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  • Alesia Rodríguez Pardo: «Las cifras están allí, en el sentir de la gente»

    La académica,  CEO de Inclusion Consulting Dra. Alesia Rodríguez Pardo, especialista en políticas públicas formó parte del panel que junto al Dr. Luis Carranza Ugarte, presidente ejecutivo de CAF analizaron la situación de inclusión en Venezuela,  en el marco de la 76 Asamblea Anual de Fedecámaras. 

    Rodriguez Pardo en su reflexión introductoria, dijo que si bien la situación tanto en latinoamérica, como en Venezuela no eran las óptimas, la pandemia las ha venido agudizando, en ese sentido, expresó que su mayor interés es el tema de la inclusión, en este contexto especial.

    Venezuela: problemas estructurales muy delicados

    Venezuela antes de la pandemia venía con problemas estructurales muy delicados, que indican que,  eventualmente -aunque se levanten las restricciones por la pandemia- enfrentará unos retos como lo son la economía, lo social y la sobre todo la construir esa estructura para que se de esa inclusión, destacó

    Ante este escenario y al no contar con cifras,  porque las ofrecidas no son transparentes, «las cifras están allí y están en el sentir de la gente, agregó.»

    «La gente siente ese malestar, siente esas desigualdades, siente iniquidades, siente esa situación de vivir en un estado de supervivencia»

    Apuntó Alesia Rodríguez, en su reflexión

    La estabilidad económica para lograr la inclusión

    Ciertamente es muy importante que exista cierta estabilidad económica para lograr la inclusión, ahora, no es suficiente que haya un cambio político para que si haya avances en la inclusión laboral, financiera y social, comentó.

    Pero para lograr eso se requiere que además del cambio social, el cambio político hacia una recuperación, se requiera realmente que se trabaje hacia una recuperación independientemente de ese cambio político hacia un área muy importante y es la estabilización macroeconómica, reflexionó Rodríguez Pardo. Porque esa es una de las cosas que más está afectando a la economía venezolana, acotó seguidamente.

    Rescate de la macroeconomía para el logro de la inclusión

    Rescatar eso pasa por rescatar el empleo, dijo y agregó que es necesario rescatar el valor de ese empleo y un marco oportunidades para los venezolanos que les permita fortalecer sus competencias, cerrar brechas de competencias y que les permita,  incorporarse no solo en el mundo laboral, sino también en otras partes de la economía.

    «La inclusión no son buenas voluntades nada más, ni que suene bonito en el mercadeo, la inclusión es un tema muy complejo muy serio y multidisciplinario que requiere una mirada profunda que vaya más allá de incluir,  es crear los mecanismos, estructuras y sistemas que permitan que los individuos aprovechen las oportunidades.»

    Pero sobre todo que estos individuos potencien sus capacidades para poder tomar esa oportunidad.

    Y pasa también por un trabajo individual, que se haga en conjunto, si bien el sector empresarial, el sector público, la sociedad civil… (…) la inclusión requiere un trabajo individual de cada quien, es decir, no hay suficientes políticas públicas ni políticas empresariales de inclusión, si no hacemos todo nuestro trabajo hacia esa inclusión.

    Por eso celebramos que en Fedecámaras, se haya tomado el tema de la inclusión como un eje de discusión importante en esta Asamblea, porque eso evidencia que se está dando importancia a lo que es importante en estos momentos para el país.

    La inclusión no estará fácil, requiere de un nuevo pacto  entre el Estado, el empresariado, entre la sociedad que sea creíble, que sea sostenible y preferiblemente además, bajo un diálogo social con OIT lineamientos de la OIT que de seriedad y de respaldo.

    Venezuela, desnutrición, inmigración, economía, informalidad e inclusión 

    Venezuela es un país que está ya con una crisis económica, un país que está con una población envejeciendo, niños desnutridos y una migración de talento enorme que nos está poniendo un reto importante  entre una población envejecida, que hace más peso a la protección y programas sociales, o la población joven  que viene desnutrida y un intermedio que ya vive un vacío valiosísimo de talentos.

