Cómo afrontar la transición económica del país

La realidad política y económica de Venezuela atraviesa un terreno complejo que desafía los conceptos tradicionales de la ciencia política. Tras los acontecimientos y reconfiguraciones en el ejercicio del poder a principios de año, surge una interrogante crucial para los agentes económicos y la sociedad civil. Así lo analizó el profesor Óscar Vallés, destacado politólogo, profesor universitario y miembro del comité académico de CEDICE.

Redefinir la «política» más allá de la fuerza

Para el profesor Vallés, el primer paso para analizar la coyuntura actual es utilizar los cubiertos correctos, distinguiendo la verdadera actividad política de la mera preservación del poder por la fuerza.

«La política, sobre todo cuando se entiende en términos liberales, es una forma de obtener el poder por vías garantistas, contempladas dentro del Estado de Derecho, con procesos electorales auditables y pacíficos».

Bajo esta premisa, Vallés advierte que la dinámica venezolana reciente se ha reducido a formas de ejercicio del poder que no se pueden significar propiamente como políticas ni democráticas. El país experimenta una transición del poder, un péndulo constante entre los factores que buscan impedir un cambio histórico profundo y aquellos que intentan promoverlo.

Primero liberalizar, luego democratizar

Uno de los puntos más críticos para el sector de los negocios y la economía es la secuencia necesaria para alcanzar una estabilidad real. Según la literatura especializada citada por Vallés, una transición exitosa hacia la democracia consta de dos etapas obligatorias:

  • El restablecimiento de las garantías constitucionales, la libre opinión sin censura y el respeto al debido proceso. Para el entorno corporativo y comercial, esta fase tiene un componente vital: la inversión en la seguridad económica de las propiedades.
  • Solo cuando la sociedad se siente resguardada jurídica e individualmente se puede proceder al saneamiento institucional, donde mecanismos como el sufragio adquieren un sentido de transformación real.

«Hasta que no se logre una liberalización, todo proceso de democratización , como aquellos que promueven elecciones ya, carece de sentido de estabilización profunda a futuro». Destacó el politólogo.

Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí: