Categoría: Actualidad

  • La crisis eléctrica venezolana se profundiza: el sistema enfrenta un déficit de 3.000 megavatios

    El sistema eléctrico venezolano (SEV) arrastra años de deterioro y durante los últimos meses la situación se ha agravado. En distintas regiones se registran cortes diarios que pueden extenderse durante 8, 10 o incluso más de 12 horas, y que han llevado a ciudadanos a protestar en las calles para reclamar a las autoridades por las deficiencias del servicio. Análisis de los ingenieros Víctor Poleo y José Aguilar señalan que actualmente se requieren alrededor de 15.000 megavatios para cubrir la demanda nacional, mientras que la generación disponible ronda los 12.000, lo que deja un déficit de unos 3.000 megavatios.

    En medio de la crisis, el gobierno interino de Delcy Rodríguez ha atribuido los picos de demanda a las altas temperaturas y al fenómeno del Superniño, y ha pedido a los venezolanos, agobiados por los apagones, reducir el consumo. En septiembre, la funcionaria denunció además un supuesto sabotaje a la red y vinculó las fallas con el rechazo de trabajadores a los nuevos acuerdos alcanzados con el gobierno de Estados Unidos.

    Rodríguez anunció además convenios para recuperar el sector, entre ellos el firmado con la empresa estadounidense GE Vernova, que contempla incorporar 1.000 megavatios en los primeros 24 meses y más de 5.000 en cuatro años, además de trabajos para rehabilitar la infraestructura. Pero el interés de la administración del presidente estadounidense Donald Trump de reactivar la industria petrolera del país también causa preocupación sobre la posibilidad de que estos esfuerzos aumenten la demanda eléctrica.

    Rolando Alcalá, ministro de Energía Eléctrica, informó a finales de septiembre que durante el último trimestre de este año incorporarán 1.300 megavatios al sistema eléctrico bajo la promesa de estabilizar la crisis y disminuir los apagones. El plan contempla la entrada en funcionamiento de una unidad de Planta Centro, en el estado Carabobo, el principal complejo de generación de energía para el centro-oeste de Venezuela, que aportará 600 megavatios a esa región.

    Dijo que se incorporarán también 7 unidades con una capacidad de 500 megavatios para Zulia, el más afectado por las fallas.

    Alcalá explicó asimismo que pondrán en funcionamiento otras unidades en distintas zonas del país, que en conjunto generarían los 1.300 megavatios anunciados. El funcionario atribuyó un aumento de la demanda al supuesto repunte de la actividad económica, las altas temperaturas climáticas y señaló que los efectos de los terremotos de junio “retrasaron los planes” previstos para reparar el sistema.

    Víctor Poleo, ex viceministro de Energía y Minas (1999-2001), explica a El Nacional que la demanda eléctrica actual en Venezuela se ubica en 15.000 megavatios y que el sistema —que no dispone de esa cantidad de energía— solo puede atender alrededor de 12.000 megavatios con la combinación de la hidroelectricidad generada en el río Caroní y las plantas termoeléctricas que siguen operativas.

    Los 3.000 megavatios restantes se cubren mediante interrupciones del servicio, ya que el despachador de cargas obtiene esa cantidad de energía de varias regiones del país y en distintos momentos. Indica que esto se observa a diario y particularmente en Mérida, Táchira, Trujillo, Zulia, Monagas, Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta, donde las interrupciones del servicio permiten compensar el déficit en la generación.

    Zulia es una de las entidades más afectadas por los cortes eléctricos, que pueden alcanzar hasta 12 horas | Foto: Henry Chirinos / EFE

    ¿Incide la industria petrolera?

    El exfuncionario estima, con base en un estudio que aún está en desarrollo, que las operaciones de producción, transporte y refinación de petróleo requieren alrededor de 1.200 megavatios, equivalentes a 10% de los 12.000 megavatios que atiende el sistema eléctrico en la actualidad.

    Señala que el suministro de electricidad a la industria de hidrocarburos no se puede manejar de la misma manera que el consumo residencial o comercial porque las operaciones petroleras son continuas y una interrupción puede afectar procesos como el levantamiento de crudo, el transporte y la refinación.

    “Esos 1.200 megavatios están asignados a la industria petrolera, con una producción actual estimada en más de 1 millón de barriles por día. Como es continua la demanda, no hay posibilidad de racionar. No es factible racionar la industria petrolera”, dice Poleo.

    Insiste en que puede haber racionamientos en Maracaibo (Zulia), en Táchira o Píritu (Anzoátegui), pero no en el sector petrolero. “Esto no significa que haya culpabilidad del lado de la industria petrolera, sino que la industria eléctrica ha sido disminuida en sus capacidades de generar, transmitir, distribuir”, afirma.

    Para el ingeniero José Aguilar, consultor internacional en generación y riesgo, el sistema eléctrico venezolano atraviesa su peor crisis y alerta que esta situación podría agravarse.

    De acuerdo con sus estadísticas, el SEV destina a la industria de hidrocarburos 4,2% de su energía mientras depende de ella para obtener combustibles líquidos y gas natural destinados a la generación termoeléctrica “suministrados en cantidad y calidad insuficientes”.