    Por lo cual, se requiere trabajar en construir nuevamente esas competencias que nos permitan pasar esa brecha no solo económica , sino también de inclusión,

    Pero una cosa muy característica en Venezuela es el crecimiento de la informalidad, y aunque en otras partes del mundo se está viendo en Venezuela es muy agudizado, no una informalidad como estamos acostumbrados “ de buhoneros” sino, una informalidad de gente joven y adultos, de niveles socioeconómicos diversos que por esa economía de subsistencia han tenido que buscar emprender, autoemplearse…(…)

    Esto crea impacto sobre la protección social sobre las alternativas de seguridad social, sobre las políticas fiscales, que puedan ayudar, entonces atender esa nueva informalidad es un reto importante a la hora de diseñar proyectos de inclusión,  porque son transversales, atendidas por edad, por género, por división socioeconómica y todas las poblaciones vulnerables.

    Se ha evidenciado que en Venezuela ha afectado mucho a las mujeres y a los jóvenes, por lo cual cualquier política de ellas, debería estar enfocada en atender estos sectores.

    Una de las alternativas es fortalecer el empleo formal, pero también de apoyar e incentivar el emprendimiento por aquellos que han decidido  hacerlo van a la búsqueda de igualdad de esas oportunidades.

    Una agenda de la CAF que enfoque la inclusión  para Venezuela

    «¿Dónde comenzar a pensar en una agenda que enfoque la inclusión para Venezuela? …preguntó Rodríguez Pardo» 

    Prosiguió,  la primera inquietud es que el epicentro de toda esta agenda sea el capital humano de las empresas y del país, que vaya fortalecido por el empleo, pero no porque haya más puestos de trabajo, sino porque se cierren brechas de competencias que hagan a los venezolanos competitivos para que puedan enfrentar lo que viene hacia el futuro y lo que está pasando inmediatamente.

    Eso va a requerir que el empresariado se una con la academia, y codiseñen pensas  académicas en todos los niveles, que estén más alineados a las realidades del futuro trabajo y que le permita al venezolano generar esas competencias que le haga insertarse virtuosamente en una economía.

    No de inserción en una economía porque se lo merece, sino porque haya competencias y que Venezuela empiece a desarrollar esas nuevas competencias, con ese potencial de capital humano que tenemos en el país valiosísimo y que puede incentivar también al capital humano que se fue regrese a Venezuela para ayudar a potenciar esas capacidades.

    Rescatar el valor del trabajo 

    En segundo lugar pasa también por rescatar el valor del trabajo, rescatar lo que significa trabajar como algo esencial, eso es fundamental y reconstruir esa credibilidad dentro del empresariado, el estado y la sociedad para llegar a esos pactos sociales.

    Pero hay que ser realistas, hay que revisar los marcos normativos, ni la ley del trabajo están adecuados ni para la recuperación económica que necesita Venezuela, ni para la inclusión, lo cual requiere repensar el marco normativo laboral que incentive esa innovación que permita al venezolano fortalecer el empleo formal y además el apoyo a los emprendedores, para poder encontrar alternativas de desarrollo en eso y protección social.

    Según ENCOVI el 96% de los ingresos es indicadores de pobreza es enrome, paradójicamente no es inclusivo por eso tan necesario hablar de inclusión en Venezuela y hablar de atender ese tema. Citando la última medicion de la UCAB.

     

    CAF  y las alternativas de financiamiento para emprendedores las respuestas de Carranza Ugarte:

    «Considerar la inclusión financiera a través de los mecanismos no solo de créditos, sino también del  seguros  y mercado de capitales, seguros para mitigar el impacto económico de los riesgos y los mercado de capitales para darle alternativas al sector empresarial de variedad de fuentes de financiamiento y democratizar el capital, que la gente pueda invertir o a través de fondos de pensiones, entre otros beneficios».

     

    Al respecto de la reflexión, el Dr. Luis Carranza Ugarte, en su carácter de presidente ejecutivo de CAF, respondió puntualmente a la reflexión de la Dra. Rodríguez Pardo, haciendo referencia principalmente en el “Bono demográfico”  informando que «en la región este bono ya está dejando de tener efecto positivo.

