El reto eléctrico y el «traje a la medida» fiscal que necesita PDVSA

La industria petrolera venezolana consolida una tendencia de recuperación sostenida en la producción de crudo. A pesar de los baches estacionales registrados a inicios de año, el bombeo ha mostrado una reacción positiva apalancada por nuevos esquemas de negocios. En este escenario, la meta gubernamental de alcanzar el hito de los 1,3 millones de barriles diarios (bpd) se coloca en el centro del debate económico.

Para evaluar la viabilidad de estas proyecciones, los desafíos logísticos y el nuevo ecosistema fiscal de la industria, conversamos con el Ing. Germán Márquez, profesor universitario y exviceministro de Hidrocarburos. El especialista se muestra optimista pero pragmático: la meta es factible, siempre y cuando la infraestructura eléctrica y la flexibilidad contractual avancen al mismo ritmo.

Cifras en alza y la proyección para el cierre de 2026

De acuerdo con datos de agencias internacionales como Reuters, las exportaciones de crudo venezolano registraron volúmenes de 1.253.775 bpd, consolidando a Estados Unidos como el principal destino logístico (44,5%), seguido por la India (34%) y Europa (13,4%). Con un consumo interno controlado en torno a los 150.000 bpd, el margen para la exportación genera mayores dividendos directos gracias a la cercanía con el mercado estadounidense.

Márquez proyecta un panorama positivo para el mediano plazo:

  • Techo proyectado: Estima viable alcanzar una producción nacional total de 1.350.000 bpd para finales del año 2026.
  • Diferencia técnica: Aclara que esta cifra total de la nación diferirá de los reportes mensuales de la OPEP, dado que el balance venezolano incluye líquidos del gas natural, condensados de planta y condensados de formación que la organización internacional suele excluir.
  • Ritmo de crecimiento: Tras superar la recuperación de la producción diferida acumulada a principios de año, el crecimiento intermensual proyectado se estabilizará en un promedio más lineal de 20.000 barriles mensuales.

El binomio energético: Petróleo y sistema eléctrico

Uno de los temores recurrentes en el sector privado es si las deficiencias del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) actuarán como un freno de mano para los planes de expansión de PDVSA. Márquez sostiene que el aparato productivo de hidrocarburos es altamente dependiente del sector energético general y que ambos deben crecer de forma simultánea.

«Cualquier crecimiento petrolero tiene que ir a la par del fortalecimiento del SEN. Se observa un esfuerzo del sector público por recuperar la infraestructura, pero el verdadero valor agregado vendrá del sector privado. Si el crecimiento y la inversión privada ocurren en ambos tableros de manera simultánea, la producción de crudo podrá sostenerse». Menciona Márquez.

Escucha la entrevista completa haciendo clic aquí: