Tras la confirmación por parte del Ministerio de Salud sobre el fallecimiento de tres personas en el estado Anzoátegui a causa de hantavirus, la doctora Patricia Valenzuela, médico infectólogo y profesora del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), llamó a la tranquilidad de la población y aclaró las principales dudas en torno a esta infección.
La especialista enfatizó que el hantavirus no es un virus nuevo en el país ni representa una amenaza de dispersión masiva, ya que se trata de una zoonosis ampliamente documentada que cuenta con cepas autóctonas en el territorio nacional.
Según explicó la infectólogo, en Venezuela se reconocen históricamente dos variantes del patógeno causantes del síndrome cardiopulmonar: el virus Caño Delgadito, identificado en el estado Portuguesa, y el virus Maporal, localizado en los llanos occidentales. La especialista insistió en desmitificar el temor al contagio interpersonal, aclarando que el hantavirus identificado en Anzoátegui no se transmite de persona a persona. En ese sentido, descartó de manera contundente cualquier posibilidad de pandemia, señalando que para que un microorganismo tenga ese potencial debe ser nuevo, la población no debe haber estado expuesta previamente y debe transmitirse de forma eficiente entre seres humanos, condiciones que no se cumplen en este brote.
La vía de transmisión hacia las personas ocurre al inhalar partículas de orina o excrementos secos de roedores silvestres, los cuales son distintos a los roedores urbanos. El riesgo aumenta cuando el ser humano ingresa a viviendas, haciendas o instalaciones en zonas rurales y periselváticas que han permanecido cerradas o deshabitadas durante mucho tiempo.
El periodo de incubación de la enfermedad es de dos a tres semanas y suele iniciar con fiebre, dolor de cabeza, malestar gastrointestinal y dolores musculares intensos en la espalda y los muslos. De no atenderse a tiempo, la infección puede evolucionar hacia una fase cardiopulmonar con dificultad respiratoria aguda y edema pulmonar, requiriendo atención médica inmediata.
Dado que no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna contra el hantavirus, la intervención se basa en el soporte sintomático y en el diagnóstico temprano. Valenzuela hizo un llamado a la comunidad médica a indagar siempre sobre el nexo epidemiológico del paciente y verificar si visitó áreas rurales en las semanas previas. Asimismo, recomendó a la ciudadanía que, al reabrir inmuebles cerrados, se ventilen los espacios por 30 minutos antes de ingresar, se utilice mascarilla y protección ocular, y se evite a toda costa barrer al seco, optando siempre por humedecer las superficies antes de trapear para evitar levantar nubes de polvo contaminado.
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Alianzatec.org es una herramienta de servicio público y buscador digital multiplataforma, diseñada para localizar a personas desaparecidas tras el sismo ocurrido el pasado 24 de junio.
Luis Sandoval, Ceo de InterCorp, en una entrevista para Fedecámaras radio, comentó que la iniciativa de Alianzatec.org nació por medio de una comunidad de WhatsApp orientada a la ciberseguridad. Inicialmente se unieron cerca de 150 profesionales de diversas áreas (tecnología, comunicación, diseño, mercadeo, leyes).
«Nos preguntamos cuál era el aporte de valor que podíamos crear desde el área de la tecnología, y entonces, surgió la idea de crear una plataforma. Esta plataforma se realizó en seis días, con ayuda sobre todo de un joven que se llama Andrés, que se encuentra en Chile «, fueron la palabras de Sandoval en el programa de «Tecnofinanzas».
La plataforma opera a través de tres vías adaptadas a las dificultades de conectividad:
Consulta Web: Permite buscar y cargar requerimientos directamente, funcionando con una interfaz que posee ventajas offline.
Consulta vía SMS: Pensada para zonas con baja cobertura o teléfonos básicos. El usuario envía la palabra «familia» seguida de un espacio y el número de cédula para recibir el estatus.
Consulta vía WhatsApp: Un canal automatizado y ligero que funciona con inteligencia artificial y formula preguntas al usuario para precisar la búsqueda.
