En los últimos meses, destacados líderes empresariales en el país han manifestado unánimemente la necesidad de que las empresas venezolanas dejen de «apagar incendios». La frase hace alusión al entorno precario en el que las empresas del país operaron durante años. También alerta sobre cómo la apertura económica y las relaciones con Estados Unidos exigen un cambio de pensamiento resiliente por el de la competitividad.
Patricia Monteferrante, economista, doctora en gerencia y profesora titular del Centro de Innovación y Emprendimiento del IESA, explicó en «Capital en Tacones» cómo las empresas venezolanas pueden hacer posible financieramente la idea de ser competitivas en el entorno económico actual y venidero.
«Nosotros estuvimos acostumbrados a modo de supervivencia. Por eso nos llamaban resilientes, guerreros, luchadores, todas esas cosas que eran maravillosas y que eran verdad. Nosotros estábamos acostumbrados a apagar incendios: el tema de los servicios públicos, el transporte, etcétera. Ahora, ese mindset (mentalidad) hay que cambiarla por el tema de la competitividad, que implica que el mercado manda».
Aunque muchas de las problemáticas del país siguen sin ser resueltas, hay una necesidad mayor: prepararse para recibir inversiones. En este panorama, la idea es que las empresas sean robustas en la capacitación de su capital humano y en la adquisición de nuevas tecnologías para competir con empresas nacionales e internacionales.
En este sentido, el capital humano y la tecnología son el pilar, la base y la inversión que la empresa debe potenciar para cambiar el mindset.
Claves de la inversión en capital humano y tecnología
La clave es sencilla pero compleja a la vez: hay que entender al capital humano como una ventaja competitiva y ver la tecnología como complemento que ayudará a potenciar a estos colaboradores.
«Tengo que cerrar la brecha de los trabajadores que tengo de mi capital humano. Para eso necesito entender que la organización, la firma, es una escuela; o sea, tengo que convertirme en una organización escuela. Esa es la única forma como yo puedo acelerar la adopción de estas nuevas tecnologías como la inteligencia artificial».
Hacerlo económica y financieramente posible requiere de voluntad y estrategia.
«El empresario tiene que empezar a ver todos los gastos de formación como gastos operativos. Es decir, que son inversión de capital. Son lo que es capital humano. Eso es lo primero. Es un cambio crucial porque es ver desde otra óptica a mi talento», explicó Monteferrante.