Categoría: Opinión

  • Tropezar más de dos veces con la misma piedra

    Un viejo adagio dice que el hombre es el único viviente en la tierra que tropieza dos veces con la misma piedra. A excepción, aquí en Venezuela los hombres y mujeres del alto gobierno están acostumbrados a tropezar más de dos veces con la misma piedra y la piedra en este caso son los controles de precios, de cambio y también de salarios. Con esos tropiezos llevan ya quince años y por lo visto no hay señales de que puedan evitarlos. Es la terquedad del ensayo y error. Pero es que, además, lo reconocen y lo dicen por cadena de radio y tv. “Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado”,   dijo Maduro en el  reciente congreso del PSUV. Unos pocos días después volvió a tropezar con la misma piedra cuando decretó el descomunal aumento del salario mínimo en 5.900% y la nueva fijación de precios de la canasta alimentaria. El impacto de las medidas trasciende el ámbito nacional y le da carácter histórico negativo porque decisiones como esas son excepcionales y carentes de la más elemental racionalidad.

    La estabilidad de los precios y salarios es una condición indispensable para lograr bienestar económico y el potencial necesario para su creación. Esto no quiere decir que no haya movilidad en ambos factores; en regímenes de libre economía hay siempre una  dinámica que permite el movimiento de precios y salarios en niveles de alzas y bajas. Es una dinámica que obedece más a las fuerzas de la oferta y la demanda que al mandato de un decreto presidencial. En ese ámbito, los salarios se mueven casi siempre en línea ascendente y por lo general, sus modificaciones se deciden en el marco del acuerdo tripartito entre trabajadores, empresarios y  gobierno, por vía contractual. En la gran mayoría de los países los salarios se duplican en un lapso no menor de quince años; aquí en Venezuela el gobierno aumentó el salario de manera unilateral y de un solo plumazo en 35 veces. Vaya locura!  Respecto al  control de precios basta decir que universalmente ya son incontables las veces en las cuales algunos jerarcas de gobierno han tropezado con la misma piedra a lo largo de varios siglos. De modo que el nuevo control de precios para la canasta alimentaria “es más de lo mismo”.

    Las expectativas se concentran entonces en el descomunal aumento de salario, porque además de su irracionalidad es también una medida de shock que pone en situación harto difícil a más de 420 mil empresas y otros tantos empleadores que operan en Venezuela, en medio de una de las peores crisis que se haya tenido en el mundo y, además, tener que aceptar  en el ámbito de la producción de alimentos y por razones impositivas del gobierno, unos precios de la canasta alimentaria por debajo de su costo de producción.

    La mayoría de los venezolanos sabe en qué va a parar el nuevo control de precios y lo expresa categóricamente a cada rato; los resultados ya son bien conocidos. Caso contrario ocurre con el descomunal aumento de salario, porque es allí donde la incertidumbre supera el tope de la intranquilidad. Ninguno de los empresarios  y al igual  los demás empleadores en Venezuela puede estar tranquilo ante la situación devenida y el desasosiego se pone a millón en solo pensar en cómo atender el compromiso de las prestaciones sociales y en lo que ha de pasar el día después que se venza el plazo de los tres meses durante los cuales el gobierno habrá asumido el pago del diferencial por el aumento de salario.

  • Pisco Sour de Cómo Perú superó su crisis

    “Que Dios nos ayude” …

    Juan Carlos Hurtado Miller.

    Ministro de Economía y Finanzas de Perú 1990

     

    Una visita obligada cuando se viaja a Lima es irse una tarde hasta el distrito de Barranco, contemplar el mar y tomarse un pisco sour en el bar “Juanito de Barranco”, en una atmósfera de tranquilidad y de frenética actividad uno se da cuenta de todo el progreso que ha vivido Perú en los últimos 20 años.

    Este año se espera un crecimiento del 4,0%, según lo proyectado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El Banco Central del Perú (BCP) estima que la inflación en Perú podría estar por debajo de 1%para el 2018.

    El 28 de julio de 1985 Alan García asume la presidencia del Perú con 36 años de edad. Ganó en primera vuelta, obteniendo el 53 % de votos válidos, pero no solo eso, su partido, el APRA, tiene mayoría absoluta tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

    El gobierno anterior de Fernando Belaúnde Terry le dejó en herencia un país con una profunda crisis económica. Además, debe agregársele las actividades terroristas de Sendero Luminoso y de Túpac Amaru. Las inversiones habían caído un 42% del Producto Interno Bruto. En 1982, la economía peruana no creció y, en 1983, el crecimiento fue negativo -12,2%, el ingreso per cápita había caído 16%, una inflación acumulada de 7.649% para el año 1.990, las reservas internacionales eran ridículamente bajas.

