Osman Quero, presidente de Fedecámaras Portuguesa, indicó que en la actualidad solo se cubre el 15% del área cultivable de maíz en la entidad que corresponde a 70.000 hectáreas
La máxima autoridad de Fedecámaras Portuguesa puntualizó que el servicio de acondicionamiento en el estado requiere de 8 a 10 litros de gasoil por tonelada de maíz.
Esto con el fin de secar el producto y tenerlo de manera apropiada, lo que representa aproximadamente unos 2 millones 400 mil litros de gasoil.
A juicio de Quero, los productores están en una situación complicada y le solicita al gobierno distribuir el gasoil entre el sector productivo en Venezuela.
La Asociación de Productores de Cacao de Venezuela (Asoprocave), señala que pese a la calidad genética del rubro, se ha visto una baja productividad de las plantaciones, por lo que hace falta el apoyo técnico y transferencia de tecnología en los cultivos.
Vicente Petit, gerente de la asociación destacó que se hace hace necesario para impulsar el promedio actual de 250 kg por hectárea a 400 kg que tienen, así como las potencialidades de las plantas que son de 3000 kg por ha.
Aunque dice que hay pérdidas progresivas de cultivadores criollos por la idea de tener mayores rendimientos, se sigue manteniendo la calidad genética.
Esto, por ejemplo en los tamaños pequeños de las unidades de producción que no permiten establecer tecnologías apropiadas, pero «como cooperativa podrían permitir mayores rendimientos».
«La asociación ve con preocupación cómo Barlovento que producía 8 millones de kilo fermentado produce en la actualidad 8 millones de kg de cacao sin fermentación»
Explicó que cuando el cacao está fermentado da mejores oportunidades de precios y manejo para el mercado internacional.
Sin embargo, Petit, refirió que una de las fortalezas, pese a ser un cultivo tradicional, es que es genéticamente fino y tiene condiciones conservacionistas, «es una conexión que reserva la condición de los bosques y que tiene inversión baja de capital».
Por esto, destaca que hay oportunidades como el crecimiento de la demanda internacional del cacao y la incorporación de nuevos agentes de comercializadores privados con la calidad genética del rubro.
Cacao en Barlovento: Referencial – Pixabay
«Vale la pena reforzar cómo se crean nuevos pequeños empresarios en la industria chocolatera y eso es marcado para todo lo que es la posibilidad de desarrollar el cultivo»
Proyecciones de cifras
Apuntó que hay una disparidad de los datos certeros de producción por lo que piden al gobierno un programa para mejorar la situación.
Citó de una publicación que, para el año 99 se producían cerca de 14 mil toneladas, es decir, entre 50 mil hectárea para con un rendimiento de 273 kg por hectárea.
Igualmente para el año 2007, reportaron que se producían cerca de 18 mil toneladas de cacao en 56 mil hectáreas con un rendimiento de 332 kg por ha.
Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el 2018 reportó que existían 22 mil 705 toneladas, «cosa que respetamos» porque Asoprocave para la misma cosecha aportó 16.800 toneladas de cacao.
«Es quiere decir que hace falta una proyección seria que pueda darnos un informe relativamente cierto de la producción»
Señala Petit, que Asoprocave en su monitoreo tanto en la región oriental que es donde está la máxima producción, occidente y centro norte costera, suman cerca de las 16 mil toneladas por año.
Ante esto, aprovechó para exigir a las autoridades atender la falta de seguridad para los productores ante las amenazas en las diferentes unidades de producción, recordando que «desde el 30-J están desaparecidos dos productores nuestros».
La grave escasez de combustible está obligando a los agricultores a dejar que los cultivos se pudran en los campos o alimentar con estos al ganado, ya que no pueden transportar alimentos al mercado durante la cuarentena producto del Coronavirus.
Esta situación ha ocasionado que riesgos las tierras altas andinas occidentales y los trabajadores no pueden llegar a los campos para la cosecha.
La escasez de gasolina ha empeorado en las últimas semanas debido a que Washington endureció las sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Antes de la crisis del Covid-19, al menos 9 millones de venezolanos ya sufrían de desnutrición según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, y los últimos desarrollos pueden hacer que sea cada vez más difícil mantener al país en cuarentena.
«Le di la lechuga al ganado porque se perdió», dijo Angel Mora, de 55 años, un agricultor en el centro agrícola de La Grita. “Me pone triste porque este es nuestro pan de cada día. Tenemos que mantener a nuestros hijos y nietos».
Los 500 camiones que generalmente salen de La Grita cada semana ahora están detenidos por la escasez de cuarentena y combustible.
Dejando casi 5.000 toneladas de alimentos por semana varados en las tierras altas, dijo Robert Maldonado, quien representa a los agricultores de la región.
La tierra alrededor de La Grita, una ciudad de unos 100,000 habitantes cerca de la frontera con Colombia, ha sido durante décadas un centro de producción de verduras frescas en Venezuela.
Algunos productores simplemente dejan cultivos en los campos. Otros venden productos con descuentos a los vecinos o los donan a iglesias que proporcionan alimentos a los pobres que han luchado durante mucho tiempo para alimentarse debido a los años de hiperinflación.
No hay cifras oficiales sobre cuánta comida se está perdiendo.
El Ministerio de Información y la petrolera estatal PDVSA no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el deterioro de los alimentos y la escasez de combustible.
Venezuela, que reportó 311 casos de coronavirus y 10 muertes, ordenó una estricta cuarentena en marzo para prevenir la propagación de la enfermedad.
«Esto es lo que los activistas humanitarios esperaban nunca ver: una crisis sanitaria además de una crisis nutricional», escribió la experta en nutrición venezolana Susana Raffalli en Twitter.
«Nos golpea porque el país no tiene gasolina, equipo de protección o una respuesta clara al COVID-19», agregó.