Celso Fantinel, presidente de Fedeagro, informó que el sector requiere diariamente de unos 15 mil a 17 mil barriles de diésel, incluso, en picos de siembra 30.000 b/d y que al no tener la oferta suficiente de diésel el mercado negro va aumentando.
“Se necesita diésel no solo para el campo sino para el transporte, las industrias. Es un momento donde el gasto del diésel es mayor y Pdvsa no puede abastecer la demanda, entra en auge un mercado negro donde el diésel se paga en $2 y la gasolina en $3”
Agregó en rueda de prensa a propósito del Directorio Nacional realizado en el estado Zulia que, por el esfuerzo y unión en los productores privados, el sector agrícola primario tiene pequeñas recuperaciones.
“Estamos viendo ciertas recuperaciones, creemos que hemos parado la caída en rubros esenciales como el maíz blanco para la arepa del venezolano, maíz amarillo, arroz y caña de azúcar”
En este sentido, puntualizó que desde Fedeagro esperan que el contrabando desde Colombia con el tema de hortalizas se frene para poder ofrecerle los productores venezolanos los productos a los ciudadanos.
“17 estados dependen de la agricultura y la ganadería y tenemos serios problemas con los energéticos sobre todo ahora con la cantidad de diésel que le suministra Pdvsa a las regiones donde se están dando las cosechas y donde se dieron los rubros de invierno”
La pandemia por el Covid-19 ha planteado numerosos escenarios en materia de seguridad ciudadana. Pero uno que difícilmente podría ser avizorado se está planteando en Venezuela: el surgimiento de un mercado negro de vacunas.
Como sabemos, los procesos de vacunación avanzan en forma desigual. De una parte, naciones como Israel, noruega y estados unidos han logrado altos porcentajes de sus poblaciones inmunizadas, mientras que otras como Bolivia, Nicaragua y Venezuela, apenas están iniciando el suministro de las dosis, en virtud de la indisponibilidad de las vacunas. Lo que a su vez es una consecuencia directa de acciones y omisiones de esos estados.
En el caso venezolano, hasta la primera semana de mayo habían llegado apenas un millón de dosis, procedentes de Rusia y China, lo cual solo garantizaría la completa inmunización de medio millón de personas, toda vez que se trata de vacunas que requieren dos inyecciones.
Del otro lado, existe una creciente presión para que la gente se vacune. Considérese, por ejemplo, la posibilidad de que ciertos países impidan el acceso a turistas que no posean la constancia de vacunación contra el Covid-19, tal y como se hacía con la fiebre amarilla.
Esto genera una creciente necesidad de lograr la inmunización en un lugar donde las vacunas están reducidas a una pequeña élite. El resultado es la generación de un mercado negro de vacunas.
Las primeras informaciones sobre los pagos por la inmunización fueron conocidas gracias a representantes de organizaciones no gubernamentales que monitorean la situación. Según lo indicado de manera extraoficial, para febrero de este año la vacuna Sinopharm de origen chino era vendida en 400 dólares en el occidente y los andes.
Posteriormente, se conoció de empresas en el estado vargas a las que estaban ofreciéndoles paquetes de vacunas a 200 dólares, siempre y cuando llevaran a varias personas, con lo que esta cantidad se multiplicaría.
En abril, el infectólogo Julio Castro alertó sobre la exigencia de pagos por las vacunas que en teoría son gratuitas. Y el 12 de mayo hizo lo propio la parlamentaria Dinorah Figuera, quien incluso señaló que cobraban cantidades que oscilan entre 300 y 600 dólares.
Todo esto surge por la inexistencia de un plan claro para la inmunización de la población frente a este mal, unido a la escasez crónica de las dosis.
En lo personal, varias personas han consultado a quien le habla sobre la pertinencia de pagar para vacunarse. La respuesta, en todos los casos, ha sido que no es lo apropiado, pues además de instaurar un mecanismo ilegal no existe ninguna garantía en cuanto al cumplimiento de los protocolos de cadena de frío que son necesarios para la conservación de estas vacunas. Con lo que los pagos, además, podrían ser dinero perdido.
Armando Chacín, presidente de Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), manifestó que ninguno de los planes aplicados por el gobierno para la gasolina en los últimos 3 años ha funcionado. Aseguró que la corrupción y el mercado negro se mantienen en el país.
Aunque el gremialista dijo desconocer los detalles formales del plan que adelanta el gobierno de Nicolás Maduro, él apuesta porque sea efectivo.
“Hago votos porque funcione cualquier plan en pro del país. Pero hemos tenido demasiados planes disfuncionales respecto al tema de la gasolina, entre ellos: colas, numeraciones, chips, listados por sectores que entregamos en las estaciones a los entes de control público”, agregó.
Para el gremialista cada vez es más evidente que el fantasma de la corrupción es quien “campea” en esos programas que no han funcionado.
Indicó que la realidad actual es que hay más combustible en el mercado negro que en los tanques de gasolina de los sectores llamados a trabajar en la emergencia.
Asimismo, el gremialista señaló que desde hace dos meses no obtienen las “respuestas firmes” que han exigido al gobierno sobre la gasolina.
Reiteró que no hay nada que indique un verdadero compromiso por parte de algunas autoridades.
“Seguimos insistiendo y persistiendo hasta ahora, lamentablemente no se ha atendido sino a un pequeño número de productores con cantidad de litros insuficiente para atender el sector”, agregó Chacín.
Fedenaga a la espera
Chacín informó que Fedenaga tiene 40.000 productores afiliados pero no todos han podido surtir los tanques de sus vehículos con combustible.
Así, por ejemplo, la semana del 28 de marzo solo 1.583 vehículos pudieron tener acceso al combustible, 5.556 vehículos al 11 de abril y 1004 la semana del 15 de mayo de 2020.
El gremialista sostuvo que en medio de la crisis se ha hecho lo posible porque el sector alimentos pueda abastecer al país pero que el proceso de trabajo ha sido muy lento y casi en parálisis.
“A pesar de la adversidad, se consigue carne y lácteos en los mercados. Tenemos compromisos con la familia, los trabajadores y con el país”, dijo Chacín.