Categoría: Víctor Roa

  • La innovación crea y mantiene a los gerentes en tiempos de crisis

    Diversos emprendedores están triunfando gracias a la innovación en mitad de la grave crisis social, política y económica que atraviesa Venezuela no solo por la Pandemia por Covid-19 sino por múltiples factores.

    Gerentes han mantenido sus empresas en el mercado haciendo de sus proyectos y emprendimientos algo innovador en medio de la situación.

    Es común, según la opinión de varios especialistas, que en las crisis surjan las mejores oportunidades para crear negocios y buscar el éxito.

    Muchos empresarios venezolanos que decidieron emigrar y desarrollar sus empresas en otros países de América Latina, son un buen ejemplo del talento emprendedor de Venezuela, capaz de analizar oportunidades de mercado y aprovechar los contextos de negocios.

    Asimismo, otros se quedan en el país afrontando la situación e innovando con nuevas ideas, se sumergen en un sinfín de oportunidades exitosas producto de sus esfuerzos.

    José Antonio García, se convirtió en gerente general de Moreno’s Café C.A, empresa fabricante de “Morena” (Cremas de chocolate oscuro, blanco y frutos secos) tras consolidar sus innovadoras ideas con el dulce, ejecutándolas.

    Ahora mantiene un negocio de cremas / mantequillas resultantes de una combinación innovadora de frutos secos con chocolate, mismo que ha tenido mucho éxito durante años.

    Durante una entrevista con Víctor Roa en el programa “Gerencia a Dos Tonos”, el empresario comentó que ”su valor agregado consiste en haber hecho algo “extraordinario” en un producto convencional.

    “Como el chocolate tradicional combinado con la pasta frutos secos como los pistachos, el merey, entre otros, que son plantados y refinados en nuestra planta”

    Asimismo, sus productos son libres de gluten y se diferencian de otras cremas de chocolate untables por las presentaciones y sabores diversos que ofrecen.

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  • Cómo tomar decisiones gerenciales en medio de la pandemia

    Víctor Roa, conductor del programa «Gerencia a Dos Tonos» expresó su opinión profesional sobre el análisis y la toma de decisiones gerenciales ante la crisis por pandemia de Coronavirus.

    El Máster en Gerencia Empresarial sostuvo que el contexto de la crisis derivada por el coronavirus es un claro ejemplo de la valiosa función gerencial, que como líderes, estamos obligados a asumir y que determina nuestros logros.

    A través de documento emitido para Fedecámaras radio, Roa manifestó que el análisis de problemas y la toma de decisiones es fundamental como herramienta de trabajo, capacidades que deben ser maximizadas para hacerlas de gran valor para la organización.

    «Esta es una crisis de la paz, de la libertad económica, de la fluidez de los negocios. No existían mecanismos para la contención de una crisis mundial de salud».

    Para enfrentar esta situación es importante realizar, en conjunto con muchos otros miembros de la organización, algunas de estas tareas de manera estructurada:
    • Lo primero que debemos realizar es listar todos aquellos elementos que consideremos son problemas, tanto los actuales como los potenciales. Identificar entre estos cuales son prioritarios.
    • A continuación decidir cuáles de estos temas deben ser abordados de manera inmediata, que debe ser resuelto con protitud para evitar crisis.
    • El análisis de esto debe hacerse de manera ágil para evitar caer en esa conocida situación de “parálisis por análisis”.
    • La relevancia de los temas debe ser vista desde varios ángulos: técnico-operativo-financiero-humano.
    • Medir los impactos que tendrá lo que se resuelva y lo que no se resuelva.
    • Toda decisión está orientada a garantizar la continuidad operativa. Excepto que se decida no continuar.
    • Si por razones de regulación no puede operar ahora mismo, el plan debe tener su organización en condición óptima para el arranque postcoronavirus.
    • Mantener el contacto con sus clientes y todos sus audiencias de interés. Conozca su situación actual y déjele saber acerca de la suya.
    • La solidaridad es parte de la contingencia.
    • Algunas empresas saldrán mejor que otras de esta contingencia. Entendemos que aquellos que se alisten y organicen apropiadamente tendrán mejores oportunidades que aquellos que no lo hagan.
    Adjunto el documento:
    
    Análisis y toma de decisiones ante crisis por Coronavirus

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  • “Cuando el dinero destruye naciones” una guía para entender la inflación

    Eduardo Fortuny, Director del Portal Dinámica Venezuela, llamó la atención acerca del valor historial de la obra escrita “Cuando el dinero destruye naciones”:

    «Una guía para entender la inflación»

    Pieza literaria que reseña las similitudes de la inflación de Zimbabwe con la de Venezuela y que según Fortuny, funciona como una guía para que los venezolanos entiendan mejor este fenómeno.

