Autor: Yisell Méndez Macero

  • Larrazábal: “tenemos un sector laboral descapitalizado”

    Una vez más el Gobierno Nacional incumple el convenio N° 26 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que establece que todo aumento de salario debe hacerse en el marco de la discusión tripartita, donde se discuta con los trabajadores, empresarios y el Estado. Esto para garantizar que el aumento de salario realmente implique un beneficio para los trabajadores y no se diluya por la inflación, indicó el presidente de Fedecámaras, Carlos Larrazábal.

    Todo aumento salarial debe ir acompañado de políticas económicas que incentiven la producción y la oferta, de esta forma evitas que genere un impacto inflacionario. Lo importante no es cuanto ganas, sino cuanto es el valor de compra del dinero que ganas, afirmó el presidente de la Federación. “Si solo aumentas el flujo de bolívares y no estás controlando la inflación, al final del día los aumentos se convierten en sal y agua”.

    Agregó que, en los términos establecidos por las Naciones Unidas, se indica que todo país que tenga ingresos diarios por debajo de 1 dólar se encuentra en pobreza extrema; el salario mínimo de Venezuela equivale a 1.3 dólares al mes, aplicando la tasa del dólar remesa “tenemos un sector laboral descapitalizado”.

    Aseguró además que las empresas hacen maromas para mantenerse operando, sin contar la cantidad de multinacionales que actualmente operan en Venezuela y se han desconsolidado de sus casas matrices, “tenemos una reducción de números de establecimientos empresariales muy significativo”.

    Larrazábal indicó que el Gobierno sigue una política clásica de populismo, creando una estrategia perversa que busca que el pueblo dependa del estado para alimentarse, y no de su trabajo, esfuerzo y libre iniciativa.

    En Fedecámaras creemos en el modelo de la libre empresa, donde el Estado debe darle las condiciones al ciudadano para que se desarrolle en función de sus capacidades, y no de unas políticas que minimicen e impidan al ser humano progresar, “eso es dañino para la sociedad”, puntualizó.

    Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí

     

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  • Declaración de la Alianza venezolana empresarial por el liderazgo de las mujeres (AVEM) en el día internacional de la mujer trabajadora

    El 8 de marzo es el día formalizado desde 1975 por la Organización de las Naciones Unidas para promover en todos los habitantes de este planeta conciencia sobre la desigualdad de género. Este día es un llamado histórico a reconocer y conmemorar los esfuerzos y los logros de muchas mujeres que, en condiciones más difíciles que las de hoy, se arriesgaron y lucharon para superar muchas injusticias por el simple hecho de ser mujeres, accediendo con dificultad al mercado laboral, con salarios más bajos y trabajos más precarios que sus similares masculinos y, además, con oportunidades muy limitadas de participación política.

    También es un día para invitar a la reflexión y la actitud proactiva de todos para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS No. 5, que tiene como uno de sus ejes fundamentales la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, siendo que la mitad de la humanidad está formada por mujeres y niñas.

    Las sociedades más prósperas y con mejor calidad de vida, son aquellas que normalizan el acceso de las mujeres a todos los espacios y niveles de gestión pública y privada, favorecen la justa distribución por género de las tareas dentro y fuera del hogar, promueven la participación equitativa del liderazgo femenino en los espacios de máxima dirección, y estimulan todas las prácticas y disciplinas deportivas, científicas, tecnológicas y académicas para niños y niñas de manera equitativa. Son sociedades que cuestionan los roles tradicionalmente asignados a las mujeres, que las circunscriben al hogar, con escasa incidencia en lo público, a labores de baja productividad y las mantienen ajenas al desenvolvimiento político y técnico científico.

    Estadísticas internacionales demuestran que compañías con un mayor equilibrio entre mujeres y hombres, tienen mayores beneficios económicos. Sin embargo, la equidad de género, hoy por hoy, sigue siendo un reto pendiente en el ámbito empresarial venezolano, donde la presencia de mujeres en las máximas posiciones de decisión se mantiene en un porcentaje que no pasa de un dígito.

