Según el profesor de la Universidad Metropolitana (Unimet), Miguel Domínguez, existe una idea equivocada sobre cómo se forman y establecen las ciudades inteligentes. De acuerdo con Domínguez, a lo largo de la historia, la humanidad ha desarrollado herramientas que le faciliten la vida; “este hecho no se aleja de la forma en cómo las ciudades se han estructurado”.
De acuerdo con el profesor de la Unimet, la materialización de una ciudad inteligente viene de parte de los privados y no del Estado.
Según Domínguez, un esfuerzo público-privado, más que ser beneficioso para la construcción de esta premisa urbanística, “podría ser dañino debido a la contraposición de ideas y visiones que ambos sectores tienen y que están enemistadas”.
Domínguez además recalcó que, si bien la tecnología es importante para la estructuración de una ciudad inteligente, esta no es todo y que el uso de dicha tecnología debe estar acorde al propósito que los entes inversores y la propia comunidad.
Según el profesor universitario, la única manera de crear ciudades inteligentes vibrantes (y que no se conviertan en panoramas distópicos como el experimento surcoreano de la ciudad de Songdo), es que el Estado reduzca sus facultades, disminuya los impuestos y brinde un nuevo marco legal que permita la actuación libre y proactiva de los entes privados e individuales.
El presidente del Consejo Municipal de Baruta, Luis Aguilar, aseguró que buscarán lograr “un balance entre la recaudación fiscal y los intereses de los comerciantes”; ante la implementación de la Ley de Armonización Tributararia.
En entrevista para Fedecámaras Radio, Aguilar destacó que considera pertinente que las tasas de las tablas tributarias “se ajusten al contexto económico de cada municipio”; por lo que considera poco viable el planteamiento de que se consolide una tasa concreta a escala regional.
Reconoció que la baja recaudación de impuestos y la evasión fiscal siguen siendo un problema.
A su juicio, es necesario que el aumento tributario sea progresivo o acordado con los comerciantes y entes relacionados.
Aprovechó la oportunidad para indicar que durante las últimas semanas el organismo que preside ha sostenido reuniones con los integrantes del sector comercial y representantes gubernamentales, a fin de alcanzar acuerdos o una cifra que garantice “una recaudación eficiente, pero que en el proceso no asfixie a los locales”.
Para el presidente de Datanalisis, Luis Vicente León, el primer semestre de 2023 mostró una “desmejora material en comparación al año pasado”, escenario apegado a lo que considera una “desilusión perceptiva en relación a la sensación de mejora del país”.
Considera que esto estaría motivado por el decrecimiento económico que reportó Venezuela, durante el primer semestre del año y la crisis política generalizada.
Según León, lejos del impacto o la sensación de “decepción”, la sociedad civil y los empresarios han redireccionado sus esfuerzos hacia la búsqueda de soluciones; a tal punto, de “exigir la creación de alternativas de reinvención a toda la población”.
Destacó el auge de sectores productivos poco convencionales, como el de la conectividad en el interior del país.
“Hay grandes desarrollos en Maracaibo, por ejemplo, una ciudad con tantos problemas eléctricos, combustibles, mal gerenciada, pero es la ciudad que ha tenido más desarrollo”, argumentó.
Para León, si bien existe una desmejora perceptual en la opinión pública respecto a la condición del país, esta percepción “no implica la perdida de fe de que la recuperación económica y política, es posible”.
El presidente de Fedecámaras Carabobo, Jonatan Aldana, manifestó su preocupación por las consecuencias que podría traer el Coronavirus ante la situación precaria que presenta el estado en relación con los servicios públicos y áreas médicas.
El gremialista indicó que el mal estado de las instalaciones hospitalarias y sanitarias del estado Carabobo además de carecer del número idóneo de personal médico y auxiliar, no se encuentran dotadas para sobrellevar la situación de contingencia producto del Covid-19.
“Es un hecho comprobado que las áreas de salud no están capacitadas para ofrecer al menos una atención aceptable”.
Mientras que en el aspecto económico, esta situación requerirá de una considerable cantidad de recursos financieros para poder ser atendida eficientemente, recursos que actualmente carece la administración pública, según Aldana.
El también economista sostuvo que su posición como representante gremial, es de completa preocupación e incertidumbre, en cuanto a la forma en que eventualmente deba ser atendida esta crisis.
“Vemos un gobierno que exige sacrificios e impone limitaciones, pero que pareciera no querer entender que con las condiciones actuales, las empresas y las asociaciones que las agrupan, por más de que estén dispuestas a trabajar en conjunto con las instituciones gubernamentales, les será muy difícil mantenerse en medio de esta contingencia”.