    Este libro escrito por Phillip Haslam y Rusell Lamberti, fue traducido por Fortuny, quien comentó que en el proceso de traducción se dio cuenta de que su contenido está basado en la vida diaria de las personas.

    «El libro deja muy claro que la inflación es definida como un fenómeno económico»

    Fortuny aseguró que solo hay 58 experiencias hiperinflacionarias ocurridas en 39 países en la historia de la humanidad.

    Sostuvo que para que este fenómeno ocurra deben converger cosas realmente extrañas y o suceder simultáneamente y todas después de entender señales tempranas de alertas.

    «Dentro de lo particular que es el proceso hiperinflacionario, sus primeros escenarios siempre fueron asociados con guerraS»

    Añadió que estos escenarios se originaron después de conflictos que generaron destrucción por lo que el enfoque que le dieron los economistas fue la pérdida de capacidades de producción de la sociedad.

    Sin embargo, Fortuny afirma que América Latina le aportó a la sociedad las primeras hiperinflaciones sin guerras, lo que le permitió a los economistas entender que:

    «El origen de la hiperinflación es la pérdida de confianza en la moneda» 

    Esta máxima la afirmó el director del Portal Dinámica Venezuela durante la entrevista en el programa «Gerencia a Dos Tonos» conducido por Víctor Roa e Iván Acosta.

    Inflación
    Eduardo Fortuny, Director del Portal Dinámica Venezuela, en Gerencia a Dos Tonos por Fedecámaras Radio

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    Por: Marian Carmona

  • Gremios y liderazgo, una unidad bajo semblanza gerencial

    En una segunda emisión, el programa «Gerencia a Dos Tonos» conducido por por Víctor Roa e Iván Acosta. realizó una “Semblanza gerencial”:

    Una biografía a través  de anécdotas y formas de organización de un gerente hecha por las voces de sus subordinados, compañeros laborales u otros.

    A esta semblanza fueron invitados:

    González, Pulido y Cusanno, describieron a Furnari y conectaron con él bajo dos perspectivas muy interesantes: los gremios y el liderazgo.

    «Aprendí a valorar a Nicola profesionalmente y nunca dudé en invitarlo incluso a mi junta directiva porque es una persona de relevo».

    Expresó Leudo González, presidente de CONSETURISMO sobre Furnari, y aseguró que, en su experiencia, ha sido muy enriquecedor compartir con él en las «ligas gremiales» y que ha aprendido mucho de él en el sector Turismo.

    Leudo González, presidente del Consejo Superior de Turismo de Venezuela (CONSETURISMO)

    Reinaldo Pulido, director de la Asociación Venezolana de Mayoristas y Empresas de Representaciones Turísticas (AVEMAREP) y Vicepresidente de CONSETURISMO sostuvo:

    «Nicola ha venido logrando su lugar en el gremio turístico poco a poco y lo está haciendo muy bien al frente de la junta directiva de avavit»

    Pulido agregó que Furnari además ha hecho un esfuerzo increíble por representar a Venezuela a nivel internacional dejando el nombre del país muy en alto.

    Semblanza gerencial
    Reinaldo Pulido, Director de la Asociación Venezolana de Mayoristas y Empresas de Representaciones Turísticas (AVEMAREP) / Vicepresidente de Conseturismo, Fundador de Ithaca Travel

    Así mismo, el presidente de la principal Organización de Gremios Empresariales  de Venezuela (Fedecámaras), Ricardo Cusanno acotó:

    «La realidad es que Nicola resalta en el liderazgo gremial; habilidad que hay que saber desarrollar muy bien»

    Así mismo, Cusanno dijo que Furnari es un hijo de Italia que Venezuela asumió como suyo y que además ha sabido posicionar muy bien a la firma AVAVIT.

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    Nicola Furnari, presidente de AVAVIT, manifestó que hoy en día se esfuerza mucho en atender a todos los agremiados desde cada una de las organizaciones de las que forma parte.

     «Mi padre siempre ha sido mi ejemplo y orgullo, sobre todo en mi vida profesional reciente en este campo del turismo»

    Así lo expresó el gremialista durante la entrevista además indicó que Venezuela es un país de grandes retos con mucho trabajo por hacer.

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    Nicola Furnari, presidente de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (AVAVIT)

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  • Las terribles consecuencias del absurdo paquete de medidas económicas de agosto de 2018

     Cuando usted asiste a estudiar economía, contaduría o administración la frase más sensata que escuchará es “los recursos son limitados y las necesidades infinitas”. Con esa máxima se organiza la vida profesional de cualquier profesional que egrese de algunas de estas carreras.

    Lo que acaba de suceder después del anuncio de medidas dictadas por el ejecutivo nacional en el mes de agosto del año en curso olvida esa premisa y entiende que los recursos son infinitos y que todas las necesidades deben ser cubiertas. Esa premisa ha generado la peor corrida negativa de la economía de Venezuela en toda su historia contemporánea. Los vecinos acorralados anuncian a los conserjes que no pueden con la carga salarial y prestacional, los pequeños empresarios han optado por disminuir o cerrar sus empresas, los precios se han multiplicado en apenas semanas por dos o tres veces su valor previo antes de las medidas.

    Si esas medidas se hubiesen dictado de manera aislada quizás su efecto no sería tan dramático pero junto a ellas se anunció el aumento del precio de la gasolina, ya aplicado en los estados fronterizos, el aumento del IVA, un conjunto de medidas fiscales y un aumento en el encaje legal bancario. También se mantiene una regulación en 50 bienes y se persigue a comerciantes para que lo cumplan, llevándolos incluso a la cárcel.

    No era necesario ser un genio en la economía o en la lógica elemental. Las consecuencias son visibles, notorias y como todo lo realizado por este gobierno, serán permanentes. Las empresas que han cerrado no podrán, ni serán, expropiadas ni muchos menos recuperadas ya que eso nunca ha sucedido.

    La ausencia de sentido común, de conocimiento técnico y sobretodo del deseo de recuperar a la economía parecen guiar este batiburrillo de iniciativas llevada adelante por el gobierno. La escasez es una marca del sistema. Faltan tickets de metro, billetes, comida y por encima de todo la voluntad para enfrentar lo que hay que enfrentar. Hacer lo correcto y punto.

    El país se cae a pedazos, no es una metáfora. No es una exageración. En cada esquina una bolsa de basura es la cena de un ciudadano, en las calles caminan niños sin zapatos y sucios, las empresas reciben a pocos clientes, las calles solas de lunes a domingos, las noches como tierra desolada.

    Supongo que alguien se siente feliz con eso. Todo esto debe ser el triunfo de algún mequetrefe que odiando a la sociedad, a la democracia, al pueblo se siente realizado al ver esto.

    La empresa es el centro de la actividad de todo país, no son los ministerios, ni los entes del estado. Cuando se aniquila una empresa, que es un hecho social y económico, se cercena el futuro. Primero se produce y luego se distribuye.

    La sociedad moderna, universal, ha logrado en todas partes la coexistencia pacífica entre estado y empresa. Se necesitan mutuamente, no puede existir el uno sin el otro. El país que se llama Venezuela no es una decisión del chavismo y de sus ideas petrificadas. El país es la voluntad de su gente, allí estamos profesionales, empresarios, obreros, comunidades, universidades y todo aquel que es un doliente de esta realidad que nos arropa.

    En cada rincón del país hay gente capacitada, para manejar esta situación mejor de lo que se hace. No está el gobierno de Venezuela capacitado para hacerlo. Ha tenido la oportunidad de hacerlo en el pasado, muchos han sido convocados para dar sus recomendaciones y el gobierno ha preferido seguir su empeño de control total de la sociedad. Lo más interesante es que aquello que controla son los factores de fuerza que requieren para mantenerse, el resto está en la anarquía total. Podemos afirmar como la serie española de hace algún tiempo ya “aquí no hay quien mande”.

  • Los impactos de la conversión monetaria en la gestión de personas en las empresas

    Las ya conocidas medidas de la denominada revolución económica anunciada por el  Presidente de la República Nicolás Maduro, el viernes 17 de agosto del año 2018, se constituye como el mayor daño económico que la población trabajadora ha sufrido en años.

    A simple vista los trabajadores parecen beneficiarse de un aumento que elevó el sueldo de Bs F. 3.000.000 a Bs. F 180.000.000, es decir un incremento del 60 veces el valor actual. Nunca en toda la historia de intervención del Estado en el proceso de fijación del salario mínimo se llegó a tanto. Especialmente porque es bien conocido por todos el impacto inflacionario de ese elemento en una economía con poco empleo y con muchas regulaciones laborales que sortear. La pequeña y mediana industria cuentan con escasos recursos, entre otras causas por la fuerte inflación que sufre el país desde hace muchos años y que ahora se ve de manera inesperada acelerada por las acciones que el estado ha llevado adelante a través de la emisión de dinero inorgánico, declaración dada de manera directa por el presidente de la república y que se puede calificar como una confesión de hecho irregular para su función.

    Eso significa que el gobierno de la república, ineficiente para cumplir su rol de buen padre de familia al administrar los recursos de la sociedad venezolana, colocó un impuesto a las personas a través de la inflación para poder financiar el gasto público. Esa situación es dramática porque haciendo eso han llevado el número estimado de inflación a una cifra inimaginable, que en voz de Ricardo Hausmann puede alcanzar la astronómica suma de 44 millones por ciento al año.

