El devastador terremoto del pasado 24 de junio impactó a una Venezuela que ya enfrentaba una compleja coyuntura económica. Ante la emergencia y las fallas en los servicios tradicionales, la tecnología financiera y las telecomunicaciones emergieron como un salvavidas directo para los afectados.
El economista y profesor Aarón Olmos destacó cómo las plataformas de criptomonedas lograron sortear la burocracia para llevar asistencia inmediata: «Los criptoactivos, con el protagonismo que estaban llevando, [demostraron su alcance]. Por ejemplo, Binance puso a la orden a través de su ala de caridad 3 millones de dólares en vouchers de 20 dólares, atendiendo directamente a 150 mil usuarios en las regiones afectadas. Esto fue ayuda directa: no pasó por un ente multilateral, gubernamental o una empresa; fue directamente a las wallets de los afectados».
A la iniciativa de Binance y otras plataformas como OKX —que otorgó 15 dólares en USDT a usuarios de las zonas afectadas— se sumó la plataforma nacional Crixto, la cual eliminó las comisiones por servicio para facilitar el uso de los fondos. Además, en medio de los prolongados cortes eléctricos y de señal, la conectividad satelital jugó un rol crítico para la supervivencia y el rescate.
«En estados donde los puntos de venta quedaron fuera de línea y no había energía ni internet, llegaron más de 1.600 equipos de Starlink para lograr conectividad. Esto permitió a rescatistas, periodistas y personas en situación de emergencia indicar su ubicación bajo los escombros. Efectivamente, la tecnología no solamente habilita procesos: puede llegar a salvar vidas», concluyó Olmos.
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