La incursión de la empresa Geopark en el sector petrolero venezolano marca un nuevo capítulo en la dinámica energética regional. Así lo destacó Luis Pacheco exgerente de PDVSA, académico no residente del Centro de Energía del Instituto Baker de la Universidad Rice.
El punto central del proyecto es la asignación del Contrato de Participación Productiva (CPP) para el desarrollo del área Baren, ubicada en la zona norte de la Faja Petrolífera del Orinoco. Se trata de un campo de crudo pesado y extrapesado que cuenta con dos arenas de producción y posee un potencial geológico considerado gigante para la escala regional. Pacheco indicó además que sobre este activo pesaba o pesa una disputa con la empresa Cabalino, la cual evalúa acciones legales tras la rescisión de su contrato previo por parte de la estatal petrolera.
Más allá del valor geológico del yacimiento, Pacheco destacó la inédita ingeniería corporativa utilizada para concretar la transacción:
- – El contrato no fue otorgado de manera directa a la petrolera Geopark, sino al Grupo Gilinski a través de un vehículo de propósito especial.
- – Geopark recibió inicialmente una participación del 5% en dicho vehículo a cambio de elaborar los estudios técnicos necesarios para evaluar el campo Baren.
- – A cambio de la transferencia del contrato, el Grupo Gilinski obtuvo un mayor paquete accionarial dentro de Geopark, consolidando así el control mayoritario de la compañía.
A juicio del especialista, este procedimiento respondió a una negociación directa entre el grupo empresarial colombiano y las autoridades venezolanas.
Perspectivas del gas y el gasoducto Antonio Ricaurte
Ante el déficit de gas natural que afronta Colombia, donde se importa cerca del 60% del consumo nacional se ha especulado sobre la reactivación de las importaciones desde Venezuela mediante el gasoducto Antonio Ricaurte (que conecta Maracaibo con La Guajira).
No obstante, Pacheco ve poco probable que esta vía se concrete como una solución de corto plazo. Colombia avanza en la puesta en marcha de tres plantas de regasificación (en La Guajira, Cartagena y la costa del Pacífico) y prevé el desarrollo de los yacimientos de gas descubiertos en aguas someras para el año 2030, factores que reducen la urgencia de depender del suministro venezolano a través de la infraestructura existente.
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