    Es por ello que en AVEM queremos reforzar nuestro compromiso permanente con un desenvolvimiento empresarial privado más consciente de las oportunidades vinculadas al enfoque de género en nuestras decisiones, de modo que hoy, en el Día Internacional de la Mujer, exhortamos a las Empresas en nuestro país a:

    • Facilitar opciones de accesibilidad y oportunidades laborales a más mujeres en nuestras corporaciones.
    • Considerar sistemáticamente más y mejores oportunidades de gerencia y alta dirección a las profesionales en el entorno de nuestras corporaciones.
    • Revisar constantemente los protocolos de relación horizontal y vertical con nuestros colaboradores, aliados comerciales, proveedores, clientes y otros actores de las cadenas de valor en las que nos involucramos, con miras a mejorar la participación de las mujeres y así promover interacciones más fluidas, transparentes y equitativas.
    • Brindar infraestructura de apoyo a las madres trabajadoras para reducir la posibilidad de abandono del trabajo a causa de la maternidad
    • Identificar y cerrar las brechas salariales por género que segregan y discriminan el esfuerzo que hacen las mujeres con su trabajo
    • Evaluar políticas de conciliación laboral y familiar para instar a que la distribución de la carga doméstica sea distribuida en igualdad entre mujeres y hombres.
    • Crear políticas de responsabilidad social corporativa para abrir espacios a propuestas que consideren transversalmente la promoción de la igualdad de género.
    • Compartir, con creatividad e innovación, experiencias y lecciones aprendidas con otras empresas y actores que se suman al llamado a la acción por la equidad de género en el ambiente laboral, como motor crucial para que los países alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.

    Todos podemos hacer algo por mejorar el desempeño productivo de Venezuela gracias a la participación más efectiva, enfocada y sistemática de mujeres y hombres en igualdad de condiciones. Ello abrirá múltiples oportunidades de mercado en nuestro país y en el exterior. Pero no es solo un asunto de productividad y nuevos negocios. También creemos que este esfuerzo mejorará la calidad de vida de nuestras familias, promoverá un reparto más equitativo de las responsabilidades en el hogar generando una transformación educativa en niños y niñas gracias a nuestro ejemplo, mejorarán las oportunidades de interacción y cooperación en nuestras comunidades, y se reducirán sensiblemente los hechos de violencia de género, abriéndose así espacios de adaptación cultural a nuevos modelos de relación ciudadana en un clima más saludable.

    Asimismo, exhortamos a las instancias de Gobierno Nacional, para que destinen recursos importantes para diseñar y ejecutar proyectos y programas en los ámbitos educativo, sanitario, económico, político y social, conducentes a fortalecer el rol de las mujeres en el trabajo en el sector formal, para revertir con más contundencia, los negativos indicadores de desempleo y precariedad laboral que hoy tenemos en el sector femenino venezolano.

    Desde AVEM animamos a todas las personas y organizaciones a aliarnos para asumir este compromiso, y construir un país y un planeta mejores, sobre la base de más y mejores oportunidades para nuestras mujeres venezolanas.

  • La corrupción socialista del siglo XXI

    La lectura de un libro publicado en versión inglesa en 2016 y en versión española en 2017 está reanimando a muchos teóricos socialistas de Europa y América Latina para continuar la difícil y tortuosa defensa del socialismo, después de los sucesivos fracasos a raíz del derrumbe del muro de Berlín en 1989. Se trata del libro “La Corrupción Capitalista” escrito por el economista británico, investigador y profesor de la londinense School of Oriental and African Studies, Guy Standing. El autor se ha convertido en un referente mundial en el análisis socioeconómico después de haber publicado el libro, “El Precariado”, y ahora con esta nueva publicación y sus conferencias en diferentes países.

    En “La Corrupción Capitalista” Standing plantea que el capital y más específicamente el libre mercado es la fuente principal de la corrupción, concediendo con esa interpretación un salvoconducto deliberado al socialismo respecto a la degradación de la moral ciudadana, más aún en la novedosa temporada del socialismo del siglo xxi. No obstante, el autor hace otras consideraciones que son irrefutables, entre las cuales destacan: el vínculo constante entre capital y Estado como elemento potenciador de la corrupción, la lucha entre la virtud y el vicio y la indetenible expansión de las prácticas corruptas a nivel mundial, ubicando a los paraísos fiscales como la corona del maléfico trono. Standing considera que la corrupción es una pandemia porque todo lo invade, todo lo pervierte: la vida política, la realidad económica, las prácticas sociales, las actuaciones del gobierno, los modos y fines de la sociedad civil, el mundo del trabajo, la esfera del ocio y los múltiples procesos culturales, todas estas variables en su conjunto son cada vez mayores y afectan en consecuencia a toda la humanidad. Para una mayor definición, el autor dice que la corrupción evoluciona, es creativa e innovadora, transgrede la moral y las buenas costumbres, socialmente es de carácter transversal y es también un sistema universal de compra-venta de favores.

