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  • Cámara de Caracas: «Medidas económicas y no políticas son las que necesitamos»

    La Cámara de Comercio Industria y Servicios de Caracas hizo un llamado a la administración Maduro invitándolo a adoptar medidas económicas y no políticas en medio de la pandemia.

    «El gobierno nacional persiste en la conflictividad política sin adoptar medidas que permitan enfrentar con racionalidad las implicaciones que conlleva la pandemia», expresó la Cámara caraqueña en un comunicado que reproducimos para ustedes:


    Medidas económicas y no políticas son las que necesitamos

    La Cámara de Caracas defensora del respeto a la libertad económica y propiedad, derechos seminales de los todos los demás derechos fundamentales consagrados en la Constitución y en los tratados y acuerdos internacionales en la materia, exige el cese continuado de las vías de hecho y la violencia institucional contras las empresas y, consecuencialmente, contra la población.

    El día de ayer se decidió “la ocupación temporal por 180 días prorrogables, la adopción de formas de intervención traducidas en el mecanismo de venta supervisada”, asegurando que “es una medida de supervisión y precios acordados”, cuyos destinatarios son empresas del sector alimenticio.

    Las medidas adoptadas buscan ocultar el deterioro de la calidad de vida del venezolano y el rotundo fracaso de la gestión gubernamental. Sin justificación ni motivación racional alguna, carente de sustentación en análisis económico y financiero, se pretenden esconder las verdaderas causas de las distorsiones y escollos en el proceso productivo que generan la inflación, la maxidevaluación experimentada recientemente y los incrementos de costos de transacción entre los agentes económicos resultado de la adopción de políticas erráticas en materia fiscal, monetaria y tributaria, que profundizan la crisis.

    El gobierno nacional persiste en la conflictividad política sin adoptar medidas que permitan enfrentar con racionalidad las implicaciones que conlleva la pandemia, la paralización de actividades económicas, en algunos sectores, de la dificultad de producción de bienes de consumo necesario y prestaciones de servicios básicos, habida cuenta los controles desmedidos, las más de las veces ilegales, aunado al desmantelamiento de la infraestructura hidroeléctrica, vías de comunicación y la producción y suministros de combustible, condiciones mínimas elementales para producir.

    El tema económico se deja irresponsablemente a un lado. La muestra más evidente es la argumentación fútil conforme a la cual el sector empresarial “busca la desestabilización” y constituyen “factores de especulación”. Esa causa de justificación para la intervención de las empresas, no es aceptada ni resulta convincente para la mayoría de la población que cada día más tiene un criterio positivo de los empresarios, como lo demuestran múltiples estudios de opinión. El venezolano es consciente y ha sido solidario con los empresarios por los embates legales, actuaciones administrativas desmedidas y formas de índole diversas de interdicción de la cual ha sido objeto; reconoce su estoicismo al mantener activas las empresas y mantener incólume su compromiso con el país en correspondencia con su responsabilidad con sus trabajadores.

    El gobierno ante la creciente insatisfacción del venezolano, el fracaso continuado en lograr la prometida recuperación, crecimiento y estabilidad económica en beneficio del país, arremete contra el sector privado. En lugar de crear las condiciones idóneas para la producción, distribución y comercialización de bienes y prestación de servicios, crea obstáculos y realiza vías de hecho, que generan cierres de empresa, desabastecimiento e imposibilidad de acceso de la población a los mismos.

    Las medidas de intervención y ocupación adoptadas no solo lesivas a los derechos de libertad económica y la propiedad de las empresas (accionistas, trabajadores e inversionistas) también atentan contra la seguridad alimentaria y, por tanto, conculca los derechos fundamentales del venezolano: acceso a bienes de consumo, preservación de los niveles de satisfacción de sus necesidades y de su familias y elevación de la calidad de vida, constitucionalmente protegidos.

    Exigimos el respeto de los derechos del ciudadano y de los empresarios, el cese del hostigamiento y de las vías de hecho y, en consecuencia, se deje sin efecto las medidas inconstitucionales adoptadas.

