Tras culminar el primer semestre del año, la economía venezolana enfrenta un panorama de alta complejidad. El economista Aarón Olmos advierte que, si bien la primera mitad del año mostró intenciones de reactivación, el doble evento sísmico del pasado 24 de junio y la persistente inestabilidad cambiaria obligan a reconfigurar drásticamente las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2026.
De acuerdo con Olmos, las proyecciones iniciales de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), estimadas entre un 12% y 15%, tendrán que ser corregidas a la baja. «La economía somos personas (…) un evento de este estilo tiende a lesionar las condiciones tradicionales del mercado», señaló Olmos, enfatizando que el impacto se sentirá con fuerza en el tercer y cuarto trimestre. «Todo lo que se había comentado de crecimiento por el orden del 15-12%, eso hay que repensarlo y corregirlo».
Tras el desastre, la sociedad civil y el sector privado volcaron sus recursos hacia la emergencia y la ayuda humanitaria. Esto generó un fenómeno inusual: el desvío de fondos hacia la asistencia de primera necesidad deprimió temporalmente la demanda de divisas en el mercado paralelo, reduciendo la brecha cambiaria al 13% en su momento más bajo. «El dinero no estaba para eso, estaba para otra cosa», apuntó el economista.
Para Olmos, de cara al segundo semestre, el reto del país será sortear las secuelas de la catástrofe natural bajo un esquema de políticas públicas que alivie la asfixiante carga fiscal sobre las empresas y permita reactivar el aparato productivo real.
Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí:
También puedes leer: Aaron Olmos: Caída del dólar paralelo responde a una coyuntura social