Asimismo, Aldana mencionó que la paralización de actividades conspira contra sus flujos de caja, corriéndose el riesgo de pérdidas de puestos de trabajo, lo que significaría perder el activo más importante de toda empresa, su personal.
“Estimamos que mientras dure esta coyuntura el gobierno debería flexibilizar el sistema de pagos de obligaciones tributarias, liberar los encajes legales para que la Banca pueda otorgar préstamos y financiamientos, aspecto casi imposible de mirar».
Recalcó que sin estas medidas, se agobiaría la situación económica de las empresas durante el proceso de trabajo colaborativo para solucionar la situación que hoy nos afecta a todos como país.
“Carabobo no escapa de ser caracterizado como un estado con marcada insuficiencia de recursos materiales y financieros»
Recursos que le permitan al estado llevar a cabo con satisfactorios resultados la ejecución de sus planes y proyectos, al igual que al resto de las regiones.
Aldana también dijo que los servicios públicos en el estado Carabobo son prestados de una manera realmente deficiente, tanto cualitativamente, como cuantitativamente.
Esto dado a la limitada cantidad de unidades de servicios y sus condiciones físicas y operacionales además de la elevada ineficiencia con la que se prestan dichos servicios.
A su juicio, de esta situación se desprende que las funcionalidades productivas trabajan con un alto grado de ineficiencia e improvisación:
Al presentarse constantes interrupciones eléctricas, muy mala calidad del agua suministrada, servicio de transporte inoperativo e inconstante.
Entre otras limitantes que contribuyen altamente a la baja productividad de las pocas empresas que aún se mantienen realizando algún tipo de explotación comercial o industrial.
“En general podemos afirmar que todos los sectores productivos funcionan con serias limitaciones, lo que corresponde con lo que a nivel nacional es característico”
Solicitó al Ejecutivo Nacional que reflexione en torno al modelo económico que ha venido desarrollando en las últimas dos décadas porque representa un modelo arcaico, ineficiente y de comprobado fracaso en todas las latitudes en donde se ha impuesto.
“Le pediría el cambio a un modelo abierto de mercado y descentralizado, donde la iniciativa privada sea la que desarrolle los planes y proyectos necesarios para lograr el crecimiento y posterior desarrollo económico del país”
Pasando el Estado a cumplir con el papel que le corresponde de estimulador de las condiciones aptas, para que los procesos productivos se puedan desarrollar con eficiencia y verdadero criterio de formación de riqueza.
«Esto para el beneficio de todos los sectores y de la población en general»
Así lo expresó el presidente de Fedecámaras Carabobo en una entrevista exclusiva para Fedecámaras Radio realizada por Marian Carmona.
“Nuestra región necesita apoyo y coordinación entre los organismos gubernamentales y las organizaciones empresariales, para enfrentar juntos esta crisis, pero lamentablemente esta coordinación y acercamiento institucional no existe”.
De igual manera, el economista agregó que aguardar en cuarentena ante el Covid-19, es la respuesta científica a la forma de evitar que un virus se propague de manera incontrolable.
Acotó que el cumplimiento de la cuarentena debe ser visto como una forma de contribuir con la sociedad en su conjunto, en la superación de la pandemia.
“Es duro cumplir con una cuarentena, porque nos saca de nuestra rutina diaria a la que estamos acostumbrados y con la cual desarrollamos nuestras actividades productivas, familiares, sociales, deportivas, etc, pero debemos verla como un sacrificio necesario de cumplir no solo por parte de nosotros y nuestra familia, sino por nuestros ciudadanos”
Aseguró que en la medida que nos cuidemos a nosotros mismos, estaremos cuidando al resto, a fin de entender que este es un esfuerzo recíproco, en el que actuando con respeto del uno para con el otro, es que saldremos airosos de esta inquietante situación.
”Nuestro estado posee mucho potencial para poder superar esta crisis, siempre y cuando nuestros gobernantes entiendan que, para activar ese potencial se debe atender prioritariamente a la sociedad, dotándola de las mejores condiciones en cuanto a prestación de servicios básicos, educativos y de salud permitiendo una convivencia armónica con el ambiente”.
Aldana también comentó que es necesario por parte de las autoridades gubernamentales en todos los rangos entender:
El reconocimiento de las asociaciones gremiales empresariales, como organismos que fomentan la unión y el fortalecimiento de las cámaras y empresas que hacen vida en todos los sectores de la economía.
Propiciándoles oportunidades para la obtención de los recursos nacionales e internacionales necesarios para llevar a cabo procesos productivos eficaces y de alta productividad.
