de pagos venezolano ha crecido porque “la escasez de oferta hace que cualquier producto con tecnología financiera bien hecho se vuelva exitoso por necesidad”. Ubii, dice, ha apostado por atender a pequeños y medianos negocios con agilidad. “Abrimos una cuenta digital en cinco a diez minutos y activamos el punto de venta de inmediato”, ofreciendo un equipo “más barato que el del mercado” y una estructura de precios más eficiente.
Velásquez también subraya el impacto de otros actores que han transformado los pagos, como Cashea, una app de pagos diferidos que hoy tiene una base de usuarios que duplica la población entera de Panamá y opera en una veintena de ciudades venezolanas. “Vino a cubrir una necesidad importantísima: el crédito”, al punto de procesar este año “más de 2 000 millones de dólares en líneas de crédito, casi lo mismo que la cartera de crédito de todo el país”.
Velásquez resalta también el papel de exchanges autorizados como Kontigo y Crixto, esenciales para que empresas y usuarios puedan “intercambiar bolívares por stablecoins y enviar dinero a cualquier lugar del planeta en minutos”, no obstante las importantes restricciones. Para Raymond, la abogada, apps como Cashea le han permitido comprar artículos como aire acondicionado y televisiones “que probablemente por la situación económica del país, no pudiese haber comprado de contado” en otro momento.
Miguel Gutiérrez
Un repartidor de una de las nuevas plataformas de delivery en Caracas.
Miguel Gutiérrez
Apps como PagoDirecto han permitido digitalizar pagos presenciales y reducir el uso de efectivo.
Miguel Gutiérrez
Un local en Caracas que acepta Cashea, la app de “compra ahora y paga después” que popularizó las cuotas sin intereses.
Un contexto complicado
Aunque el ecosistema venezolano ha logrado desarrollar pilares como educación, incubación, mercado y tecnología, el financiamiento sigue siendo su talón de Aquiles. “Dinero hay”, dice Inguanzo, pero la mayoría de los inversionistas locales “no tienen la experiencia para invertir en startups”, y conceptos básicos como SAFE o notas convertibles aún son ajenos para muchos.
Esto, sumado a la falta de seguridad jurídica, hace que levantar capital sea “un proceso cuesta arriba”, dejando al “friends and family” como la principal fuente de fondos en etapas tempranas. Además, los “exits” son prácticamente inexistentes: no hay empresas grandes comprando startups ni un mercado de valores funcional, lo que limita el retorno y frena la entrada de capital institucional. En palabras de Inguanzo, mientras no se resuelva esa ecuación, el flujo de inversión seguirá siendo limitado pese al crecimiento del ecosistema.
“El marco regulatorio para los startups sigue siendo restrictivo, sobre todo los startups ligados al ecosistema fintech”, dice Oliveros, a lo que se agrega el estado de los derechos de propiedad en el país y el contexto de sanciones que afecta la relación con Estados Unidos, un actor clave en el sector. De hecho, en ocasiones, las startups han tenido tensiones y situaciones complicadas con entes reguladores o con la propia volatibilidad monetaria del país.
Pero el contexto no detiene a los emprendedores. “Creo que ya estamos viendo una evolución real. Estamos viendo personas construyendo estructura, haciendo empresa, y no ‘negocitos’”, dice Inguanzo. “También hay startups que no solo resisten, sino que crecen, contratan, levantan capital, hacen los headlines y exportan. Y, sobre todo, hay una generación que ya no se pregunta si irse o quedarse en Venezuela, sino cómo hacer que quedarse valga la pena”.
Arcos Dorados (franquicia de McDonald’s en América Latina) inició en todas sus locaciones del país la campaña de recaudación «Gracias de Corazón», a través de la cual aspira donar 60.000 corazones a las ONG Casa Ronald McDonald y A.C. Buena Voluntad.
Esta campaña de recaudación de fondos se llevara a cabo por octavo año consecutivo. En esta iniciativa, cada «corazón» equivale a un dólar de donación. La campaña estará activa desde el viernes 17 de octubre hasta el 30 de noviembre del presente año.
En 2024, se logró una recaudación récord de más de $45.000 (equivalentes a 45.000 corazones), fondos que fueron destinados a las dos instituciones antes mencionadas. Gracias a esta recaudación, se creó el programa «Conectando Talento», que permite a personas con discapacidad del interior del país acceder a las capacitaciones en línea de Buena Voluntad, y posteriormente, alojarse en el albergue Casa Ronald para realizar la evaluación final y el abordaje presencial en Caracas.
Carolina Ruiz, líder de la asociación civil Buena Voluntad, destacó en el programa «Responsabilidad Social» que la alianza permite que «juntos realmente hacemos más», y que el objetivo no es solo lograr el cumplimiento de la ley para la inclusión de personas con discapacidad, sino reconocer a estos jóvenes como trabajadores proactivos que contribuyen a la productividad del país.
¿Cómo participar?
Es muy fácil y tiene un impacto doble en la vida de niños y jóvenes venezolanos. Se pueden adquirir los corazones en cualquiera de los restaurantes, centros de postres, McCafé o Automac de McDonald’s en todo el país, así como en las sedes de Casa Ronald McDonald (Valle Arriba, Caracas) y de la A.C. Buena Voluntad (Los Samanes, Caracas).
La marca invita a todos los venezolanos a sumarse a esta campaña y compartir mediante las cuentas de IG @McDonalds_ve, @CasaRonaldVzla y @BuenaVoluntadve cada donación que hagan en sus visitas a los restaurantes de la franquicia.
La recién conformada Comisión de Asuntos Internacionales de Fedecámaras ya ha comenzado a reunirse para sacar adelante su agenda de trabajo. Este miércoles 12 de noviembre, sus integrantes realizaron una junta para debatir sobre los modelos de integración regional.
El profesor universitario e internacionalista, Luis Daniel Álvarez, quien preside la comisión, dio detalles sobre esta agenda de trabajo en Fedecámaras radio.
«Conversamos sobre el modelo de la Comunidad Andina. También vamos a hablar sobre el esquema del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Creo que aquí hay que construir una respuesta sobre cuál es la posición del empresariado venezolano frente a los modelos de integración regional», dijo Álvarez.
Esta sesión de trabajo se relaciona con la primera labor de la comisión, la cual consiste en dotar al empresariado venezolano de una visión global sobre su actividad económica. Es decir, se persigue proponer y sugerir líneas de acción para facilitar la integración de la producción local en el mercado global.
Por ende, el grupo que lidera el profesor Álvarez también se encarga de analizar las posibilidades de comercio con Estados Unidos, la República Popular China y la Unión Europea. Esto resulta fundamental en un contexto marcado por el crecimiento del gigante asiático y la disputa comercial entre Washington y Pekín.
En medio de estas tensiones, Venezuela debe apostar por fortalecer la presencia de sus productos en China. La misión es que cualquier empresario venezolano que tenga un producto o una idea pueda insertarlo en el mercado chino. En tal caso, accedería a un país conformado por más de 1000 millones de potenciales consumidores.
Durante la entrevista que el internacionalista sostuvo en el programa «Venezuela productiva», también añadió que la comisión podría cumplir más funciones. «Nosotros podemos servir de enlace con las representaciones diplomáticas y consulares acreditadas en el país. Pudiéramos ser una especie de puente entre los empresarios y los actores relevantes«, agregó.
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Miguel González, director comercial de 2net, en una entrevista para Fedecámaras Radio, comentó que la propuesta de valor de la empresa se centra en ofrecer un servicio robusto, estable y con baja latencia, trasladando la ética de trabajo y la confiabilidad al mercado residencial.
«Más que la velocidad y los megas, es la robustez, una baja latencia y un servicio sólido con una capacidad de respuesta ante las fallas de verdad sería, pues, rápida”, dijo González en el programa de “Tecnofinanzas”.
2net nació como una submarca de IFX (con 30 años en el mercado) durante la pandemia, para responder a la necesidad de conectividad de empleados y clientes corporativos que migraban al teletrabajo. Inició en el sureste de Caracas y hoy tiene presencia en los 4 municipios del Área Metropolitana (Libertador, Sucre, Baruta, Chacao). Tienen un crecimiento significativo en zonas populares y densamente pobladas como Catia, La Vega, Coche, La Dolorita y Petare, donde antes la oferta de calidad era escasa.
