Ante el déficit de personal técnico calificado y la necesidad de impulsar la reconstrucción económica del país, el ingeniero Gustavo García y el arquitecto Antonio Azpurua destacaron la urgencia de institucionalizar la formación dual en Venezuela. Ambos especialistas coincidieron en que el sector privado y las cámaras empresariales deben asumir un rol protagónico en la enseñanza de oficios.
El ingeniero Gustavo García, explicó que históricamente el Estado ha tenido limitaciones para cubrir la demanda educativa laboral. García detalló que, en su mejor momento, el INCE llegó a tener capacidad para formar a 400.000 jóvenes, frente a una población de 2,5 millones de personas en ese estrato de edad que requerían aprender un oficio para insertarse en el mercado laboral.
Ante esta incapacidad estatal, que también se refleja en la falta de infraestructura y tutores técnicos en el Ministerio de Educación, García aseguró que la verdadera capacidad de formación de Venezuela reside en las empresas privadas, siguiendo el exitoso modelo de naciones como Alemania, China y Singapur.

Aprender haciendo
El modelo de formación dual propone que los jóvenes aprendan directamente en el campo laboral. García enfatizó que las empresas desde una posada hasta una cerrajería, deben asimilar aprendices para enseñarles el oficio específico del negocio. El experto aclaró que este modelo dista de la figura tradicional del pasante, la cual catalogó como un proceso ineficiente, de corta duración y que, en muchos casos no deja ningún aprendizaje real ni aporta valor a la compañía.
Para que la formación dual sea exitosa y masiva, el ingeniero planteó que el sistema debe sostenerse como un «taburete de tres patas», requiriendo la integración obligatoria del Estado (representado por el INCE), los sindicatos y las cámaras empresariales. Según esta visión, cada cámara industrial debe ser la encargada de establecer los estándares de conocimiento y los parámetros técnicos que debe dominar un aprendiz en su respectivo sector.
Azpurua enfatizó que «el liderazgo de la formación no tiene que estar solamente en la empresa, que es lo final, pero tiene que estar también, tiene que haber una agregación de información, a nivel del gremio, para tener, digamos, economía de escala en los programas de formación».
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