Mientras que muchas economías de Europa Occidental consolidadas (como España, Portugal, Italia o el Reino Unido) experimentan un crecimiento moderado, Polonia destaca por un dinamismo y una curva de progreso sumamente acelerada. Así lo analizó el abogado, periodista, consultor financiero y fellow de CEDICE Libertad, Andrés Guevara.
Este rendimiento es el resultado de un proceso histórico de deslastre de la economía centralizada de corte soviético, apostando de manera progresiva por la innovación, la apertura económica y profundas reformas institucionales. Todo esto se sostiene a pesar de los desafíos geopolíticos derivados de su vecindad con zonas de conflicto y su frontera cercana con Ucrania y Rusia, lo cual ha impulsado de forma indirecta el desarrollo de industrias estratégicas como la de defensa y el sector tecnológico.
El peso histórico de la Polonia del movimiento Solidaridad y la caída del Muro de Berlín dejó una huella indeleble en la mentalidad de los ciudadanos. Para Guevara, la vivencia empírica de haber transitado del socialismo real a una economía de mercado libre hace que hoy resulte mucho más difícil justificar políticas de corte antiliberal, como los controles de precios, la fijación de cánones de alquiler o la vulneración de la propiedad privada que cíclicamente resurgen en el debate político europeo.
«Tú terminas con la escasez una vez que tú permites que haya eliminación de controles y evidentemente abastezcas el mercado de bienes y servicios.» Sentenció Guevara.
La experiencia de Polonia deja una lectura ineludible para economías en procesos de transición o crisis complejas: los procesos de reforma estructural profunda exigen valentía política y conllevan costos a corto plazo, pero a largo plazo la ciudadanía es la principal beneficiada, consolidando sociedades más prósperas, libres y preparadas para competir en el escenario global.
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