    Desde el lado oficialista escuchamos voces de alegría por el aumento del salario mínimo a un dólar diario, lo cual resulta loable cuando en la práctica un trabajador devengaba un sueldo mínimo de un dólar mensual según los  marcadores del mercado negro de divisas.  Sin embargo es poco probable que ese aumento de los ingresos se sostenga.

    Todo ese cambio se realizó en medio de un conjunto de medidas que incluyen aumento del IVA, apoyo a la mediana y pequeña industria para su capitalización por los efectos del aumento de salario, pago de ISLR con o sin utilidad financiera e impuesto a las transacciones financieras.  El paquete incluye aumento de la gasolina a precio internacional que por razones técnicas fue pospuesto hasta septiembre y que se supone será aplicado de manera gradual. La aceptación del mercado negro de divisas se hizo de manera tácita al colocar la tasa del nuevo sistema Petro en Bs. 6.000.000,00.

    Lo más duro del conjunto de medidas es que todas van a ser pagadas por la población, es decir el gobierno no pone ningún objetivo de disciplina serio en la mesa por lo que no cambia la dirección en materia financiera y que por el contrario profundiza la forma de gobernar que ha impuesto este gobierno y su predecesor.

    Este elaboradísimo programa económico le transfiere toda la carga a los ciudadanos, sean estos trabajadores o empresarios. Impuestos directos e indirectos que no lograrán darle dinero al gobierno para financiar sus planes de subsidio a la población que hoy  dependen desesperadamente de él. El bolívar en el mercado negro se devaluó a una velocidad única en tres días, dejando el salario de un dólar al día en apenas unos sesenta  centavos de dólar al día.

    Un dato curioso del anuncio es que el salario será efectivo en septiembre, dejando todos los otros factores de la crisis intactos. Al ritmo de cambio es probable que cuando los trabajadores reciban el incremento estaremos hablando de un aumento pírrico incapaz de satisfacer las necesidades de los trabajadores.

    Este episodio de la desventura que el gobierno ha puesto en escena es quizás uno de los momentos más trágicos de la historia política venezolana, solo comparable en términos de su gravedad con momentos vividos en la guerra de independencia de nuestro país. Todos los ciudadanos han perdidos sus derechos económicos, incluida la repartición de la renta petrolera, a manos de un gobierno técnicamente incapaz de manejar la situación. La inflación no es inducida por los particulares ya que todos somos víctimas del modelo económico centralista e hiper-regulador que genera el gobierno venezolano.

    El trabajador a finales del mes de septiembre estará recibiendo 1800 bolívares fuertes pero su poder de compra es muy probable que haya mermado contra el actual, los patronos tendrán que mover sus escalas salariales para reconocer los distintos aportes de los miembros de la organización.

    Los precios, aunque se controlen, aumentaran irremediablemente en una carrera en la que los perdedores serán siempre los asalariados. Una parte del país con un desempleo estructural, del 40% aproximadamente de su población, no recibirá nada de este aumento excepto el dolor de los precios que suben infinitamente.

    Para los patronos más y más dolores de cabeza, hay que conseguir el dinero para pagar los incrementos y además proveer información cierta del cambio a sus colaboradores. Estas medidas pueden impulsar a más gente a irse, pues buena parte de la población entiende el nivel de destrucción de valor que estas medidas tienen en la economía. Un impacto negativo directo sobre la productividad y la tranquilidad de nuestra pueblo.

      Twitter: @victorhroa  Instagram: @victorhroas

  • El terrible estado de los salarios en Venezuela

    Cuando el presidente de un país debe decretar cada mes el incremento del salario mínimo algo muy malo debe estar pasando con la economía. Este es, por supuesto, nuestro caso y nos permite hablar de las terribles consecuencias que la política económica tiene sobre la única fuente de ingreso con la que cuenta buena parte de la sociedad venezolana: El salario.

    Los efectos perversos que tienen los subsidios en el largo plazo podemos verlos evidenciados en el caso de los salarios en Venezuela. La regulación de precios en la electricidad, el agua, la telefonía tanto móvil como celular, alimentos y otros daba hasta no hace mucho tiempo que los salarios lucían suficientes para la vida de los ciudadanos en el país.

    La oferta de bienes y servicios baratos llegó a ser tan amplia que los medicamentos de alto costo y los pasajes de avión junto a los dólares para viajar o educarse se hicieron parte de la vida cotidiana por un período de casi 10 años. Eso produjo una borrachera inmensa en la población, todos accedían al bienestar a través de subsidios directos o indirectos. Las fiestas, no importa que tan rico sea el convocante, siempre tienen fin, no importa si es a las 2 o a las 6 de la mañana, en algún momento se apagan las luces y los invitados deben volver a la realidad.

    Lo cierto de todo este asunto es que la fiesta se acabó hace ya  bastante rato y la sociedad venezolana sigue inmersa en el sueño de la riqueza petrolera. El tema de los salarios es central para entender como el país ha vivido en un modelo en el que no importaba lo que percibieras tenías derecho a acceder a todo cuanto se puede desear.

    En las empresas manufactureras los operarios pedían, por ejemplo, cláusulas contractuales que les permitiera sacar el pasaporte. La razón sencilla, viajar a Panamá o República Dominicana para sacar los dólares preferenciales de las tarjetas de crédito. El consumo de bienes de tecnología se disparó, la penetración celular llegó a niveles de los países desarrollados, el número de aerolíneas saliendo de Venezuela solo señalaba la inmensa riqueza que el país supuestamente generaba.

    La realidad verdadera es sin embargo es que el país consumió todos los ingresos de la mayor bonanza petrolera y no dejó nada en la alcancía para los años de las vacas flacas.

    El problema de la baja productividad  

    El salario es la construcción de un valor que resulta de la diferencia entre el valor del bien vendido y de otros costos de operar y de la utilidad que espera un empresario o comerciante obtener. Así que el salario está altamente vinculado a la productividad de una empresa o en un contexto mayor al de un país. En nuestro caso, como se ha explicado anteriormente, el salario era una ficción pues su poder de compra estaba construido sobre la base de los múltiples controles y subsidios existentes en el país, en consecuencia cuando el sistema colapsa por falta de fuentes de financiamiento del gasto público los salarios caen de manera estrepitosa, la razón es la baja productividad que el país muestra, eso se traduce en la caída sostenida de su PIB.

    Los subsidios directos del carnet de la patria demuestran la inutilidad de trabajar en Venezuela, si usted como ciudadano sin más esfuerzo que hacer una cola para obtener el documento de marras obtiene más que el salario mínimo por supuesto que las bases conceptuales que conforman el trabajo quedan completamente destruidas.

    La mayor catástrofe la viven hoy día los trabajadores, no es culpa suya el problema de la productividad, se corresponde a un modelo donde los ingresos son el producto de la renta y no del trabajo exactamente. Es el gobierno, que ha profundizado un modelo que históricamente ya había colapsado a finales de los años ochenta del siglo veinte, él es totalmente responsable de lo que vivimos hoy todos en Venezuela. Hay que crear conciencia acerca del valor del trabajo y allí si son responsables los trabajadores y las empresas de hacer productivo al país.

    Hay que hacer de la productividad nuestro principal objetivo. Nuestras tierras deben producir, nuestras granjas deben producir, nuestras fábricas deben producir, las carreteras deben estar llenas de camiones, carros y autobuses, las escuelas y hospitales repletos de gente nuestra haciendo la vida cotidiana. El país debe volver a la democracia y al trabajo para lograr su recuperación.

  • Democracia, libertad económica y gerencia pública: Las grandes tareas pendientes de la sociedad venezolana

    Una sociedad, cualquiera que esta sea, requiere algunas condiciones que permitan a sus miembros lograr sus fines últimos, es decir, sobrevivir física, emocional, económica y políticamente. Cuando esto no sucede las posibilidades de sus miembros de lograr el desarrollo disminuyen significativamente.

    Todo cuerpo social, sea este la familia, la empresa, un club social o una institución pública, requiere ciertas condiciones que lo sostengan. En el caso de un país, esas condiciones normalmente se dan dentro de un marco amplio de instituciones que alcanzan sus fines individuales y colectivos. Gobierno, leyes, líderes capaces, constituyen un entramado cuya complejidad permite esos deseados bienes para un pueblo.

    El caso en Venezuela, en medio de casi 20 años de gobierno socialista, la situación es de caos absoluto. Hiperinflación, emigración, escasez, elecciones ilegales, fallas eléctricas constantes, sequía extensa a lo largo y ancho del país, inseguridad, falta de institucionalidad, desempleo que abarca a cerca del 30% de la población y todo en eso en el marco de aislamiento económico y político internacional. Hay que ver a PDVSA, como si de la guinda de un pastel se tratara, como la muestra de nuestra quiebra total. Esta empresa representó el más profundo anhelo de la sociedad de apropiarse del petróleo para su bienestar. Más de 40 años después, ella es una muestra de la profunda creencia de que la renta era suficiente, la realidad nos pega en la cara sin ningún tipo de misericordia.