Por su parte, el directivo de InterliCorp comentó: «El objetivo de la plataforma Alianzatec.org es poder conectar dónde está el afectado y los familiares que los buscan. En nuestra base de datos hay más de 10 mil personas en diferentes estatus. Se han logrado conseguir al menos mil , sobrepasamos un poquito más de mil personas que han sido encontradas a través de la plataforma».
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Tras pasar la etapa de los primeros auxilios psicológicos inmediatos, las organizaciones comienzan a enfrentarse a los síntomas evidentes del estrés postraumático en sus colaboradores, tales como hipervigilia, insomnio, pérdida de apetito, irritabilidad y falta de concentración.
Nerio Olivar , psicólogo y especialista en mercadeo de empresas de la Universidad Central de Venezuela, indicó que las empresas deben estructurar un plan de acción para la salud mental igual que lo hacen para las finanzas o el mercadeo. Este plan debe iniciar con un diagnóstico preciso de la afectación antes de pasar a un acompañamiento individualizado.
«Ya en estos momentos empiezan a verse los síntomas del trauma. Y eso necesariamente hay que atenderlo no solo por un factor humano, sino también por un factor organizativo. Factor humano visto desde el bienestar y la salud mental, por supuesto, de los trabajadores, que además es un mandato de ley, que sean entornos psicosocialmente seguros», fueron las palabras del especialista en el programa «Marca UCV».
Por su parte, Olivar destacó que los líderes no son sobrehumanos y experimentan las mismas presiones (o mayores) que sus equipos. El paso fundamental para un líder es asumir que la situación puede sobrepasarlo, dejar a un lado la exigencia de perfección y estar dispuesto a buscar y aceptar ayuda.
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La Cámara de Integración Económica Venezolana-Colombiana (Cavecol) es una institución gremial cuya misión es promover el comercio binacional y la inversión de ambos lados de la frontera. No obstante, ante la crisis generada en Venezuela por el doblete sísmico del pasado 24 de junio, también se han movilizado para la recepción de ayuda humanitaria. Para ello, se han reunido con empresarios colombianos y con las autoridades del estado Táchira.
Luis Alberto Russian, presidente de Cavecol, puntualizó que desde la institución gremial han coordinado la llegada de camiones de ayuda humanitaria. Dichos cargamentos son enviados por la Asociación Nacional de Industriales de Colombia. Luego de ingresar al territorio venezolano, los cargamentos suelen ser enviados a organizaciones de asistencia como Cáritas Venezuela. «Es bueno ver cómo podemos colaborar entre todos para ayudar a las víctimas del doblete sísmico», agregó.
El gremialista también aprovechó la entrevista que tuvo en el programa «Venezuela productiva» para reconocer el compromiso de la gobernación del Táchira al facilitar la circulación de estos insumos. «Debemos reconocer el apoyo de las autoridades. Hemos logrado sumar muchas voluntades», dijo.
El gobernador del estado La Guaira, Alejandro Terán, indicó que un primer censo comercial realizado en la entidad arrojó que de los 7.000 comercios activos en La Guaira antes de doble terremoto, solo 1.752 negocios permanecen en pie.
En ese sentido, comentó que el gobierno regional creó una estrategia de financiamiento en coordinación con la banca pública y privada venezolana para ayudar a los comercios que resultaron afectados, pero que pueden recuperarse.
«Estamos trabajando a través de la banca pública y privada líneas de crédito para recuperación de inventarios, reparación de maquinarias y poder apoyar a los comercios», dijo.
Alejandro Terán manifestó que la Gobernación está realizando un censo de los emprendedores que se encuentran en los campamentos transitorios y en las comunidades afectadas.
Apuntó en VTV que han tenido reuniones con más de 4.000 prestadores de servicios para conocer las afectaciones y crear un plan de empleo temporal que esté enfocado en recuperar los balnearios y reactivar en el mediano plazo la actividad turística en la entidad.
El Ministerio de Salud de Venezuela confirmó este martes 21 de julio la muerte de tres personas en Anzoátegui por hantavirus. En el comunicado, las autoridades de salud explican que lograron realizar el diagnóstico y detallan que este virus lo transmiten roedores en zonas rurales y agrícolas, principalmente por inhalar partículas de orina, heces o saliva en espacios cerrados.
Las personas que fallecieron primero son Enny José Pérez Sánchez (44 años) y su hija, Nicaralis Pérez Delgado (22 años), quienes estuvieron recluidas en el Hospital de El Tigre. El domingo 19 de julio falleció Daymer José Pérez Delgado, quien tenía 20 años y estaba internado en una clínica privada. Todos vivían en una finca ubicada en el caserío Boca del Pao, una zona rural.
La Federación Médica Venezolana (FVM) levantó una alerta epidemiológica por estos casos e indicó que Anzoátegui es una región endémica del hantavirus. Esto significa que allí el virus se presenta de manera constante, lo que implica que haya un seguimiento progresivo para prevenir brotes de la enfermedad.
«Es indispensable recordar que la publicación de la información epidemiológica semanal es una obligación sanitaria del ejecutivo. Las autoridades mantienen un hermetismo y opacidad desde hace más de 150 meses, con las 8-10 últimas excepciones de brevísimos y pobres reportes emitidos durante los últimos meses. Esta alarmante falta de datos priva a los médicos, al sector salud y a la opinión pública nacional de herramientas claves para la prevención», advirtió la FVM.
El caso Barinas no tiene vinculación con el de Anzoátegui
Según el comunicado del Ministerio de Salud, las muertes de los médicos en Barinas «no guardan relación entre sí y queda descartada cualquier conexión entre las situaciones registradas». No aclara las causas exactas de muerte y solo confirma dos fallecidos.
La Federación Médica Venezolana, por su parte, confirma tres médicos muertos por síntomas similares: Jhovanny Silva, Rafael Díaz y Cecilia Chávez. Además, asegura que habitantes de Barinas han reportado decesos: «Manifiestan profunda angustia, temor y preocupación».
¿Qué hacer según la FVM?
La FVM asegura que en Anzoátegui no solo murieron tres miembros de la familia Pérez Delgado, sino también un ingeniero sanitario de la administración de salud del gobierno regional de Anzoátegui (Saludanz). En este contexto, llama a las autoridades sanitarias a «activar y mantener una estricta vigilancia epidemiológica bajo los protocolos de «Síndrome Febril Hemorrágico» y «Síndrome Febril Respiratorio» relacionados con la enfermedad hemorrágica (Guanarito) de Venezuela».
«Es imperativo actuar antes de que esta situación continúe propagándose y pueda transformarse en una epidemia de mayores consecuencias, especialmente en estos momentos de alta vulnerabilidad humanitaria para el país», dice.
El rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Víctor Rago, informó que el Consejo Universitario de esta casa de estudios aprobó la creación de un fondo de contingencia para los afectados por los sismos del 24 de junio.
Entrevistado por la periodista Vanessa Davies en el programa La Frecuencia de Hoy, transmitido por Unión Radio, Rago precisó que el fondo actuará en dos vertientes, para reparar daños en la infraestructura de la universidad y para el auxilio de los miembros de la comunidad universitaria que fueron afectados por el evento telúrico.
En este sentido, detalló que una fuente importante de alimentación del fondo proviene de donaciones de personas e instituciones que han manifestado disposición a contribuir con dinero.
«El Banco Central de Venezuela autorizó a la universidad la apertura de una cuenta bancaria para recibir contribuciones en divisas, que está a punto de abrirse, y de una cuenta en moneda nacional para recibir contribuciones, que ya está abierta», precisó Rago.
El rector de la UCV indicó que la cifra de ucevistas fallecidos a consecuencia de los terremotos es de 51 personas; tres cuartas partes de los cuales corresponde a estudiantes, auqnue también se incluye a trabajadores.
Además, hay 102 desaparecidos, de quienes las esperanzas de encontrarlos con vida son actualmente casi nulas debido al tiempo transcurrido.