    En el plano de las ideologías vigentes en el mundo, para Standing la corrupción es un producto exclusivo del capitalismo porque solo existe en los regímenes en los cuales domina el sistema capitalista, lo que hace entender que en los gobiernos de corte socialista la corrupción es inexistente, a tenor de los argumentos sustentados por Standing en su libro. Pero es que, además, si se admite que la fuente originaria del nefasto vicio está en el libre mercado habría que concluir admitiendo también que la libertad económica es omnipresente y se ejerce abiertamente sin ningún tipo de control en todas las sociedades, incluyendo a los gobiernos socialistas. Lo que no admite duda es que la corrupción está en todas partes, sin distingo de clase social y creencias políticas y religiosas. De modo que el argumento principal de Standing en su libro reciente puede considerarse como una opinión demasiado sectaria y muy sesgada en contra del capitalismo.

    Tampoco se trata de cuestionar que el capitalismo sea más corrupto que el socialismo, o viceversa; no, no es asunto de cuantía; lo importante es la honestidad administrativa y la sanidad ciudadana. Desconocer que en el capitalismo hay corrupción es un absurdo, como absurdo es también entender al socialismo como algo inmaculado, como el sanatorio de todos los males. No obstante, en un dosier publicado en la revista El Correo de la Unesco en junio de 1996 se afirma que “la lucha contra este flagelo tiene más éxito en los estados democráticos que en los totalitarios y ello es así porque en los primeros el multipartidismo provoca la competencia y la vigilancia entre las fuerzas políticas, impidiendo el abuso de poder, a lo cual se suma la separación y la autonomía de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”.

    Resulta difícil entender que Guy Standing no conozca los innumerables escándalos que se han venido sucediendo en países ubicados en la órbita socialista, incluso mucho antes de haber escrito su libro. En Rusia y Cuba, abuela y madre, respectivamente del socialismo, los escándalos no han faltado. Sería prolijo referir los tantos casos de corrupción ocurridos en este lado del Atlántico y al intentarlo nos encontramos con el hecho real de que Venezuela, además de ser la cuna del socialismo del siglo XXI ocupa el tercer puesto con mayor corrupción en América, según Transparencia Internacional.

  • Dos

    La cantidad de situaciones e imágenes dramáticas que cotidianamente se pasean frente a nuestros ojos nos sitúan ante el deterioro que se vive en Venezuela.

    No es fácil concentrase en un solo tema ante tan cruda y verídica realidad que aturde nuestros sentidos. Venía en camino desde La Guaria a Caracas pensando qué plasmar en el papel para esta nota cuando una imagen distrajo mi atención. Un camión lleno de trabajadores, personas, que corría a una velocidad superior a los vehículos normales, sin control y violando las más elementales normas de seguridad. Convertido en transporte público. Esta es una muestra del retroceso y el subdesarrollo a que han sometido al país. Se han invertido millones en autobuses modernos y, sin embargo, miles de ellos están aparcados en estacionamientos, y ni siquiera han sido convertidos legalmente en chatarra para reciclarlos y así aprovechar parte de su material. Llegando a Caraballeda hay uno de esos lugares expuestos a la luz pública como muestra de la desidia y la falta de gobierno.

    Así como la anterior descripción me golpeó los ojos, la que sigue impactó mi alma. Me refiero al informe del panel de expertos internacionales independientes de la OEA sobre la posible comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela. A veces, entre tanta confrontación, obviamos en el transcurrir acontecimientos que se solapan uno a otro, la crueldad de la actuación de las fuerzas represivas del Estado en los últimos años.

    No es cualquier recomendación la que hacen los expertos cuando indican que hay méritos suficientes para que se remita ese informe y la evidencia recopilada por la Secretaría General de la OEA a la Oficina de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional e invita a los Estados parte del Estatuto de Roma a que lo hagan, y a que pidan a la fiscal la apertura de una investigación sobre los crímenes de lesa humanidad que se recogen en ese informe, de conformidad con lo que establece el artículo 14 del Estatuto de Roma. Que la justicia prevalezca.

     

  • Estado de bienestar y economía del mercado. Parte I

    “El único límite a nuestros logros de mañana está en nuestras dudas de hoy”

    Franklin D. Roosevelt

    Uno de los principios básicos de la economía dice que “los mercados normalmente constituyen un buen mecanismo para organizar la actividad económica”, la llamada “mano invisible” de Adam Smith, que señala: “los precios son el instrumento con el que la mano invisible dirige la actividad económica”, Friedrich Hayek, Gregory Mankiw, Ludwig von Mises coinciden, que cuando un gobierno impide que los precios se ajusten a las condiciones naturales de la oferta y la demanda, impide que la mano invisible coordine la economía.

    Los gobiernos en los países populistas como el de Venezuela que además es de izquierda, no dejan que los precios se rijan por el mercado, sino que son dictados por los planificadores centrales. Éstos carecen de la intención de permitir que los precios respondan libremente a las fuerzas del mercado. Los planificadores centrales siempre fracasan porque dirigen la economía con una mano atada a la espalda: la mano invisible del mercado.

    Los mercados solo funcionan y progresan si se respetan los derechos de propiedad. Un agricultor no cultivará nada si tiene la incertidumbre que le roben la cosecha y un industrial no aumentará sus inversiones si lo obligan a producir por debajo de sus costos de producción. En un Estado de Derecho todos tendríamos el derecho de ir a los tribunales que nos suministra el Estado para imponer nuestros derechos sobre las que cosas que producimos. Pero cuando es el Estado el que propicia la violación a la propiedad inevitablemente las consecuencias son desabastecimiento e inflación.

    Es cierto que la mano invisible no garantiza que todo el mundo tendrá suficiente comida, una ropa digna y una asistencia sanitaria adecuada siendo allí donde el Estado sí debe participar a través de la recaudación de impuestos, que a su vez los distribuye en asistencia social, tratando de conseguir una distribución más equitativa del bienestar económico. Aquí es donde vemos el argumento central del Estado de Bienestar.

    El mismo se ha vendido como una tercera vía, caracterizada como un sistema intermedio entre la economía de mercado y la economía socialista, que toma lo mejor de cada uno y deja de lado sus fallas. Se entiende que es un modo de alcanzar los más elevados niveles de igualdad social, sin coartar el espíritu empresarial.

    El objetivo de esta serie de artículos es tratar de analizar las diferencias entre la economía de mercado y Estado de Bienestar.

    Constantemente líderes religiosos, formadores de opinión, políticos democráticos e incluso algunos jefes de empresa proclaman que el sistema de libre mercado es por definición inmoral.

    Se dice que el capitalismo está basado en el egoísmo y la codicia; que fomenta el materialismo, el consumismo, la explotación inmisericorde. Además, se añade que un sistema así está en crisis, que sus abusos abren la puerta a paraísos fiscales, evasión de impuestos, corrupción de políticos y toda forma de conductas inmorales. Sin embargo, sus críticos no se atreven a negar que el mercado sirva para asignar correctamente los recursos, visto el fracaso estrepitoso de la planificación centralizada en los países comunistas, solo aducen que la misma es injusta.

    Los enemigos del mercado acusan a los industriales, distribuidores y publicistas de crear necesidades frívolas. Cuando en verdad, esos deseos existen, pero nadie los reconoce.

    Para ellos es obsceno que haya personas que ganen tanto dinero como Messi, Zuckerberg, Bezos, ¡Es claro que quienes ofrecen productos innovadores y de éxito se hacen ricos, mucho más en una economía globalizada! Lo obsceno sería que hubiesen obtenido su fortuna gracias a estar enchufados del Gobierno o lavado de dinero del narco tráfico.

    El lamento de los populistas es que “los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos” debido al capitalismo. Sin embargo, según el Banco Mundial desde 1990 hasta hoy la pobreza ha disminuido en un 59% pasando de 1.850 millones de personas a 767 millones. En esos años, la población mundial creció en 3.000 millones de personas, lo que debería haber aumentado el número de pobres si fuese cierto el lamento de los populistas.

    Si tomamos la definición más común que la pobreza extrema es la situación de quienes viven con menos de un dólar al día, el número de pobres disminuyó en 36 años en unos 617.000, hasta quedar en 350.000 personas.

    Siguiendo con el informe del Banco Mundial, la reducción de la pobreza extrema entre 2012 y 2013 estuvo impulsada principalmente por Asia oriental y el Pacífico con 71 millones de pobres menos solo en China e Indonesia y en Asia meridional con 37 millones de pobres menos, principalmente en India. Por ejemplo, en la India el 1981 el 61% de su población vivía con menos 1,25 dólares al día, en 2017 el 36,3% esto tras su apertura al libre mercado y reformas sociales.

    La evolución de China es impresionante: en 1981 el 84% de su población vivía con 1,25 dólares al día o menos; en 2017 esa proporción se había reducido al 13% de la población. Para el tamaño de su población es un logro importantísimo y esto le logró por la apertura al mercado, aunque todavía falta resolver los temas de derechos civiles.