    El desastre económico del gobierno de Belaúnde se debió, principalmente, a una caída de precios de productos que Perú exportaba (cobre, plata, plomo, café), sin embargo la administración del presidente Alan García promueve unas medidas económicas basadas fundamentalmente en la expansión del gasto público, devora las reservas internacionales, expande la masa monetaria sin control, incrementa el déficits fiscal, aplica controles de precios, de cambio y estatiza el sistema financiero peruano.

    Al final de su mandato, los precios subían 20, 30 y 40% cada mes. En sus peores momentos, llegaron a subir hasta 60% al mes. La inflación acumulada durante sus cinco años de gobierno fue de más de 2.000.000%. Lo que costaba un sol en julio de 1985, terminó costando más de 20.000 en julio de 1990.

    En el año 1986 el billete de mayor denominación era de 1.000 intis (moneda peruana de la época) y en 1990 ya circulaban billetes de 1 millón y 5 millones de intis. Todo esto fue el causante de la diáspora de 2 millones de personas entre el período 1980-2000, muchos de ellos buenos amigos que vinieron a Venezuela.

    El 28 de julio de 1990 toma posesión Alberto Kenya Fujimori Fujimori quien había ganado las elecciones en segunda vuelta a Mario Vargas Llosa con un rotundo 62,4% de los votos.

    En agosto del mismo año Fujimori presenta un plan de estabilización económica conocido como el “fujishock” el cual contemplaba 2 fases: la primera tenía como objetivo atacar la hiperinflación, insertar a Perú en los mercados financieros internacionales, reestablecer una estructura de precios adecuada y detener la recesión económica. La segunda fase contemplaba la creación de una economía de mercado eficiente e insertar la actividad económica de Perú en los mercados mundiales.

    La estrategia para lograr esas metas fue de manera urgente la creación de programas sociales para ayudar a los sectores más afectados por la estabilización y la liberalización.

    Se llevaron a cabo reformas estructurales, privatización de empresas públicas, facilitación de la importación de bienes y servicios, aumento de la competencia de los mercados internos.

    Se creó una política cambiaria que apuntaba a la unificación del mercado cambiario con una flotación del tipo de cambio controlada por un tiempo hasta que se estabilizaran las cuentas. Se eliminaron las restricciones a las importaciones, excepto en el caso de 13 productos. Se fija el arancel mínimo en 10 % y el máximo en 50 %.

    En materia monetaria se disminuye el encaje bancario del 80% a 64 %, se continúan permitiendo que los ciudadanos tengan depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero. Las tasas de interés quedan sujetas al mercado.

    Se adaptaron normas de austeridad fiscal, se prohibieron nuevas adquisiciones y contrataciones. Aumento de tarifas públicas. Gasolina 3.040 %, electricidad: 5.270%, agua: 1.318%, teléfonos 1.295 %. El IGV (impuesto general a las ventas) se incrementó al 11% y se redujeron las excepciones, se impuso una contribución extraordinaria del 1 % del patrimonio a las personas naturales y jurídicas. También se creó un Impuesto extraordinario a las exportaciones por el 10 % del valor FOB.

    Se otorgó una bonificación extraordinaria a los trabajadores del 100% con un aumento del salario mínimo en 400%. Hubo una prohibición temporal de nuevos aumentos salariales en las empresas públicas hasta diciembre de 1990.

     “Qué Dios nos ayude”, fue la frase con la que terminó su discurso el ministro de economía Juan Carlos Hurtado Miller el 8 de agosto de 1990. Aquella noche, los peruanos eran testigos de un hecho económico drástico que marcó para siempre la historia de su país.

    Pocas veces en el mundo se ha requerido de todos un sacrificio tan grande como el que ahora necesita Venezuela. Lograr una hazaña como la peruana solo será posible si los venezolanos estamos dispuestos a pagar el precio por lo ocurrido en los últimos 20 años. Que Dios nos ayude.

  • Sin libertad cambiaria no hay ajuste exitoso

    Mucho se ha escrito desde la cadena televisiva del viernes 17, cuando se hicieron los anuncios de ajustes que el gobierno contemplaba.

    Si bien al concretarse las medidas específicas surgieron preocupantes dudas en cuanto a la capacidad o voluntad gubernamental de ejecutar un ajuste de tamaña envergadura, los anuncios de bulto eran, por decirlo coloquialmente, de librito: Anclaje y liberación cambiaria; eliminación de la emisión monetaria como forma de financiamiento y una meta a largo plazo de déficit cero; gasolina a precios internacionales y servicios públicos a su costo de operación; fijación del precio de arranque del Bolívar Soberano a la cotización de ese día del indicador de mercado paralelo; un salario mínimo en unos 30 dólares con compensación temporal a las empresas y subsidios a la población, etc.,etc.

    De todas, sin embargo, solo a una en particular nos quisiéramos referir en este momento. Y tiene que ver con que ya se aprecia que una cosa es el enunciado, y otra la implementación.