    Diversos sectores de Venezuela enfrentan entre 7 y 12 horas diarias sin servicio eléctrico | Foto: Federico Parra / AFP

    El sector petrolero debe cubrir sus necesidades 

    Aguilar también coincide en que Venezuela presenta actualmente un déficit de unos 3.000 megavatios para cubrir la demanda máxima y una brecha equivalente a 15% de la energía anual requerida. Ambas deficiencias, recomienda, deben atenderse con urgencia y acompañarse de medidas que permitan evitar que nuevas amenazas amplíen el déficit en el corto y mediano plazo.

    El incremento previsto de la producción petrolera, analiza, debería cubrir inicialmente sus necesidades eléctricas mediante autogeneración y la importación temporal de combustible, durante un período estimado de dos años y, como máximo, tres.

    Aguilar estima que la demanda eléctrica del sector petrolero estaría entre 1.200 y 1.700 MW, aunque el requerimiento variaría de acuerdo con los procesos utilizados por la industria y con las características y proporciones de los yacimientos destinados a exploración, explotación, refinación y manejo de productos.

    “Este rango se basa en la información eléctrica para la máxima producción petrolera histórica que se conoce. En estos momentos hay mucha desinformación al respecto”, afirma.

    El ingeniero indica asimismo que Venezuela demanda actualmente unos 16.000 MW de potencia máxima y 110 TWh de energía al año y considera necesario que el país cuente con una reserva operativa adicional de 30% para garantizar la operatividad del sistema, acompañar el crecimiento económico, mejorar la calidad de vida y facilitar el retorno de la diáspora.

    Aguilar dice que esa capacidad permitiría que la planificación se adelante al crecimiento de la demanda y evite que el suministro eléctrico se convierta en una limitación para la creación de riqueza y el progreso.

    Indica que la “tensión” entre las necesidades energéticas de la industria petrolera y el suministro eléctrico de la población puede manejarse reparando tanto el sistema eléctrico venezolano como la industria de hidrocarburos, y aprovechando sus sinergias.

    “Mientras se recupera una infraestructura de combustibles segura y confiable, podría ser necesario importarlos temporalmente para el servicio eléctrico y la misma industria de hidrocarburos hasta completar reparaciones claves; los desarrolladores petroleros deben generar su propia energía y traer sus combustibles inicialmente quizá por los primeros dos años”, expresa Aguilar.

    El ex viceministro subraya que ambas son las industrias más importantes del país. “La industria petrolera genera ingresos, cada barril exportado genera dólares a una economía que además no los produce, nos lo dictan el Ministerio de Energía y los mercados internacionales”, añade.

    Caracas firmó un acuerdo con el gigante estadounidense General Electric para iniciar la recuperación de su deteriorado sistema eléctrico venezolano, anunció Delcy Rodríguez el 15 de junio | Foto: Prensa Miraflores

    La distorsión comenzó en 2007

    Poleo explica que la situación actual de la industria eléctrica venezolana tiene su origen en la intervención del sector realizada en 2007, cuando se creó Corpoelec, a pesar de que no existían justificación ni estudios que sustentaran la decisión.

    Se integraron entonces en una misma estructura corporativa a empresas como Electrificación del Caroní, Cadafe, Electricidad de Valencia, Electricidad de Maracaibo, Electricidad de Caracas y cerca de una decena de compañías privadas, algunas de ellas con más de un siglo de trayectoria.

    Asimismo, recuerda que la industria eléctrica comenzó con iniciativas privadas a finales del siglo XIX, primero en Maracaibo y posteriormente en Caracas, con la construcción de la hidroeléctrica de El Encantado. Señala que antes de 2007 se realizaron dos estudios sobre la organización del sector eléctrico y ambos concluyeron que no existía razón para crear una casa matriz o holding que concentrara a las distintas empresas.

    Para el experto, la creación de Corpoelec marcó el inicio de los problemas que posteriormente afectarían a la industria, entre ellos la pérdida de la relación de servicio que existía entre compañías como la Electricidad de Caracas y sus usuarios. Además, menciona la integración de áreas con características técnicas diferentes dentro de una misma estructura.

    Dice que se combinaron ingenierías de distinta naturaleza, como la hidroeléctrica del Caroní y la termoeléctrica de Planta Centro, que aunque ambas generan electricidad medida en kilovatios-hora, requieren conocimientos y sistemas de ingeniería diferentes.

    Asimismo, se integraron las líneas de transmisión de muy alto voltaje con aquellas destinadas a niveles de voltaje medio y bajo. “Esta distorsión que se creó en 2007 está causando la situación actual”, afirma.

    Poleo manifiesta también que hace casi 20 años se crearon las empresas mixtas, mediante asociaciones que fueron forzadas entre Petróleos de Venezuela, con una participación dominante de 60% y unas 20 o más compañías que formaron parte de la apertura petrolera.

    Algunas de esas firmas, dice, rechazaron incorporarse al nuevo esquema bajo el control mayoritario de Pdvsa. Menciona entre ellas a ConocoPhillips y Standard Oil, cuyos desacuerdos con el gobierno chavista derivaron en litigios internacionales relacionados con los contratos de la apertura petrolera.

    Sostiene que Venezuela perdió esos procesos y que el país ha acumulado cerca de 50 derrotas en controversias internacionales.