Según González, utilizan la red troncal de fibra de IFX, con más de 500 km de fibra desplegados en Caracas. Así como también el 100% de sus conexiones son por fibra óptica (FTTH), sin usar soluciones inalámbricas intermedias. Además, el 70% de tráfico es propio en su red y tienen acuerdos de CDN (por ejemplo, con Netflix) para mejorar la experiencia.
2 net cuenta con aproximadamente 20,000 clientes activos después de 5-6 años de operaciones.
«Hoy en día, con lo que hemos avanzado, el cliente también tiene que comenzar a educarse y aprender a comprar este producto. Cuando tú compras internet, no debes solo enfocarte en la velocidad; tú compras estabilidad, compras una baja latencia y compras servicios”, expresó González.
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Belkis López, radiooncóloga y miembro de la Asociación Venezolana de Oncología, en una entrevista para Fedecámaras Radio, enfatizó la importancia del diagnóstico temprano de cáncer a través de campañas de concientización. El primer paso tras una mamografía sospechosa es acudir a un mastólogo o cirujano, oncólogo.
El procedimiento tras una lesión sospechosa, puesto que el radiólogo utiliza pautas estandarizadas (BI-RADS) para clasificar las lesiones; si la imagen es sospechosa, el siguiente paso obligatorio es una biopsia para obtener un diagnóstico histológico (del tejido). Además, la biopsia no solo confirma o descarta el cáncer, sino que determina el tipo específico de tumor, lo cual es crucial para definir el tratamiento adecuado.
La cirugía sigue siendo el pilar principal del tratamiento, especialmente para lesiones pequeñas detectadas tempranamente. La decisión sobre el tipo de cirugía (conservadora o mastectomía) depende del tamaño del tumor, el tamaño de la mama y la agresividad de la lesión.
«Hemos progresado muchísimo. Ya casi ningún cáncer de mama es un diagnóstico de fallecimiento. El punto crucial está en dónde lo diagnosticamos: no es lo mismo una lesión de menos de un centímetro que una enfermedad diseminada. Hoy, con cirugías más conservadoras, quimioterapias más eficientes y radioterapias que se aplican en solo una semana, podemos ofrecer a nuestras pacientes un panorama mucho más alentador del que existía hace años”, dijo López en el programa de “Análisis de Entorno”.
Acceso a tratamientos en Venezuela
Según la especialista, la situación es compleja en el sector público, ya que los procesos pueden ser lentos y la oferta (especialmente de radioterapia) es insuficiente para la demanda. No obstante, en el sector privado, el acceso depende de los recursos del paciente.
«El acceso a los tratamientos en Venezuela es un capítulo complicado. A nivel público, los procesos son lentos y en radioterapia estamos precarios, con una oferta insuficiente para la alta demanda. El primer paso, tras una imagen sospechosa, es siempre la biopsia. Sin ella, no podemos saber qué tipo de cáncer es y, por lo tanto, no podemos dar el segundo paso en el tratamiento. Instamos a las mujeres a realizarse sus pesquisas y a buscar orientación, a pesar de las dificultades”, expresó López.
Se estima que el acceso a tratamientos oncológicos de radioterapia en el ámbito público está precarizado debido a factores como la falta de equipos, la escasez de personal técnico cualificado, la burocracia y largos tiempos de espera, lo que afecta la continuidad del tratamiento y la calidad de vida de los pacientes. La precariedad se evidencia en la falta de equipos, la dependencia de cadenas de suministro para la infraestructura y la dificultad para coordinar los diferentes servicios que componen un tratamiento integral contra el cáncer.
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Desde el pasado 7 de noviembre hasta el venidero 20 del mismo mes, se estará realizando la Expozulia, un evento comercial que tiene la finalidad de exhibir el potencial económico de la región. En esta ocasión, el evento se está llevando a cabo en el Tibisay Hotel del Lago en Maracaibo y cuenta con más de 280 stands. Sobre esta exposición habló Rafael Gudiño, organizador del encuentro, en Fedecámaras radio.
«Mi padre, Gilberto Gudiño, fundó la Expozulia hace 43 años. Hoy me ha tocado seguir este legado. Aunque es un evento privado, está creado por y para el estado Zulia. La idea es enseñar lo mejor de nuestra región al mundo», declaró Gudiño.