    La libertad cambiaria que se hace presente desde el “Viernes Negro” (18 de febrero de 1983) hasta el Viernes Rojo, si se quiere, ha sido constantemente intervenida por los sucesivos gobiernos. Y lo han hecho bien sea por controles cambiarios o intentos voluntariosos de liberar, pero, a la vez, también han sido la de “subvaluar” la moneda para favorecer determinadas actividades económicas, o la supervivencia de elefantes blancos estatales.

    Esa obsesión de los políticos, de los burócratas y de un buen número de economistas por controlar la vida de las gentes, es lo que les impide creer en que el comportamiento racional de los ciudadanos es lo que mejor está alineado con la prosperidad y bienestar de la Nación. Decimos esto, porque los que así piensan, en efecto, quisieran liberar… pero siempre y cuando las tasas de interés sigan siendo reales negativas. Siendo esto así ¿quién en su sano juicio va a quemar sus ahorros en dólares, pesos colombianos o euros para colocarlos en bolívares?

    Quisieran liberar, en fin, pero también poder seguir subsidiando el gasto social con impresión de dinero sin respaldo, mientras que a las empresas estatales perdidosas tampoco se les toca ni con el pétalo de una rosa.

    Siendo esto así, es obvio que hasta el trabajador más humilde cuyo horizonte de ahorro de largo plazo es de apenas 30 días, sabrá que “no hay dólar caro”.

    Entonces, quisieran liberar para que haya inversión, pero, eso sí, también y cuando haya la posibilidad de ponerle cortapisa a la repatriación de dividendos, al desarrollo de actividades empresariales que no están en su librito de prioridades, asimismo, a la libertad de fijar precios.

    Quisieran liberar, en fin, pero que no haya reacomodo de los precios relativos que no les gusten.

    Es por ese motivo por el que vimos con preocupación que, a paso de morrocoy, primero se despenalizaron las transacciones cambiarias del cambio paralelo, luego se dijo que las casas de cambio podían hacer transacciones de menudeo que solo captan remesas para gasto diarios. Y, finalmente, que a los bancos se les permita recibir dólares ¡pero no venderlos! En otras palabras, la inclinación predominante es, entonces, avanzar por el entramado de un corralito anunciado.

    Ante esta realidad, es impensable no solo que los ahorristas se desprendan de sus dólares para fortalecer sus ahorros, sino también que los industriales y comerciantes, difícilmente, activarán las líneas de crédito comerciales en cuenta abierta que algún día tuvieron con sus proveedores tradicionales, para contribuir a fortalecer la balanza de pagos en cuenta corriente, así como la oferta de bienes.

    El principal temor que alimenta esa posición tímida, es que no vaya a haber suficientes dólares para hacerle frente a la demanda. Si se crea confianza, esa demanda de dólares a la que le temen, no va a suscitarse, sino que, por el contrario, más bien habrá movimiento en la otra dirección de la cuenta de capital producto de inversiones y ahorros.

    Lo cierto es que, si no hay libertad cambiaria, el Plan de Ajuste no pasará de ser otro plan heterodoxo. Mejor dicho, uno más de esos que han fracasado tanto en Venezuela, como en el resto de Latinoamérica.

  • Los problemas de las mujeres en el trabajo

    En una conversación con nuestra amiga, Yenni Peña, de Proyecto InfoGénero (@Info_genero), a la salida de un programa de radio, compartimos la percepción de que el tema de la violencia contra la mujer, copa muchos de los espacios de organismos y personas que trabajan por los Derechos feministas, dejando por fuera otros que se dan por “resueltos” o “menos graves”, como por ejemplo, el caso de las mujeres en las empresas, públicas o privadas.

    Sin ánimo de intentar establecer prioridades o descalificar el trabajo que se hace con mujeres en situación de alto riesgo, pensamos que el tema de la inserción y vida laboral de una mujer merece también ser estudiado, discutido, protegido y defendido.

    Existen estadísticas internacionales que reportan la cantidad cada vez más creciente de mujeres incorporadas al mundo laboral, los tipos de oficio a los que se dedican, la cantidad de tiempo que permanecen activas económicamente, cuánto contribuyen al PIB de sus países, etc. Pero lo que nos ocupa en este artículo y que fundamenta en gran medida el trabajo de FeminismoINC, son los datos intangibles, las dificultades y vivencias que muchas mujeres sufren para poder mantenerse y triunfar en el medio laboral.