    El ex viceministro declara que esos procesos explican el deterioro de las industrias, “desmanteladas e inutilizadas” después de años de decisiones institucionales que afectaron su funcionamiento. Cuestiona asimismo que parte de la actividad petrolera quedó en manos de militares o personas que no tienen la calificación necesaria, una situación similar a la ocurrida en el sector eléctrico.

    Desmantelar Corpoelec

    Dice además que la crisis tiene una salida de carácter institucional y plantea como una de las medidas fundamentales el desmantelamiento de Corpoelec. Plantea que existen distintas propuestas sobre cómo intervenir la empresa, dividir sus estructuras y recuperar el modelo de prestación del servicio similar al establecido en la primera Ley Eléctrica de Venezuela, formulada en 1999.

    Esa legislación fue posteriormente descalificada por algunos sectores como “neoliberal”, lo que abrió paso a nuevas leyes “truncas y deficientes” en materia petrolera y eléctrica, indica el experto.

    En su análisis, agrega que el problema actual consiste en que se reforman sucesivamente esas normas sin que se aborde la estructura institucional necesaria para ambas industrias.

    “Infelizmente, años más tarde la Ley Eléctrica de Venezuela fue calificada de neoliberal y despreciada, y nos llevó a estas leyes francamente truncas. Y esa es la situación en la cual estamos, en la que se reforman las reformas sin entender el problema institucional de fondo”, manifiesta.

    Poleo afirma que se debe crear un ente regulador, conformado por trabajadores con conocimiento y ética, tanto para la industria eléctrica como petrolera.

    Ciudadanos protestan en Carora, estado Falcón, por las fallas en el servicio eléctrico | Foto: Henry Chirinos / EFE

    Democratizar el país

    Poleo y Aguilar coinciden en que la recuperación de la red eléctrica obligatoriamente pasa por la reinstitucionalización del país.

    “Esto tiene una contraparte real, que es terminar con un gobierno que no lo es, que es un residuo del gobierno que comenzó a morir el 3 de enero”, declara Poleo.

    “Este gobierno debe terminar de ser removido y enjuiciado y pasar a unas elecciones”, enfatiza.

    El exfuncionario considera que las grandes compañías petroleras se han mostrado renuentes a invertir en Venezuela por la falta de seguridad jurídica y por la persecución política, una situación que habría dejado a la administración de Donald Trump con menos alternativas al momento de elegir empresas para operar en el país.

    Aguilar cree que también debe haber una revisión de los acuerdos suscritos en materia energética por los resultados que ha dejado el actual modelo político.

    General Electric, ¿suficiente?

    Sobre los acuerdos anunciados con General Electric, Aguilar subraya que no se conocen formalmente los planes empresariales para evaluarlos. “Más allá de los anuncios, deben alinearse con transparencia las necesidades del sector, los estudios que las sustentan, el financiamiento y las contrataciones necesarias para iniciar su ejecución”, exige.

    Critica que luego de meses de tutelaje estadounidense todavía no hay resultados visibles.

    “La situación ha empeorado y seguirá así mientras no se establezcan sistemas de administración éticos. La participación no debe limitarse a una empresa: además de los fabricantes, hay otros oferentes calificados que pueden ejecutar las tareas con éxito, reducir plazos y costos, y acelerar la ejecución de las mejoras apremiantes”, añade el ingeniero.

    Por su parte, el ex vicepresidente de Energía y Minas cree que los acuerdos con General Electric pueden comenzar a subsanar las fallas en el sistema eléctrico venezolano, aunque expresa su rechazo hacia la participación de INSA.

    Detalla que, en el caso de General Electric, se trata de una empresa con amplia tradición en la fabricación de turbinas, al igual que Siemens, Rolls-Royce y otras compañías internacionales especializadas en este tipo de equipos.

    “Si pueden venir y reparar las plantas de General Electric que Corpoelec ha descuidado, desmantelado y canibalizado, que lo hagan. Eso no está en discusión. Y también bienvenidos son la industria petrolera nacional e internacional porque una nueva generación eléctrica en la industria petrolera aliviaría el mal estado en el que estamos. Estamos ofertando 12.000 megavatios del sistema eléctrico venezolano y se están demandando 15.000, hay 3.000 megavatios no atendidos”, reitera Poleo.

    No obstante, duda que INSA fabrique turbinas y señala que, en el proyecto de Tocoma, la empresa rusa subcontrató componentes en países como República Checa, Francia, China, Alemania, Brasil y Argentina. Asegura que esto evidencia que no se trata de una firma con capacidad propia de fabricación de turbinas y representa, además, una distorsión de la realidad técnica y política del proyecto.

    Los expertos consideran que la reinstitucionalización del país es clave para recuperar el sector eléctrico venezolano | Foto: Miguel Gutiérrez / EFE

    ¿Qué tanto se necesita?

    La estimación de Aguilar sobre cuánta inversión se necesita para la recuperación del sistema eléctrico venezolano requiere conocer la situación real, remover a los responsables para frenar el deterioro y contrastar las necesidades con la oferta de partes y servicios y las fuentes de financiamiento disponible.

    “El costo y la duración aún deben precisarse para ello; hay que saber la fecha de comienzo, alinear contratos, financiamiento, estudios y logísticas”, afirma el ingeniero. Cree que la recuperación podría superar los 5 años, aunque señala que en los primeros 18 meses ya habría una mejora apreciable.