    Por el contrario, según informe de la CEPAL Los niveles de pobreza y miseria aumentaron en América Latina como promedio regional en 2015 y 2016, luego de más de una década de reducción.

    En el 2014, 28,5% de la población de la región se encontraba en situación de pobreza (168 millones de personas), porcentaje que aumentó a 29,8% en 2015 (178 millones) y a 30,7% en 2016 (186 millones de personas). La miseria o pobreza extrema, en tanto, pasó del 8,2% en 2014 (48 millones de personas) al 10% en 2016 (61 millones de personas) en el caso de Venezuela según la encuesta ENCOVI el 61% de la población está en pobreza extrema y el 26% en pobreza.

    La cantidad de personas que aún vive en la pobreza en el mundo sigue siendo impresionante y también indica lo mucho que queda por hacer en el camino hacia una economía global y próspera. Sin embargo, no debemos olvidar la marcada reducción de la pobreza y la desigualdad conseguida por el capitalismo, en especial en los países que se han alejado del populismo y del socialismo utópico.

  • Reconversión sin reforma monetaria no es viable

    Qué difícil es hacerle entender a quienes administran la cosa pública, que el agua no fluye río arriba.

    Hace escasas 10 semanas, el presidente Nicolás Maduro Moros, en cadena nacional de radio y televisión, anunció que la Reconversión Monetaria “logrará una solución estructural y definitiva para darle estabilidad al país”.

    Y preguntamos: ¿Dónde están los que le recomendaron semejante declaración al Jefe de Estado, y tuvieron la peregrina idea de convencerle que, con solo mocharle tres ceros al Bolívar Fuerte, se resolvía el problema hiperinflacionario que ellos mismos han creado?

    En una organización en la que los culpables de errores imperdonables asumen su responsabilidad, esos señores ya estarían jugando banco o expulsados del partido. Pero, en este caso, al parecer, eso no es lo que sucedió ni sucederá.

    Durante estas 10 semanas, esos genios de la economía han triplicado -óigase bien- ¡triplicado! la masa monetaria, emitiendo la modesta suma de Bs.746.000.000.000.000. Si la cantidad de ceros lo abruma, puede quitárselos. Solo que este caso, en vez de los tres que se le piensa quitar a la moneda, tiene que amputar 12 para hablar de 746 billones.

    Para dentro de 90 días, que es la fecha más cercana con la que se compromete la Asociación Bancaria en este ejercicio de Reconversión sin Reforma, se habrán creado electrónicamente, como mínimo, otros Bs. 4.000.000.000.000.000 o 4 mil billones. Hablamos de un cuatro nada más, pero con 15 ceros en su estela.

    Las magnitudes de cifras escapan a la capacidad del cerebro humano para procesarlas. Y lo decimos de esa manera, porque si usted tuviera que multiplicar, por ejemplo, un precio de 35 millones por, digamos, 25 unidades, no sólo se le imposibilita hacerlo mentalmente, sino que también le sucedería lo mismo a su calculadora. Porque a ella, a la calculadora, quien la diseñó, nunca pensó que alguien ajeno al mundo de la astrofísica, donde las mega cifras se expresan de otra forma, tendría que lidiar con semejantes magnitudes.

    El problema ahora es que los sistemas de informática de los bancos, tampoco están equipados para semejante avalancha de dígitos. Y aunque eso no lo digan, ellos, los bancos, se están acercando al límite de su capacidad.

    La situación en la que nos encontramos, es que, a la velocidad de aumento de la liquidez, al ser exponencial, excede la velocidad de reacción de los seres humanos para lidiar con ella. Es por eso por lo que, como han dicho muchos economistas, como es el caso de José Guerra -y quien lo ha explicado de manera sencilla- sin un Plan de Reforma Monetaria en el horizonte, ni imprimiendo billetes con más o menos ceros en papel bond, se va a resolver el entuerto.

    El problema, señores, no es de ceros. Es de criterios. Cualquier Reforma que se emprenda, tiene que ser a partir de una unificación y liberación cambiaria, con un ajuste en los precios de los servicios públicos, en especial, de la gasolina, del agua y de la electricidad, de la fijación de un salario mínimo y de un Plan de Desestatización de Empresas.

    Por supuesto, y por aquello de que lo último no puede ser instantáneo, para crear confianza en los inversionistas, se requiere de un sustancial financiamiento puente que haga posible el fortalecimiento de reservas. Porque, de lo contrario, irremediablemente, la nueva moneda irá al mismo basurero en donde hoy están las anteriores.