    Reiteramos que el estado de excepción materializado en la alarma sanitaria no puede ni debe ser una herramienta de erosión del estatuto consagratorio de los derechos fundamentales ni una forma de preterir las garantías para su tutela. Es solo un mecanismo para enfrentar la pandemia global y sus efectos nocivos en la población para garantizar su derecho a la salud y no el valladar justificador de la arbitrariedad. Lo contrario es un fraude a la ley o empoderamiento antidemocrático del Ejecutivo Nacional. .

    Caracas, 25 de abril de 2020


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  • Cámara de Comercio de Caracas exige compromisos firmes con la Nación

    La Cámara de Comercio de Caracas instó a fijar posiciones de compromisos firmes para recuperar el bienestar de la Nación.

    En un comunicado la Cámara de Caracas entre otros puntos resalta la necesidad de comenzar a transitar un camino de prosperidad y paz para todos los habitantes del país.

    A continuación reproducimos para ustedes el comunicado:


    Camara de Comercio Industria y Servicios de Caracas

    Al país, decisiones para afrontar la conmoción

    El momento que vive Venezuela exige fijar posiciones de firme compromiso con la recuperación inmediata del bienestar de la Nación.

    En los últimos seis años ha desaparecido 2/3 de nuestra economía. Los ingresos fiscales, internos y externos están en mínimos históricos. La inflación ha destruido nuestra moneda. Se ha destruido la capacidad de nuestra principal industria, el petróleo, y su producción se encuentra en niveles de hace 75 años. La cadena de valor que vincula a productores y consumidores, a la iniciativa y el emprendimiento, con el progreso y el crecimiento, está destruida.

    A todo ello se suma ahora la pandemia del coronavirus Covid19, activando cuarentenas y paralizando de manera inmediata y extrema lo que quedaba activo de la capacidad productiva del país, las fallas en los servicios públicos y la severa escasez de combustible, la distribución de bienes y la prestación de servicios se hace compleja e ineficiente, el personal no puede atender debidamente sus responsabilidades, el flujo de caja como elemento clave de grandes y pequeñas empresas se ha reducido al mínimo, haciendo imposible cumplir obligaciones con el personal y acreedores, sin que existan alivios por la vía del crédito u otras fuentes.

    Las consecuencias para el sector productivo y los desequilibrios sociales ya están a la vista: pérdidas recurrentes, quiebras, desempleo, desabastecimiento, pobreza. De una situación crítica, estamos ahora ante una verdadera emergencia nacional, tanto humanitaria como económico – financiera que afecta a todo el país y especialmente a los sectores más vulnerables de la población

    Lo anterior llama a una actuación pronta y eficiente de los órganos del Estado venezolano al nivel de la gravedad de la situación que ya se ha vuelto catastrófica y nos encuentra sin ingresos, con niveles mínimos históricos de reservas internacionales, excluidos del acceso a las facilidades que hoy en día están disponibles en los organismos multilaterales, sin un fondo de estabilización, ni reservas de ahorro, pero si con una muy débil y reducida relación entre producción y consumo, a las escalas a que han descendido estas magnitudes. Por lo tanto, es urgente adoptar medidas radicales en los ámbitos productivo, fiscal, monetario, financiero y comercial, así como modificar con prontitud los acuerdos arancelarios y migratorios vigentes. La caída estrepitosa de los precios petroleros, avala la necesidad de generar fuentes de ingreso fiscal distintas a la tributación petrolera. La magnitud del esfuerzo que demandan las circunstancias exige la conformación de un ambiente sinceramente cooperativo, del cual emerjan las decisiones que permitan aliviar y superar la conmoción que vive el país y que en ausencia de acciones apropiadas generará un ambiente de extrema gravedad.

