Mariela Osorio, directora de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido, sostuvo que las empresas fabricantes de uniformes escolares que pertenecen a la cámara se han reducido, en los últimos 20 años, aproximadamente en un 90 %.
“Actualmente la cámara agrupa un número muy reducido de empresas, la cual no es representativa dentro del sector de uniformes escolares”
Osorio asimismo aseveró que los costos aumentaron en comparación con el año pasado “tenemos más o menos un cálculo aproximado entre un 40 y un 60 %”, dijo.
Por otra parte la gremialista destacó que la capacidad operativa del sector está entre un 20 -30 % máximo.
“Nuestras principales fortalezas radican en que somos un sector intensivo en mano de obra, principalmente femenina en todos sus procesos productivos lo que lo que viene a implicar una baja inversión de capital por puestos de trabajo”
Asimismo, Osorio puntualizó que los desequilibrios macroeconómicos y microeconómicos dentro de la economía nacional, colocan al sector en una fuerte desventaja frente al producto importado.
“Tenemos altos y desproporcionados costos en el pago de patentes, de servicios públicos, así como un número importante de contribuciones parafiscales de alto valor, más un rezago tecnológico por la fuerte recesión económica que ha venido enfrentando el sector en los últimos seis años”
Roberto Rimeris, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavediv), afirmó que actualmente la capacidad instalada de las fabricas es del 18 al 20%, lo que ocasiona que la producción de la industria esté decaída.
Explicó que en el sector no se han obtenidos diferentes resultados a los del año 2020, debido a las fallas de los servicios públicos, el esquema 7+7 y la falta de combustible que “hace difícil y caro el traslado de los productos”.
“La actividad se encuentra decaída por muchas fallas y la falta de manufactura, sin embargo, lroa dolarización ha permitido detener la descapitalización que sufrían las empresas en Venezuela”
Rimeris recalcó que se ve poca recuperación en los sectores y los pocos que están creciendo son las pequeñas partes del comercio venezolano y muchos de ellos ligado a la importación.
Asimismo, enfatizó que debido a diversos factores los productos importados son más competitivos que los nacionales “durante la pandemia ha habido un cambio que ha afectado mucho a la industria y es la voracidad de impuestos parafiscales, patentes y lo que son los pagos de los servicios”.
Por último, sostuvo que para finales del año 2021 no esperan un cambio resaltante sino un cambio de reglas, donde los manejos fiscales y monetarios sean más «transparentes y equilibrados para lograr ser más competitivos con productos importados».
La capacidad instalada de la industria del vestido oscila apenas entre el 10% y un 18%, en medio de las restricciones que ha provocado la pandemia en el sector.
“Este año ha bajado y seguirá bajando, va a estar el sector en el mínimo histórico desde que se inició la industrialización en Venezuela”
El sector ha estado en merma desde el año 2000, luego de que pasara de tener aproximadamente 400 empresas en la cámara a tener actualmente solo 22 afiliados que trabajan a su más baja capacidad como los demás sectores que hacen vida en el país.
Es decir, son 1.978 empresas las que por la coyuntura económica, social y política han dejado de hacer vida en el país o simplemente han cerrado.
De este grupo también hay otras que han migrado al sector informal, es decir, que no están afiliadas a ninguna cámara.
Rimeris, mencionó que en los años 90’s había dos cámaras del vestido, las cuales se fusionaron para hacer una sola y, la cual congrega actualmente un sector “muy disminuido”.
De los cuales hay que destacar que son empresas dedicadas a la confección de prendas de vestir, para damas caballeros, trajes de baño, uniformes, franelas, jeans, entre otros.
Esta situación refleja que las fuentes de empleos en comparación con otros años también se hayan ido en picada, pues para la fecha representan a solo dos mil trabajadores.
Esto, cuando en años como 1981 se contaba con una plantilla registrada en el ministerio del trabajo de 120 mil trabajadores en 1.800 empresas.
Industria textil, fue principal fuente de trabajo en Venezuela | Foto: Referencial
“Sabemos que esta destrucción no solo ha sido por los últimos años de una economía que se ha diezmado en un 70% sino desde 2012 cuando se emplearon políticas erradas”
Regular la flexibilización
El líder gremialista, enfatizó que con el esquema implementado por el gobierno nacional para la prevención del Covid-19, en lo que fueron las semanas de flexibilización las 22 empresas lograron trabajar.
Sin embargo, el futuro que prevé el máximo representante de la cámara, dependerá de la decisión que tome el gobierno de cómo instalar la cuarentena.
“La flexibilización 7×7 que en la capital fue suspendida, hace mucho daño, la mayoría quiere que se regularice y que con los protocolos de bioseguridad se les permita trabajar”
A la fecha con el régimen de radicalización todas se mantienen cerradas, pues cabe recordar, que este sector quedó fuera luego de que en varios estados se evidenciara un incremento de los casos del virus.
Comercios cerrados en cuarentena radical para Caracas y Miranda
“No obstante, los empresarios de la cámara han hecho el máximo esfuerzo de mantener su personal, no han querido despedir”, dijo Rimeris
En esta línea, celebró que aún en la coyuntura se mantienen por completo todos los empleos pese a que algunos han tratado de irse a otros sectores para trabajar.
Finalmente, Rimeris, que recalcó su apoyo a la cuarentena aseveró que es necesario que el gobierno sepa manejarla, así como instó a que habrá el testeo para ampliar la cantidad de atención y cortar con la pandemia.
El presidente de la Cámara Venezolana del Vestido, Roberto Rimeris, señaló que el gremio desligado del sector comercio, es prácticamente inexistente, además informó que en el año 2000 la industria contaba con 400 empresas, hoy en día solo cuentan con 92
“En un 95% de las empresas han cerrado, emigrado o cambiado al sector informal”
Por tal motivo Rimeris recalcó que es de suma importancia que los comercios y los centros comerciales abran, de lo contrario, no tienen a quién venderle.
Tras las medidas de flexibilización implementadas por el ejecutivo nacional, casi el 100 % de la industria del vestido reactivó sus operaciones.
Sin embargo, afirma que es necesario elaborar un plan de prevención para incorporar a otros sectores en la flexibilización.
“Es necesario que este planteamiento pase por una mesa de debate, no se puede tomar una decisión unilateral”
Puntualizó que la situación del combustible forma parte de los obstáculos a superar, debido a que los trabajadores se trasladan en vehículos particulares para realizar las ventas.