    Con mucha pena, pero hay que decirlo: es improbable que un financiamiento de esas magnitudes aparezca con la actual composición del Gabinete Económico, como del díscolo Banco Central de Venezuela.

    Parecería que lo primero que se requiere es, cuando menos, un cambio total del equipo económico gubernamental, incluyendo el retorno a la Madre Patria del aparente zar de la economía venezolana, Alfredo Serrano Mancilla. Lo segundo es estar atentos a las lecciones de la historia, y en donde sobresale que una Reforma Monetaria a medias, sencillamente, se puede terminar convirtiendo en otro “Plan Primavera” similar al de la Argentina de 1989, y que lo que hizo fue disparar la hiperinflación. Con la salvedad de que la hoy tierra que lidera Mauricio Macri –aunque cueste creerlo- fue mucho más benigna que la que ya estamos sufriendo los venezolanos. Sí, de los mismos que ya dejamos de ser expedicionarios en territorios no explorados -al menos en América-  en materia de mal manejo monetario.

  • Silent Reading Party toma el sureste caraqueño

    Silent Reading Party es una iniciativa de QUÉ LEER dónde se reúnen  lectores desconectados de la tecnología que disfrutan un buen libro en un ambiente agradable con una música tipo lounge.

    Por quinta ocasión se realizará este evento al estilo de las grandes ciudades del mundo. El sábado 9 de junio entre 1 pm y 5 pm, el espacio Punto Carbone ubicado en el Centro Comercial Plaza la Boyera (Avenida Principal de El Hatillo), será el lugar de encuentro para que lectores de todas las edades puedan vivir una experiencia única.

    Solo el día y en el horario del evento se podrá disfrutar del exquisito café de los baristas de Carbone en un tentador 2 X 1. Imagínense poder  leer mientras se saborea un café preparado  por los que más saben.

    Como ya es usual estarán presentes las #BibliotecasMóvilesDeQuéLeer con libros disponibles para quienes deseen escoger alguno. En esta ocasión contamos con el apoyo de @AutoresVzlanos y también con el de la editorial independiente Libros del Fuego, la cual no solo pondrá sus libros a disposición de los lectores durante el evento, sino que además tendrá ejemplares para  la venta.

    En esta fiesta de la lectura; el silencio y la desconexión de la tecnología harán que la  imaginación de cada lector vuele a mundos desconocidos y placenteros que solo un libro puede brindar.

    La invitación es el sábado 9 de junio de 1 pm a 5 pm. Muy importante resaltar que  la entrada es libre al igual que el estacionamiento. Acompáñanos. Vive la experiencia del Silent Reading Party. No dejes que te la cuenten.

     

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  • To Be, Or Not To Be

    “El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar que alguien te traiga flores.”

    William Shakespeare

    “Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir… nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne… Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir…”

    Ser o no ser, esa es la cuestión, la primera línea de un monologo de la obra de William Shakespeare Hamlet (escrita alrededor de 1600), en el acto tercero, escena primera. Considerada y usada como síntesis de los procesos mentales de indecisión y duda, ​ es una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta obra en particular:

    En el proceso de toma de decisiones siempre nos vamos a topar con situaciones difíciles o comprometidas en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger porque ambas son igualmente buenas o malas. Es decir, nos encontramos ante un dilema que en su mayoría es falso.

    Para tomar una decisión debemos definir el problema al que nos estamos enfrentando, luego debemos analizarlo desde varios puntos de vista, evaluar las alternativas que tenemos, elegir la que más nos convenga y aplicar la decisión tomada.