    La Cámara de Caracas parte de la necesidad perentoria de una definición de una amplía y bien estructurada política de recuperación económica que tienda a la estabilidad y siente las bases del crecimiento de la actividad productiva del país. Que cumpla con las características de una buena política pública como es el que sea debidamente divulgada y discutida con los sectores productivos a través de las organizaciones que los representan. Se trata de hacernos presentes y expresar nuestro firme compromiso con las acciones que reclama la situación del país, para lo cual invocamos las mejores experiencias a nivel mundial. Es el momento de transitar el camino de las acciones de efecto inmediato, que alivien la presión sobre asuntos medulares como la disponibilidad de alimentos, combustibles y servicios para las grandes mayorías, así como aliviar la incidencia de las malformaciones estructurales que impactan al sector productivo, una de las cuales es la carencia de flujos de caja suficientes de las unidades productivas.

    Hoy el Estado venezolano está obligado a presentar y ejecutar planes acordes con la emergencia, mediante la inyección de fondos que generen un impulso a la producción y al consumo, ejecutar una política monetaria consistente con las necesidades reales del país. Por su parte, a los empresarios les corresponde gestionar adecuadamente sus riesgos, alcanzar los niveles de producción y eficiencia que sea posible lograr dadas las circunstancias, asegurar lo que esté a su alcance en un marco de políticas públicas adecuadas y consistentes para la continuidad de los negocios, todo ello con el fin de rescatar la economía y el empleo nacional.

    Con esa firme convicción, planteamos:

    1. El régimen de encaje legal que desde 2018 ha venido aplicando el BCV con énfasis creciente en la restricción del crédito bancario y en la elevación de los costos financieros de la banca y del crédito, ha sido un factor de grave perturbación, pues ha ocasionado una caída de 75% del crédito en 2019, en términos reales, y ha comprometido seriamente la solvencia y estabilidad del sistema bancario, sin que por ello se haya detenido la inflación ni la depreciación del bolívar. Las más recientes medidas adoptadas en marzo, no representan siquiera un paliativo menor a la restricción crediticia que padecemos. Responsablemente, exigimos la adopción de una política que favorezca el crédito bancario conforme a las necesidades reales de la economía, para lo cual es imprescindible retornar a un régimen basado en el encaje ordinario único sobre los depósitos captados por la banca.
    2. Aplicar incentivos fiscales y crediticios temporales al sector agroalimentario, manufacturero y salud. La indexación de los créditos a las variaciones del tipo de cambio genera un nivel inmanejable de incertidumbre e introduce inconvenientes sobresaltos totalmente contraindicados cuando de recuperar los niveles de producción se trata. Así pues, planteamos la supresión de esa política que también, con las especificidades del caso, aplica a la Cartera Productiva Única Nacional.
    3. Proceder de inmediato a la restitución del régimen a período mensual del IVA a los fines de permitir el ciclo normal de formación de los precios en cada una de las etapas del circuito económico. Esta medida debe estar acompañada de la derogatoria inmediata del régimen de anticipos de impuestos al valor agregado y a la renta.
    4. Diferir la entrada en vigencia de las más recientes reformas del Código Orgánico Tributario, Ley de Impuesto al Valor Agregado y Ley Orgánica de Aduanas.
    5. En comercio exterior exonerar temporalmente de tasas, aranceles e impuestos acompañada de la derogatoria inmediata del régimen de anticipos de impuestos al valor agregado y a la renta esto al valor agregado a la importación de las materias primas e insumos, activos productivos y determinados productos terminados, necesarios para asegurar el abastecimiento de la población; así como eliminar restricciones y agilizar los trámites administrativos, concesión de permisos y procedimientos de importación, tránsito aduanero y movilización de inventarios en el territorio nacional.

    El tiempo para la acción que evite males mayores se agota y por ello exigimos que nuestros planteamientos sean escuchados proactivamente. La reactivación de nuestra economía y el combate eficaz al coronavirus Covid19 dependen en mucho de la capacidad que se le reconozca al sector privado para promover disparadores de crecimiento asociados a la inversión, producción y consumo.

    Convencidos estamos que el bienestar no lo vamos a recuperar solo por la existencia de un flujo circulante. También es fundamental la cantidad de bienes disponibles para el público, por lo que se requiere estimular la oferta productiva. Estamos convencidos de que la conjunción de factores que han debilitado a extremos inéditos el aparato productivo nacional, agravados por la presencia de Covid-19, han determinado impactos masivos en la oferta y la demanda de bienes y servicios y por ello, las políticas que con urgencia deben adoptarse deben atender ambos componentes del mercado: favorecer la oferta productiva y crear condiciones universales para la reactivación del consumo.

