Categoría: Economía digital con Aarón Olmos

  • Educación financiera: El reto clave ante la llegada de las tarjetas de débito cripto

    A 16 años de la creación de Bitcoin, el ecosistema de los criptoactivos ha experimentado una profunda transformación operativa y cualitativa. Concebido inicialmente bajo una lógica de independencia frente al sistema financiero tradicional, el sector atraviesa hoy una etapa de integración y regulación.

    Como señala el economista Aarón Olmos, en sus orígenes la idea central «era estar lejos de la banca tradicional por todo lo que de alguna manera significaba para Satoshi la crisis de confianza». Sin embargo, la evolución de los mercados ha impulsado una integración progresiva donde, «lejos de repeler la banca», se observa una clara «convergencia, una mezcla, una mixtura de tecnologías» en la que los exchanges han asumido estructuras y licencias operativas similares a las de las instituciones financieras de tipo neobanco.

    Esta dinámica se consolida con el despliegue de instrumentos de pago de uso cotidiano, tales como las tarjetas de débito respaldadas por franquicias globales y vinculadas directamente a los saldos en criptoactivos de los usuarios.

    En el caso venezolano, este avance adquiere una relevancia particular ante el uso intensivo de activos digitales por parte de personas y empresas como medio transaccional y de cobertura. Al respecto, Olmos destaca que la llegada de plásticos vinculados a plataformas de intercambio «lejos de verse como una amenaza tendría que verse como algo a favor y una gran posibilidad para que los venezolanos tengan medios que les permitan cubrir sus gastos y sus necesidades», recalcando que ante la disponibilidad de estas nuevas alternativas «lo que debemos hacer es educarnos, tener conocimientos de educación financiera y planificarnos para su buen uso».

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  • FMI y BCV evalúan políticas monetarias y asistencia técnica en Venezuela

    Las autoridades del Banco Central de Venezuela (BCV) y una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) sostuvieron una reunión histórica para abordar aspectos clave de la política monetaria y cambiaria del país. De acuerdo con la nota oficial del ente emisor, la agenda de trabajo se orientó a la asistencia técnica para afianzar las competencias de la banca central.

    El economista Aarón Olmos señala, «El Fondo Monetario Internacional no da puntadas sin dedales», Olmos, explica que el acercamiento busca ir más allá del acceso a recursos congelados, como los más de 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG) que mantiene el país.

    Durante años, la gestión económica nacional ha enfrentado severos desequilibrios e hiperinflación. Según Olmos, la agenda con el multilateral implica replantear los instrumentos actuales de contención y recuperar el rol técnico de la institución. «Cuando el Fondo Monetario plantea reuniones de orden técnico en política monetaria y cambiaria, es ir más allá de un encaje legal del 73% o de insuflar divisas al mercado; es ir dentro de la lógica de una coordinación macroeconómica», explicó el especialista.

    Otro de los aspectos medulares abordados en el marco de estas reuniones es la necesidad de restaurar la publicación periódica y rigurosa de las estadísticas oficiales para garantizar la certidumbre en los mercados y la academia. «Es importante tener sanidad estadística para poder entender qué está pasando; esperemos que el fruto de estas reuniones tenga una linealidad de hacia dónde va Venezuela», concluyó Olmos.

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  • Aarón Olmos: «Las herramientas criptofinancieras son clave para abrirse al mercado internacional»

    La dinámica económica y financiera en Venezuela continúa transformándose ante la incorporación de nuevos productos digitales. En este escenario, la posibilidad de que casas de intercambio internacionales como Binance u OKX comiencen a ofrecer instrumentos de pago, tanto físicos como virtuales en el mercado nacional, marca un hito en el ecosistema de transacciones del país.

    Según explicó el economista Aarón Olmos, Venezuela transita por un proceso acelerado de modernización en la forma en que los ciudadanos realizan sus operaciones diarias. “En el caso de Venezuela, se ha comenzado a experimentar una hibridación del sistema financiero a nivel de medios de pago; estamos hablando de pago transfronterizo y pago del mercado interno”, señaló el especialista, destacando que el país pasó de la atención presencial en taquillas al uso masivo de aplicaciones móviles y herramientas tecnológicas.