    En estos momentos las acciones y omisiones de las elites políticas nos están ubicando en el falso dilema de votar o no votar con argumentos maniqueos de que si se vota se legitima el gobierno y si no se hace, se está perdiendo la oportunidad de cambiar convirtiendo así al ciudadano, en el culpable de lo que seguramente sucederá el domingo 20 de mayo.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Democracia es también que el gobierno y los ciudadanos respetemos la ley, los derechos de las minorías y sobre todo las formas de la democracia. Y por eso es que hay tanta gente que no se identifica y pone en duda la utilidad de estas votaciones.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Democracia es también que las personas confíen en las instituciones que eligen. Por eso es tan corrosivo para la credibilidad de la democracia que quienes deben generar esa confianza no lo hagan, sino que por el contrario horadan sus cimientos para poder mantenerse en el poder.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Democracia es también el respeto por las formas legales. Por eso es inadmisible convocar a elecciones violando la legitimidad de origen que da la Constitución, sin respetar los tiempos que garanticen la justa competencia, sin una participación equitativa de todos los actores políticos que adversan al gobierno.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Democracia es también libertad de expresión y reunión, incluso para discrepar del propio acto electoral o del modelo de Estado. Y por eso es tan atentatorio a la libertad del individuo amenazar a quienes ejerciendo en libertad su derecho al voto hagan campaña para no hacerlo. La libertad de expresión no solo debe ser respetada por el Estado sino también debe serlo por quienes no compartan tu punto de vista, descalificarlos solo ensancha la brecha que ya tenemos entre nosotros los venezolanos.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Es también hacerlo con garantías y normas claras. Hay partidos y dirigentes políticos que quedaron fuera, existen millones de venezolanos dentro y fuera del país que no pueden ejercer su derecho, si quisieran votar porque no se les permitió regularizar su situación.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Debe garantizarse que la oferta electoral contenga todas las visiones de país, es responsabilidad del Estado fomentar y estimular la diversidad de la oferta electoral, para que aquellos que no están conformes con el modelo actual tengan también la oportunidad de participar con su voto. Debe haber variedad en la oferta al elector para que pueda elegir de verdad y cambiar su realidad.

    Para el 20 mayo la oferta no entusiasma a gran parte de los electores ya que está diseñada para que nada cambie; por un lado, el presidente candidato se adversa así mismo, pues siendo su modelo el responsable de la debacle del país ofrece solucionarla con más populismo de izquierda radical. Por otro lado, existe otro candidato que quiere parecer de centro derecha pero que en el fondo lo que ofrece es más populismo de izquierda, pero de paltó y corbata. Hay un tercero que su oferta es lo que se puede llamar un populismo de izquierda religiosa, aunque sean excluyentes los términos.

    Ninguno de los candidatos ofrece para el 87% de la población que estamos en pobreza un cambio del modelo, ninguno habla de cumplir la Constitución porque de hacerlo estarían hablando de descentralización, de libre mercado, que hay que negociar la deuda, que hay que aumentar la gasolina y los servicios públicos entre otras cosas.

    Democracia es votar, pero no es solo votar. Democracia es también dialogar, fomentar la convivencia y gobernar para todos, no solo para los que votaron a favor.

    Democracia no es solo votar, pero también es votar. La solución estable y definitiva para esta crisis de Estado pasa por las urnas electorales, pero en unas elecciones con el apoyo mayoritario de los venezolanos que instaure un pacto mínimo de gobernabilidad, o en su defecto por un acuerdo para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente legitima que elabore una nueva constitución democrática, con garantías y normas claras.

    En el final de Hamlet, este muere en una contienda amañada por una espada envenenada de manos de su hermano Laertes, pero este también recibe una herida con la espada adulterada. Antes de morir, el príncipe ve que su madre toma una bebida envenenada que era para él, y mata a Claudio el verdadero culpable del drama.

    Plantemos nuestro jardín…

  • Pasó el 20 de mayo. ¿y ahora qué?

    La pregunta viene a colación, porque haciendo abstracción de la forma como se desenvuelve o pudiera continuar desenvolviéndose la crisis política, la económica -que es la que, al fin y al cabo, lo que más les interesa a los meros mortales que somos los ciudadanos de carne y hueso- se encuentra exactamente igual, luego de haber transcurrido 5 días hábiles de ese evento.

    La hiperinflación sigue su tenebroso curso, camino de volverse la «peor hiperinflación» en la historia de Latinoamérica, que ya es bastante decir. El desplome petrolero recibió otro impulso con la prohibición de pagarle cuentas por pagar o acreencias de otro tipo al Estado venezolano y sus filiales como PDVSA, a través del sistema bancario norteamericano. La explosión de liquidez ocasionada por el Banco Central de Venezuela -curiosa manera que tiene el gobierno revolucionario de financiar el Programa Económico Serrano Mancilla- dio otra vuelta a la tuerca, sobrepasando 6.000% de emisión interanual y 70% mensual. La crisis eléctrica se sigue agudizando ante la proliferación de iguanas y saboteadores exitosos. Y, como si eso fuera poco, la escasez de todo anda por sus fueros, aunque la mayor de ellas parece ser la de criterios para enfrentar y resolver el entuerto.

    Esto último se desprende de la alocución del Primer Mandatario en cadena nacional, y las declaraciones de la oposición unida al inicio de semana. Por el lado del gobierno, pareciera que internamente llegaron a la conclusión de que lo están haciendo maravillosamente bien, porque no dieron indicio alguno de modificar nada de lo que ahora implementan. La “orden” al General-Presidente de PDVSA para que, de inmediato, aumente en un millón de barriles diarios la producción de crudo, como si de no más decirlo fuera a suceder, es preocupante. Como lo es también pensar que los socios de la OPEP van a acudir para ayudar a Venezuela a aumentar su producción, serruchándose sus patas entre ellos mismos.