    Ante la emergencia nacional es el momento de sumar las ideas y opiniones de todos los venezolanos sin distingos de ninguna especie y comenzar a transitar un camino de prosperidad y paz para todos los habitantes del país.

    Caracas, 23 de abril del 2020


    Concluye el comunicado.

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  • La Cámara de Caracas ante la situación derivada del Coronavirus y las medidas adoptadas

    Comunicado de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas ante la situación derivada del Coronavirus y las medidas adoptadas.

    A continuaciòn el texto del comunicado

    Camara de Comercio Industria y Servicios de Caracas

    Queremos hacer del conocimiento de la ciudadanía en general que la Cámara de Caracas, dentro de sus competencias y ámbito de actuación, objetivos y fines existenciales está dispuesta a colaborar, como siempre lo ha hecho, para lograr la mayor eficiencia de las medidas anunciadas para frenar la expansión del coronavirus.

    La difícil y extraordinaria situación que estamos enfrentando requiere el esfuerzo mancomunado de los sectores públicos y privados a los fines de evitar el agravamiento de la crisis sanitaria que vivimos, la adopción de las medidas necesarias encaminadas a proteger la salud y seguridad de los ciudadanos y contener la progresión de la enfermedad.

    Creemos importante advertir sobre la necesidad de cuidar que las medidas extraordinarias que limitan el ejercicio de derechos fundamentales de las personas naturales y de las empresas que hayan de ser adoptadas en el marco del decreto de alarma o emergencia sanitaria, respeten la observancia de los derechos fundamentales y garantías definidas en los Tratados, acuerdos y convenios en la materia y en la Constitución de la República

    Consideramos importante dar a conocer que la situación derivada de las medidas, similares a las adoptadas por la Comunidad internacional, afecta sensiblemente la realización normal de las actividades económicas habituales de las empresas industriales, comerciales y prestadoras de servicios lo que se refleja en la complejidad de la configuración del flujo de caja, el incremento del costo de transacción entre los agentes económicos, la engorrosa y la dificilísima gestión de cumplimiento de obligaciones y deberes formales de las múltiples relaciones jurídicas tributarias con la República, los estados, los municipios y los órganos parafiscales así como la disponibilidad de los recursos necesarios para dar cumplimiento a sus obligaciones legales y contractuales.

    Es por todo lo expresado que se recomienda a las instancias competentes que de conformidad con lo establecido en la Constitución, el Código Orgánico Tributario y la Ley del SENIAT se proceda a:

    a.- La suspensión de las exigencias de anticipos diarios de impuestos sobre la renta y el valor agregado, lo cual en forma alguna significa alejarnos de nuestro criterio formalmente expuesto en oportunidades anteriores en cuanto a su antijuridicidad, inconveniencia y la afectación en el o mal desempeño de la actividad económica en el país.

    b.- Diferimiento de la entrada en vigencia de las reformas del Código Orgánico Tributario y la Ley que establece el Impuesto al Valor Agregado en virtud de la desinformación y débil divulgación de la reciente normativa tributaria.

    c.- Dictar una prorroga hasta por tres meses de la declaración, liquidación y pago del impuesto sobre la renta, como se ha hecho en épocas anteriores de menor intensidad crítica.

    d.- Se suspendan los términos y se interrumpan los plazos para la tramitación de los procedimientos administrativos por ante los órganos de la Administración Pública, cualquiera sea el nivel político territorial y parafiscal.  Reanudando el cómputo de los plazos en el momento en que pierda vigencia el decreto de alarma o emergencia sanitaria, o de ser el caso las prórrogas del mismo. Acto que debe ser publicado en la Gaceta Oficial y suficientemente divulgado, todo de conformidad con el principio de seguridad jurídica previsto en el artículo 299 constitucional.

    Caracas, 16 de marzo de 2020