    “Mientras no se eliminen las causas de la crisis, la recuperación será más lenta y costosa por los daños mayor deterioros acumulados”, advierte.

    Poleo, sobre este punto, declara que la recuperación de la industria eléctrica depende de un cambio institucional, en primer lugar, y considera que será posible abordar la recuperación del sector bajo otras condiciones una vez que Venezuela entre en un nuevo camino político y se reconstruyan instancias como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.

    En ese contexto, plantea que se deben concretar acuerdos con empresas internacionales de amplia trayectoria en el sector energético, como Shell, Standard Oil y British Petroleum.

    “Empresas con credibilidad y experiencia”, manifiesta Poleo, quien considera que las firmas que estuvieron vinculadas con el desarrollo inicial del sector petrolero venezolano tendrían mayores incentivos para regresar si existiera un gobierno legítimo con el cual pudieran establecer relaciones institucionales.

    “Shell, Standard Oil y British Petroleum estarían mucho más seguras de venirse, interactuar con un gobierno legítimo, pero el actual no lo es y por eso no vienen”, manifiesta.

    Un alarmante precedente

    Aguilar remite al apagón nacional de 2019, cuando el país quedó completamente a oscuras y paralizado tras una falla en el sistema eléctrico venezolano. El corte comenzó el 7 de marzo y, aunque el servicio se restableció progresivamente en distintas zonas, varias regiones estuvieron sin electricidad durante varios días.

    La emergencia afectó a la mayoría de los estados, además de Caracas, y golpeó servicios esenciales como hospitales, transporte, comunicaciones, suministro de agua y operaciones petroleras.

    En medio de la emergencia, el entonces régimen de Nicolás Maduro, sin presentar pruebas, atribuyó el apagón a un supuesto sabotaje de Estados Unidos contra la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como el Guri, y posteriormente habló de ciberataques contra la red eléctrica.

    La versión de Aguilar explica que la falla comenzó alrededor del mediodía, con apagones precedidos por un bajón que afectó a varios estados. Luego, se intentó recuperar la carga, pero las maniobras no funcionaron y la situación se agravó hasta provocar una sobrecarga en Guri, específicamente en el sistema de 400 que transfiere energía al sistema de 765.

    Señala que la central ya tenía varias unidades fuera de servicio.

    “El Guri, esto fue advertido seis meses antes, tenía nueve unidades fuera de servicio, hoy en día anda con siete”, manifiesta. Ante la falta de suficientes unidades grandes disponibles en la casa de máquinas, indica que se comenzó a incorporar al sistema de 765 energía proveniente de Caruachi y Macagua.

    “Le fueron metiendo (energía) y ocurrió un disparo en el corazón del sistema, todas las unidades se vinieron abajo y, al venirse abajo la principal planta del país, todo se vino abajo”, relata el experto. “Eso es como decir que a esa hora, en ese momento, le ocurrió una especie de infarto”, añade.

    Posteriormente, recuerda el experto, el 25 de marzo de ese año ocurrió un segundo apagón nacional y relata que la explicación oficial difundida por las autoridades apuntó nuevamente a un supuesto sabotaje, esta vez con la versión de un francotirador.

    Con el paso del tiempo, afirma, se conoció que los transformadores que estaban operativos fueron sometidos a una sobrecarga continua entre los apagones del 7 y el 25 de marzo. “Fueron sobrecargados, las 24 horas, hasta que explotaron”, indica.

    También señala que luego de esos eventos hubo una importante adquisición de transformadores a empresas chinas, pero hasta la fecha no todos los equipos comprados han sido instalados y puestos en servicio.

    La cantidad de equipos dañados durante ambos apagones, agrega Aguiar, ha seguido afectando al país y particularmente al sector petrolero oriental, incluida la Faja del Orinoco.

    Sistema eléctrico venezolano enfrenta una nueva crisis tras años de deterioro: esto explican los expertos
    Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, y Delcy Rodríguez | Foto: Prensa Miraflores

    Cinco medidas inmediatas

    Aguilar puntualiza cinco medidas que considera inmediatas para atender la crisis eléctrica mientras se ejecutan las reformas estructurales.

    La primera es establecer una comunicación pública transparente y oportuna que permita informar a la sociedad sobre la situación del sistema, los planes previstos, las mejoras, los plazos y los avances.

    En ese punto, sugiere poner fin al “apagón informativo” que se mantiene en Venezuela desde el 16 de noviembre de 2010 porque considera indispensable conocer la situación real del sistema eléctrico para dimensionar la crisis y definir soluciones con mayor certeza.

    El experto advierte que una situación de vulnerabilidad puede estar desarrollándose sin que la sociedad tenga conocimiento.

    “No hay información, adrede ocultan todo, se callan o maquillan, ese es el mayor de los peligros que tenemos. Hay que informar a la sociedad con transparencia y oportunamente; hay que ponerle fin al apagón informativo sobre la información del sector eléctrico”, manifiesta.

    La segunda medida que plantea el ingeniero es recuperar la integridad institucional mediante la erradicación de la corrupción y de las prácticas indebidas en todas las actividades del sector eléctrico, además de establecer estándares éticos en su funcionamiento.

    Como tercera acción, añade intervenir la empresa para sanearla, corregir sus fallas y restablecer las mejores prácticas de la industria. También propone superar los “paradigmas populistas y rentistas” y devolverle valor comercial al sector como una vía para incentivar la participación privada.