    Esto porque hay países como Uruguay o  Chile que ya están en ascenso; o como Bolivia y Paraguay que todavía tendrán algunos años más con Bono demográfico, pero llamó a tomarse muy en serio el tema de la protección social, porque de no hacerlo la región enfrentara serios problemas en algunos años, afirmó Carranza.

    Necesidad de políticas públicas

    Asimismo, destacó la altísima tasa de informalidad laboral que existe en la región,  que urge de políticas públicas diseñadas para combatir la informalidad y aumentar la protección social en la región.

    Puntualizó que esto requiere un enfoque pragmático, porque estamos saliendo de sociedades industriales para convertirnos en sociedades digitales que son muy distintas y que lamentablemente nuestros sistemas educativos, en todos los niveles no están preparados para brindarles competencias a nuestros jóvenes,  para lo que viene en un futuro inmediato.

    «Y que esta Pandemia lo único que ha hecho es acelerar los procesos de transformación tanto a nivel de empresas como a nivel del gobierno», aseguró.

    Este es un tema en el que CAF está trabajando para ayudar a los gobiernos a generar estas competencias en nuestros jóvenes que entran en el mercado laboral.

    Otro punto crítico asociado es con las capacidades del Estado de generar en temas de salud, educación, bienes y servicios de alta calidad, con la cobertura adecuada.

    Esta Pandemia nos ha mostrado en América Latina, es que a pesar de que han aumentado significativamente los presupuestos en las áreas de salud y en general, en los temas sociales, no ha crecido.

    Y no solo se trata de cuántos médicos estamos poniendo por cada diez mil habitantes, o camas por cada 10 mil habitantes, es la gestión pública de ofrecer bienes y servicios de calidad a nuestros ciudadanos.

    Este es un tema que ha quedado al desnudo en esta Pandemia, y sobre el cual tenemos que redoblar esfuerzos y trabajar decididamente con todos los países, afirmó Carranza.

    Y esos son los temas que ponemos a disposición en Venezuela como en todos los países para trabajar las agendas en función de la prioridades políticas que tenga cada país.

    Concluyó que, al final del día, lo que persigue CAF es mejorar el bienestar de los ciudadanos, y eso pasa por un empleo de calidad, porque los niños tengan la educación que merecen en un mundo cada vez más integrado y competitivo; y que los ancianos tengan la protección que requieren para culminar sus días en paz.

    Como tema final, comentó que CAF tiene una gran trayectoria en inclusión financiera, esta agenda se ha trabajado con sectores formales y con sectores informales también, con la finalidad de generar fuentes de ahorros, apoyando a comunidades.»

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  • Fedecámaras: «Tenemos que asumir el desafío de la reconciliación»

    En el marco de la Septuagésima Sexta Asamblea Anual de Fedecámaras que se celebró de forma inédita a través de plataformas interactivas, el presidente de la máxima cúpula empresarial venezolana, Ricardo Cusanno ofreció el acostumbrado mensaje anual al país.

    En su sentido mensaje, Cusanno dijo que el país se nos había roto ante nuestros ojos, y que es necesario desde la perspectiva que nos ha tocado vivir, entrar en la búsqueda de una ruta eficaz: “Por una Nación incluyente y productiva”, tema central de las disertaciones de esta Asamblea Anual.

    Afirmó además, que es momento de «sin romanticismos, y con absoluta convicción reconocer la necesidad de ir por el rescate urgente de Venezuela»

    Igualmente señaló que existe una sensación generalizada de vacío que se agiganta ante la ausencia de propuestas y conducción política que reconozca dónde estamos y hacia dónde debemos ir.

    Al referirse a la situación de las empresarial, no pudo evitar recordar con dolor la pérdida de más de 400 mil empresas desde que se instauró el Socialismo del Siglo XXI en el país; y que golpeó al empresariado con expropiaciones, trámites burocráticos y controles que redundaron en barreras a la producción.

