Tras la confirmación por parte del Ministerio de Salud sobre el fallecimiento de tres personas en el estado Anzoátegui a causa de hantavirus, la doctora Patricia Valenzuela, médico infectólogo y profesora del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), llamó a la tranquilidad de la población y aclaró las principales dudas en torno a esta infección.
La especialista enfatizó que el hantavirus no es un virus nuevo en el país ni representa una amenaza de dispersión masiva, ya que se trata de una zoonosis ampliamente documentada que cuenta con cepas autóctonas en el territorio nacional.
Según explicó la infectólogo, en Venezuela se reconocen históricamente dos variantes del patógeno causantes del síndrome cardiopulmonar: el virus Caño Delgadito, identificado en el estado Portuguesa, y el virus Maporal, localizado en los llanos occidentales. La especialista insistió en desmitificar el temor al contagio interpersonal, aclarando que el hantavirus identificado en Anzoátegui no se transmite de persona a persona. En ese sentido, descartó de manera contundente cualquier posibilidad de pandemia, señalando que para que un microorganismo tenga ese potencial debe ser nuevo, la población no debe haber estado expuesta previamente y debe transmitirse de forma eficiente entre seres humanos, condiciones que no se cumplen en este brote.
La vía de transmisión hacia las personas ocurre al inhalar partículas de orina o excrementos secos de roedores silvestres, los cuales son distintos a los roedores urbanos. El riesgo aumenta cuando el ser humano ingresa a viviendas, haciendas o instalaciones en zonas rurales y periselváticas que han permanecido cerradas o deshabitadas durante mucho tiempo.
El periodo de incubación de la enfermedad es de dos a tres semanas y suele iniciar con fiebre, dolor de cabeza, malestar gastrointestinal y dolores musculares intensos en la espalda y los muslos. De no atenderse a tiempo, la infección puede evolucionar hacia una fase cardiopulmonar con dificultad respiratoria aguda y edema pulmonar, requiriendo atención médica inmediata.
Dado que no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna contra el hantavirus, la intervención se basa en el soporte sintomático y en el diagnóstico temprano. Valenzuela hizo un llamado a la comunidad médica a indagar siempre sobre el nexo epidemiológico del paciente y verificar si visitó áreas rurales en las semanas previas. Asimismo, recomendó a la ciudadanía que, al reabrir inmuebles cerrados, se ventilen los espacios por 30 minutos antes de ingresar, se utilice mascarilla y protección ocular, y se evite a toda costa barrer al seco, optando siempre por humedecer las superficies antes de trapear para evitar levantar nubes de polvo contaminado.
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