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  • Empresas privadas no consideran las bonificaciones, lo que conlleva liquidaciones injustas

    En los últimos 3 años se ha evidenciado un aumento significativo de demandas laborales por despidos injustificados por parte de entidades privadas.  Wilmer Barrios, abogado laboral, confirmó que este incremento se debe a las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19 y la crisis económica en Venezuela.

    Los trabajadores han comenzado a ver más viable presentar reclamaciones debido a que los tribunales ahora consideran monedas más fuertes al momento de decidir. Entre los errores más comunes de las empresas están los malos cálculos en liquidaciones, ya que las entidades no consideran bonificaciones como parte del salario, lo que resulta en liquidaciones injustas para los trabajadores.

    «Muchas empresas no toman en cuenta las bonificaciones como parte salarial, lo que lleva a liquidaciones injustas”, dijo Barrios en el programa de “Análisis de Entorno”. Además, la inamovilidad ha encarecido el costo del personal para las empresas, lo que genera conflictos en la salida de empleados y reclamaciones posteriores.

    Con relación a los cambios de actitud de los trabajadores, estos están adoptando una postura más activa en la defensa de sus derechos, en contraste con el pasado, cuando muchos aceptaban la «cajita feliz» sin cuestionar.  «La situación económica ha llevado a los trabajadores a ver una oportunidad en hacer reclamaciones, incluso años después de su salida”, fueron las palabras del especialista. 

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  • Los trabajadores podrían verse obligados a aceptar empleos de menor calidad como consecuencia de la desaceleración económica

    Según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es probable que la actual desaceleración económica mundial obligue a más trabajadores a aceptar empleos de menor calidad, mal pagados y carentes de seguridad laboral y protección social, acentuando así las desigualdades exacerbadas por la crisis de la COVID-19.

    En el informe de la OIT Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2023  se prevé asimismo que el empleo a escala mundial registre únicamente un aumento del uno por ciento en 2023, menos de la mitad del aumento registrado en 2022. Se prevé asimismo que el desempleo a escala mundial aumente levemente en 2023, en unos 3 millones, hasta alcanzar 208 millones de desempleados (valor equiparable a una tasa de desempleo mundial del 5,8 por ciento). Ese moderado aumento previsto obedece en gran medida a la escasa oferta de trabajo en los países de altos ingresos. Ello invertiría la tendencia a la baja del desempleo mundial registrada de 2020 a 2022. En consecuencia, a escala mundial seguirá habiendo 16 millones de personas desempleadas más que en período de referencia previo a la crisis (valor con respecto a 2019).

    En el informe también se señala que, además del desempleo, «la calidad del empleo sigue constituyendo una de las principales inquietudes», y que «el trabajo decente es primordial para facilitar la justicia social». La crisis de la COVID-19  mermó los avances logrados a lo largo de un decenio para disminuir la pobreza. Pese a la leve recuperación registrada en 2021, cabe esperar que la compleja situación actual para encontrar empleo de mejor calidad se vea agravada, según se desprende de los resultados del estudio.

    A raíz de la actual coyuntura de desaceleración, muchos trabajadores se verán obligados a aceptar empleos de peor calidad, con frecuencia insuficientemente remunerados, y, en ocasiones, sin contar con las horas de trabajo necesarias. Por otro lado, habida cuenta de que los precios aumentan a un ritmo más rápido que los ingresos nominales por trabajo, la crisis asociada al coste de la vida podría aumentar el número de personas en situación de pobreza. Esto se suma a la amplia caída de ingresos registrada durante la crisis de COVID-19, que en muchos países afectó en mayor medida a los grupos de bajos ingresos.

    En el informe también se pone de manifiesto una nueva metodología para determinar exhaustivamente las necesidades no satisfechas en materia de empleo, a saber, el déficit mundial de empleo. Dicha metodología abarca tanto las personas desempleadas como las personas que desean trabajar pero que no buscan empleo activamente, ya sea por falta de motivación, o por tener que cumplir otras obligaciones, en particular responsabilidades asistenciales. El déficit mundial de empleo registrado en 2022 fue de 473 millones de personas, alrededor de 33 millones de personas más que en 2019.

    La situación de estanflación pone en riesgo la productividad y la recuperación del mercado de trabajo

    El empeoramiento de la situación del mercado de trabajo obedece principalmente a nuevas tensiones geopolíticas y al conflicto de Ucrania, así como a la dispar recuperación tras la pandemia y a las frecuentes interrupciones de las cadenas de suministro a escala mundial, según se pone de relieve en el informe de la OIT sobre perspectivas sociales y del empleo en el mundo. Todo ello ha dado lugar a una situación de estanflación, que conjuga simultáneamente una inflación elevada y un crecimiento económico insuficiente, por primera vez desde el decenio de 1970.