    El cuarto punto está relacionado con el talento humano. El ingeniero eléctrico propone motivar, atraer, desarrollar y retener al personal para construir una cultura orientada al alto desempeño y fortalecer el sentido de pertenencia dentro del sector.

    Finalmente, apunta mejorar los mecanismos de recaudación para reducir las pérdidas no técnicas y avanzar de manera gradual hacia tarifas equitativas que permitan garantizar la sostenibilidad del sistema. “En paralelo aumentar la eficiencia en los procesos de la cadena de valor eléctrica”, dice.

    Opciones realistas

    El experto indica asimismo que la recuperación del sistema eléctrico debe partir de opciones realistas y de una evaluación de la infraestructura que ya existe. Señala que alternativas como la energía solar y eólica requieren estudios sobre costos, financiamiento y su interacción con el sistema actual para evitar que una nueva incorporación termine aumentando la inestabilidad.

    “La recuperación no puede ser a infinito”, manifiesta.

    Advierte que los recursos disponibles no son ilimitados y que Venezuela debe determinar cuánto costará cada proyecto, cómo se financiará y cómo se garantizará el pago de las obligaciones, especialmente ante los antecedentes de incumplimientos que han afectado la reputación financiera del país.

    También dice que los proyectos deben seguir procesos de licitación, con términos de referencia claros, evaluación de las empresas calificadas y supervisión de cada etapa. Saltarse esos pasos, opina, aumenta las posibilidades de que las inversiones no produzcan los resultados esperados.

    Expone que aumentar la generación disponible en la ciudad no resolvería por sí solo el problema porque las interconexiones con Colombia y las conexiones internas del estado están severamente limitadas. En ese contexto, cuestiona la propuesta de construir un cable para atravesar el lago de Maracaibo si antes no se recuperan las redes que llevan la electricidad hacia la entidad.

    Aguilar insiste además en que las decisiones deben partir de un análisis de causa raíz y no de soluciones aisladas, y menciona el caso de la unidad 17 de Guri, cuya falla reciente requiere determinar qué provocó el daño y si existen otras unidades con una exposición similar.

    Añade que esa unidad fue modernizada y rehabilitada hace unos 21 años, pero los componentes originales estaban diseñados para 730 megavatios y posteriormente se elevó su capacidad a 770 megavatios. Esto, explica, pudo haber generado una insuficiencia de diseño que debe ser estudiada junto con otros factores, como el mantenimiento y la forma de operación.

    Dice que la preocupación se extiende a otras unidades con un diseño similar que permanecen operativas y que por eso se debe revisar de manera integral su diseño, mantenimiento y operación para identificar posibles mecanismos de falla antes de que ocurran.

    El ingeniero menciona las unidades 15, 18 y 20 de Guri, que permanecen pendientes de rehabilitación. Las unidades 18 y 20 tienen, según indica, entre 12 y 14 años detenidas, mientras que la 15, con 42 años de funcionamiento, es la última de las unidades originales y presenta un estado que le genera preocupación.

    Sistema eléctrico venezolano enfrenta una nueva crisis tras años de deterioro: esto explican los expertos
    Personas sostienen carteles durante una protesta por las fallas del servicio eléctrico, en Lara | Henry Chirinos / EFE

    Se debe saber la verdad

    El ingeniero eléctrico afirma que Venezuela todavía cuenta con técnicos y profesionales capacitados para enfrentar la recuperación del sistema eléctrico venezolano, pero advierte que deben ser personas competentes, éticas y actualizadas.

    También alerta que ocultar información a los especialistas aumenta el riesgo de diagnosticar mal los problemas, repetir trabajos y gastar más recursos. “Venezuela tiene que hacer las cosas bien la primera vez”, señala Aguilar.

    Enfatiza que el país no tiene ni dinero ni tiempo para equivocarse y volver a ejecutar las mismas tareas. “El que va a tratar de resolver eso tiene que saber la verdad”, insiste.

    Plantea que, una vez reunida toda la información sobre el sistema eléctrico venezolano, el siguiente paso debe ser determinar cuánto costará la recuperación, qué empresas están calificadas para ejecutarla y comparar sus propuestas mediante procesos técnicos.

    Considera necesario comunicar a la sociedad cómo se financiarán y ejecutarán los trabajos, así como informar sobre su avance y los plazos previstos. En su opinión, los tiempos y el uso de los recursos podrán recuperar progresivamente la confianza si los ciudadanos conocen las dificultades.

    EL NACIONAL

  • Reabre el Consulado de República Dominicana en Venezuela tras más de dos años cerrado

    El Consulado General de la República Dominicana en Caracas reabrió este jueves sus puertas y comenzó a prestar servicios, después de permanecer más de dos años cerrado tras cuestionar Santo Domingo los resultados de las elecciones de julio de 2024 en Venezuela, que dieron la victoria a Nicolás Maduro.

    «Desde este jueves 1 de octubre el Consulado General de la República Dominicana en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, reabrió sus puertas e inició la prestación de los servicios consulares dirigidos a ciudadanos dominicanos y extranjeros», informó el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex).

    La sede, dirigida por el cónsul general Héctor Pastor Vásquez, ofrece desde hoy la totalidad de los servicios correspondientes a sus funciones, entre ellos asistencia y protección a ciudadanos dominicanos, solicitudes de pasaportes, expedición de cartas de ruta, poderes notariales, autorizaciones de viaje y registro de dominicanos.

