Contrario a lo que se piensa, ser catalogada como una «supermujer» puede traer más consecuencias negativas que beneficios.
Tachy Osorio, psicóloga clínica y experta en conciliación laboral, explicó en «Capital en Tacones» que los terremotos del pasado mes de junio han dejado muchas secuelas psicológicas que han afectado muchas esferas.
En el mundo empresarial, las mujeres líderes de departamentos y dueñas de negocios o pequeñas empresas han respondido ante la crisis con una sobrecarga de autoexigencia para sostener el funcionamiento de las empresas.
El problema con esta situación es que ese exceso de autoexigencia puede suprimir las emociones y generar respuestas negativas en el ambiente laboral.
«Las mujeres, tendríamos que diversificarnos y parar en ciertas ocasiones. Porque llega un momento en que te vuelves irritable, te vuelves una mujer amargada, te vuelves insegura y te vuelves una persona o una mujer con altos mecanismos de defensa«.
¿Cómo lidiar con el síndrome de supermujer?
Cuando se llega a un nivel alto de autoexigencia, se puede normalizar ese estado y pensar que no es perjudicial para la salud psicológica.
La psicóloga explicó que esa es la razón por la que la ayuda especializada es el pilar de cualquier estrategia que busque liberar a las mujeres de las consecuencias de la autoexigencia.
«Para lidiar con esas consecuencias se requiere de un acompañamiento especializado, porque a veces normalizamos lo que no tenemos que normalizar. Por ejemplo, el cansancio; también se empiezan a normalizar la irritación, la amargura y el estrés«.
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