Garantizarle al país los bienes y servicios que necesita para su mayor y mejor satisfacción económica y social.
“En general, luego de que pase esta situación que hoy experimentamos, el país y el mundo cambiarán y las instituciones también deberán cambiar para adaptarse a los nuevos escenarios”.
Jonatan Aldana, Presidente de Fedecámaras Carabobo, economista y profesor universitario.
“Nuestras instituciones gremiales están conscientes de ello y estaremos en primera fila, liderando ese nuevo camino que tendremos por delante, con el orgullo de ser empresarios, como reza nuestro lema”. - Jonatan Aldana.
Ricardo Acosta, presidente de Fedecámaras Zulia, manifestó que la pandemia de Covid-19 podría generar una caída de aproximadamente el 70% en el Producto Interno Bruto (PIB) a nivel nacional.
Aseguró que la situación de contingencia que ha ocasionado el Coronavirus será un golpe muy fuerte para el sector empresarial.
«El Covid-19, sin duda, dejará a muchas empresas en desequilibrio de capital, maquinaria y colaboradores»
Alegó no creer que el sector económico pueda soportar la contingencia, por cuanto podría dejar graves consecuencias en el país.
“Hemos pasado por tiempos peores pero esto es lo suficientemente grave como para asumirlo con mucha entereza y responsabilidad”.
El gremialista sostuvo que como ciudadanos debemos trabajar juntos en superar este mal momento lo más pronto posible.
«Tratemos en serio de mantenernos en cuarentena colectiva para evitar daños irreversibles a nuestro país»
Acosta dijo que desde la empresa privada se mantienen trabajando en todos los sectores de la mano con el sector público para que puedan surgir los frutos de todo el trabajo.
«Nuestra institución se encuentra en apoyo a la población venezolana»
Asimismo, el empresario informó que los servicios públicos en el estado Zulia siempre han sido precarios pero que últimamente han sido más golpeados por el sector eléctrico.
Según destacó, la situación es la siguiente:
Se han perdido más de 1200 megavatios de empresas que cerraron o algunas que mutaron a la generación propia por exigencia del gobierno regional.
El resto ha sido por las fallas eléctricas y por salida de personas del estado.
Se mantienen trabajando con aproximadamente 1300 megavatios en consumo eléctrico.
Los problemas con el suministro de agua son la mayoría porque la distribución es muy difícil de realizar y solo ocurre cada 20 a 25 días.
El servicio de gas se encuentra también en decadencia en muchas partes del estado; al rededor de un 40% de la región usa gas por bombona y el resto ha tenido que cocinar a leña.
La gasolina ha sido un problema desde hace 2 años, en los que se han generado colas extensas para poder surtirse de dicho combustible y cada día empeora la situación.
”Zulia ha sido el estado al que peores cosas le ha tocado enfrentar”.
Acosta hizo un llamado al Ejecutivo Nacional a que se aboquen en el tema de los servicios públicos, en cuidado y vigilancia de la región porque aseguró no ver una salida pronta a los problemas.
“Sabemos muy bien la crisis económica y productiva que hay, pero la crisis sanitaria es mucho más grave”
Ricardo Acosta, presidente de Fedecámaras Radio y expresidente de la Cámara de Industria y Comercio de Cabimas (CAICOC)
Así lo expresó el presidente de la Institución gremial en una entrevista exclusiva para Fedecámaras Radio realizada por Marian Carmona.
E instó a los venezolanos a acatar todas las medidas preventivas necesarias ante la pandemia de Covid-19.
«Este Coronavirus es algo real y que está entre nosotros; la transmisión es persona a persona, por lo que tenemos que reaccionar para no llegar a una crisis peor”
Dijo que el sector salud está tan o mucho más golpeado que el resto de los sectores, aspecto que requiere con urgencia de mejores políticas públicas.
“Necesitamos cambios políticos que contribuyan a mejorar la economía de Venezuela para convertirla en un país desarrollado con todas las condiciones óptimas para sus ciudadanos” – @RAcostaC1
Este próximo diciembre en Venezuela será muy diferente a todos, tanto los del pasado como los de futuro. La diferencia principal estará dada por la inmensa inyección de dinero que tendrá la economía en medio de la hiperinflación más grande conocida en el mundo. El mayor impacto lo causará el pago del tradicional aguinaldo, esta vez exacerbado por el brutal aumento de salario en el reciente septiembre y el posible aumento salarial de costumbre cada fin de año e impulsado ahora por el vencimiento del subsidio concedido para el trimestre septiembre-noviembre 2018. Más de 13 millones de personas entre trabajadores formales, pensionados y los beneficiarios del carnet de la patria recibirán el pago de tres meses de aguinaldo, además del posible nuevo aumento salarial. Arrojar esa inmensa masa de dinero de manera casi simultánea es exacerbar la hiperinflación a niveles más desastrosos de lo que ha sido hasta ahora. Basta imaginarse la situación que ha de venir para aceptar conscientemente que este diciembre será diferente a todos los demás.
Para el sector empresarial el impacto será aún mayor, con el agregado de la prolongada incertidumbre respecto al futuro de los negocios y la cada vez más inclemente acción gubernamental. La incertidumbre cobra mayor arraigo con solo imaginarse lo que habrá de suceder con el desenlace del actual subsidio salarial, cuyo vencimiento está previsto para este 30 de noviembre. Para los empresarios venezolanos las expectativas del momento giran alrededor de lo peor a lo superpeor.
Además, cualquier escenario futuro requiere, inexorablemente, de una decisión previa basada en dos probabilidades: prorrogar o eliminar el subsidio salarial. De esas dos posibilidades, la prórroga es la que reúne mayor ocurrencia de probabilidad, por razones obvias. La posibilidad de la eliminación del subsidio queda fuera de lógica, salvo que haya la absurda intención de crear mayor conflictividad social. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que el escenario que al fin se defina respecto al subsidio salarial podría coincidir, por un lado con el pago de aguinaldos o utilidades y por la otra vía con el inminente y rutinario aumento salarial para compensar la pérdida del poder adquisitivo durante el lapso septiembre-noviembre 2018. Dos agravantes coincidentes en la supercrítica situación.
El escenario de mayor probabilidad podría estar conformado por tres factores concatenados: 1) la decisión del gobierno respecto a la continuidad, eliminación o modificación del actual subsidio salarial, 2) un posible nuevo aumento de salario tal como ha sido tradicional en cada fin de año y además, esta vez para compensar la pérdida de poder adquisitivo en el lapso septiembre-noviembre 2018, y 3) el pago de los tres meses de aguinaldo. Más allá de estos tres factores condicionantes para la situación laboral específica, el empresario venezolano vive intensamente en un ambiente completamente adverso para la realización de negocios o el emprendimiento de algún otro nuevo. Y como si fuera poco, sin saber cuáles serán las nuevas tropelías que puede decidir de manera sorpresiva el gobierno en el transcurso de las próximas semanas.
Mientras tanto, acreditadas estimaciones indican que el PIB nacional disminuirá hasta 20% para finales de año después de haber disminuido 56% durante los últimos cuatro. Estas cifras demuestran (y la realidad lo confirma) que la producción venezolana de bienes y servicios está funcionando en vía muy contraria a lo que debe ser. Hasta que no se restablezca la producción en el país todos nuestros déficits seguirán aumentando.
Después de todo, lo que no admite ninguna duda es que en este próximo diciembre la hiperinflación en Venezuela superará su propio récord mundial.
Cuando usted asiste a estudiar economía, contaduría o administración la frase más sensata que escuchará es “los recursos son limitados y las necesidades infinitas”. Con esa máxima se organiza la vida profesional de cualquier profesional que egrese de algunas de estas carreras.
Lo que acaba de suceder después del anuncio de medidas dictadas por el ejecutivo nacional en el mes de agosto del año en curso olvida esa premisa y entiende que los recursos son infinitos y que todas las necesidades deben ser cubiertas. Esa premisa ha generado la peor corrida negativa de la economía de Venezuela en toda su historia contemporánea. Los vecinos acorralados anuncian a los conserjes que no pueden con la carga salarial y prestacional, los pequeños empresarios han optado por disminuir o cerrar sus empresas, los precios se han multiplicado en apenas semanas por dos o tres veces su valor previo antes de las medidas.
Si esas medidas se hubiesen dictado de manera aislada quizás su efecto no sería tan dramático pero junto a ellas se anunció el aumento del precio de la gasolina, ya aplicado en los estados fronterizos, el aumento del IVA, un conjunto de medidas fiscales y un aumento en el encaje legal bancario. También se mantiene una regulación en 50 bienes y se persigue a comerciantes para que lo cumplan, llevándolos incluso a la cárcel.
No era necesario ser un genio en la economía o en la lógica elemental. Las consecuencias son visibles, notorias y como todo lo realizado por este gobierno, serán permanentes. Las empresas que han cerrado no podrán, ni serán, expropiadas ni muchos menos recuperadas ya que eso nunca ha sucedido.
