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  • Leonardo Vera: No se sabe en qué marco legal nos movemos hoy y en qué normativa nos moveremos mañana

    Leonardo Vera, profesor y cronista de la Universidad Central de Venezuela (UCV), destacó que Venezuela ha sido sometida en los últimos años a un proceso de fragmentación y polarización de manera fuerte a nivel político que ha influido en el comportamiento de las unidades productivas de las personas. Además, existen 3 niveles de confianza que se han visto afectados en Venezuela: la confianza entre empresas, entre ciudadanos, entre ciudadanos y estado.

    “Cuando una empresa está tratando de establecer relaciones, un empresario con otro empresario y siente que ese empresario pertenece a una parcialidad donde no hay intereses comunes, eso dificulta las relaciones entre empresas”, añadió.

    En una entrevista realizada en el programa Gerencia A 2 Tonos, el profesor universitario apuntó que Venezuela ha estado inmersa en una crisis económica muy larga, donde las personas han estado sometidas a un gran estrés y a la necesidad de enfocarse más en la supervivencia, que en la cooperación.

    “Eso es un elemento que no nos permite fortalecer vínculos, lazos con las personas más cercas de nosotros y ese es un aspecto que sin duda alguna incide”, mencionó.

    Vera señaló que en el aspecto institucional, Venezuela se ha llenado de burocracia pública, de procedimientos largos, de discrecionalidad con ritmos incesantes de grandes cambios y altibajos en las normas, en las legislaciones, en el proceder, en las regulaciones, con una gran cantidad de leyes y providencias.

    “No se sabe muy bien en que marco legal nos movemos hoy y en cual marco legal o normativa nos moveremos mañana, eso es un aspecto importantísimo a la hora de generar confianza entre el ciudadano y el estado”, puntualizó.

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  • Víctor Roa: La economía tiene unas dinámicas propias que no se pueden regular

    Víctor Roa y Luis Garmendia, conductores del programa Gerencia a 2 Tonos, mencionaron que las empresas deben ser productivas y rentables, pero en Venezuela se deja en manos de los políticos, lo que ocasiona que lleven a las empresas hasta el borde, que provoquen el cierre de las mismas o la venta de algunas organizaciones.

    “Ya tuvimos un proceso de nacionalización de empresas como Sidor, tuvimos un proceso donde incluso se nacionalizó y se vendió luego ya CANTV, es decir, lo práctico, la obligación de hacer que las cosas funcionen parecía necesario”, destacó Roa.

    Garmendia detalló que el acto gerencial se abandona al poco tiempo, dentro de la vida política, porque desde el punto gerencial se deben tomar decisiones convenientes para una empresa, en un determinado tiempo, para poder resguardar y mantener la misma, dichas decisiones en el ambiente político no es bien visto y no tienen repercusiones positivas.

    “No puede quedarse en un criterio de quiero o no quiero, que pareciera ser la gran diferencia de la gerencia con la materia política, porque usted aquí (gerencia) no es que quiere, usted debe”, señaló Roa.

    Roa remarcó que el error ocurre cuando las políticas o los gobiernos intentan decidir cómo deben ser y funcionar las empresas, hecho que no puede suceder, debido a que el rol de cada organización está definido por unos intereses económicos básicos, distintos y cada empresa tiene una lógica de funcionamiento propia.

    “La economía tiene unas dinámicas propias que no se pueden regular”, indicó Roa.

    Víctor Roa puntualizó que los accionistas no pueden funcionar sobre su propia empresa, debido que son buenos empresarios pero no gerente, por lo tanto delegan esas funciones en otras personas, profesionalizando el tema gerencial, para darles aspectos formales.

    “Cuando los cuerpos gerenciales ceden irreflexivamente ante la demanda de los accionistas tienden a colapsar”, señaló Garmendia.

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  • Roa: Mientras haya más contacto entre empresa y cliente hay más oportunidades de hacer negocio

    Víctor Roa, ancla del programa Gerencia a 2 Tonos y doctor en ciencias gerenciales, señaló que en las redes sociales mientras más contacto hay entre la empresa y el cliente genera más oportunidades para realizar negocios. 

    ¨Si el cliente no lo capta, no hay ningún problema, precisamente si el cliente se ha tomado el tiempo para llamarte y pedirte un poco más de explicación, creo que estamos en una oportunidad incrementada de hacer negocios¨, puntualizó.

    En el programa Gerencia a 2 Tonos junto a Luis Garmendia, Roa explicó que cuando el cliente pregunta sobre alguna inquietud del producto ofrecido, la empresa, marca o persona, tiene la oportunidad de realizar una conversación de calidad, para conocer que está buscando, cuál es su necesidad específica y en qué sector está la empresa.