    Pasamos de ser una país puntal a una economía pequeña

    El líder gremial hizo retrospectiva de lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido en materia económica con respecto a la región.

     

    «No es de extrañar que hayamos pasado de ser un país puntal en Latinoamérica, a ser hoy la economía más pequeña»,

    expresó Ricardo Cusanno

     

    Prosiguió explicando que  de acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2020, los niveles de pobreza en Venezuela, dejaron de hacerla comparable con sus pares latinoamericanos, ubicándola entre los países más pobres del mundo, con cerca de un 80% de venezolanos en pobreza extrema que no pueden cubrir la canasta alimentaria.

    Cusanno paso a hacer un recorrido por las áreas que se encuentran en total vulnerabilidad y colapso, como la educación, el salario, la salud, servicios públicos, entre otros, (…) colapso que nos ha llevado a igualar a Haití en mediciones de condiciones y calidad de vida. Citando como fuente a la CEPAL

    «Los empresarios no podemos sentarnos a esperar que ocurran los cambios políticos necesarios para comenzar a trabajar en procura de una Venezuela productiva», expresó.

    A continuación lea el texto completo del mensaje anual al país de FEDECÁMARAS, en su 76 Asamblea Anual


    El punto de partida que nos convoca es Venezuela.

    Nos corresponde, desde la perspectiva que nos ha tocado vivir, entrar en la búsqueda de una ruta eficaz: “Por una Nación incluyente y productiva”, sin romanticismo, con absoluta convicción de la necesidad urgente de rescatarla.

    Venezuela agoniza…

    Ya no es suficiente decir que está en crisis. Se rompió ante nuestros ojos. No fue suficiente el petróleo, el rentismo, la redistribución de beneficios que solo terminaron socavando todas las capacidades para invertir, para producir… para convivir.

    No tenemos instituciones ni referentes, solo una sensación de vacío que se agiganta ante la ausencia de propuestas y conducción política que reconozca dónde estamos y hacia dónde debemos ir.

    Venezuela vive hoy uno de los momentos más aciagos de su historia contemporánea, en medio de una inédita recesión económica continuada por 7 largos años. Para 2020 la CEPAL estima una caída del PIB de 26%, profundizada por la pandemia en un 15% adicional.

    El modelo de socialismo del siglo XXI desapareció casi 400.000 empresas. El afán controlador, la política expropiatoria y el exceso de burocracia y regulaciones levantaron enormes barreras a la producción.

    Ha completado la ecuación para este desastre, la colosal caída de la producción petrolera y las condiciones del mercado internacional.

    Las restricciones al sistema financiero dejaron a la banca sin capacidad de respaldar los requerimientos de los procesos productivos.

    La hiperinflación sufrió una variación interanual a junio 2020, de 3.500% vs. junio 2019.

    No es de extrañar que hayamos pasado de ser un país puntal en Latinoamérica, a ser hoy la economía más pequeña. De acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2020, los niveles de pobreza en Venezuela, dejaron de hacerla comparable con sus pares latinoamericanos, ubicándola entre los países más pobres del mundo, con cerca de un 80% de venezolanos en pobreza extrema que no pueden cubrir la canasta alimentaria.

    El salario mínimo equivale aproximadamente a 1 dólar y medio por MES, cifra muy inferior a los 1,25 dólares DIARIOS fijados en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Estos números hablan por sí solos, desnudando el hambre y la pobreza que crecen sin freno en nuestras calles.

    Las cifras de desnutrición son alarmantes. El 74% de los hogares vive en inseguridad alimentaria de moderada a severa y el consumo proteico promedio sólo llega al 34%. Ningún programa gubernamental de distribución de alimentos resuelve esta condición. La situación empeora en materia de educación. 40% de los niños y jóvenes no asiste a clases por falta de servicios, alimento, transporte o ausencia de maestros. Los precarios índices educativos impiden al estudiantado contar con formación adecuada para abordar el presente y adquirir las herramientas que requiere el futuro.