La ausencia de sentido común, de conocimiento técnico y sobretodo del deseo de recuperar a la economía parecen guiar este batiburrillo de iniciativas llevada adelante por el gobierno. La escasez es una marca del sistema. Faltan tickets de metro, billetes, comida y por encima de todo la voluntad para enfrentar lo que hay que enfrentar. Hacer lo correcto y punto.
El país se cae a pedazos, no es una metáfora. No es una exageración. En cada esquina una bolsa de basura es la cena de un ciudadano, en las calles caminan niños sin zapatos y sucios, las empresas reciben a pocos clientes, las calles solas de lunes a domingos, las noches como tierra desolada.
Supongo que alguien se siente feliz con eso. Todo esto debe ser el triunfo de algún mequetrefe que odiando a la sociedad, a la democracia, al pueblo se siente realizado al ver esto.
La empresa es el centro de la actividad de todo país, no son los ministerios, ni los entes del estado. Cuando se aniquila una empresa, que es un hecho social y económico, se cercena el futuro. Primero se produce y luego se distribuye.
La sociedad moderna, universal, ha logrado en todas partes la coexistencia pacífica entre estado y empresa. Se necesitan mutuamente, no puede existir el uno sin el otro. El país que se llama Venezuela no es una decisión del chavismo y de sus ideas petrificadas. El país es la voluntad de su gente, allí estamos profesionales, empresarios, obreros, comunidades, universidades y todo aquel que es un doliente de esta realidad que nos arropa.
En cada rincón del país hay gente capacitada, para manejar esta situación mejor de lo que se hace. No está el gobierno de Venezuela capacitado para hacerlo. Ha tenido la oportunidad de hacerlo en el pasado, muchos han sido convocados para dar sus recomendaciones y el gobierno ha preferido seguir su empeño de control total de la sociedad. Lo más interesante es que aquello que controla son los factores de fuerza que requieren para mantenerse, el resto está en la anarquía total. Podemos afirmar como la serie española de hace algún tiempo ya “aquí no hay quien mande”.
Anclar la moneda al valor de un producto básico o “commodity” como se les conoce en el argot financiero, peor todavía, a una criptomoneda es una estrategia riesgosa. Entre los economistas hay algunos que dicen que, como quiera que la economía venezolana dependa de su producción petrolera, para efectos prácticos su moneda está anclada al precio del petróleo. Si eso fuera ciento, la moneda chilena estaría anclada al precio del cobre, o la noruega al precio del petróleo, y así sucesivamente. Los países con bancos centrales serios, al buscar una forma de asegurar que su moneda no pierda valor por movimientos abruptos de sus “commodities” o déficits fiscales inmanejables, buscan anclarse, o mantener sus reservas, en monedas que han demostrado mantener su valor como el dólar, el yen, el euro y el franco suizo.
El anclaje a un producto físico pasó de moda cuando las principales economías, lideradas por Estados Unidos abandonaron el patrón oro. Este había servido como la mejor ancla o forma de preservar valor durante siglos, pero sucedieron dos cosas: las crecientes necesidades de liquidez que requerían sociedades industriales y globalizadas superaban las existencias de oro en el mundo, y este pasó de ser reserva de valor a comportarse más bien como un “commodity”.
Los precios de los commodities son volátiles y aptos de tener grandes fluctuaciones debido a los eventos climatológicos, de explotación, políticos y la demanda de los consumidores que condicionan su disponibilidad en el mercado. A eso se añade que, entre las puntas, o vendedores y compradores finales, intervienen los especuladores financieros en las bolsas en las que se transan esos commodities(como el NYMEX) que apuestan diariamente a favor o en contra de la subida del producto. La forma como protegen su estabilidad monetaria los países que tienen un porcentaje importante de su intercambio basado en exportación de commodities, es mediante la creación de un fondo anti-cíclico, al que contribuyen cuando los precios están por encima del promedio móvil de 5 años, y del cual retiran fondos para paliar déficits fiscales cuando está por debajo. Chile y Noruega han hecho esto con éxito. Venezuela lo ha intentado varias veces, pero siempre cae víctima del “síndrome del millardito” gastando los excedentes e inclusive endeudándose en tiempos de bonanza.
En cuanto a las cripotmonedas, hay quien dice que son una magnífica idea esperando una aplicación exitosa. El desplome del Bitcoin de estos días, que hace que apunte hacia $ 5,000 pone de manifiesto su volatilidad y debilidad como ancla: empezó valiendo pocos dólares, subió en breve lapso hasta $ 20,000, retrocediendo y estabilizándose por un tiempo en unos $ 7,000 y ahora recibe presión a la baja porque para que su mercado se amplié los potenciales usuarios quieren mecanismos que eviten fraudes, que lo empiezan a equiparar sospechosamente con instrumentos monetarios más convencionales, solo que el respaldo no es la fortaleza de una economía sólida como la norteamericana o la europea, sino un ejército de “critpo-mineros” consumiendo cantidades de gigantesca energía buscando ser remunerados en bitcoins por resolver unos algoritmos.