    ¨En la medida en que usted consiga identificar esos elementos, usted va a poder incluso, no solamente poner un precio más alto, sino le va a dar a la persona una cosa interesante y es en donde ha desarrollado usted experiencia¨, destacó.

    El doctor en ciencias gerenciales detalló que las redes sociales no son antagónicas a las ventas de los productos y resaltó que el vendedor no puede usar las redes sociales para rechazar y estigmatizar a su cliente, a través de montaje de fotos o videos de burlas, porque de esa manera pierde a potenciales clientes para futuros negocios comerciales.

    ¨Es mi tarea y ahí sí yo exijo, demando a las organizaciones, que el criterio de atención al cliente sea de escucha, porque si me pregunta si la parada de las 10 a qué hora sale o a qué hora pasa, me está preguntando algo más¨, indicó.

    Roa remarcó que el «escuchar» es el puente final entre la necesidad del cliente y lo que la empresa puede ofrecer, se construye una conexión donde incluso el cliente no tiene clara su necesidad, que puede ser de distintos elementos y así los servicios que ofreces cubrir todas esas necesidades

    ¨En la medida que tú eres capaz de escuchar, que la necesidad que aparentemente es la misma, pero cuando la analizas puede ser de diferentes elementos, puede ser elementos financieros, elementos de imagen, elementos de confort, cuando distingue eso claramente, hay construye el puente con lo que tu producto hace, con lo que tu servicio hace. Si esos lo tienes claro puedes aumentar la conexión¨, mencionó.

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  • Opinión| ¿Cuál es el límite de un país? ¿Dónde inicia la patria y termina la nación?

    Escrito por: Víctor Roa

    Una trocha es un camino irregular, un atajo, una solución para reducir el tiempo para llegar a algún lugar. En nuestro caso los caminos para salir del país, y también para entrar, se han construido sobre la idea de lo irregular.

    La frontera entre Venezuela y Colombia es extensa, 2219 kilómetros que ocupan a los estados Zulia, Táchira, Barinas, Apure y Amazonas. Ninguno de los dos países cuenta con una frontera con sus vecinos de igual extensión.

    Nuestra historia común como países, desde la llegada de España, fue y sigue siendo intensa. Constituimos de manos del libertador una nueva nación que honraba al descubridor de américa, Colón, y de allí nació la Gran Colombia, desaparecida luego y también con ella la Nueva Granada.

    De lado de Venezuela fuimos, gracias a la explotación del petróleo, la nación de mayor crecimiento y evolución social en Latinoamérica. Un crecimiento que no se pudo sostener más allá de los años ochenta del siglo XX. De ese crecimiento, y gracias a él, fuimos receptores de una migración gigantesca que incluyó ciudadanos de todas partes del mundo. Europa y luego América del Sur y el Caribe encontraron cobijo en Venezuela.

    La historia cambió, hoy el país es una tierra de olvido, una nación seriamente comprometida para garantizar la subsistencia de sus ciudadanos. Es un daño extenso, una explicación simple para esto: La incapacidad manifiesta para afrontar una tarea muy compleja. Más de 5 millones de nuestros ciudadanos la han abandonado rumbo a cualquier destino que prometa algo de bienestar.

    La trocha es en apariencia la salida para quienes viven en la pobreza, pero no es tan simple como eso. El gobierno de Venezuela cerró, hace ya algún tiempo, la frontera entre Venezuela y sus vecinos, apenas permite unos vuelos a algunos destinos internacionales. Entonces las trochas son los caminos de salida y entrada de gente, de productos, de materiales, de ideas y de todo aquello que se necesita para que los ciudadanos sobrevivan.

    La experiencia de pasar por una trocha equivale a la de ser un refugiado en una guerra. Del lado venezolano, en la ciudad de San Antonio se camina como en una procesión. Hay muchas, no son caminos libres. Hay vigilantes y una especie de porteros que cobran a cada cierto tramo dinero, en pesos, para poder seguir. Hay advertencia para no grabar, fotografiar o usar el teléfono, bajo pena de decomiso.

    Por esas trochas pasa cualquier cosa. Chatarra de todo tipo, incluidas las antenas de la tv satelital, sale de Venezuela. Desde Colombia entran refrescos, galletas y víveres en general, las mudanzas transitan esos caminos. También hay trochas VIP, por apenas 50.000 pesos va usted sentado hasta la parada de los taxis en Cúcuta.

    ¿Y quiénes son las autoridades? Del lado de Venezuela el ELN, del lado colombiano el tren de Aragua. La función del estado está claramente desaparecida en esas trochas, que son al final del día una solución dinámica para una frontera viva. Especialmente dramática esa condición, pues ese espacio es la esperanza para cientos de caminantes que van y vienen con sus sueños de una mejor vida o de un retorno a la que abandonaron.

    Del lado de Colombia un cierto aspecto de formalidad permite sellar el pasaporte, tomar un taxi e ir al aeropuerto o aun centro comercial. Por el lado de Venezuela no hay gasolina y al circular la única opción es un viaje por tierra, más de 850 kilómetros hasta Caracas, de carretera, llena de peligros y misterios para llegar a un aeropuerto internacional.

    La trocha es una excelente metáfora de la Venezuela que somos hoy, un camino improvisado para acortar la ruta.

    Víctor Roa es conductor del programa Gerencia a Dos tonos en Fedecámaras Radio. Doctor en Gerencia, profesor universitario y ejecutivo de negocios.

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  • Crónica| Esa continua sensación de abandono

    Escrito por Víctor Roa

    Viajar por Venezuela, fuera de Caracas, es una forma de entender la realidad de las grandes mayorías olvidadas del país. La semana pasada fui al Táchira, a visitar a mi familia por el lado paterno. Salí con el tanque lleno y dos bidones de gasolina como apoyo, con los cuales estimé llegar a la ciudad que está a más de 800 kilómetros de la capital.

    En el centro del país, en la autopista regional del centro, algunas colas con surtido de gasolina dan la esperanza que el resto del camino será igual. Vana ilusión. Luego de entrar a las vías del Llano, entre San Carlos y San Cristóbal solo dos estaciones de servicio, en más de 600 kilómetros, contaban con suministro, reglado en ese caso por la autoridad del estado portuguesa, cosa que impide a los viajeros obtener algo de combustible. El resto de las estaciones de servicio; cerradas y sin gasolina.

    Pasar por estas carreteras es un ejercicio de memoria, cientos de lugares cerrados. Entre un espacio y otro el país hasta Barinas sigue siendo Venezuela. Aceptan dólares y bolívares a través de puntos de venta. Hay buena comida, entre cachapas y carne en vara, la travesía es al menos aceptable. Lo único que te puede alentar a seguir son los recuerdos.

    A partir de Barinas, en la carretera rumbo al Táchira, desaparece Venezuela. No hay formas de pago en bolívares. No hay puntos de venta y todo se paga en pesos o dólares. Gasolina en envases de 2 litros le señalan al viajero que tiene opciones. La ruta está llena de barreras que impiden el tránsito fluido, policías acostados más alcabalas de policías y guardias nacionales obligan a parar y arrancar frecuentemente. La llegada al Táchira, antes de subir a San Cristóbal, es una travesía, solo para expertos al volante. Carreteras fracturadas por las lluvias y por los movimientos de tierra, hablan con claridad del abandono en que el país está hundido.

    Una peculiaridad que no se puede olvidar, cada cierto tramo se encuentran grupos de caminantes. De ida y vuelta. Muy temprano en la mañana. Gente que camina, con sus morrales tricolores, terciados al hombro. Buen recuerdo de la maquinaria propagandística del régimen. Por allí huyen sus logros.

    San Cristóbal, la hermosa ciudad andina, tierra de gobernación y protectorado, es como una especie de Oasis, grandes murales pintados y calles limpias contrastan con la poca actividad económica. Aquí la gasolina es repartida por una especie de rifa que se hace a las 5 de la mañana. A esa hora todos los ganadores corren.

    Supermercados, bodegas, vendedores ambulantes despachan productos colombianos junto a algunos pocos nacionales. Los precios en la ciudad y la forma de pago son en su casi totalidad en pesos y dólares. Una economía que no reporta mayores beneficios al fisco, que se maneja en la informalidad y que impide conocer efectivamente el tamaño de la economía del país.

    El último tramo del viaje, yendo a San Antonio, es quizás uno de esos momentos en que vas entendiendo que significa el ayer. Con casi todo cerrado: bodegas, abastos, restaurantes y estaciones de servicio y un tráfico menguado a niveles insospechados, no queda más que recordar los mejores tiempos de la ruta, la de un país difícil pero no imposible, el que aún queda, en los recuerdos.

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  • «En un entorno de miedo el clima organizacional se torna con absoluta incapacidad de convivir»

    De acuerdo con Luis Garmendia, especialista en gerencia, el miedo desde la psicología conductual es aquello que provoca la evitación de una situación. “Es un inhibidor de opiniones contrarias, de la iniciativa propia, entre otras acciones dentro de las organizaciones”.