    Ese marco de conflicto y debilidad en Venezuela se muestra cuando fallan tres grandes instituciones que las sociedades modernas han construido a través del tiempo: La democracia, la libertad económica y la gerencia pública, que son necesidades que estando por encima de los problemas específicos que nos agobian deben ser considerados para la reconstrucción del país.

    Esos tres elementos no son meras abstracciones, son la base de cualquier sociedad que pretenda superar los problemas específicos que la vida moderna plantea. La democracia como sistema, imperfecto pero perfectible, debe ser la base de la sociedad. Logramos un experimento de más de 40 años, ciertamente tuvo problemas pero ninguno comparable con los que vivimos en la era que le siguió. ¿Requiere nuestra democracia otra constitución? La respuesta es que solo unos pequeños cambios en la forma de la reelección, sin embargo eso no parece ser el problema de base.

    El otro gran aspecto es el de la libertad económica. No existe la posibilidad de experimentar modelos de economía planificada a la usanza de la extinta Unión Soviética. China hoy es la economía más pujante del mundo y no se apalanca en ninguna idea de control económico. Necesitamos una economía diversificada, el petróleo es una bendición mientras no sea la única fuente de ingresos del país. Los trabajos de Haussman e Hidalgo en MIT/Harvard (https://atlas.cid.harvard.edu/rankings/growth-projections/) han demostrado que la diversidad en las capacidades de un país son las claves para proyectar su desarrollo. En nuestro caso no existe tal diversidad por lo que es urgente abrir la actividad económica, respetando el derecho a la propiedad y garantizando el libre tránsito por el territorio del país.

    La tercera gran tarea es la de la gerencia pública venezolana. El estado de más de tres millones de empleados públicos es incapaz de proveer servicios mínimos a la sociedad. La salud pública, la educación, la seguridad deben ser los ejes de acción de la gerencia pública de cara al ciudadano. De nada sirve una estructura sin rumbo, ni fines. La justicia es la otra deuda del estado venezolano para con sus ciudadanos.

    Por un lado la incapacidad técnica de buena parte de los miembros de la administración pública unida a un tamaño inmanejable de sus estructuras requiere igualmente acciones para reorientar a esos millones de empleados que no cumplen ningún rol específico para brindar bien a la sociedad,  llevándolos a empleos productivos.

    ¿Quiénes deben tomar las riendas?

    La sociedad venezolana en el año 58 del siglo pasado alcanzó la libertad política y construyó a través del pacto de punto fijo una amplia base de consensos que permitió evolucionar y ofrecer a la colectividad grandes avances en términos de inclusión social. La educación se masificó y muchos aspectos de la vida en el país mejoraron. Sin embargo, el experimento fracasó, entre otras cosas por el excesivo clientelismo que sirvió de forma de organizar al estado y al país en general.

    La dirección del país requiere entonces de amplios consensos y especialmente un cambio en la mentalidad de las élites sociales y económicas del país. No hemos superado la idea del gendarme necesario, tenemos miedo a la democracia real. El desorden de la democracia es necesario frente a la idea del orden castrense y disciplinario. La democracia real nace en el permitir efectivamente que todos, absolutamente todos, tengan acceso al poder. Chávez, Pérez Jiménez y Gómez son ideas del pasado, son anacronismos que no podemos volver a repetir.

    Si nuestros dirigentes no asumen el valor de la participación y el orden como dos imágenes contradictorias pero complementarias no podremos salir jamás de donde estamos, a pesar de nuestras grandes bolsas de recursos naturales a disposición.

    Hay que exigir y exigirnos libertad económica, democracia y gerencia pública. No debemos seguir insistiendo en la distribución y redistribución de la riqueza, porque el patrimonio de los pueblos no está en el subsuelo, está en la gente, sus conocimientos, capacidades y sus valores. Cuando aprendamos a producir riqueza no requeriremos de un estado paternal.

  • La Gerencia de la hiperinflación, seis claves para sobrevivir

    Si alguna lección es difícil de asimilar es la de la carrera contra la vorágine de la crecida de los precios y sus efectos en las personas, en las empresas, en el consumo y particularmente en la cultura de las organizaciones.

    Hay momentos de la vida para los cuales no estamos preparados, especialmente las sorpresas y el dolor en el largo plazo. La ventaja de la sorpresa es que luego de entendida e internalizada el cuerpo no se vuelve a sorprender por lo mismo. En el segundo caso el dolor prolongado es una condición en la cual se aprende a vivir pero en la que no se tiene certeza de cuándo será el límite de aguante del organismo. En nuestro caso ya tenemos más de tres años de una inflación aniquiladora que corroe ahorro, voluntad y sobre todo la capacidad de aguante. Efectivamente las clases medias y bajas han sido arrasadas literalmente por la continua erosión de la capacidad de compra y en consecuencia de la caída de los estándares de vida que la población llego a tener, eso como consecuencia de los programas de subsidio, dólar sobrevaluado y un férreo control de precios que el gobierno nacional mantuvo como modo de control político durante más de una década.

    Mirar atrás y tratar de explicar el fenómeno luce innecesario en este instante. Las causas son múltiples y todas tienen un origen común, un modelo de gestión basado en la muy ingenua idea de la distribución al infinito, obviando lo obvio en materia de economía. Esas cosas evidentes parecen no estar en el plano de acción de la revolución venezolana.

    Del lado de las empresas, los gerentes están sin control alguno de la situación y de las políticas públicas por lo tanto es necesario procurar tener algunos elementos de gestión en medio de la crisis que tanto tiempo lleva y cuyo horizonte de finalización no está claro. Hay que procurar mantener algún tipo de vigilancia sobre las empresas, en consecuencia gerentes y accionistas deben ser capaces de tomar algunas decisiones que le permitan llevar el barco en medio de tiempos inciertos y difíciles. A continuación algunas ideas que pueden ayudar:

    Planifique para el corto, muy corto plazo

    Dada las condiciones de incertidumbre establezca horizontes de meses o trimestres. Defina pocos indicadores de control que le permitan saber cómo va el negocio. Desarrolle nuevos productos, pruébelos y manténgalos si el mercado los recibe bien. Mucho ensayo y error se requiere para ello y una cultura que lo permita y tolere. No se asuste porque acá la velocidad de respuesta es su clave. 

    Proteja los activos y el flujo del dinero

    Evite dar crédito, pida crédito, dolarice, proyecte los precios a costo de reposición y prepárese para hacer más pequeña la operación.  Es una consecuencia directa de una acción que va a excluir buena parte de su clientela, particularmente si su portafolio de productos incluye gran cantidad de elementos de consumo masivo. En consecuencia busque sus nichos de negocio y compruebe la sensibilidad a los precios en ese segmento.

    Haga a su organización tan ágil (y pequeña) como se pueda

    Evidentemente que como consecuencia del punto anterior hay que disminuir la empresa, no desaparecerla. La tecnología está hecha para mantener presencia entre clientes y consumidores. Procure comunicar, decir, hablar de su presencia. La crisis, como todas las crisis, amaina. Sea comprensivo con sus clientes, ellos al igual que usted, están en crisis. Ofrezca soluciones intermedias y cuando no pueda hacerlos sea honesto con ellos.

    En la reducción de operaciones procure salir bien de los que se van y estar muy bien a los que se quedan. No olvidé que junto al capital financiero está el conocimiento que hace a su empresa funcionar. No es fácil desprenderse de las personas pero en esta crisis hay que tomar decisiones duras que guíen durante un tiempo hasta que cambien las condiciones y sea nuevamente propicio hacer negocios. Reduzca territorios pero no los abandone, recuerde que la tecnología permite nuevas formas de ubicación y localización.

    Invierta en tecnología, piense en mercados internacionales

    El mercado venezolano muestra una seria tendencia a permanecer en esta condición durante algún tiempo más. Una economía deprimida e hiperinflacionaria que no cuenta con mecanismos propios para levantarse e ir a mejores condiciones requiere de muchos esfuerzos. Identifique aquellas áreas de conocimiento que su empresa puede vender como conocimiento o servicio fuera del país. La venta de intangibles es tan importante hoy como la de los bienes manufacturados, incluso llega a superarlos. Piense fuera de la caja, invierta en desarrollos tecnológicos que pueda vender, en consultoría a distancia. Muchos pueblos se lanzaron al mar cuando sus propias fronteras le eran chicas.

    Comunique a la organización, a sus clientes y a sus proveedores

    Hable con todas sus audiencias tanto como pueda. No escatime oportunidades. Evite tonos lastimeros o culpabilizar a otros.  Cada éxito, o no, debe ser entendido por todos los involucrados. Comunique acerca de la marcha del negocio en períodos más cortos. No permita grandes desviaciones en los planes, dada su corta duración. Alerte a tiempo, ajuste sus sistemas de inteligencia de negocios, procure que sean sensibles a cambios en el entorno próximo.

    Haga que sus líderes estén disponibles, de verdad

    Una organización más pequeña requiere reinventar incluso las formas de hacer de los líderes que la componen. En la Venezuela del año 2018 hay que usar, más que nunca, la empatía y la inteligencia de negocios combinadas con la inteligencia emocional. Si su empresa, negocio o emprendimiento es más pequeño se va a requerir  estar cerca de sus trabajadores. No va a poder ayudarles en la medida de las necesidades de estos pero si va a poder hacerlo en términos de lo que es prioritario. Los líderes acompañan y exigen a la vez. En la segunda guerra mundial Winston Churchill movilizó a su país en medio de la guerra, no prometió más que sangre, sudor y lágrimas.