Con estos antecedentes, hay que pensar seriamente en las posibilidades de éxito de una moneda que se ancle a una critopomenda que aún está lejos de tener demanda en el mercado que la aproxime al Bitcoin, y que por demás dice estar anclada a un commodity como el petróleo. Es altamente improbable que las dos volatilidades se cancelen, sino por el contrario, que una alimente a la otra y que la volatilidad resultante sea mucho mayor.
Para la estabilidad de nuestra moneda más le valdría a Venezuela seguir el ejemplo de Chile, y si se piensa que nuestro ordenamiento legal es demasiado díscolo, poner nuestro fondo anti cíclico en manos de un fideicomisario confiable como, por ejemplo, el SNB-Banco Central Suizo o el Bundesbank Alemán.
¿Dolarización encubierta?
Ante las medidas propuestas por Nicolás Maduro en cadena transmitida el 17 de agosto de 2018, ha requerido el presidente de la República, “Calma y Cordura”. Los términos de los anuncios y las experiencias acumuladas durante los últimos 20 años hacen que esa petición se torne en un esfuerzo que pocos podrán rendir como ya lo demuestran las primeras reacciones registradas. En un intento por coadyuvar a la mejor comprensión de las complejas medidas anunciadas, a pesar de no contar con todos los elementos necesarios para su debido análisis, hemos estimado un deber ciudadano efectuar las siguientes consideraciones a objeto de contribuir a alcanzar “Calma y Cordura”, aunque lo más probable es que fracasemos estrepitosamente en ese propósito por causas ajenas a nuestra voluntad. A esos fines, iremos produciendo una serie de artículos en los que esbozaremos algunas ideas en torno a las principales revelaciones efectuadas en lo que ha sido bautizado el “Viernes Rojo”, comenzando con el relativo al PETRO como Unidad de Cuenta Fluctuante. Medida anunciada por el Ejecutivo Nacional:
PETRO como “Unidad de Cuenta Fluctuante” a los fines de fijar el valor del trabajo (salario mínimo, tablas salariales y pensiones) y los precios de bienes y servicios. Justificación oficialista:
Precios hiperinflados y dolarizados por parte de la oligarquía nacional, utilizando para ello mecanismos ultra neoliberales basados en el tipo de cambio de Dólar Today, carente de sustento y fijado por mafias radicadas en Miami con tentáculos en Cúcuta y Maicao, que suponen un desequilibrio frente al salario que se ha mantenido en bolívares, pasando en cuanto al llamado salario mínimo del equivalente a US$ 300 a US$ 1 (anclaje reevaluador). Términos de la medida:
Se adopta el PETRO como “Unidad de Cuenta Fluctuante” para fijar los salarios y el precio de 50 bienes y servicios prioritarios (Plan 50), así como para fijar la escala salarial.
Al respecto es necesario efectuar las siguientes precisiones:
a) El PETRO bajo la concepción que quiso dársele en la normativa que se dictó entre el 8 de diciembre 2017 (Decreto Presidencial N° 3.196) y el 9 de abril de 2018 (Decreto Constituyente), esto es, como un supuesto criptoactivo, criptomoneda, divisa, susceptible de ser utilizado como medio de inversión, intercambio y pago, no ha podido ser implementado por el Gobierno Nacional. En tal virtud, actualmente no debe confundirse aquel proyecto de PETRO, con el que recién se pretende implementar.
b) El PETRO ha sido así reinventado como una simple Unidad de Cuenta, es decir, una medida acordada para expresar los salarios y el precio de los bienes y servicios de una manera uniforme y ajustable en el tiempo. No se trata de dinero o moneda, por tanto, aquella idea de que se pagarían bienes y servicios con PETROS, por lo pronto queda en suspenso.
Para simplificar la comprensión del uso a serle conferido al PETRO basta traer a colación a la Unidad Tributaria (UT), que podría decirse es el mismo tipo de instrumento. Esto es, una medida a través de la cual se termina arribando a un monto en bolívares, en el caso del PETRO el importe del salario o del precio de un bien, en el caso de la UT, el monto de las multas tributarias. Al señalarse que 1 PETRO equivale a Bs.S 3.600 y que el salario mínimo es 0,5 PETRO, se está estableciendo que al día de hoy, el importe de este último es de Bs.S 1.800. Al tratarse además de una Unidad de Cuenta Fluctuante, a medida que el PETRO varíe su paridad respecto del bolívar soberano, también varían los conceptos en él expresados.
c) El PETRO no es pues, actualmente, ni dinero, ni criptoactivo, ni un bien, es una simple unidad de medición o de valoración diseñada por el Ejecutivo Nacional. El que el PETRO esté “anclado al petróleo” no significa otra cosa que en la fórmula para traducirlo a bolívares soberanos se parta del precio del barril en la cesta petrolera venezolana (al que eventualmente se le aplicará un descuento). La cotización del barril que está denominada en dólares ha de convertirse a bolívares soberanos, en principio, al tipo de cambio DICOM del momento de que se trate (no se ha especificado la frecuencia de su actualización). Es así como para el día del anuncio presidencial (17-08-18), se asume que el precio del barril es de US$ 60. Si bien no fue señalado explícitamente el tipo de cambio DICOM aplicable a aquellos efectos, al haberse sostenido que 1 PETRO equivale a Bs.S 3.600, se arriba necesariamente a la conclusión de que dicho tipo de cambio fue de Bs.S 60, lo que equivale decir Bs. 6.000.000 por dólar.
El PETRO como Unidad de Cuenta es, además, fluctuante, porque también lo son el precio del barril de petróleo, el tipo de cambio DICOM y discrecional el eventual descuento aplicable por el Ejecutivo Nacional. Es así como a diferencia de la UT que se ajusta cada año, el PETRO variará constantemente.
d) Dada aquella fórmula, en el fondo el PETRO no sólo estará “anclado” al precio del barril de petróleo, sino que también lo estará al comportamiento del dólar y a los designios remanentes al alcance del Ejecutivo Nacional de fijar el tipo de cambio DICOM y el descuento en referencia. Consideraciones jurídicas y de otra índole:
a) Sin pronunciarnos sobre la pertinencia del proceder de organizaciones dirigidas a marcar los tipos de cambio paralelos que han venido publicándose en los últimos años, luce un contrasentido del Ejecutivo Nacional atacar la supuesta práctica empleada por el empresariado venezolano de fijar los precios de los bienes y servicios en función del dólar paralelo, para terminar adoptando el tipo de cambio de Bs. 6.000.000/US$1 que es precisamente el que para la fecha de los anuncios imperaba en ese ámbito. Se calificó la fijación del tipo de cambio negro de carente de sustento, de provenir de mafias, pero es el que terminó marcándole la pauta al Alto Gobierno, lo que valga señalar tiene varios antecedentes.
b) En la fórmula empleada por el Ejecutivo Nacional existen una serie de mensajes encriptados y no precisamente por estar involucrado el PETRO, sino porque pareciera no haberse querido revelar abiertamente. Es así como encontrándose el DICOM en su última subasta a un tipo de cambio de Bs. 248.832/US$1, y haberse empleado como tipo de cambio a efectos de la fijación del salario mínimo el de Bs. 6.000.000/US$1, se produjo una devaluación de 2.411%. Este detalle no debe dejarse pasar por alto, en tanto evidencia la posibilidad de que a través de ese mecanismo el Ejecutivo Nacional continúe devaluando nuestro signo monetario (Bs.S).
c) La estabilidad de precios que se pretende alcanzar atándola a la utilización del PETRO como Unidad de Cuenta resulta altamente dudosa. Factores como el precio del petróleo, el comportamiento del dólar a nivel internacional y del DICOM, conducen a escenarios en los que, si no se alcanza el anunciado tipo de cambio único en un sistema de libre fluctuación como tantas veces ha anunciado el Ejecutivo Nacional y no ha cumplido, siempre habrá un desfase entre el PETRO como Unidad de Cuenta y la opción del dólar negro, que permanecerá mientras no se satisfaga la demanda interna, repitiéndose la historia vivida desde 2003.
d) Parte el Ejecutivo Nacional de atacar a Dólar Today y la dolarización de la economía nacional por parte de la “Oligarquía Nacional”, pero con la adopción del PETRO como Unidad de Cuenta, en buena medida termina dolarizado también los precios de los bienes, servicios y salarios. Cuesta entonces encontrar coherencia en la medida cuando se aplica la fórmula que causa el problema como solución.
e) Finalmente debe estarse atento frente al vacío normativo que existe respecto de la utilización del PETRO como Unidad de Cuenta Fluctuante. La normativa dictada en relación al PETRO hasta el momento, en nada o en muy poco sirve de fundamento o soporte para la medida anunciada. En tal virtud, deberá dictarse reglas al respecto con pleno valor jurídico que terminarán de aclarar la implementación de la idea anunciada por Nicolás Maduro.