    De acuerdo a nuestra experiencia, estos son algunos:

    • Acoso laboral/sexual por parte de jefes
    • Descrédito a sus aportes o juicios de descalificación por ser mujer (“mujer tenía que ser…”)
    • Robo de ideas por parte de un jefe que no le da crédito público
    • Asignación de roles de apoyo, bajo perfil o segundo plano
    • Asignarle automáticamente labores de secretaría, arreglos logísticos u orden y minuteo de reuniones porque “las mujeres son más organizadas que nosotros”, o sea, que lleven ellas esa carga.
    • Escasa promoción a puestos de dirección
    • Crítica a las emociones y forma de expresarlas. Achacar al período menstrual cualquier indicio de mal humor
    • Ser blanco de chistes misóginos y tener que reírlos y celebrarlos
    • Reacción negativa ante la noticia de un embarazo
    • Preferencia de contratación o promoción y ascenso de un hombre por temor a la maternidad. Dar por sentado que la responsabilidad de hijos y hogar es de la mujer trabajadora y no de los hombres cuando van a ser contratados.
    • Exigencias de dominio y experticia en una materia con mayor énfasis que lo que se le exige a un hombre (a los hombres se les contrata por potencial, a las mujeres por la experiencia).
    • No ser incorporadas en los paneles de expertos en las reuniones internas o en representación de la empresa en eventos externos. Confiar siempre más en un hombre para estas actividades.
    • Irrespeto al horario de trabajo, exigiendo asistir a reuniones después de las horas laborales, sin tomar en cuenta que esa mujer sale a su segundo trabajo en el hogar
    • Prohibición de tomar horario flexible
    • Exigencias para lucir un cuerpo y apariencia estéticamente aprobado por  los hombres, sopena de ser blanco de burlas y críticas vejatorias (gorda, fea, vieja…)
    • Menor remuneración por el mismo trabajo que los hombres
    • Falta de sensibilidad a sus problemas y presiones familiares, siendo que la mujer es la cuidadora oficial de la familia, bien sea de los hijos, padres, hermanos, enfermos, etc.
    • Poner como condición que la mujer beba alcohol o asista a fiestas o viaje fuera de la ciudad como parte del trabajo, y dejarla por fuera si se niega o demuestra que no le es posible.
    • Amenazas veladas para que haga cosas con las que no está de acuerdo

    Reglas de competencia interna por el poder que se adaptan más al estilo de los hombres. Las empresas están hechas por hombres, con reglas masculinas, al punto de que muchas mujeres que actualmente ocupan posiciones de alta gerencia, incurren en estas mismas prácticas con sus pares femeninos de menor nivel. Se masculinizan en el ejercicio del poder como una forma de garantizarse un puesto que de otra forma no hubiesen conseguido.

    Por ello creemos que las empresas deben incorporar perspectiva de género en sus políticas, normas y prácticas de trabajo, buscando tener un equipo gerencial y una población laboral diversa, donde se respete la opinión de todos y se logre generar un clima de equidad tanto para mujeres como para hombres.

    Las empresas deben procurar la defensa de los derechos de sus mujeres vía formación, sensibilización y evaluación de desempeño, para que esas mujeres tengan un espacio donde puedan poner todos sus talentos a funcionar con libertad.  Y al mismo tiempo, a quienes trabajan por el feminismo, entender que la mujer trabajadora también necesita ser atendida, poniendo sobre la mesa la discusión sobre su situación, porque al igual que muchas, vive una situación de violencia organizacional y un machismo empresarial que la debilita y maltrata.

     

  • Los impactos de la conversión monetaria en la gestión de personas en las empresas

    Las ya conocidas medidas de la denominada revolución económica anunciada por el  Presidente de la República Nicolás Maduro, el viernes 17 de agosto del año 2018, se constituye como el mayor daño económico que la población trabajadora ha sufrido en años.

    A simple vista los trabajadores parecen beneficiarse de un aumento que elevó el sueldo de Bs F. 3.000.000 a Bs. F 180.000.000, es decir un incremento del 60 veces el valor actual. Nunca en toda la historia de intervención del Estado en el proceso de fijación del salario mínimo se llegó a tanto. Especialmente porque es bien conocido por todos el impacto inflacionario de ese elemento en una economía con poco empleo y con muchas regulaciones laborales que sortear. La pequeña y mediana industria cuentan con escasos recursos, entre otras causas por la fuerte inflación que sufre el país desde hace muchos años y que ahora se ve de manera inesperada acelerada por las acciones que el estado ha llevado adelante a través de la emisión de dinero inorgánico, declaración dada de manera directa por el presidente de la república y que se puede calificar como una confesión de hecho irregular para su función.

    Eso significa que el gobierno de la república, ineficiente para cumplir su rol de buen padre de familia al administrar los recursos de la sociedad venezolana, colocó un impuesto a las personas a través de la inflación para poder financiar el gasto público. Esa situación es dramática porque haciendo eso han llevado el número estimado de inflación a una cifra inimaginable, que en voz de Ricardo Hausmann puede alcanzar la astronómica suma de 44 millones por ciento al año.

    Desde el lado oficialista escuchamos voces de alegría por el aumento del salario mínimo a un dólar diario, lo cual resulta loable cuando en la práctica un trabajador devengaba un sueldo mínimo de un dólar mensual según los  marcadores del mercado negro de divisas.  Sin embargo es poco probable que ese aumento de los ingresos se sostenga.