    La depresión que comenzó en el año 29 del siglo pasado en los Estados Unidos de América duró muchos años. La guerra de la independencia venezolana tomó un largo proceso. La situación del país es compleja por muchas razones, algunas son políticas y otras culturales. Una buena parte del país, casi tres cuartos de él quiere cambios. Para lograrlos se requiere hoy de mucho liderazgo y especialmente de ideas de gerencia pública clara. No es solo política, se requiere de hombres y mujeres de acción para el cambio. Mientras ese momento llega haga lo mejor que pueda por su negocio y la gente que lo compone.

  • La crisis de la gerencia pública venezolana

    Cuando se analizan los distintos índices que conforman el desempeño económico y social del estado venezolano y constatado en la realidad con la desesperada migración, la imparable hiperinflación y una escasez sin precedentes en la historia contemporánea venezolana no queda ninguna otra opción que voltear a ver cuáles son las causas del profundo deterioro que en todos los sectores muestra el país.

    La primera respuesta a este grave drama se puede dar de manera sencilla señalando al gobierno de Venezuela y sus ideales políticos. Es cierto que la excesiva politización de la función pública es responsable en gran medida de lo que pasa en sentido de la fijación de objetivos de tipo político en lugar de las funciones tecno-sociales que le corresponden a cada institución pública y a sus miembros. La burocracia tiene un rol social definido y es cumplir aquello que se define como norma tal y cual se plantea.

    Sin embargo, la administración pública nuestra, en los distintos niveles, y en la casi absoluta mayoría de sus instituciones, se dedica a funciones que no le corresponden según sus mandatos de ley o norma correspondiente. Pongamos por ejemplo slogans que identifican a funciones públicas básicas como el servicio eléctrico y de agua, en los cuales sus fines son revolucionarios, lo cual pone en entredicho la función real que ellas tienen frente a la sociedad. Distribuir agua y electricidad fueron revolucionarios cuando se descubrieron como medio para la vida del hombre en comunidad, hace rato que eso quedó atrás y hoy no son más que servicios básicos que deben atender a los miembros de ésta sin más idea que la optimización de sus procesos y fines primarios.

    El segundo gran drama se corresponde a los niveles de formación técnica de sus miembros. Cuando un funcionario incumple su deber formal para atender las funciones de un partido político está actuando fuera del marco de sus funciones y por lo tanto fuera de los fines sociales para los cuales está en su cargo. No existe en la constitución ni en las leyes obligación alguna de responder a mandatos que no estén claramente ligados al bien público.

    El caso más extremo es PDVSA totalmente ideologizada y reducida a funciones no propias de la actividad petrolera. PDVAL es una clara desviación de los fines técnicos propios que se corresponden a un propósito mayor que es la generación de ingresos para el sostenimiento social del país. Al reservarse el estado la explotación petrolera la obligación de la empresa es producir todo aquello que pueda sin mayores restricciones que las condiciones del mercado petrolero y la sostenibilidad propia del ente como empresa competitiva.

    La lista de funciones públicas que se encuentran politizadas es inmensa. Desde la justicia hasta la distribución de alimentos, pasando por las actividades policiales hasta la protección de las aduanas.

    De cara al futuro el país requiere establecer varias metas claras para que la administración pública no la ahogue e impida su hacer. Entre otros muchos es necesario hacer de la carrera pública una función no política sino técnica, en la medida de lo posible disminuir la discrecionalidad del funcionario. Esa tarea es relativamente sencilla cuando existe la tecnología y más aún con los mecanismos de seguridad como los Blockchain que regulan claramente los límites de riesgo de la información.

    Hacer por supuesto como premisa al Estado Venezolano tan pequeño para que sea posible la vida del ciudadano común que hoy está ahogado en todo tipo de trámites frente a éste. La empresa como fuente de empleo y de movilidad social en Venezuela debe ser puesta como foco principal de las políticas públicas. Para eso se requiere un cambio profundo en las creencias de la sociedad venezolana y solo cuando se haya definido un estado claro en sus alcances y límites podremos construir una mejor sociedad.

    Volver a la senda de la libertad requiere instituciones. Están son fuertes no por su tamaño, como ya se ha demostrado de manera sostenida en nuestro país, sino por su capacidad de dar respuesta a los problemas de la sociedad, a sus necesidades y en mayor grado a sus aspiraciones y anhelos.

    Una gerencia pública capaz es parte de nuestras necesidades hacia el futuro, no fijarnos esa meta será continuar en el caudillismo y el personalismo que tanto daño nos han causado.