La Fundación Más Que Un Aporte busca ubicar a más de 30.000 mujeres embarazadas afectadas por el doble terremoto del 24 de junio en el estado La Guaira. De ese total, unas 4.000 están próximas a dar a luz, por lo que la organización procura garantizarles controles prenatales y canalizarlas a centros de salud del Distrito Capital para que reciban atención especializada.
Durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, el ginecólogo obstetra y director de la organización, Alejandro Pazos, explicó que manejan cifras extraoficiales y advirtió que la situación es especialmente preocupante porque varias instituciones sanitarias de La Guaira sufrieron daños totales o parciales.
“Sabemos que hay un poco más de 30.000 mujeres embarazadas en el estado La Guaira, de las cuales 4.000 están a punto de dar a luz y no tenemos muy claro dónde están ubicadas y bajo qué condiciones”, afirmó.
Agregó que también estiman que en la entidad hay unas 40.000 adolescentes entre 12 y 19 años, otra población vulnerable que requiere ser atendida.
Garantizar atención prenatal
Pazos informó que la fundación desarrolla el proyecto “Salud femenina en situación de desastre”, con el objetivo de reducir los principales riesgos que enfrentan las mujeres tras la emergencia.
Indicó que la iniciativa tiene cinco objetivos: prevenir la mortalidad materna, evitar las infecciones de transmisión sexual, reducir los embarazos precoces y no planificados, garantizar la salud y dignidad menstrual y prevenir la violencia basada en género.
Comentó que actualmente trabajan con empresas privadas que aportan medicamentos, insumos, equipos y recursos económicos.
Asimismo, señaló que los equipos médicos se desplazan a zonas como Caraballeda, Catia La Mar y Naiguatá, además de prestar atención en refugios, campamentos improvisados y en el Hospital Barco de la delegación de Colombia.
Precisó que cuentan con un equipo integrado por entre 12 y 15 profesionales de medicina, enfermería y psicología, y extendió la invitación a todo aquel que desee integrarse.
Clasificar a la población
El especialista insistió en que una de las prioridades es identificar y clasificar a la población afectada por sexo y edad para conocer la magnitud de las necesidades y atender primero los casos de mayor riesgo.
«Eso te permite clasificar, identificar los factores de riesgo de cada grupo y organizar la atención de forma prioritaria», reiteró.
Para la Fundación Más Que Un Aporte el objetivo es localizar a las embarazadas, realizarles consultas prenatales y ecografías para remitirlas, cuando sea necesario, a centros de salud del Distrito Capital.
Igualmente, recordó que cualquier sangrado durante el primer trimestre del embarazo, la pérdida de líquido, las contracciones dolorosas en el tercer trimestre o los trastornos hipertensivos requieren atención médica inmediata.
Añadió que los suplementos vitamínicos, el hierro, el ácido fólico y algunos antibióticos forman parte de los medicamentos prioritarios para atender a las embarazadas.
Seguridad en los refugios
El director de Más Que Un Aporte advirtió que las condiciones sanitarias siguen siendo precarias, especialmente por las dificultades para acceder al agua potable.
Pidió estar alerta a situaciones de extorsión, manipulación y abuso dentro de algunos refugios, especialmente porque hay niñas y adolescentes que quedaron huérfanas tras la tragedia. «Estamos orientando al personal que dirige estos refugios», manifestó.
Finalmente, consideró que el país necesita invertir en la construcción de nuevos centros hospitalarios y mejorar las condiciones sanitarias para fortalecer la capacidad de respuesta ante futuras emergencias.
Luego de la crisis ocasionada por el doblete sísmico del 24 de junio, las autoridades nacionales tomaron la decisión de suspender temporalmente el cobro de peajes a nivel nacional. La idea detrás de la medida era facilitar la libre circulación de equipos, socorristas y camiones con insumos hasta las zonas afectadas. No obstante, a partir del domingo 20 volvieron a reactivarse los peajes. Ante este cambio, el sector del transporte de carga pide mantener la exoneración para los vehículos que trasladan ayuda humanitaria.