    Este avance responde, en gran medida, a la necesidad de la población de reinsertarse en la economía global. Ante las limitaciones que persisten en la banca tradicional por el contexto de sanciones financieras, las herramientas digitales se han convertido en un puente indispensable. “Las tarjetas de débito de los exchanges son una herramienta importante para que volvamos a conectar con el resto del mundo utilizando directamente criptoactivos en el mercado externo”, afirmó Olmos.

    El analista refirió que, si bien la banca venezolana e internacional ha impulsado alternativas como tarjetas virtuales o el uso de billeteras digitales, la incorporación de productos de plataformas criptofinancieras amplía las opciones disponibles, ya sea a través de tarjetas virtuales recargables con stablecoins o plásticos físicos con tecnología de chip.

    Finalmente, Olmos enfatizó que el interés de estas empresas tecnológicas confirma que el país sigue siendo un espacio clave para la innovación financiera en momentos complejos. “Venezuela sigue estando en el ojo de las empresas que desarrollan estas tecnologías (…); para nosotros, en este proceso que estamos viviendo, estas herramientas son algo importante que no hay que dejar de lado al momento de abrirse al mercado internacional”, concluyó.

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    También puedes leer: Criptoactivos y ayuda económica post terremoto

  • Criptoactivos y ayuda económica post terremoto

    El devastador terremoto del pasado 24 de junio impactó a una Venezuela que ya enfrentaba una compleja coyuntura económica. Ante la emergencia y las fallas en los servicios tradicionales, la tecnología financiera y las telecomunicaciones emergieron como un salvavidas directo para los afectados.

    El economista y profesor Aarón Olmos destacó cómo las plataformas de criptomonedas lograron sortear la burocracia para llevar asistencia inmediata: «Los criptoactivos, con el protagonismo que estaban llevando, [demostraron su alcance]. Por ejemplo, Binance puso a la orden a través de su ala de caridad 3 millones de dólares en vouchers de 20 dólares, atendiendo directamente a 150 mil usuarios en las regiones afectadas. Esto fue ayuda directa: no pasó por un ente multilateral, gubernamental o una empresa; fue directamente a las wallets de los afectados».

    A la iniciativa de Binance y otras plataformas como OKX —que otorgó 15 dólares en USDT a usuarios de las zonas afectadas— se sumó la plataforma nacional Crixto, la cual eliminó las comisiones por servicio para facilitar el uso de los fondos. Además, en medio de los prolongados cortes eléctricos y de señal, la conectividad satelital jugó un rol crítico para la supervivencia y el rescate.

    «En estados donde los puntos de venta quedaron fuera de línea y no había energía ni internet, llegaron más de 1.600 equipos de Starlink para lograr conectividad. Esto permitió a rescatistas, periodistas y personas en situación de emergencia indicar su ubicación bajo los escombros. Efectivamente, la tecnología no solamente habilita procesos: puede llegar a salvar vidas», concluyó Olmos.

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    También puedes leer:  Terremoto del 24 de junio frena las proyecciones de crecimiento económico para 2026

  • Terremoto del 24 de junio frena las proyecciones de crecimiento económico para 2026

    Tras culminar el primer semestre del año, la economía venezolana enfrenta un panorama de alta complejidad. El economista Aarón Olmos advierte que, si bien la primera mitad del año mostró intenciones de reactivación, el doble evento sísmico del pasado 24 de junio y la persistente inestabilidad cambiaria obligan a reconfigurar drásticamente las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2026.

    De acuerdo con Olmos, las proyecciones iniciales de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), estimadas entre un 12% y 15%, tendrán que ser corregidas a la baja. «La economía somos personas (…) un evento de este estilo tiende a lesionar las condiciones tradicionales del mercado», señaló Olmos, enfatizando que el impacto se sentirá con fuerza en el tercer y cuarto trimestre. «Todo lo que se había comentado de crecimiento por el orden del 15-12%, eso hay que repensarlo y corregirlo».

    Tras el desastre, la sociedad civil y el sector privado volcaron sus recursos hacia la emergencia y la ayuda humanitaria. Esto generó un fenómeno inusual: el desvío de fondos hacia la asistencia de primera necesidad deprimió temporalmente la demanda de divisas en el mercado paralelo, reduciendo la brecha cambiaria al 13% en su momento más bajo. «El dinero no estaba para eso, estaba para otra cosa», apuntó el economista.

    Para Olmos, de cara al segundo semestre, el reto del país será sortear las secuelas de la catástrofe natural bajo un esquema de políticas públicas que alivie la asfixiante carga fiscal sobre las empresas y permita reactivar el aparato productivo real.

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    También puedes leer: Aaron Olmos: Caída del dólar paralelo responde a una coyuntura social

  • Aaron Olmos: Caída del dólar paralelo responde a una coyuntura social

    A partir del primero de julio, el Banco Central de Venezuela (BCV) modificó su método para fijar el precio del tipo de cambio dentro del Sistema Financiero Nacional, estableciendo una tasa diaria idéntica a la que publica habitualmente. Aunque la medida parece orientada a unificar los tipos de cambio diferenciales en el país, el economista Aaron Olmos advierte que la reciente calma en el mercado informal no se debe al éxito de las autoridades monetarias, sino a una compleja realidad social.

    De acuerdo con Olmos, desde el 24 de junio Venezuela atraviesa una fuerte distorsión «no solamente social, sino también económica y financiera», que ha obligado a los ciudadanos a destinar sus bolívares a bienes y servicios de primera necesidad debido a una situación de emergencia. Esto ha frenado temporalmente la compra de divisas como cobertura especulativa, provocando una caída en el dólar paralelo. El especialista aclara que este descenso no es «un esfuerzo de política económica efectivo del Banco Central de Venezuela, sino una respuesta del mercado de una situación coyuntural».

    El economista señala que, a medida que transcurran las semanas y se retorne a la cotidianidad, es muy probable que los precios vuelvan a la tendencia previa al 24 de junio, repitiendo el comportamiento observado a inicios de año. Actualmente, la brecha entre el dólar oficial y el informal se ha reducido a unos 100 bolívares, pero Olmos insiste en que el BCV debe cambiar el enfoque de su estrategia de intervenciones.

    «La corrección tiene que darse hacia abajo, no hacia arriba. Es decir, el tipo de cambio, el Banco Central no debería perseguir al tipo de cambio no oficial», sentenció el analista.

    Para Olmos, el camino correcto implica que el Bolívar deje de depreciarse mediante un plan de contención y un anclaje financiero real. Concluye que, hasta el momento, el panorama actual no demuestra la eficiencia de una política monetaria y cambiaria, sino a un «mercado nacional que está respondiendo a una emergencia nacional aplicando los bolívares (…) en la solución de necesidades de corto plazo».

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    También puedes leer: PIB venezolano creció 2,51% en el primer trimestre pero persiste el rezago salarial

  • PIB venezolano creció 2,51% en el primer trimestre pero persiste el rezago salarial

    Al cierre del primer semestre de 2026, la economía venezolana muestra señales de reactivación en sus sectores clave, apalancada por exportaciones que superaron los 7.000 millones de dólares en el primer trimestre —de los cuales 5.000 millones provinieron de la actividad petrolera—. Sin embargo, a pesar de un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2,51% en los primeros tres meses, los ciudadanos aún no perciben una mejora real en sus bolsillos debido a profundas distorsiones en materia cambiaria, monetaria e inflacionaria.

    El economista y profesor del IESA, Aaron Olmos, advierte que los indicadores actuales demuestran que el camino hacia una estabilidad sostenible requiere de transformaciones estructurales profundas. «Todavía hay mucho trabajo que hacer para hablar de una recuperación o de un crecimiento impulsado principalmente por inversión, por créditos, por producción, por exportaciones, o por un consumo que se mueve por la vía de la cobertura de las necesidades por parte de los hogares», señaló Olmos.

    Uno de los factores que más presiona la dinámica económica es la velocidad del tipo de cambio. El dólar oficial, que se cotiza este 23 de junio en 617,63 bolívares, ha registrado un incremento del 104% en lo que va de año, y una variación del 690% si se compara de forma anualizada con junio de 2025. A esto se suma una inflación acumulada del 52% entre enero y mayo (524% anualizada) y una brecha cercana al 28% con respecto al dólar no oficial, que ronda los 800 bolívares.