    EFE

  • FMI prepara la apertura de una oficina en Venezuela

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) explora con las autoridades de Venezuela la vuelta al país con una oficina, a falta de definir los formatos y calendarios, y confirmó que por el momento Caracas no ha solicitado ningún programa de fondos de organismo.

    «El Fondo y las autoridades venezolanas están considerando establecer una presencia local en Venezuela para facilitar esta cooperación técnica y el desarrollo de capacidades. El calendario y las modalidades todavía se están discutiendo«, explicó la portavoz del organismo Julie Kozack durante una rueda de prensa en Washington.

    La directora del FMI, Kristalina Georgieva, mantuvo el pasado 21 de septiembre un encuentro con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, en el que abordaron el restablecimiento de las relaciones entre la institución y el país, que salió del organismo en 2007.

    «En este momento, nuestro principal objetivo respecto de Venezuela es identificar las áreas clave de cooperación técnica. Hasta ahora, las áreas identificadas son las estadísticas macroeconómicas, las operaciones monetarias, las operaciones cambiarias, las operaciones de tesorería y la administración tributaria», detalló la portavoz del organismo.

    EFE

  • Pasaje urbano sube a Bs 220 a partir de este #1Oct

    A partir de este 1 de octubre comienza a regir el nuevo costo del pasaje urbano que será de 220,00 bolívares, como parte de lo acordado entre el gremio de transporte y el gobierno sobre la indexación de la tarifa.

    El ajuste de 0,25 centavos de dólar también aplicará para las rutas suburbanas y representa el cuarto aumento consecutivo en el transporte público desde que entró en vigencia el esquema el pasado mes de junio.

    Los trabajadores del volante reiteran que el ajuste es insuficiente para cubrir todos los gastos de las unidades públicas y piden que sea indexado a 0,50 dólares.

    Unión Radio

  • Falta de inversión retrasa la meta de Venezuela de convertirse en «potencia gasífera»

    Bajo financiamiento, poca infraestructura y falta de acuerdos políticos son los principales frenos para aumentar la producción gasífera en Venezuela, un país rico en gas, advirtieron este miércoles representantes de empresas del sector durante la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026).

    El gobierno venezolano ha concretado recientemente acuerdos con empresas nacionales y extranjeras para desarrollar campos de gas y ampliar la exportación, tras años de estatización que frenaron el desarrollo del sector.

    La presidenta interina Delcy Rodríguez asegura que Venezuela avanza para consolidarse como «potencia gasífera».

    Pero estas intenciones chocan con las deficiencias de la industria local para aprovechar buena parte del gas que hoy se quema y ventea a la atmósfera, plantearon empresarios y ejecutivos reunidos en Caracas.

    Erwin Hernández, director general de Hidrocarburos del Grupo Valesco, recalcó que de las 118 plantas compresoras de gas en Monagas, solo funcionan 35. Esto impide su aprovechamiento en el estado, considerado epicentro nacional de producción de gas natural.

    Francisco Martínez, coordinador mánager de Cardón IV, operado por la empresa española Repsol, explicó que es necesario mejorar la infraestructura del sistema de transporte del gas.

    «Se puede recuperar producción, pero si el transporte hasta las plantas de procesamiento no está en la condición adecuada, no voy a lograr el objetivo final», acotó durante su participación en el evento.

    Asimismo, el presidente de la Asociación Venezolana de Procesadores de Gas, Luis Alberto Terrero, afirmó que «difícilmente» se podrán incorporar volúmenes de gas en el país antes de terminar 2026.

    También sostuvo que los proyectos internos arrancarán a finales del primer semestre de 2027.

    AFP

  • Andrés Palomino de ABB: «La oportunidad en el sector energético de Venezuela es gigante»

    La reciente apertura económica, las nuevas relaciones diplomáticas y el renovado interés en los sectores de petróleo y gas han motivado el regreso de empresas multinacionales como ABB para atender directamente la demanda del mercado venezolano.

    La sede del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en Caracas fue el escenario del Venezuela International Oil and Gas Summit. Andrés Palomino Gerente de ventas para Latinoamérica de energía (petróleo, gas y derivados) de ABB (fabricación de maquinaria de automatización), señaló que en Venezuela posee una red de infraestructura de gran tamaño, esta se encuentra en estado de obsolescencia en múltiples áreas, lo que exige una actualización técnica y tecnológica inmediata.

    «La infraestructura acá es existente, lamentablemente está obsoleta y la oportunidad es gigante. Hoy la gran oportunidad que vemos es toda la parte de energía y en la parte de producción, que es el foco absoluto en Venezuela», fueron las palabras del representante de ABB para Fedecámaras Radio.

    Ante las debilidades del sistema eléctrico nacional y bajo los lineamientos de la Ley de Hidrocarburos, las empresas operadoras deberán optar por soluciones de autosuficiencia y cogeneración (pequeñas plantas térmicas, baterías y microredes) para evitar interrupciones en la producción.

    «Con la nueva ley de hidrocarburos que le está exigiendo a las distintas empresas que quieran operar, que sean autosuficientes con la energía va a haber un negocio importante de cogeneración, plantas térmicas chiquitas, baterías, procesadores, etcétera, que alimenten estas operaciones para que puedan ejecutar», acotó Palomino.