    La situación de las mujeres y de los jóvenes en el mercado de trabajo es particularmente adversa. A escala mundial, la tasa de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo alcanzó el 47,4 por ciento en 2022, frente al 72,3 por ciento de los hombres. Esa diferencia de 24,9 puntos porcentuales conlleva que por cada hombre económicamente inactivo haya dos mujeres en la misma situación.

    Los jóvenes (de 15 a 24 años) deben afrontar graves dificultades para encontrar y mantener un empleo digno. Su tasa de desempleo es tres veces superior a la de los adultos. Más de uno de cada cinco jóvenes, a saber, el 23,5 por ciento no trabaja, no estudia, ni participa en algún programa de formación (jóvenes “nini”).

    “La necesidad de fomentar el trabajo decente y la justicia social es clara y acuciante. La superación de todos esos retos requiere que colaboremos para facilitar el establecimiento de un nuevo contrato social a escala mundial.»

    Gilbert F. Houngbo, Director General de la OIT

    «La necesidad de fomentar el trabajo decente y la justicia social es clara y acuciante», señaló Gilbert F. Houngbo, Director General de la OIT. «La superación de todos esos retos requiere que colaboremos para facilitar el establecimiento de un nuevo contrato social a escala mundial». La OIT abogará por una Coalición mundial que promueva la justicia social a fin de lograr el apoyo necesario a tal efecto, formular las políticas pertinentes y sentar las bases del futuro del trabajo».

    «El menor ritmo de aumento del empleo a escala mundial significa que las pérdidas ocasionadas durante la crisis de COVID-19 probablemente no se compensen antes de 2025», declaró Richard Samans, Director del Departamento de Investigaciones de la OIT y coordinador del informe. «El menor ritmo de aumento de la productividad constituye asimismo una gran inquietud, puesto que la productividad es esencial para afrontar crisis mutuamente relacionadas en cuanto a poder adquisitivo, sostenibilidad ecológica y bienestar humano».

    Variaciones sustanciales de las perspectivas del mercado de trabajo para 2023 a escala regional

    Se prevé que en África y en los Estados árabes se registre en 2023 un aumento del empleo del 3 por ciento, como mínimo. Sin embargo, habida cuenta del aumento de su población en edad de trabajar, cabe esperar que en ambas regiones las tasas de desempleo sólo disminuyan levemente (del 7,4 al 7,3 por ciento en África, y del 8,5 al 8,2 por ciento en los Estados árabes).

    En Asia y el Pacífico, así como en América Latina y el Caribe, se prevé que el aumento anual del empleo se sitúe en torno al uno por ciento. En América septentrional, el aumento del empleo será muy leve, o inexistente, en 2023, y se producirá un repunte del desempleo, según el citado informe.

    Europa y Asia Central se ven particularmente afectadas por los efectos económicos del conflicto en Ucrania. No obstante, aunque se prevé que el empleo disminuya en 2023, cabe esperar que la tasa de desempleo en la región solo aumente levemente, habida cuenta del insuficiente aumento de la población en edad de trabajar.

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  • La Cámara Venezolana de la Industria del Vestido manifestó que el 90% de las telas que se utilizan en Venezuela son importadas

    Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido manifestó que el 90% de las telas que se utilizan en Venezuela son importadas.

    “La mayoría de las telas son importadas tienen el beneficio del dólar barato, pero tienen el inconveniente de la logística y de los aranceles”

    Asimismo, señaló que la industria de la confección utiliza un cuarto de su capacidad instalada, la cual se encuentra aproximadamente entre 20% a 27%

    Empleos

    Con respecto a los empleos, Rimeris informó en entrevista para Marca País con Zuhé Rodríguez, que de 400 empresas afiliadas a la Cámara en el año 2000, solo quedan 20 en la actualidad, por lo tanto no son representativas de cuánto empleo puede haber.

    “Muchas empresas han desaparecido, muchas han ido al sector informal, los trabajadores que tenemos en la Cámara del Vestido son muy poquitos donde sumarán 200 trabajadores cuando esto ha sido un sector de 120-130 mil trabajadores hace 20-25 años” 

    Es decir, no sabrían estimar qué cantidad de personas están destinadas a la actividad de confección porque el sector informal es mucho más grande que el sector formal en estos momentos.

    Concluyó que a inicios del año 2022 algunas fábricas estaban empezando a reactivarse porque sentían un poquito más de empuje de ventas de enero a abril, pero los meses de mayo y junio se frenó la tendencia al alza. 