    Esta inestabilidad destruye la capacidad de ahorro de la población, obligando a los ciudadanos a deshacerse rápidamente de la moneda nacional. Según explica el académico, la dinámica financiera del país se ha transformado drásticamente. «Vivimos en una economía de gasto, las personas toman los dineros y los aplican lo más rápido posible. La lógica del ahorro, entendiendo el ahorro como la parte de la renta que no se destina al consumo, literalmente no está ocurriendo», apuntó el especialista.

    El reto del Ejecutivo para el cierre de 2026

    Frente a un poder adquisitivo estancado —donde el ingreso indexado se apoya en bonificaciones mientras la carga de la prueba recae sobre el sector privado—, las expectativas por las recientes firmas de memorándums con empresas extranjeras deben manejarse con cautela, ya que sus efectos reales podrían tardar entre 12 y 36 meses en materializarse. Para el economista, el diseño de la política pública para la segunda mitad del año debe dejar atrás las medidas aisladas e integrar un enfoque integral y consensuado con los sectores productivos.

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  • Mundial 2026: Una jugada de $40.900 millones para la economía global

    La Copa del Mundo de la FIFA 2026 no solo encenderá las pasiones en los estadios de Estados Unidos, Canadá y México, sino que se consolidará como un motor financiero bajo el concepto de la «economía del ocio». Así lo describió el economista venezolano Aaron Olmos, quien destacó el enorme entramado productivo y los efectos multiplicadores que genera un evento de esta envergadura a nivel internacional.

    Tomando como referencia las proyecciones financieras institucionales, Olmos señaló el masivo impacto económico que dejará el torneo en las próximas semanas: «La Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) está proyectando 40.900 millones de dólares al PIB global como aporte, impulsado por esta pasión que está detrás del fútbol».

    De acuerdo con el experto, esta inyección económica se debe a los llamados «eslabonamientos», un fenómeno donde una actividad principal activa de forma masiva a otros sectores. En este caso, la movilización de más de 6.5 millones de personas activa el turismo, la hotelería, los restaurantes, los seguros, los derechos de transmisión y el transporte local, generando además unos 824 mil empleos.

    Tecnología, ‘blockchain’ y finanzas transfronterizas

    La evolución digital también juega un papel inédito en esta cita mundialista. Olmos resaltó que el negocio de los coleccionables, tradicionalmente físico a través del álbum de barajitas, ahora se ha trasladado al ecosistema cripto. «Los amigos de Panini tienen una blockchain propia y esa blockchain propia permite la creación de colecciones de NFT dentro del ambiente seguro de internet», explicó, apuntando a que el álbum ahora también se llena por la vía digital.

    Asimismo, la dinámica de pagos durante el mes del torneo marcará un hito en la adopción de activos digitales debido a la confluencia de millones de turistas de distintas nacionalidades en Norteamérica. «Millones de dólares se están moviendo en criptomonedas entre estos tres países como herramienta de pago. Yo creo que también va a quedar la huella de su importancia y su uso para poder hacer operaciones transfronterizas en un evento como este».

    Con más de 6.000 millones de personas —equivalentes a tres cuartas partes de la población mundial— siguiendo las transmisiones, el Mundial 2026 demostrará que el deporte es, ante todo, un ecosistema global donde confluyen de forma milimétrica la economía, las finanzas de vanguardia y la tecnología de cadena de bloques.

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  • Economista Aarón Olmos advierte que la variación interanual supera el 600%

    Tras revelarse los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) que ubican la inflación del mes de mayo en un 6,30%, el economista Aarón Olmos analizó el escenario financiero del país, señalando que, a pesar de los esfuerzos del ente emisor por mostrar reportes con mayor frecuencia y contener los precios, la realidad estructural sigue siendo compleja.

    Olmos puntualizó que al evaluar el comportamiento a largo plazo, el panorama cambia drásticamente. «Cuando hacemos el análisis acumulado, pero más aún, el análisis anualizado 12 meses de abril a abril 2025-2026, evidenciamos que sigue siendo una inflación interanual bastante elevada, de tres dígitos sobre 600 por ciento», explicó, detallando que tanto la liquidez como el tipo de cambio registran variaciones similares en el mismo periodo.

    A pesar de que existe una desaceleración en la variación de precios de la canasta alimentaria, el especialista subrayó que el gran reto del BCV y del Ministerio de Finanzas es lograr la meta de cerrar el año 2026 con una inflación de un solo dígito. Para el economista, esto requiere un enfoque que trascienda los ajustes salariales decretados por el Ejecutivo. «Efectivamente una mejora sustancial en términos del poder de compra no depende sólo de incrementar un salario, sino que necesariamente está conectada con la idea de darle valor interno al periodo y evidentemente a la producción», afirmó.

    Asimismo, el analista indicó que la política económica venezolana atraviesa una etapa de transición impulsada por acuerdos orientados a sectores estratégicos como el energético, en un contexto donde el presupuesto nacional aprobado para este año es un 13% menor que el de 2025. No obstante, recordó que la pérdida del poder adquisitivo la padece toda la sociedad, desde la empresa privada hasta el ciudadano común, debido a unos salarios que «siguen siendo exiguos para poder cubrir sus necesidades», una realidad que constantemente validan los datos de gremios e instituciones como la Encuesta ENCOVI y Conindustria.

    De cara al segundo semestre del año, Olmos enfatizó que el éxito de las políticas públicas dependerá de la articulación con el aparato productivo privado y de la determinación política para ejecutar reformas de fondo. «A nivel de expectativas es mucho lo que se dice, pero el punto de vista realista es poco lo que estábamos viendo que está pasando en términos de concretar», concluyó, haciendo un llamado a mantener la estabilidad en lo que resta de 2026 para frenar el deterioro diario de la calidad de vida de los venezolanos.

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  • Banca nacional acelera su transformación digital y conecta con el mundo

    La banca venezolana, tanto pública como privada, se encuentra en una carrera acelerada por adoptar tecnologías de punta. Lo que inició como una respuesta obligada ante la crisis económica se ha transformado en una ola de innovación digital que está posicionando al país como un referente en la región y atrayendo las miradas de empresas fintech internacionales.

    Un claro ejemplo de este avance es la reciente alianza entre el Banco de Venezuela y Eros Bank, impulsada por las licencias 56 y 57. Este hito marca el ingreso del país a una nueva dimensión de las finanzas globales a través de plataformas capaces de integrar herramientas avanzadas, blockchain y criptoactivos en la cotidianidad del ciudadano. Al respecto, el economista Aarón Olmos destaca el salto cualitativo que esto representa: «Venezuela está entrando (…) a una dimensión diferente de las relaciones económicas internacionales con base en el desarrollo de plataformas fintech que pueden integrar mayormente usabilidades, experiencias, pero mayormente aspectos vinculados con criptoactivos y cadenas de bloques».

    Esta evolución tecnológica coincide con un proceso de flexibilización y reconexión financiera, donde el Banco Central de Venezuela retoma lazos con la banca internacional y los bancos nacionales fortalecen sus corresponsalías en el extranjero. Con la llegada de estos nuevos ecosistemas digitales, el país da un paso firme hacia el futuro. Según Olmos: «La incorporación de estas nuevas plataformas, bueno, es un hito donde Venezuela se pone a la vanguardia en América Latina y el Caribe en el uso y adopción de nuevas tecnologías financieras».

    El éxito de esta transformación no dependerá únicamente de los algoritmos o las plataformas, sino de la capacidad de la población para utilizarlas con éxito. El panorama actual exige una sinergia urgente entre las instituciones educativas, las empresas y el sector financiero para capacitar a los usuarios tanto en el mercado interno como externo.

    Frente a este escenario de digitalización global, Olmos enfatiza que el verdadero motor de cambio debe ser el conocimiento: «Ese futuro que puede tener el país en términos de su mayor conexión con el resto del mundo a través de estas plataformas digitales debe tener el sello de la educación (…) orientado a darle a las personas las herramientas correctas para poder echar adelante entonces sus operaciones».

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