Ramón Escovar León: urge adoptar un lenguaje jurídico sencillo y directo

El arbitraje se consolida en el país como una alternativa ágil y confiable frente a un poder judicial saturado, donde las causas suelen extenderse por años debido a lo que expertos denominan un «torneo de enredos» procesales. En este escenario, la implementación de un lenguaje jurídico sencillo, directo y desprovisto de complejidades innecesarias se vuelve indispensable para asegurar la eficiencia de los procesos y la ejecución internacional de las decisiones. Así lo expuso el abogado Ramón Escovar León, miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y profesor universitario, durante su intervención en Fedecámaras radio.

Escovar León destacó que el arbitraje ofrece ventajas sustanciales como la flexibilidad probatoria, lapsos breves y la confianza en los árbitros, pero subrayó que para atraer verdaderamente a los usuarios es imperativo que las solicitudes y las decisiones sean comprensibles. «Todos tenemos un derecho a la comprensión, a entender», afirmó, al tiempo que recordó que existe una sólida tendencia en Iberoamérica, impulsada por la Real Academia Española (RAE), que exige hablar con claridad, precisión y brevedad.

En ese sentido, criticó con dureza las prácticas tradicionales de redacción en los tribunales nacionales: «Las sentencias deben ser breves, no deben tener citas de doctrina… Eso hay que desterrarlo», señaló.

El académico explicó que un laudo dictado de forma concisa no solo facilita el proceso interno, sino que garantiza su validez en el exterior conforme a los convenios internacionales. «Para que pueda ser ejecutado internacionalmente… es necesario que ese laudo se entienda, lo entienda todo el mundo, que sea breve, claro y preciso», argumentó, sugiriendo como modelos de referencia la guía de estilo de la casación francesa y textos como la Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible de la RAE.

Para abordar la deficiencia técnica que afecta al foro legal, el especialista propuso reformular la enseñanza desde la base académica, sugiriendo la incorporación de cátedras de lingüística en las escuelas de derecho y la organización de talleres de redacción dictados por profesionales de la literatura.

Asimismo, se refirió al rol de la tecnología en la profesión, advirtiendo sobre los límites en el uso de herramientas digitales para la corrección de textos. «Usted puede apoyarse en la inteligencia artificial… pero ojo, para poderla usar tienes que tener un dominio gramatical», concluyó Escovar León, enfatizando que sin un conocimiento riguroso de las reglas morfosintácticas se corre el riesgo de incurrir en errores graves o «alucinaciones» conceptuales.

Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí:

Tambien puedes leer: Arbitraje venezolano: Un modelo de vanguardia que exporta leyes