    Todo ese cambio se realizó en medio de un conjunto de medidas que incluyen aumento del IVA, apoyo a la mediana y pequeña industria para su capitalización por los efectos del aumento de salario, pago de ISLR con o sin utilidad financiera e impuesto a las transacciones financieras.  El paquete incluye aumento de la gasolina a precio internacional que por razones técnicas fue pospuesto hasta septiembre y que se supone será aplicado de manera gradual. La aceptación del mercado negro de divisas se hizo de manera tácita al colocar la tasa del nuevo sistema Petro en Bs. 6.000.000,00.

    Lo más duro del conjunto de medidas es que todas van a ser pagadas por la población, es decir el gobierno no pone ningún objetivo de disciplina serio en la mesa por lo que no cambia la dirección en materia financiera y que por el contrario profundiza la forma de gobernar que ha impuesto este gobierno y su predecesor.

    Este elaboradísimo programa económico le transfiere toda la carga a los ciudadanos, sean estos trabajadores o empresarios. Impuestos directos e indirectos que no lograrán darle dinero al gobierno para financiar sus planes de subsidio a la población que hoy  dependen desesperadamente de él. El bolívar en el mercado negro se devaluó a una velocidad única en tres días, dejando el salario de un dólar al día en apenas unos sesenta  centavos de dólar al día.

    Un dato curioso del anuncio es que el salario será efectivo en septiembre, dejando todos los otros factores de la crisis intactos. Al ritmo de cambio es probable que cuando los trabajadores reciban el incremento estaremos hablando de un aumento pírrico incapaz de satisfacer las necesidades de los trabajadores.

    Este episodio de la desventura que el gobierno ha puesto en escena es quizás uno de los momentos más trágicos de la historia política venezolana, solo comparable en términos de su gravedad con momentos vividos en la guerra de independencia de nuestro país. Todos los ciudadanos han perdidos sus derechos económicos, incluida la repartición de la renta petrolera, a manos de un gobierno técnicamente incapaz de manejar la situación. La inflación no es inducida por los particulares ya que todos somos víctimas del modelo económico centralista e hiper-regulador que genera el gobierno venezolano.

    El trabajador a finales del mes de septiembre estará recibiendo 1800 bolívares fuertes pero su poder de compra es muy probable que haya mermado contra el actual, los patronos tendrán que mover sus escalas salariales para reconocer los distintos aportes de los miembros de la organización.

    Los precios, aunque se controlen, aumentaran irremediablemente en una carrera en la que los perdedores serán siempre los asalariados. Una parte del país con un desempleo estructural, del 40% aproximadamente de su población, no recibirá nada de este aumento excepto el dolor de los precios que suben infinitamente.

    Para los patronos más y más dolores de cabeza, hay que conseguir el dinero para pagar los incrementos y además proveer información cierta del cambio a sus colaboradores. Estas medidas pueden impulsar a más gente a irse, pues buena parte de la población entiende el nivel de destrucción de valor que estas medidas tienen en la economía. Un impacto negativo directo sobre la productividad y la tranquilidad de nuestra pueblo.

      Twitter: @victorhroa  Instagram: @victorhroas

  • El terrible estado de los salarios en Venezuela

    Cuando el presidente de un país debe decretar cada mes el incremento del salario mínimo algo muy malo debe estar pasando con la economía. Este es, por supuesto, nuestro caso y nos permite hablar de las terribles consecuencias que la política económica tiene sobre la única fuente de ingreso con la que cuenta buena parte de la sociedad venezolana: El salario.

    Los efectos perversos que tienen los subsidios en el largo plazo podemos verlos evidenciados en el caso de los salarios en Venezuela. La regulación de precios en la electricidad, el agua, la telefonía tanto móvil como celular, alimentos y otros daba hasta no hace mucho tiempo que los salarios lucían suficientes para la vida de los ciudadanos en el país.

    La oferta de bienes y servicios baratos llegó a ser tan amplia que los medicamentos de alto costo y los pasajes de avión junto a los dólares para viajar o educarse se hicieron parte de la vida cotidiana por un período de casi 10 años. Eso produjo una borrachera inmensa en la población, todos accedían al bienestar a través de subsidios directos o indirectos. Las fiestas, no importa que tan rico sea el convocante, siempre tienen fin, no importa si es a las 2 o a las 6 de la mañana, en algún momento se apagan las luces y los invitados deben volver a la realidad.

    Lo cierto de todo este asunto es que la fiesta se acabó hace ya  bastante rato y la sociedad venezolana sigue inmersa en el sueño de la riqueza petrolera. El tema de los salarios es central para entender como el país ha vivido en un modelo en el que no importaba lo que percibieras tenías derecho a acceder a todo cuanto se puede desear.

    En las empresas manufactureras los operarios pedían, por ejemplo, cláusulas contractuales que les permitiera sacar el pasaporte. La razón sencilla, viajar a Panamá o República Dominicana para sacar los dólares preferenciales de las tarjetas de crédito. El consumo de bienes de tecnología se disparó, la penetración celular llegó a niveles de los países desarrollados, el número de aerolíneas saliendo de Venezuela solo señalaba la inmensa riqueza que el país supuestamente generaba.

    La realidad verdadera es sin embargo es que el país consumió todos los ingresos de la mayor bonanza petrolera y no dejó nada en la alcancía para los años de las vacas flacas.

    El problema de la baja productividad  

    El salario es la construcción de un valor que resulta de la diferencia entre el valor del bien vendido y de otros costos de operar y de la utilidad que espera un empresario o comerciante obtener. Así que el salario está altamente vinculado a la productividad de una empresa o en un contexto mayor al de un país. En nuestro caso, como se ha explicado anteriormente, el salario era una ficción pues su poder de compra estaba construido sobre la base de los múltiples controles y subsidios existentes en el país, en consecuencia cuando el sistema colapsa por falta de fuentes de financiamiento del gasto público los salarios caen de manera estrepitosa, la razón es la baja productividad que el país muestra, eso se traduce en la caída sostenida de su PIB.

    Los subsidios directos del carnet de la patria demuestran la inutilidad de trabajar en Venezuela, si usted como ciudadano sin más esfuerzo que hacer una cola para obtener el documento de marras obtiene más que el salario mínimo por supuesto que las bases conceptuales que conforman el trabajo quedan completamente destruidas.

    La mayor catástrofe la viven hoy día los trabajadores, no es culpa suya el problema de la productividad, se corresponde a un modelo donde los ingresos son el producto de la renta y no del trabajo exactamente. Es el gobierno, que ha profundizado un modelo que históricamente ya había colapsado a finales de los años ochenta del siglo veinte, él es totalmente responsable de lo que vivimos hoy todos en Venezuela. Hay que crear conciencia acerca del valor del trabajo y allí si son responsables los trabajadores y las empresas de hacer productivo al país.

    Hay que hacer de la productividad nuestro principal objetivo. Nuestras tierras deben producir, nuestras granjas deben producir, nuestras fábricas deben producir, las carreteras deben estar llenas de camiones, carros y autobuses, las escuelas y hospitales repletos de gente nuestra haciendo la vida cotidiana. El país debe volver a la democracia y al trabajo para lograr su recuperación.

  • Declaración de la Alianza venezolana empresarial por el liderazgo de las mujeres (AVEM) en el día internacional de la mujer trabajadora

    El 8 de marzo es el día formalizado desde 1975 por la Organización de las Naciones Unidas para promover en todos los habitantes de este planeta conciencia sobre la desigualdad de género. Este día es un llamado histórico a reconocer y conmemorar los esfuerzos y los logros de muchas mujeres que, en condiciones más difíciles que las de hoy, se arriesgaron y lucharon para superar muchas injusticias por el simple hecho de ser mujeres, accediendo con dificultad al mercado laboral, con salarios más bajos y trabajos más precarios que sus similares masculinos y, además, con oportunidades muy limitadas de participación política.

    También es un día para invitar a la reflexión y la actitud proactiva de todos para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS No. 5, que tiene como uno de sus ejes fundamentales la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, siendo que la mitad de la humanidad está formada por mujeres y niñas.

    Las sociedades más prósperas y con mejor calidad de vida, son aquellas que normalizan el acceso de las mujeres a todos los espacios y niveles de gestión pública y privada, favorecen la justa distribución por género de las tareas dentro y fuera del hogar, promueven la participación equitativa del liderazgo femenino en los espacios de máxima dirección, y estimulan todas las prácticas y disciplinas deportivas, científicas, tecnológicas y académicas para niños y niñas de manera equitativa. Son sociedades que cuestionan los roles tradicionalmente asignados a las mujeres, que las circunscriben al hogar, con escasa incidencia en lo público, a labores de baja productividad y las mantienen ajenas al desenvolvimiento político y técnico científico.

    Estadísticas internacionales demuestran que compañías con un mayor equilibrio entre mujeres y hombres, tienen mayores beneficios económicos. Sin embargo, la equidad de género, hoy por hoy, sigue siendo un reto pendiente en el ámbito empresarial venezolano, donde la presencia de mujeres en las máximas posiciones de decisión se mantiene en un porcentaje que no pasa de un dígito.