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  • Sutherland: Muchos jóvenes son responsables de mantener económicamente a sus familias

    Manuel Sutherland, economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), aseguró que en Venezuela existe una alteración de la madurez económica en el hogar, por lo que muchos jóvenes son responsables de mantener a sus familias.

    El economista sostuvo que lo que ocurría en décadas pasadas es que los jóvenes mientras tenían entre los 16 y 18 años eran empleados en tareas más simples como las relacionadas a la venta de comida rápida y otras tareas pequeñas en las que, aseguro, el dinero que pagaban era poco, pero servía para hacer muchas cosas.

     “La mayoría de jóvenes que trabajaban tenían la seguridad de que sus padres de alguna manera pudieran responder”

    Sutherland manifestó que en la actualidad existen cuatro factores que han incidido en que la dinámica económica familiar se haya invertido. La principal causa de este fenómeno se debe a que existe una enorme cantidad de abuelos y padres mayores que han perdido sus pensiones, su jubilación y además la hiperinflación drenó los ahorros que tenían.

    Asimismo, Sutherland agregó que la crisis atraviesa Venezuela destruyó los empleos que los adultos mayores podían sostener a lo largo de la vida, como los de profesor universitario, que ahora hay muy pocos y los que hay tienen salarios muy bajos.
    “Eso ha hecho que muchos jóvenes tengan que salir de alguna manera a la calle y muchas veces fuera del país para poder trabajar y ayudar a sus padres y a sus abuelos”

    El economista también detalló que otro factor que incide en este problema es que los adultos mayores no tienen la posibilidad de formarse en cuanto al cambio tecnológico laboral, lo que les permitiría optar a vacantes en nuevos formatos laborales a distancia.

    Mientras, el cuarto factor se debe a la falta de organización por parte del Estado que no genera políticas que apoyen a la economía del sector, ni genera incentivos fiscales para que las empresas puedan contratar a personas mayores.

    “Hay jóvenes que están trabajando haciendo farming con juegos de computadora, criptomonedas y tokens, cosas que para los adultos mayores de cierta edad es completamente inconcebible. Toda esa pirámide se ha invertido y muchos de estos jóvenes tienen que sostener un hogar”

    Sutherland además puntualizó que incluso jóvenes que no trabajan directamente con redes tecnológicas y mantienen empleos tradicionales de acuerdo a la edad y formación, como vendedores, cajeros, entre otros, ganan entre 80 y 100 dólares al mes, y con eso deben contribuir fuertemente en el hogar.

    “Prácticamente lo que ganan se va única y exclusivamente en comida, eso si trabajan en el sector privado, que paga como 20 veces mas que el sector público”

    Consecuencias

     “Estos jóvenes no pueden utilizar ese dinero, no solamente para esparcimiento, sino que no pueden ahorrar, no pueden invertir en cursos de formación, en cursos de expansión laboral, tienen vidas realmente difíciles y estresantes, con jornadas de trabajo muy largas y con un agotamiento físico y laboral prematuro, ese es el asunto mas grave en ese sentido”

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    Lea también: En 2021 la actividad económica del estado Bolívar descendió

  • Alejandro Castro: Los empleos formales están cada vez remunerando menos

    Alejandro Castro Sánchez, economista y gerente de operaciones de Econométrica, resaltó que los resultados del índice de competitividad, realizado por la escuela de negocios IMD, donde Venezuela se ubica en el último lugar es una continuación del resultado del índice de hacer negocios, hecho por el Banco Mundial, donde el país sudamericano está ubicado en el penúltimo lugar y todo eso como consecuencia de una ley orgánica del trabajo poco flexible.

    ¨Tienes el tema de movilidad laboral, tienes el tema de ingresar salario, mucho aspectos allí influyen negativamente con el desempeño de los trabajadores y con la productividad de la empresa¨, indicó.

    En una entrevista realizada en programa Portales, por el equipo de Actualidad Laboral, el economista señaló que cuando las empresas no tienen libertades para la movilidad laboral de trabajadores, eso produce que las empresas no contraten nuevo personal, porque le sale a un mayor costo, debido a que un trabajador nuevo, con rango bajo y que no tiene cargo de dirección, goza de inmovilidad laboral.

    ¨Tiene una inmovilidad laboral y tienes una zona de confort para el trabajador, el trabajador quizás tiene menos incentivo para ser más productivo y por ende no impacta positiva mente en el empresa, entonces es un círculo vicioso¨, explicó.

    Castro Sánchez apuntó que una mejora salarial para los personas es una consecuencia de la productividad de los trabajadores y empresas, acompañado de un entorno económico adecuado y destacó que en Venezuela en los últimos años la economía se ha hecho más pequeña y esto se ha visto reflejado en el remuneraciones y utilidades, con menos ingreso económico para las personas.

