El pasado 24 de junio, cuando eran las 6:04 pm, Venezuela fue azotada por un doblete sísmico. Dos terremotos, con una magnitud de 7.2 y 7.5 grados, sacudieron los cimientos de un país ya golpeado por la crisis económica y social. Hasta el 5 de julio, la cifra oficial de fallecidos ascendía a 3.342 personas, la mayoría en el estado La Guaira y Caracas. No obstante, todavía muchos ciudadanos siguen sepultados bajo los escombros.
Para honrar la memoria de quienes fallecieron y pedir por la pronta reconstrucción de las zonas afectadas, se realizó el pasado domingo una misa en la Universidad Central de Venezuela. Durante el evento, los presentes encendieron velas y entregaron ofrendas florales a la bandera nacional. La cita se dio en la Plaza del Rectorado. El mismo lugar dónde funciona el centro de acopio más grande organizado por la sociedad civil en la capital.
Las palabras de apertura del encuentro estuvieron a cargo del humorista y politólogo Laureano Márquez. En su discurso reconoció la labor de quienes han ayudado en las labores de búsqueda y rescate desde la hora cero: bomberos, Protección Civil, estudiantes y paramédicos. Además, reconoció cómo el dolor que dejó el doblete sísmico ha unido al país en el luto y en el deseo de apoyar.
Asimismo, Márquez compartió unas breves declaraciones con Fedecámaras radio. Allí resaltó de nuevo la importancia de este tipo de actos simbólicos para darle espacio a la introspección en medio del dolor.
«Yo creo que lo que hoy se ha vivido es un acto que mezcla el espíritu cívico del compromiso ciudadano con nuestro deseo espiritual de poner todo el destino de nuestro país en manos de Dios y de reconfortar nuestro espíritu para seguir luchando», dijo Márquez.

El doblete sísmico y las lecciones de la historia
Márquez también señaló que esta tragedia debe recordarnos que una parte importante del país se encuentra en una zona de actividad sísmica. Por lo tanto, puntualizó que es necesario adoptar en el futuro estrategias de planificación urbana destinadas a salvar la mayor cantidad de vidas posibles.
Igualmente, el politólogo no perdió la oportunidad de rememorar que el 5 de julio se celebra la independencia de Venezuela. Para él, este hecho fue un ejemplo de gesta civil en sus inicios, al igual que constituye otra muestra clara de civilidad la forma en la que la sociedad venezolana se ha organizado para responder ante la crisis causada por el doblete sísmico.

Una «raza buena» ante la adversidad
Desde el 24 de junio, decenas han sido los vídeos que han circulado por medios de comunicación y redes sociales dejando evidencia de la solidaridad de los venezolanos. Desde quienes han colaborado con comida hasta aquellos que han levantado escombros sin tener ningún equipo de protección, el deseo de apoyar ha inflamado el alma del país.
Precisamente, al hablar de esta respuesta al doblete sísmico, Márquez se permitió la licencia literaria de citar la frase final de la obra «Doña Bárbara», de Rómulo Gallegos.
«Llanura venezolana propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña. Tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena… Nosotros somos una raza buena. Dónde una raza buena ama, sufre y espera», recitó Márquez.
Escucha aquí el audio completo de la entrevista:
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