    Es por ello que en AVEM queremos reforzar nuestro compromiso permanente con un desenvolvimiento empresarial privado más consciente de las oportunidades vinculadas al enfoque de género en nuestras decisiones, de modo que hoy, en el Día Internacional de la Mujer, exhortamos a las Empresas en nuestro país a:

    • Facilitar opciones de accesibilidad y oportunidades laborales a más mujeres en nuestras corporaciones.
    • Considerar sistemáticamente más y mejores oportunidades de gerencia y alta dirección a las profesionales en el entorno de nuestras corporaciones.
    • Revisar constantemente los protocolos de relación horizontal y vertical con nuestros colaboradores, aliados comerciales, proveedores, clientes y otros actores de las cadenas de valor en las que nos involucramos, con miras a mejorar la participación de las mujeres y así promover interacciones más fluidas, transparentes y equitativas.
    • Brindar infraestructura de apoyo a las madres trabajadoras para reducir la posibilidad de abandono del trabajo a causa de la maternidad
    • Identificar y cerrar las brechas salariales por género que segregan y discriminan el esfuerzo que hacen las mujeres con su trabajo
    • Evaluar políticas de conciliación laboral y familiar para instar a que la distribución de la carga doméstica sea distribuida en igualdad entre mujeres y hombres.
    • Crear políticas de responsabilidad social corporativa para abrir espacios a propuestas que consideren transversalmente la promoción de la igualdad de género.
    • Compartir, con creatividad e innovación, experiencias y lecciones aprendidas con otras empresas y actores que se suman al llamado a la acción por la equidad de género en el ambiente laboral, como motor crucial para que los países alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.

    Todos podemos hacer algo por mejorar el desempeño productivo de Venezuela gracias a la participación más efectiva, enfocada y sistemática de mujeres y hombres en igualdad de condiciones. Ello abrirá múltiples oportunidades de mercado en nuestro país y en el exterior. Pero no es solo un asunto de productividad y nuevos negocios. También creemos que este esfuerzo mejorará la calidad de vida de nuestras familias, promoverá un reparto más equitativo de las responsabilidades en el hogar generando una transformación educativa en niños y niñas gracias a nuestro ejemplo, mejorarán las oportunidades de interacción y cooperación en nuestras comunidades, y se reducirán sensiblemente los hechos de violencia de género, abriéndose así espacios de adaptación cultural a nuevos modelos de relación ciudadana en un clima más saludable.

    Asimismo, exhortamos a las instancias de Gobierno Nacional, para que destinen recursos importantes para diseñar y ejecutar proyectos y programas en los ámbitos educativo, sanitario, económico, político y social, conducentes a fortalecer el rol de las mujeres en el trabajo en el sector formal, para revertir con más contundencia, los negativos indicadores de desempleo y precariedad laboral que hoy tenemos en el sector femenino venezolano.

    Desde AVEM animamos a todas las personas y organizaciones a aliarnos para asumir este compromiso, y construir un país y un planeta mejores, sobre la base de más y mejores oportunidades para nuestras mujeres venezolanas.

  • La corrupción socialista del siglo XXI

    La lectura de un libro publicado en versión inglesa en 2016 y en versión española en 2017 está reanimando a muchos teóricos socialistas de Europa y América Latina para continuar la difícil y tortuosa defensa del socialismo, después de los sucesivos fracasos a raíz del derrumbe del muro de Berlín en 1989. Se trata del libro “La Corrupción Capitalista” escrito por el economista británico, investigador y profesor de la londinense School of Oriental and African Studies, Guy Standing. El autor se ha convertido en un referente mundial en el análisis socioeconómico después de haber publicado el libro, “El Precariado”, y ahora con esta nueva publicación y sus conferencias en diferentes países.

    En “La Corrupción Capitalista” Standing plantea que el capital y más específicamente el libre mercado es la fuente principal de la corrupción, concediendo con esa interpretación un salvoconducto deliberado al socialismo respecto a la degradación de la moral ciudadana, más aún en la novedosa temporada del socialismo del siglo xxi. No obstante, el autor hace otras consideraciones que son irrefutables, entre las cuales destacan: el vínculo constante entre capital y Estado como elemento potenciador de la corrupción, la lucha entre la virtud y el vicio y la indetenible expansión de las prácticas corruptas a nivel mundial, ubicando a los paraísos fiscales como la corona del maléfico trono. Standing considera que la corrupción es una pandemia porque todo lo invade, todo lo pervierte: la vida política, la realidad económica, las prácticas sociales, las actuaciones del gobierno, los modos y fines de la sociedad civil, el mundo del trabajo, la esfera del ocio y los múltiples procesos culturales, todas estas variables en su conjunto son cada vez mayores y afectan en consecuencia a toda la humanidad. Para una mayor definición, el autor dice que la corrupción evoluciona, es creativa e innovadora, transgrede la moral y las buenas costumbres, socialmente es de carácter transversal y es también un sistema universal de compra-venta de favores.