    Por su parte, añadió que la estrategia implica escuchar las necesidades reales de PDVSA y de los nuevos actores privados para ofrecer soluciones logísticas, de gestión de energía y de maximización de la eficiencia productiva.

    Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí:

  • UNICEF: El Niño amenaza a casi 26 millones de niños en Latinoamérica

    Unos 25,8 millones de menores en América Latina y el Caribe se enfrentan a las consecuencias del fenómeno El Niño, que deja graves inundaciones y severas sequías, como un mayor riesgo de malnutrición, exposición de enfermedades y limitaciones al acceso de servicios básicos.

    Así lo estimó este miércoles el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) bajo la advertencia de que el impacto en la infancia puede empeorar a medida que se intensifiquen los extremos climatológicos de El Niño.

    «Los principales impactos (son) tanto en salud, nutrición como en agua, saneamiento y el bienestar general de los niños en las escuelas con los impactos de las olas de calor», dijo a EFE la asesora regional de Emergencias de Unicef para América Latina y el Caribe, Lenay Alexandra Blason.

    El fenómeno natural conocido como El Niño calienta las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Pese a que suele aparecer entre cada dos y siete años, ahora se ha vuelto más intenso.

    Los expertos prevén que este 2026 El Niño evolucione hasta ser muy fuerte (probablemente el más intenso desde que se tienen registros en 1950) y persista al menos hasta febrero próximo, alterando las pautas de lluvias y temperaturas en todo el mundo, en especial en Latinoamérica.

    Mientras que en Suramérica (principalmente en Perú y Ecuador) ese fenómeno meteorológico provocaría inundaciones, lluvias extremas y deslizamientos de tierra, en Centroamérica – en el Corredor Seco (una franja árida golpeada por la pobreza)- ya ha agravado la sequía, golpeando a la agricultura.

    Ausencia escolar, malnutrición y enfermedades

    Ante ello, la asesora de Emergencias regional de Unicef explicó que en el caso de sequía los menores se verían afectados por «el impacto más grande» en la agricultura entre noviembre y febrero del año próximo.

    Esto «tendría un impacto en el acceso a los alimentos. Los niños podrían verse afectados con procesos de malnutrición, familias que tienen problemas de acceso al agua y al saneamiento, también. Habrá olas de calor que se prevén en las zonas del Caribe», alertó Blason.

    Mientras que las fuertes lluvias aumentarían «el riesgo de enfermedades de transmisión hídrica» porque «las inundaciones traen impacto sobre la vida humana, pero también sobre el acceso a un agua segura y limpia que pueda garantizar una seguridad en la salud».

    Unicef advierte que en el Corredor Seco de Centroamérica, las sequías dispararán la malnutrición infantil, reduciendo el agua segura y suspendiendo las clases. Mientras, las crisis prolongadas en Cuba y Haití empeoran, afectando el bienestar diario de los más pequeños.

    Por otro lado, los huracanes caribeños e inundaciones en la costa del Pacífico y Sudamérica destruirían las escuelas y centros médicos cruciales para los niños, mientras la sequía en la Amazonía aísla a la niñez de comunidades indígenas, dejándola sin atención sanitaria ni suministros básicos.

    «Para nosotros ahora lo más importante es tener todos los datos necesarios para poder actuar a tiempo en prevención y preposicionamiento de insumos y otras actividades que puedan prevenir ante esas inundaciones y sequía», señaló Blason.

    De igual manera, Unicef insta a gobiernos a actuar ahora para mitigar el impacto de El Niño invirtiendo en acciones anticipatorias que ayuden a las comunidades a prepararse, proporcionar financiamiento flexible y cerrar la brecha de financiamiento específica para la niñez, incrementando el apoyo a servicios esenciales.

    EFE

  • Antero Alvarado: «Se necesita financiamiento externo de hasta UDS 100 millones para proyectos de gas»

    En el marco del evento VIOGS 2026 (Venezuela International Oil and Gas Summit), la crisis energética nacional e internacional volvió al centro del debate sectorial. Durante el encuentro, Antero Alvarado, director y socio principal de Gas Energy Latin America por Venezuela, abordó los persistentes problemas de abastecimiento de diésel que afectan gravemente al sector agropecuario, ganadero e industrial del país, e instó a avanzar hacia una transición energética sustentable.

    Frente a la escasez estructural de combustibles líquidos, el analista planteó una estrategia concreta basada en el potencial hidrocarburífero no aprovechado en el territorio nacional. «Lo que estamos proponiendo desde el Caracas Gas Forum es que se use gas natural», afirmó Alvarado, destacando que este insumo debe reemplazar al diésel «en generación eléctrica, inclusive en transporte de carga pesada» y en plantas industriales o autogeneradores.

    Asimismo, Alvarado explicó los límites de la infraestructura actual para el gas ubicado en zonas marítimas y defendió el aprovechamiento prioritario de los yacimientos continentales. «Lo que se ha planteado en Venezuela es que el gas en tierra debería ser para el mercado interno y el gas costafuera para exportación», señaló, advirtiendo que construir gasoductos marinos hacia tierra firme implica costos «exorbitantes» que vuelven inviable su distribución doméstica. En su lugar, abogó por capturar el gas que actualmente se quema o pierde en el oriente del país bajo esquemas de regulación modernos que atraigan inversiones.