    Por el lado de la oposición, tampoco parece que podemos esperar que salga nada esperanzador, al menos en el futuro inmediato. Sobre todo, después de escuchar al propio presidente de la Asamblea Nacional, luego de decir, en respuesta a los acontecimientos del domingo, que «tienen que organizarse para luchar…» de lo que se infiere que todavía no están organizados y que, por esa razón, no se atreven a enunciar un concreto Plan de Ajuste, como el que explicitara el economista Francisco Rodríguez, cumpliendo su rol de Asesor Económico del para entonces candidato Henri Falcón.

    ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para que se organicen, y oigamos de ellos propuestas de medidas concretas, y no los cansones y aburridos lugares comunes de siempre, como que la inflación se combate con producción; vamos a consultar con todos para preparar un plan económico; y la economía está muy mal?

    Señores del mundo político y de todo el espectro del mismo, a estas alturas ya deberían haberse dado cuenta que, sin el punto de partida de una reforma monetaria, no hay forma posible de recomponer la economía, ni en socialismo ni en capitalismo. Esa reforma no requiere que consulten hasta el último ciudadano, en cuanto a su naturaleza, sino que ejerzan el liderazgo de presentarla ante la opinión pública como alternativa, e irla actualizando mes a mes, en función de deterioro progresivo.

    Obviamente, lo que podía haber funcionado hace un año, tal vez ya resulta demasiado gradual. En el caso del gobierno, parece que no podemos esperar mucho, porque las palabras perdón, me equivoqué, vamos a corregir, definitivamente, como que no existen en su diccionario.

    La primera reforma monetaria de la posguerra se hizo en 1948 en Alemania. Ni al Canciller Konrad Adenauer, y mucho menos al entonces Ministro de Economía y luego Canciller, Ludwig Erhard, les tembló el pulso para, en un solo fin de semana, tomar las dos o tres medidas sencillas, pero contundentes, que se necesitaban para resucitar la economía alemana. Si revisan la historia, se darán cuenta que esos líderes no se escondieron detrás del delantal del pueblo para eludir la responsabilidad que les corresponde como dirigentes, de señalar el camino.

  • Los náufragos

    La mayoría de los venezolanos estamos como el náufrago que recuerda aquella canción de la banda de rock inglesa The Police que estaba solo en una isla y nadie lo escuchaba, pedía que lo rescataran antes de caer en desesperación. Mandó un mensaje en una botella, pasaron años y nadie lo recibía. Su sorpresa fue despertarse una mañana y encontrar millones de botellas en la orilla de la isla con similares mensajes, SOS, buscando una salvación. Eran ya muchos los desesperados en el planeta.

    No es difícil para los hombres y mujeres de esta nación encontrarse solos y agobiados mientras se contempla la destrucción de un Estado. El 20-M es una fecha crucial para corroborar la trágica situación que se vive en el país. Pareciera que no hay salidas, el guion es implacable, todo es una ficción, aparecieron millones de votantes que nadie vio, los abusos electorales a flor de piel, la verdadera expresión fue la abstención y, sin embargo, en el país donde pasa todo lo que no debería pasar, una minoría con poder e intereses vitales quiere premiar a quienes son los responsables de la vergonzosa situación que vive Venezuela.

    Quién, en su sano juicio, puede no entender que la mayoría del pueblo quiere un cambio. Todos saben que el modelo impuesto fracasó y que una nueva oferta de país es la que tiene que prevalecer como única fórmula para rescatar esta nación. En Venezuela han pasado muchas cosas en estos últimos años. La mayoría muy malas. Muy denigrantes para nuestra supervivencia. Al igual que el náufrago que lanzó su botella al mar, hay mucha desesperación. Es la económica por una parte, pero por la otra es ser testigos de excepción de dos décadas que han sido marcadas por un conflicto permanente, reiterativo y siempre girando sobre lo mismo, la mentira y la agresión. El país se ha ido deteriorando ante nuestros ojos. Son los escasos alimentos, la infraestructura deteriorada, la destrucción del poder adquisitivo, la corrupción, la despedida de los hijos, el abuso de poder y la violación del Estado de Derecho. Son demasiadas cosas malas para no seguir luchando por una salida a tan difícil naufragio.