Según los anuncios efectuados por Nicolás Maduro el 17 de agosto de 2018, entre las metas que se propone alcanzar el Ejecutivo Nacional está la del llamado “Déficit Fiscal Cero” en un plazo no mayor a tres años. Este controversial desideratum de la hacienda pública puede traducirse a los fines que aquí nos hemos propuesto, en la fórmula de que el Estado no gaste más de lo que produce.
Durante el siglo pasado, la mayoría de los sistemas monetarios operaban anclados a un patrón (oro-plata, oro, dólar, etc.) y emitían dinero y lo ponían en circulación en función de las reservas correspondientes. Posteriormente, fue adoptado el sistema del dinero fiduciario (fiat), en el que el respaldo viene dado por la confianza que representa la producción nacional.
A la emisión de dinero inorgánico generalmente se recurre cuando la producción nacional y por ende, los ingresos con los que cuenta un Estado son inferiores a los que requiere para cubrir sus gastos. Ese déficit entre los ingresos disponibles y los gastos a cubrir es generalmente mitigado con aumento de tributos y endeudamiento y cuando esas opciones son también insuficientes, con la complicidad de los bancos centrales, recurriendo al emisionismo.
Esa práctica generalmente conduce a la inflación, teniendo entre sus efectos más perniciosos el llamado “impuesto inflacionario” y el señoreaje. Sachs y Larrain (1939) definen al primero como la pérdida patrimonial sufrida por los tenedores de dinero como resultado de la inflación. El señoreaje, por su parte, es el ingreso obtenido por el gobierno como resultado del monopolio de emitir dinero, equivalente al poder adquisitivo del dinero puesto en circulación menos su costo de emisión (Miguel Ignacio Purroy).
Al emitirse dinero sin guardar relación con la producción nacional, la inflación que ello puede llegar a provocar carcome el valor real de los saldos monetarios, al punto de que la población del país del que se trate decide abandonar el dinero doméstico y pasarse a otros activos que le protejan de la inflación (Ej. dólar).
A pesar de que constituye un hecho público y notorio el que por años el Banco Centra del Venezuela (BCV) se ha dedicado a la llamada emisión de dinero inorgánico, es decir, sin respaldo, es de suma gravedad que ello sea abiertamente admitido, aunque con cierta vergüenza, por Nicolás Maduro. Palabras más, palabras menos, el presidente de la República señaló que “tuvimos que ir a la emisión de dinero para respaldar las misiones, bonos, aumentos bimensuales de salarios… nos tocó jugar así”.
Continúa Maduro señalando que los venezolanos pasamos de un salario mínimo mensual de US$ 300 a uno de US$ 1 y se preguntó, ¿Quién se robó el ingreso de los venezolanos?, respondiéndose a sí mismo, “los mecanismos de la guerra económica”. A confesión de parte, relevo de pruebas.
Confesado el crimen viene la enmienda, “Ahora vendrá disciplina fiscal prusiana y eliminar la emisión de dinero no orgánico y sustentarlo en producción de riqueza”.
¿Puede creerse aquel anuncio, cuando va seguido de medidas a ser implementadas en pocas horas que, como las propuestas, suponen ingentes cantidades de dinero?
Entre las medidas anunciadas se encuentran las siguientes:
1.- El Estado asume el pago del diferencial de la nómina de la pequeña y mediana industria producto del incremento de los salarios (Salario Mínimo de Bs.S 1.800, lo que equivale decir Bs. 180.000.000).
2.- Bono de Reconversión Económica de Bs.S 600, es decir, Bs. 60.000.000 para un aproximado de 10.000.000 de venezolanos carnetizados, es decir, Bs. S 6.000.000.000,00.
3.- Subsidio directo por consumo de gasolina que implicará el retorno de parte del costo del hidrocarburante adquirido a precio internacional.
Las medidas anteriores, de aplicación inmediata o a muy corto plazo, suponen gastos no previstos en el Presupuesto Nacional 2018, sin que se hayan producido ingresos excedentarios. Si bien el precio del barril de petróleo es superior al presupuestado, ha bajado considerablemente la producción. Las medidas fiscales que pretenden implementarse, no está claro, hasta qué punto puedan revertir el déficit registrado al momento. Siendo ello así, ¿será que lo que sí está claro es que el BCV continuará imprimiendo dinero al mejor “estilo prusiano”?