Este año se ha destacado la participación de 60 emprendedores, quienes accedieron al evento gracias al apoyo de la gobernación del Zulia. Desde el gobierno regional pagaron el costo por los stands para estos emprendimientos. La idea es impulsar a estos ciudadanos hasta la formalización plena de su iniciativa económica. Por ende, poder participar en la Expozulia supone una extraordinaria oportunidad para ellos.
Igualmente, es una oportunidad para que los propios zulianos reconozcan el potencial económico de su estado. Hasta la fecha, la Expozulia ha recibido aproximadamente a 8000 visitantes diarios. Quienes acuden al evento pueden disfrutar también de música y tarimas interactivas, además de muestras de artesanos indígenas de la etnia Wayúu.
Antes de concluir la entrevista que Gudiño tuvo en el programa «Venezuela productiva», habló sobre el esfuerzo de organización detrás de este evento. «Para reunir esta cantidad de marcas en la Expozulia se tiene que trabajar con un año de anticipación. Estamos hablando de un año de esfuerzo, con un equipo multitudinario para poder lograrlo. Por lo tanto, ya estamos trabajando para que la exposición del próximo año sea todavía mejor».
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La frontera colombo-venezolana intenta sobrevivir entre la parálisis comercial y la incertidumbre cambiaria. Los esfuerzos binacionales no han dado frutos. En Táchira, comerciantes resisten el cierre de negocios mientras las exportaciones caen y el intercambio y la balanza comercial sigue estancada, con un 90 % a favor de Colombia.
San Cristóbal. El ritmo de la frontera colombo-venezolana ya no es el de antes, pero aún late entre las calles de los municipios Bolívar y Pedro María Ureña, donde los comerciantes se resisten a bajar del todo las santamarías.
En esta zona del estado Táchira, que durante años fue el principal punto de intercambio entre ambos países, la actividad económica avanza con dificultad, sostenida más por el ingenio de sus habitantes que por el impulso del comercio formal.
El cierre recurrente de los puentes internacionales durante los últimos 15 años provocó el declive económico en el eje fronterizo, que llegó a ser el más activa de América Latina.
Bajo una puerta metálica a medio levantar, Javier Escalante, dueño de una pequeña tienda, resume la parálisis comercial: “El comercio está como lo ves”, dice con serenidad a Crónica Uno al ser consultado.
Con esa frase describió la manera en que la economía local depende del vaivén del dólar o del peso colombiano. Su dilema es el de muchos: cerrar para irse o quedarse para persistir.
En Ureña negocios cerraron sus puertas por la falta de compradores. Foto: Crónica Uno
Escalente insistió en que, pese a los esfuerzos binacionales por lograr avances comerciales entre Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander, estos han sido infructuosos, pues no se vislumbran soluciones ni a corto ni a largo plazo.
Incertidumbre al alza
La condición fronteriza de Táchira ha impulsado el uso de tres monedas: el bolívar, el dólar y el peso colombiano. Esta realidad cambiaria incrementa los costos de los productos, los cuales fluctúan dependiendo de la divisa en la que se realice la transacción.
“Una persona puede tener bolívares en la cuenta, pero llega a una tienda y el precio se lo dan en pesos o dólares. Si vas a pagar en la moneda nacional se paga a paralelo, porque nadie recibe la tasa del Banco Central de Venezuela”.
La “tasa paralela” es el tipo de cambio no oficial, determinado por la oferta y la demanda en el mercado informa. Su cotización suele estar muy por encima del valor establecido por el gobierno.
Los números acompañan la sensación de vacío que se respira en las calles, una especie de silencio económico que se nota en los mostradores vacíos. De acuerdo con cifras de la Cámara de Integración Económica Venezolano-Colombiana (CAVECOL), entre enero y julio de 2025 las exportaciones venezolanas hacia el país vecino registraron una reducción de 21,9 %, ubicándose en 64.000.000 de dólares.
En ese período, los principales productos exportados fueron acero, fundición de hierro, abonos, aluminio, combustibles, aceites y manufacturas, entre otros.
Para los comerciantes, esas cifras no son solo estadísticas: significan menos mercancía en los anaqueles, menos empleos y más incertidumbre en las familias que dependen del intercambio diario que alguna vez sostuvo a toda la región.