Jonathan Durvelle, presidente de la Cámara Regional de Carga, resaltó que una medida que exonere del pago de peajes a los camiones de ayuda humanitaria les ahorraría tener que esperar en las filas que se hacen para pagar este tributo. «Esto garantiza la fluidez y, sobre todo, que los insumos lleguen rápido. No queremos que se genere algún retraso por estar detenido en una fila por el cobro de peajes», dijo.
Igualmente, el gremialista aprovechó la entrevista que tuvo en el programa «Venezuela productiva» con la periodista Zuhé Rodríguez para resaltar la cooperación público-privada. En sus palabras, pudieron reunirse con las autoridades para garantizar el suministro necesario de gasoil para mover insumos a las zonas afectadas. En el mismo sentido, también han contado con el respaldo del gobierno nacional ahora que deben mover mercancías desde el puerto de Puerto Cabello al resto del país.
«Sin el puerto de La Guaira, toda la movilización de carga pasó a Puerto Cabello. Por ende, coordinamos con el Ministerio del Poder Popular para el Transporte y PDVSA garantizar el volumen de combustible necesario en esta zona. Incluso la alcaldía de Puerto Cabello se puso a la orden para asegurar fluidez y que todo saliera lo más rápido posible», reseñó Durvelle.
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El doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio de 2026 abrió una de las mayores emergencias humanitarias que ha enfrentado el país en décadas. En el caso de los menores de edad, los pequeños enfrentan retos que van desde el trauma psicológico y la interrupción de sus redes familiares hasta el riesgo de quedar expuestos a situaciones de violencia, explotación o trata. Ante este escenario, la Fundación Amigos del Niño que Amerita Protección Alternativa (Fundana) mantiene disponibles sus espacios en Las Villas de los Chiquiticos para acoger temporalmente a aquellos menores que, tras una evaluación de las autoridades competentes, necesiten protección especial.
“Desde el inicio de la tragedia, el 24 de junio, nos estuvimos preparando para recibir a todos aquellos niños que por la situación quedaronn desprotegidos, que no tuvieran ningún familiar de la familia nuclear o de la familia extendida que se hiciera cargo de ellos”, explicó a El Nacional Nathalie Abuchaibe, directora de Las Villas de los Chiquiticos.
De acuerdo con las estimaciones de Unicef, alrededor de 680.000 niños, niñas y adolescentes requieren asistencia humanitaria urgente, mientras que 3,9 millones viven en las zonas más afectadas, especialmente en La Guaira, declarada zona de desastre. Si bien la cifra es alarmante, las necesidades de cada pequeño son diferentes. Mientras que algunos se encuentran con su familia en condiciones vulnerables por la falta de vivienda, servicios públicos y alimentos, otros se encuentran heridos, sin identificar, en busca de familiares o completamente solos.
La organización dedicada a la protección infantil está dispuesta a recibir a niños afectados por la tragedia | Foto Tairy Gamboa/El Nacional
Fundana activó su red de atención desde el primer día de la emergencia
Aunque la posibilidad de recibir a menores que hubieran perdido a sus cuidadores obligó a reforzar la capacidad de atención dentro de la casa hogar, la primera respuesta de Fundana tras los terremotos consistió en ofrecer apoyo psicológico, distribuir ayuda humanitaria y detectar situaciones de especial vulnerabilidad en los diferentes refugios improvisados, hospitales, colegios y campamentos temporales dispuestos en las zonas de desastre.
“Nos preparamos físicamente con todo nuestro personal, con todo nuestro equipo cuidador y además con el equipo multidisciplinario para dar apoyo y contención”, señaló Abuchaibe.
Paralelamente, explicó, los programas de fortalecimiento familiar concentraron sus esfuerzos en las regiones más golpeadas por los sismos —entre ellas La Guaira, Miranda, Zulia y Caracas— para brindar atención directa a las personas afectadas.
La intervención no se limitó a la entrega de alimentos, agua, pañales o productos de higiene que miles de venezolanos hicieron llegar a la organización mediante donaciones. “Nuestro equipo ha estado allí para trabajar de manera individual y grupal, para brindar contención, generar espacios de escucha y ayudar a que las personas puedan digerir todo este dolor, toda esta situación, y encontrar un poco más de calma”, afirmó Abuchaibe.
Ese acompañamiento resulta especialmente importante en una emergencia donde el miedo continúa incluso semanas después del desastre. Muchos niños siguen despertando sobresaltados por las réplicas, presentan dificultades para dormir o experimentan una angustia constante ante la posibilidad de perder nuevamente a sus seres queridos. Otros permanecen hospitalizados mientras reciben tratamiento por lesiones sufridas durante los derrumbes.
En estos casos, el apoyo psicológico busca convertirse en un primer paso hacia la recuperación emocional, antes incluso de que se defina cuál será su situación familiar, explicó.
Espacios seguros para reconstruir la confianza
En los campamentos y refugios habilitados tras los terremotos conviven miles de personas que atraviesan procesos distintos de duelo, incertidumbre y pérdida. Para los niños, ese entorno puede representar un nuevo factor de riesgo si no cuentan con espacios adecuados para jugar, expresar sus emociones o sentirse protegidos.
Por esa razón, parte del trabajo de Fundana ha consistido en crear ambientes especialmente dirigidos a la infancia. “Estamos tratando de crear espacios seguros donde, a través del juego, de grupos terapéuticos y de distintas actividades, podamos ayudar a recuperar ese corazón que está tan dolido y tan asustado”, explicó Abuchaibe.
La estrategia coincide con las recomendaciones impulsadas por organismos internacionales como Unicef, que consideran el juego, las actividades recreativas y la atención psicosocial elementos fundamentales para disminuir el impacto emocional de las emergencias sobre niños y adolescentes.
No se trata únicamente de entretenerlos. Cada actividad busca ofrecer una rutina, devolverles una sensación de seguridad y permitir que vuelvan a relacionarse con otros niños después de haber vivido experiencias profundamente traumáticas. Recuperar esos pequeños espacios de normalidad constituye una de las herramientas más eficaces para prevenir secuelas psicológicas a largo plazo.
“Es un momento de mucha incertidumbre para las familias. No saben qué va a pasar, dónde van a vivir, cómo volverán a reunirse. Es un momento de mucho desorden, de mucha tristeza y de mucho dolor, y necesitamos tenderles la mano”, señaló la directora de Las Villas Los Chiquiticos.
Las villas tienen capacidad para entre 80 y 90 niños | Foto Tairy Gamboa/El Nacional
Las villas están listas para recibir a los niños
La imagen de decenas de niños ingresando inmediatamente a casas hogar después de una tragedia suele instalarse con rapidez en la opinión pública. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Tres semanas después de los terremotos, Fundana aún no había recibido un flujo masivo de menores provenientes de las zonas afectadas. Esta situación responde al procedimiento estándar que establece el sistema de protección infantil venezolano.
“Estamos preparados y contamos con los cupos para que, toda vez que los organismos del sistema de protección nos los soliciten, podamos atender a estos niños, brindarles un espacio seguro, cálido y acompañarlos en este dolor”, aseguró Abuchaibe, añadiendo que la organización dispone habitualmente de capacidad para atender entre 80 y 90 niños en situación de vulnerabilidad y ha mantenido esa disponibilidad desde el inicio de la emergencia.
Hasta el momento de esta entrevista, apenas tres o cuatro menores vinculados con la tragedia habían comenzado a incorporarse a la institución. La razón, dijo su directora, es que la mayoría de los casos siguen siendo evaluados por las autoridades.
Muchos niños permanecen hospitalizados; otros fueron localizados junto a familiares extendidos que pueden hacerse cargo de ellos temporalmente.
Por ello, el ingreso a una entidad de atención constituye únicamente una medida excepcional, reservada para aquellos casos en los que las autoridades determinen que no existe, al menos de forma inmediata, un entorno familiar seguro capaz de asumir su cuidado.
La prioridad es encontrar a la familia antes que institucionalizar al niño
En medio de la emergencia surgieron inquietudes sobre el futuro de aquellos menores que perdieron a sus padres o quedaron separados de sus familias durante los terremotos. Sin embargo, Abuchaibe insistió en que la institucionalización nunca constituye la primera respuesta.