    El colapso de los servicios públicos se manifiesta en 75% de hogares que no reciben servicio de agua a diario, con suerte unos días a la semana o al mes.

    El colapso del sistema de salud compromete la vida de los ciudadanos, en especial los que padecen enfermedades crónicas. A esto se suma el impacto del COVID-19 que ha desbordado hospitales y centros de salud, copando además hoteles y otros espacios públicos.

    La CEPAL declaró que Haití y Venezuela son los países “más vulnerables” ante los efectos de la pandemia, dada la escasa capacidad de respuesta para atender la emergencia sanitaria.

    Todo esto ha ocurrido a la vista de un Estado desmantelado, incapaz de planificar ni aplicar un esquema ordenado de decisiones coherentes en política económica.

    El protagonismo e intervencionismo han hecho del Estado un actor extremadamente ineficaz en el cumplimiento de sus cometidos fundamentales en materia de servicios públicos, educación, alimentación, salud, empleo, seguridad y justicia.

    Es además su deber garantizar un ambiente propicio a la inversión del sector privado, con políticas públicas coherentes y visión a largo plazo que respete la libre iniciativa y la propiedad privada; derechos reconocidos universalmente como piedras angulares en el crecimiento económico y prosperidad de un país.

    Es por ello que los empresarios no podemos sentarnos a esperar que ocurran los cambios políticos necesarios para comenzar a trabajar en procura de una Venezuela productiva. Estamos llamados a presentar propuestas de solución ante la crisis y promover desde nuestra autonomía e independencia, los espacios y condiciones para que se dé el viraje definitivo hacia una Venezuela próspera y de progreso. FEDECAMARAS no puede permanecer expectante ante el grito que exige solución a los problemas en el término inmediato. De allí, nuestra propuesta: “Por una Nación incluyente y productiva”, que convoca a todos los actores de la sociedad a definir en comunión el modelo de país que necesitamos.

    Hemos formulado el llamado a un gran Acuerdo Nacional que sea la semilla de una agenda conjunta y modele el concierto necesario para una reforma estructural que nos permita, una vez superada la pandemia, poner en marcha la reactivación económica y un camino de progreso y bienestar para Venezuela.

    El pasado 29 de mayo, dimos un primer paso al suscribir un Manifiesto Bipartito con las organizaciones sindicales de trabajadores, para planificar un retorno seguro a la actividad, mejorar sus condiciones de vida y emprender juntos la reactivación y reconstrucción del país; todo, en el marco del diálogo social promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    Para construir un nuevo modelo de país, necesitamos desarrollar el Acuerdo Nacional propuesto, en un marco de acción inclusivo que cuente con la amplia participación de los actores de la sociedad. Deben abrirse los espacios para los acuerdos políticos, donde cada actor pueda asumir el rol que le corresponde, concientizando la necesidad de privilegiar al país por encima de ideologías o intereses partidistas, garantizar una gestión pública eficiente con rendición de cuentas, sin corrupción, y con el objetivo superior de satisfacer las necesidades ciudadanas.

    Tenemos que asumir el desafío de la reconciliación. Debemos aprender a sanar las heridas y dejar atrás los sentimientos de odio y venganza que nos han dejado más de dos décadas de pugna política, pero sobre todo, reconocernos como venezolanos y emprender una transición hacia la democracia plena, con instituciones incluyentes, hacia la paz, en paz. La transición es imposible sin inclusión. La inclusión no es un favor ni una dádiva: es el reconocimiento de cada individuo como centro de la existencia de la sociedad.

    Otro escollo a superar es la pérdida de confianza y del diálogo social, cruciales para garantizar inversión, seguridad jurídica y gobernabilidad. La salud y la economía podrían ser los primeros temas de interés común para abordar el diálogo en una agenda de país.

    Es también fundamental el consenso en el sector político para canalizar el financiamiento internacional, obtención de ayuda humanitaria y herramientas para el desarrollo productivo.