    ¨Una mayor movilidad en término de contratación y trabajadores, va a ser mucho más fácil o va generar más incentivo para que las empresas contraten más personal y que a largo plazo, en la medida que la economía se recupere, tengan mejores ingresos¨, mencionó.

    El gerente de operaciones de Econométrica detalló que cada vez que la economía va bajando, tanto los trabajos como los ingresos son precarios, porque el ingreso depende del entorno económico donde una empresa está funcionando. Si una empresa está trabajando en un entorno en proceso de recesión es muy probable que los ingresos sean nulos y la consecuencia para los trabajadores sea perder su puesto de trabajo.

    ¨Los empleos formales están cada vez remunerando menos y las personas, los profesionales están migrando a trabajar por su cuenta, de forma formal o informal, porque están teniendo mayores ingresos a través de emprendimientos¨, remarcó.

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    Iván Acosta: Hace falta que las empresas sean más productivas

     
  • Conindustria: Generar empleos en el país debe ser prioridad de todos

    Estamos cercanos a finalizar el 2021. Entre los aspectos que más demandan la atención y que además representan una importante traba para la producción, como lo hemos manifestado en diversas oportunidades, es el referido a la exoneración de aranceles, de Impuesto al Valor Agregado y demás cargas fiscales para los productos manufacturados en el exterior.

    La mayoría de ellos son y pueden ser elaborados en el país con mano de obra nacional. No se debe seguir privilegiando la creación de empleos en otras latitudes, en detrimento de los trabajadores venezolanos, muchos de los cuales han perdido su estabilidad laboral por el cierre de miles de establecimientos fabriles, habiéndose visto obligados a emigrar en la búsqueda de mejores
    condiciones de vida.

    Es cierto que durante este año la industria nacional y otros sectores de la economía, comenzaron a dar señales de recuperación, si comparamos los indicadores con los del año 2020, cuando la paralización casi total del país por causa de la pandemia, hizo aún más evidente la crisis que desde hace algunos años atraviesa la manufactura nacional.

    Y es precisamente allí donde queremos hacer un llamado a la reflexión del Ejecutivo Nacional. Estamos a las puertas de un nuevo año que se perfila con altas expectativas, sobre todo en el área económica.

    Los sucesivos 12 meses, deberían ser dedicados a poner en marcha las acciones necesarias para que el llamado “despegue de la economía”, deje de ser tan solo un proyecto y comiencen a ejecutarse las necesarias y urgentes medidas y políticas que han sido ampliamente discutidas y presentadas por los gremios representados en Conindustria, ante las correspondientes instancias gubernamentales. Solo así, podremos, sin duda alguna, ser testigos del anhelado crecimiento.

    En todas las oportunidades, los industriales venezolanos hemos reiterado que no le tememos a la competencia internacional, pero eso sí: en condiciones de igualdad y equidad. La continua exoneración de aranceles e impuestos a los productos foráneos, verbigracia la prórroga hasta el 31/12/2021 de lo estipulado en el decreto N° 4.552, de fecha 6/08/2021, sigue causando estragos en la deprimida industria venezolana, otrora generadora de empleos dignos, riqueza y bienestar para la población.

    Asimismo, debe exigirse que todos los productos importados que ingresen al país cumplan con los protocolos de formulación y etiquetado que exige la normativa sanitaria venezolana. Su incumplimiento no solo contribuye con la competencia desleal en perjuicio de la producción nacional, sino que además representa un grave riesgo para la salud de los venezolanos.

    Incluso para las finanzas públicas, resulta nocivo el privilegiar lo importado por sobre lo autóctono, ya que ello también limita la generación de recursos monetarios por concepto de impuestos, que bien podrían ser empleados para mejorar los servicios y por ende la calidad de vida de la población.

    En ese sentido, reiteramos nuestro urgente llamado al Ejecutivo Nacional para que revisen, de acuerdo con los planteamientos y los análisis llevados a cabo y presentados por nuestras Cámaras afiliadas, los beneficios arancelarios que han sido concedidos a los productos terminados importados. En todo momento debe priorizarse lo “Hecho en Venezuela” que es lo que genera empleo e ingresos al país.

    Los industriales queremos contribuir con la reactivación de la economía venezolana. Que nos permitan seguir creyendo y soñando con un país próspero. Un lugar en el cual todos tengamos igualdad de oportunidades. Un espacio para la creación y el libre desempeño de nuestra actividad productiva.

    Esperamos seguir trabajando en equipo, y así construir los necesarios puentes hacia el entendimiento, haciendo posible el resurgimiento de la economía nacional en pro de todos los que habitamos esta tierra de gracia!

    Nota de prensa

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