“Hay muchísima incertidumbre en la colectividad. La gente se pregunta qué pasa con estos niños después de la tragedia, pero esto lleva todo un proceso. No todos los niños están desprotegidos. Aunque hayan perdido a familiares directos, puede existir otro miembro de la familia que pueda hacerse cargo de ellos“, explicó.
Ese principio coincide con lo establecido por la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna), que privilegia el derecho de los menores a crecer dentro de su entorno familiar y considera la separación definitiva únicamente como una medida excepcional.
Por ello, antes de que un niño pueda ser trasladado a una entidad de atención como Fundana, las autoridades deben agotar todas las posibilidades de reunificación familiar.
Durante las semanas posteriores al desastre, jueces de protección, representantes del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), Consejos de Protección y equipos del Tribunal Supremo de Justicia se desplegaron en hospitales, campamentos y refugios para verificar la identidad de los menores, reconstruir vínculos familiares y evitar entregas irregulares.
Abuchaibe explicó que la prioridad sigue siendo reunir a cada niño con su familia antes de considerar una medida de institucionalización | Foto Tairy Gamboa/El Nacional
Los equipos de protección recorren refugios, hospitales y comunidades afectadas para identificar posibles situaciones de vulnerabilidad. En ocasiones son los propios funcionarios quienes detectan que un menor permanece solo; en otras, son vecinos, voluntarios o incluso las familias alojadas en los campamentos quienes alertan sobre alguna situación que requiere atención.
“Han ido familia por familia para identificar quiénes son, verificar documentos y conocer con quién están esos niños. La misma gente en los refugios ayuda mucho; si observa algo que le parece irregular o que un niño permanece solo, lo informa a los organismos competentes”, relató Abuchaibe.
Esa participación comunitaria ha resultado fundamental en un contexto donde miles de personas conviven en espacios improvisados y donde, durante los primeros días, muchas familias permanecían incomunicadas o desconocían el paradero de sus seres queridos.
La directora de Fundana reconoció que el riesgo existe precisamente porque la emergencia genera confusión. “Estos espacios son vulnerables. Puede haber mucha gente y al principio ni siquiera se sabe con certeza quiénes son familiares directos. Por eso todo el sistema de protección ha permanecido allí, haciendo guardias, verificando documentos y acompañando a las familias para minimizar cualquier riesgo”, afirmó.
Una vez identificado un caso que amerite intervención, comienza la evaluación legal. Los Consejos de Protección analizan la situación familiar del menor, verifican si existen padres, abuelos, tíos u otros familiares capaces de asumir su cuidado y,únicamente cuando concluyen que el niño se encuentra efectivamente desprotegido, solicitan una medida de colocación en una entidad de atención. Solo entonces Fundana puede recibirlo.
“Nosotros únicamente podemos proteger a un niño cuando existe una medida legal que autoriza esa protección. Si identificamos una situación irregular, siempre debemos dar parte al Consejo de Protección para que sea ese organismo el que determine las acciones correspondientes”, explicó.
La medida tiene carácter temporal. Mientras el niño permanece en la organización, continúan las investigaciones para ubicar familiares biológicos o reconstruir su red de apoyo. Si posteriormente aparece una abuela, un tío o cualquier otro integrante apto para hacerse cargo de él, se activan nuevamente los procedimientos legales para favorecer su reintegración familiar.
Una nueva familia nunca es una decisión inmediata
Tras una tragedia de gran magnitud suelen multiplicarse las expresiones de solidaridad de personas interesadas en adoptar a niños que quedaron huérfanos. Sin embargo, Abuchaibe advirtió que esa percepción puede generar expectativas equivocadas y desconoce las garantías que protege la legislación venezolana.
“Las personas creen que estos niños, por estar desprotegidos en este momento, ya pudieran tener otra familia, y no es algo tan inmediato”, señaló.
