Víctor Manrique, arquitecto de longevidad empresarial, analizó los desafíos actuales del mundo corporativo frente a los cambios demográficos. Tras desarrollar su carrera en Australia y Suiza, Manrique identificó tendencias globales de envejecimiento poblacional que ahora impactan fuertemente a la región latinoamericana y a Venezuela, obligando a las empresas a rediseñar sus estructuras organizacionales.
El fin del bono demográfico
Históricamente, los sistemas empresariales y de políticas públicas fueron diseñados en la década de 1950 para una sociedad con una mayoría joven. Sin embargo, la realidad actual exige un cambio de paradigma desde los departamentos de recursos humanos.
- La reducción histórica en la tasa de fecundidad ha provocado que las nuevas generaciones sean cada vez más pequeñas, dejando a las empresas sin suficiente generación de relevo para sustituir a los jubilados.
- A pesar de la falta de talento joven, el mercado laboral sufre una discriminación institucional donde se desecha a las personas mayores por considerarlas obsoletas.
- Debido al aumento en la expectativa de vida (alcanzando los 70, 80 o hasta 100 años), las organizaciones están ignorando un «mar azul» de profesionales experimentados que representan una mina de conocimiento y talento.
«Cada nueva generación es más reducida que la anterior. En la actualidad, no tenemos los números suficientes de generación de relevo para ocupar los espacios que van a ser desechados o de las personas jubiladas.» Aseveró Manrique.

El entorno laboral de hoy se caracteriza por los rápidos avances tecnológicos, lo que ha generado que hasta cinco generaciones distintas convivan en los mismos espacios de trabajo en muy poco tiempo. Manrique advierte que esto genera un fuerte choque cultural y alta rotación si no se gestiona adecuadamente:
- La multigeneracionalidad ocurre simplemente por defecto cuando las empresas llenan sus vacantes con personas de distintas edades.
- La intergeneracionalidad, en cambio, requiere diseño, entrenamiento y capacitación para crear una cultura donde las diferentes generaciones logren comunicarse y trabajar en equipo de manera efectiva.
- La Generación Z ya conforma más del 30% de la fuerza laboral y no ingresa a las empresas con la intención de adaptarse, sino de transformarlas, lo que obliga a las organizaciones a actualizar sus sistemas para garantizar su continuidad operativa.
«La generación Z no vino a adaptarse a tu cultura o a tu organización. Vino a transformarla. Y si tú como organización no estás preparado, ¿Dónde va a estar tu continuidad operativa en el largo plazo?», enfatizó el experto.
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