Generar capital e inversión a través del arte no es un sueño, es una realidad.
La economía naranja, mejor conocida como la economía creativa, agrupa a sectores que salen de las ideas tradicionales de industria y emprendimiento empresarial. En Venezuela, uno de los sectores de arte y patrimonio es clave en el desarrollo económico del país, impactando en empresas, en el enriquecimiento cultural y en los consumidores.
Claudia Salazar, directora de Clas Producciones y fundadora de La Escuela, compartió en «Capital en Tacones» cómo se puede relacionar la pasión artística con el desarrollo de un modelo de negocio rentable y sostenible.
«Hay que entender primero el valor que tenemos como espacio de encuentro. Yo creo que los eventos artísticos tienen una particularidad, y es que todo el mundo que va escoge estar ahí por la calidad y por el espectáculo que se está mostrando», destacó.
La industria del arte como un espacio de mercadeo y oportunidades para las empresas
Salazar añadió que, desde su experiencia, la clave es ofrecer producciones de alta calidad con precios que se ajustan a la magnitud del espectáculo. Otra clave para la producción de musicales como Mamma Mia, Matilda y Los Miserables es el apoyo e intercambio con las empresas privadas del país.
«Lo primero que yo he hecho a lo largo de estos últimos años es entender lo que significa una producción como esta, cuáles son los costos asociados para ponerle un precio a las entradas que sea algo digno de los espectáculosque presentamos. Mientras esto se gestiona, he ido sumando voluntades desde la empresa privada, que ha sido un trabajo al que yo me he dedicado fuertemente en los últimos años».
Para Claudia Salazar, los espectáculos musicales representan una oportunidad de mercadeo directo con consumidores, reconocimiento y posicionamiento en el mundo empresarial y económico, y la posibilidad de contribuir a la industria del arte y la cultura en el país.
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