Las exportaciones venezolanas al vecino país registraron una reducción del 21,9 %. Foto: Maryerlin Villanueva
Esfuerzo insuficiente
El comerciante Juan Carlos Urbina afirmó que los víveres de origen colombiano son los de mayor venta, debido al elevado costo de las marcas nacionales. Muchos de estos productos —desde alimentos básicos hasta artículos de limpieza— cruzan la frontera de manera informal, impulsados por la diferencia de precios y la escasez en el lado venezolano.
El panorama comercial no podría ser más dispar. Al tiempo que los comercios de Cúcuta se alistan para la demanda navideña, en Táchira no solo se ha detenido la apertura de nuevos negocios, sino que muchos han tenido que cerrar ante la falta de rentabilidad.
Cúcuta, del lado colombiano, mantiene una dinámica comercial más estable gracias al flujo de bolívares, pesos y dólares que llegan de los migrantes venezolanos y los compradores de frontera.
“Se cruza el puente y se siente la Navidad. Aquí lo único que se alumbró fue la sede del Seniat, de resto todo está apagado”, expresó.
El Seniat —el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria— es la institución encargada de la recaudación fiscal en Venezuela. En la capital de Táchira su edificio suele ser el único con luz constante en la zona.
Desbalance comercial
Para Urbina, lo único que resulta rentable en la actualidad son las rifas y algunos comercios dedicados a la venta de motocicletas, que se multiplican por doquier.
El uso de motos ha aumentado debido al ahorro de combustible, pues mientras un vehículo requiere más de 20 dólares para llenar el tanque, en una moto el gasto es de apenas 5 dólares.
La apertura de negocios nuevos no se han registrado. Foto: Crónica Uno
El analista en temas internacionales William Gómez indicó que la balanza comercial entre ambos países está inclinada en un 90 % a favor de Colombia, lo que genera frustración del lado venezolano. Esto significa que por cada dólar que Venezuela exporta, Colombia vende nueve, lo que refleja una asimetría comercial que se ha profundizado con los años.
Según Gómez, el país no exporta productos industrializados, sino materias primas como hierro, aluminio y aceites.
“El producto nacional no es competitivo en precio con los de origen colombiano”,adujo.
La falta de apoyo del sector bancario y la inflación impiden que las industrias venezolanas actualicen su tecnología. Esto limita la capacidad de competir en términos de precio y calidad. El crédito bancario, casi inexistente en Venezuela, hace que cualquier intento de modernización industrial sea inviable, dejando al país en desventaja frente a su vecino.
Cúcuta versus San Antonio y Ureña
Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, Colombia, es una ciudad con más de 750.000 habitantes que abrió sus puertas a los venezolanos que llegaron en busca de mejores oportunidades de vida.
Allí, los migrantes encuentran acceso a servicios públicos, empleo informal y una moneda estable, elementos que contrastan con la precariedad del lado venezolano.
Muchos se establecieron para recibir atención médica, otros para realizar compras y otros más para trabajar, ya sea en el comercio formal o informal.
Datos recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirmaron que las importaciones de productos colombianos registraron un incremento del 14 % entre enero y julio de 2025, en comparación con el mismo período de 2024, hasta alcanzar un valor total de 600.500.000 de dólares.
El DANE es el organismo oficial de estadísticas de Colombia, encargado de medir la actividad económica, el comercio y la población.
Más que acuerdos
Los productos líderes en importaciones son las materias plásticas y los artículos de confitería. Ambos presentan un mayor grado de elaboración y, por ende, un valor agregado superior al de los bienes que integran la cesta exportadora venezolana.
Ante este escenario, el analista aconseja fomentar el diálogo y aplicar estrategias que faciliten a las empresas venezolanas entender la demanda colombiana. La meta final es posicionar una oferta exportadora diversificada y competitiva.
La falta del apoyo por parte del sector bancario no permite que las industrias venezolanas hagan actualizaciones en su tecnología. Foto: Crónica Uno
Mientras, comerciantes como Javier Escalante y Juan Carlos Urbina encarnan una resistencia silenciosa de quienes aún abren sus tiendas cada día, en una apuesta por una normalidad que no termina de llegar.
Más allá de las cifras, el futuro de esta frontera dependerá de algo más que acuerdos diplomáticos o promesas comerciales.
Requiere reconstruir la confianza entre ambos países y, sobre todo, entre quienes habitan esta franja que alguna vez fue símbolo de dinamismo y hoy intenta recuperar su lugar como punto de encuentro y no de separación.