    Según el especialista, los errores gruesos y repetitivos dentro de las organizaciones en parte se dan por el miedo, cuyo sentimiento mantiene el efecto paralizante ante otras actitudes y sostiene la línea de mando entre los gerentes y los colaboradores.

    “En un entorno de miedo el clima organizacional se torna con absoluta incapacidad de convivir porque incluso se puede llegar a buscar culpables de actos ajenos”

    Garmendia mencionó que el entorno laboral se centra en la culpa cuando del miedo se pasa a la agresión, lo que puede crear activos buscadores de culpables que ni siquiera pudieron haberse equivocado, pero a los que se les atribuirá la responsabilidad del error ocasionado por otro.

    Para Víctor Roa, gerente y líder de negocios en Coaching4Sales, el miedo también puede resultar en agresión. “Las personas con miedo no solo podrían tomar la conducta de inhibirse sino también la de huir o agredir”.

    Aseguró que toda empresa podría estar en presencia de culturas agresivas o actos vandálicos, en un grado extremo, por parte de ciertos colaboradores que pudieran simplemente no estar de acuerdo con sus labores, instrucciones u otras actividades a las que quizás no quisiera enfrentarse.

    “Las culturas de miedo se convierten en ambientes de culpabilidad, transformando el miedo en acoso, chismes, o desobediencia laboral”

    Roa sostuvo que las compañías aparentemente siguen haciendo las mismas cosas para no contradecir al poder, manteniendo la marcha de las organizaciones durante más tiempo, inhibiendo la creatividad y soluciones de problema, desapareciendo el término de “clientes” del vocabulario de los colaboradores.

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  • Conozca la situación salarial de Venezuela constituida en 3 niveles

    La situación actual y probablemente acorto plazo en materia salarial de Venezuela está constituida en 3 niveles bajo los análisis  del director general de PGA Group, Iván Acosta, y especialista en finanzas, los cuales se describen de la siguiente manera:

    1. EQUIDAD: la consistencia interna en términos de las compañías probablemente exentas, las cuales tienen personas en temas de teletrabajo o incluso no ocupados y otras con muchas asignaciones, por lo general pueden estar ante la tentación de modificar el salario a las personas que están en temas parciales o no operativas.

    “Esta condición pudiera ser temporal pero se debe tener mucho cuidado con distorsiones internas que amenacen el trabajo en equipo, definitivamente debe haber un reconocimiento para las personas <fulltime> pero de manera complementaria, no básica o de pago recurrente”, expresó Acosta.

    1. COMPETITIVIDAD: actualmente existe una oferta excesiva para el mercado, recurriendo el problema en la demanda de talento.

    “Lo que hace que los precios de salarios vayan a reducirse o entren en tendencia negativa”

    1. CONTRIBUCIÓN: indiferentemente del área a la que el trabajador pertenezca, se debe mantener la diferenciación entre los que más aportan y son más consistentes en los niveles de calidad y cantidad de trabajo individual.

    “Estos son los 3 elementos que las empresas próximamente van a estar sorteando”, agregó.

    El gerente general de PGA Group, sostuvo que la economía está bastante deprimida en medio de un círculo complicado de romper porque definitivamente va a afectar el consumo.

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  • «Es necesario reflexionar sobre los alcances de nuestros negocios en medio de esta crisis»

    Víctor Roa, co-conductor del programa “Gerencia a Dos Tonos”, expuso que en estos tiempos de crisis es necesario hacer reflexión acerca de cuáles son los alcances de nuestros negocios en general y de cómo le damos la oportunidad de rehacerse, renacer o reconstruir en medio de esta.

    Por ello, mencionó un elemento importante: -la competencia- extraído como ejemplo del libro de Renée Mauborgne y W. Chan Kim titulado “La estrategia del océano azul” y el cual es una referencia en el mundo gerencial.

    Roa explicó que esta pieza escrita explica “la competencia” como un “océano rojo”, en el que la mayor parte de los competidores, emprendedores y empresas van a parar luchando por precios, cuotas de mercado, participación y crecimiento.

    “Esta estrategia en general ha sido sostenida por mucho tiempo pero tiende a perder su fuerza en la medida en que el precio como referencia se convierte en un elemento negativo para la empresa”

    Esto debido a que vender exclusivamente por precios significa entonces que no se le da otro valor agregado a los consumidores de dicha marca, de allí destaca la salida hacia el “océano azul”:

     “Que es la construcción de capacidades que nos llevan a mirar el mercado, los productos y a los consumidores de una manera diferente, entendiendo que además los gustos de la sociedad van cambiando de manera regular”, según lo señaló Roa.

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