La directora recordó que únicamente cuando las autoridades determinen, tras un proceso jurídico exhaustivo, que un menor carece definitivamente de familiares capaces de asumir su cuidado, podrían evaluarse otras alternativas como la colocación familiar o la adopción.
“Todo se hace bajo una rigurosidad legal. Primero hay que identificar que efectivamente ese niño no tiene a nadie que pueda hacerse cargo de él”, subrayó.
Ese procedimiento busca evitar decisiones precipitadas en un contexto donde muchas familias aún permanecen separadas por las consecuencias de la emergencia y continúan localizando a sus seres queridos.
Acompañar y apoyar es la principal misión de Fundana
Más allá del alojamiento, Fundana considera que el mayor desafío comienza una vez que el niño cruza las puertas de la institución. En todos los casos, el acompañamiento psicológico constituye una prioridad.
“Lo importante es acompañarlos psicológicamente. Debemos ayudarlos en su dolor, en esta incertidumbre y en todo lo desconocido que ahora enfrentan.Ese apoyo será fundamental para que puedan desarrollar resiliencia y, aunque no sea de inmediato, recuperar poco a poco la tranquilidad”, expresó Abuchaibe.
La directora reconoció que ningún proceso elimina el sufrimiento provocado por una tragedia de esta magnitud, pero consideró que la atención continua puede marcar una diferencia decisiva en el desarrollo futuro de los niños.
“Queremos que puedan recuperar su corazón, sentir menos dolor y más alivio, para que a mediano y largo plazo puedan ser más felices”, dijo.
Desde que comenzaron los terremotos, cientos de personas se han acercado a Fundana para ofrecer ayuda. Según Abuchaibe, el voluntariado ha crecido de forma constante conforme avanzan las semanas de emergencia.
La organización estima que alrededor de 200 voluntarios participan actualmente en distintas actividades, tanto dentro de Las Villas de los Chiquiticos como en los programas comunitarios desplegados en los campamentos.
Psicólogos, trabajadores sociales, educadores y ciudadanos sin formación especializada colaboran bajo la coordinación permanente del personal de Fundana.
“No dejamos solos a los voluntarios. Siempre trabajan acompañados por nuestros equipos, que lideran las actividades y les brindan orientación para garantizar la protección de los niños”, explicó.
Además del trabajo presencial,la organización mantiene abierto su programa de apadrinamiento y continúa recibiendo aportes económicos e insumos destinados tanto a los niños que viven habitualmente en la institución como a las familias afectadas por los terremotos.
Abuchaibe también hizo un llamado a la ciudadanía para mantenerse alerta ante cualquier situación que involucre a menores aparentemente desprotegidos. En esos casos, recomendó notificar inmediatamente a los Consejos de Protección presentes en cada municipio o en los campamentos habilitados, así como a las líneas de emergencia del Idenna.
“Si alguien nos informa sobre una situación irregular, nosotros damos parte inmediatamente a los organismos competentes. Si ese niño requiere una medida legal de protección, estamos preparados para recibirlo de inmediato”, aseguró.
La directora de Las Villas de los Chiquiticos reconoció que los niños también tienen un impacto emocional en cada uno de los miembros de la fundación | Foto Tairy Gamboa/El Nacional
“Ellos también nos rescatan”
Después de casi tres semanas de trabajo ininterrumpido, Abuchaibe aseguró que la experiencia ha dejado una enseñanza que trasciende la emergencia.
“Siempre digo que creemos que somos nosotros quienes los salvamos a ellos, pero ellos también nos rescatan todos los días“, confesó.
Habló de la capacidad que tienen para volver a sonreír después del miedo, de encontrar espacios para jugar aun cuando el dolor permanece y de demostrar que la resiliencia también puede construirse desde la infancia.
Ese aprendizaje, asegura, es el que ha permitido que Fundana cumpla 35 años dedicada a la protección de niños en situación de vulnerabilidad.
“Cuando vemos que un niño llega en una condición muy difícil y, tiempo después, logra reunirse con su familia o incorporarse a una familia sustituta mucho más recuperado y feliz, entendemos que todo valió la pena”, afirmó.