    Finalmente, para construir un país en el que ciertamente todos cabemos, se impone un compromiso de “no violencia”. FEDECÁMARAS está en contra de la violencia sin importar su origen. Sólo un entorno pacífico garantizará la evolución del país hacia un ejercicio de soberanía popular, mediante la mejor herramienta de la democracia, que es el voto.

    Es menester la reactivación económica después de la prolongada hibernación impuesta por la pandemia.

    No compartimos el modelo centralista ni rentista que trajo este desastre a nuestra puerta. Pero, tampoco queremos un modelo que limite nuestras libertades políticas, económicas y sociales en función de la centralización del poder y el control de la sociedad, nos negamos a transitar hacia un modelo como el chino o vietnamita.

    Sugerimos un modelo propio, pensado y acordado por y para los venezolanos, un modelo sobre el cual la capacidad labre destino y prosperidad, con base en el esfuerzo propio, la innovación y el trabajo. Un modelo de desarrollo sustentable, con democracia, progreso y justicia social que cumpla con estos objetivos:

    1. Que genere riqueza, para afrontar el reto de erradicar el hambre y la pobreza.
    2. Que brinde soluciones a los problemas del país y alivie la angustia y padecimientos de los venezolanos.
    3. Que permita el espacio para los valores intrínsecos de la venezolanidad: la solidaridad, la creatividad, el compromiso y el trabajo digno.
    4. Que garantice una efectiva inclusión de todos los ciudadanos en todos los ámbitos, con igualdad de acceso y oportunidades.
    5. Que permita recuperar la capacidad adquisitiva del salario, una pensión justa, formación acorde con las demandas económicas y tecnológicas, y que fomente el espíritu de emprendimiento.
    6. Que atraiga la inversión, con visión de competitividad e internacionalización.

    El único proyecto político que apoyamos en FEDECÁMARAS es el que respeta los derechos humanos y constitucionales que enarbolan la vida, el acceso a la salud, la educación, la alimentación, el respeto a la propiedad privada y la libre iniciativa, el derecho al voto; en fin, libertades plenas en lo político, económico y social.

    La sociedad que queremos no es compatible con la existencia de persecución y represión, con la permanencia de presos de conciencia o con el desmantelamiento de los partidos políticos. Tampoco es cónsona con un esquema que trata de llenar vacíos funcionales sin capacidad de apoyar al ciudadano frente al hambre y la mengua. La gravedad de Venezuela sólo puede tratarse mediante un acto de grandeza y dimensión de cada venezolano, en el cual el interés del país se anteponga a cualquier ambición o agenda particular.

    Corresponde a los actores políticos llevar a cabo sus propios ejercicios de conciencia y voluntad para destrancar el juego. Exigimos hacer un alto para poder conducir a Venezuela, junto con las fuerzas vivas, hacia una senda de crecimiento, democracia, paz y justicia social.

    Exigimos, porque hemos puesto al servicio del país todas nuestras capacidades y asumimos el rol que nos corresponde en la construcción de una Venezuela que resurja hacia la modernidad, hacia los retos del mundo post-petrolero, hacia los exigentes escenarios de la tecnología, la innovación y los intercambios de información.

    Exigimos, porque el rol de ustedes como actores políticos en el mapa de la reconstrucción del país, no es alternativo o variable: es una obligación y un deber inexcusable.

    En FEDECÁMARAS, los invitamos a no perder la esperanza. Sigamos luchando con trabajo honrado, con el orgullo de ser empresarios, por la construcción de una Venezuela próspera, moderna, competitiva, incluyente y productiva, que nos devuelva la sonrisa a partir del éxito personal y colectivo. 

    Muchas gracias.


    Finalmente, refirió que «para construir un país en el que ciertamente todos cabemos, se impone un compromiso de “no violencia”.



    FEDECÁMARAS está en contra de la violencia sin importar su origen. Invitó a mantener la esperanza, a seguir  luchando con trabajo honrado, con el orgullo de ser empresarios, por la construcción de una Venezuela próspera, moderna, competitiva, incluyente y productiva, que nos devuelva la sonrisa a partir del éxito personal y colectivo, concluyó.

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