    Finalmente, el especialista hizo un llamado a la modernización del marco regulatorio para garantizar seguridad jurídica y atraer el capital necesario que reactive la infraestructura energética. «Al final nosotros no vemos en Venezuela, pues no tenemos la capacidad de financiar ese tipo de proyectos. Estamos hablando de proyectos entre 30, 50, 100 millones de dólares. Y bueno, necesitamos un financiamiento externo para eso», concluyó Alvarado, mostrando un matiz optimista respecto al potencial de retorno del talento venezolano y la llegada de financiamiento multilateral.

    Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí:

  • Incorporarán 1.300 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional en el último trimestre de 2026

    El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, informó sobre un plan que está en ejecución para incorporar durante el último trimestre del año 1.300 megavatios de energía al sistema eléctrico a fin de estabilizar la crisis y reducir los apagones que se han recrudecido en las últimas semanas.

    En los «próximos días» entrará en funcionamiento una unidad en planta Centro, el principal complejo de generación de energía para el centro-occidente de Venezuela, que aportará 600 megavatios a esta región y adicionalmente se incorporarán «siete unidades» con 500 megavatios para el estado Zulia, el más golpeado por las fallas, explicó Alcalá.

    Se dispondrán de «otras unidades a nivel nacional que, en un total significan 1.300 megavatios en este último trimestre del 2026, que servirán para lograr más estabilidad, más continuidad y menos interrupciones en el servicio de energía eléctrica a escala general», indicó el ministro en un video difundo por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en su cuenta en Telegram.

    El anuncio llega justo cuando hay protestas casi diarias en diversas regiones por cortes eléctricos de hasta 16 horas.

    Acceso a repuestos y piezas originales

    Alcalá dijo que la demanda de energía ha crecido en las últimas semanas empujada por el «repunte de la actividad económica», las altas temperaturas causadas por el fenómeno climático El Niño, y por los terremotos de junio que, dijo, retrasaron los planes que venían ejecutando para reparar el sistema eléctrico, en crisis desde hace más de una década.

    Estos argumentos han sido utilizados por distintos voceros del Gobierno que aseguran que las sanciones extranjeras impedían la compra de repuestos para el sistema, aunque la oposición y expertos sostienen que la crisis es el resultado de la corrupción y la falta de mantenimiento.

    Alcalá dijo hoy que «este año» el país ha tenido acceso a «repuestos y piezas originales de los principales fabricantes del mundo».

    Por su parte, el presidente de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), Juan Fernández, indicó que se están ejecutando «importantes obras a nivel de transmisión» entre las que destacó la ampliación de una subestación de planta Centro con la incorporación de un autotransformador que se estima entre en servicio a finales de noviembre y que servirá para enviar energía a la región andina, en el oeste, también muy golpeada por apagones.

    Fernández dijo que diariamente se ejecutan mantenimientos rutinarios al sistema y que el Gobierno trabaja en un plan de energías alternativas como el parque solar de Machango, en Zulia, que esperan entre en servicio el próximo año.

    Las autoridades además se mostraron confiadas en la reforma de la ley del servicio eléctrico que, remarcaron, permitirá la «integración del sector público y privado».

    Recordaron también que el Gobierno ha firmado convenios con la estadounidense General Eléctric, la de origen alemán Siemens y la argentina Impsa.

    EFE

  • Gobierno de Trump reducirá un 20 % altos cargos militares en reestructuración de Pentágono

    El Secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunciará un recorte del 20% en plazas de almirantes y generales dentro del plan de reestructuración del Pentágono, según publicó este martes la prensa estadounidense.

    El anuncio se dará a conocer este miércoles durante el discurso que Hegseth pronunciará sobre el estado de las Fuerzas Armadas en Quantico, Virginia.

    La medida para reducir las plazas, que afectará a altos cargos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, llega después de los intentos del año pasado de limitar el número de generales y almirantes de cuatro estrellas en servicio activo en las Fuerzas Armadas estadounidenses en al menos un 10 %.

    Estos recortes se suman a otros, en torno a una veintena de líderes militares de todas las ramas de las fuerzas armadas desde que Hegseth asumió el cargo, y que han generado la preocupación de legisladores del Congreso.

    En julio, la senadora republicana Susan Collins, presidenta del Comité de Asignaciones del Senado, aseguró estar preocupada por la destitución de altos oficiales militares y el bloqueo de ascensos de personal de menor rango.

    El 15 de septiembre de 2026, el miembro republicano de la Cámara de Representantes Thomas Massie presentó ocho artículos de juicio político contra Hegseth en los que se le acusa de abusar de su cargo al participar en hostilidades contra Irán sin la autorización del Congreso.

    Sin embargo, y pese a que debía debatirse y votarse en un plazo de 48 horas, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, también republicano, adelantó el receso previsto para las elecciones de medio mandato por lo que los congresistas no volverán a reunirse hasta el 9 de noviembre ni podrán votar el juicio político a Hegseth hasta entonces.

    El secretario de Guerra, antes llamado de Defensa, fue oficial de la Guardia Nacional y comentarista de Fox News, pero no tuvo una carrera de alta dirección militar por lo que la polémica le ha acompañado desde su nombramiento.

    EFE