    En el plano de las ideologías vigentes en el mundo, para Standing la corrupción es un producto exclusivo del capitalismo porque solo existe en los regímenes en los cuales domina el sistema capitalista, lo que hace entender que en los gobiernos de corte socialista la corrupción es inexistente, a tenor de los argumentos sustentados por Standing en su libro. Pero es que, además, si se admite que la fuente originaria del nefasto vicio está en el libre mercado habría que concluir admitiendo también que la libertad económica es omnipresente y se ejerce abiertamente sin ningún tipo de control en todas las sociedades, incluyendo a los gobiernos socialistas. Lo que no admite duda es que la corrupción está en todas partes, sin distingo de clase social y creencias políticas y religiosas. De modo que el argumento principal de Standing en su libro reciente puede considerarse como una opinión demasiado sectaria y muy sesgada en contra del capitalismo.

    Tampoco se trata de cuestionar que el capitalismo sea más corrupto que el socialismo, o viceversa; no, no es asunto de cuantía; lo importante es la honestidad administrativa y la sanidad ciudadana. Desconocer que en el capitalismo hay corrupción es un absurdo, como absurdo es también entender al socialismo como algo inmaculado, como el sanatorio de todos los males. No obstante, en un dosier publicado en la revista El Correo de la Unesco en junio de 1996 se afirma que “la lucha contra este flagelo tiene más éxito en los estados democráticos que en los totalitarios y ello es así porque en los primeros el multipartidismo provoca la competencia y la vigilancia entre las fuerzas políticas, impidiendo el abuso de poder, a lo cual se suma la separación y la autonomía de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”.

    Resulta difícil entender que Guy Standing no conozca los innumerables escándalos que se han venido sucediendo en países ubicados en la órbita socialista, incluso mucho antes de haber escrito su libro. En Rusia y Cuba, abuela y madre, respectivamente del socialismo, los escándalos no han faltado. Sería prolijo referir los tantos casos de corrupción ocurridos en este lado del Atlántico y al intentarlo nos encontramos con el hecho real de que Venezuela, además de ser la cuna del socialismo del siglo XXI ocupa el tercer puesto con mayor corrupción en América, según Transparencia Internacional.

  • Estado de bienestar y economía del mercado. Parte I

    “El único límite a nuestros logros de mañana está en nuestras dudas de hoy”

    Franklin D. Roosevelt

    Uno de los principios básicos de la economía dice que “los mercados normalmente constituyen un buen mecanismo para organizar la actividad económica”, la llamada “mano invisible” de Adam Smith, que señala: “los precios son el instrumento con el que la mano invisible dirige la actividad económica”, Friedrich Hayek, Gregory Mankiw, Ludwig von Mises coinciden, que cuando un gobierno impide que los precios se ajusten a las condiciones naturales de la oferta y la demanda, impide que la mano invisible coordine la economía.

    Los gobiernos en los países populistas como el de Venezuela que además es de izquierda, no dejan que los precios se rijan por el mercado, sino que son dictados por los planificadores centrales. Éstos carecen de la intención de permitir que los precios respondan libremente a las fuerzas del mercado. Los planificadores centrales siempre fracasan porque dirigen la economía con una mano atada a la espalda: la mano invisible del mercado.

    Los mercados solo funcionan y progresan si se respetan los derechos de propiedad. Un agricultor no cultivará nada si tiene la incertidumbre que le roben la cosecha y un industrial no aumentará sus inversiones si lo obligan a producir por debajo de sus costos de producción. En un Estado de Derecho todos tendríamos el derecho de ir a los tribunales que nos suministra el Estado para imponer nuestros derechos sobre las que cosas que producimos. Pero cuando es el Estado el que propicia la violación a la propiedad inevitablemente las consecuencias son desabastecimiento e inflación.

    Es cierto que la mano invisible no garantiza que todo el mundo tendrá suficiente comida, una ropa digna y una asistencia sanitaria adecuada siendo allí donde el Estado sí debe participar a través de la recaudación de impuestos, que a su vez los distribuye en asistencia social, tratando de conseguir una distribución más equitativa del bienestar económico. Aquí es donde vemos el argumento central del Estado de Bienestar.

    El mismo se ha vendido como una tercera vía, caracterizada como un sistema intermedio entre la economía de mercado y la economía socialista, que toma lo mejor de cada uno y deja de lado sus fallas. Se entiende que es un modo de alcanzar los más elevados niveles de igualdad social, sin coartar el espíritu empresarial.

    El objetivo de esta serie de artículos es tratar de analizar las diferencias entre la economía de mercado y Estado de Bienestar.

    Constantemente líderes religiosos, formadores de opinión, políticos democráticos e incluso algunos jefes de empresa proclaman que el sistema de libre mercado es por definición inmoral.

    Se dice que el capitalismo está basado en el egoísmo y la codicia; que fomenta el materialismo, el consumismo, la explotación inmisericorde. Además, se añade que un sistema así está en crisis, que sus abusos abren la puerta a paraísos fiscales, evasión de impuestos, corrupción de políticos y toda forma de conductas inmorales. Sin embargo, sus críticos no se atreven a negar que el mercado sirva para asignar correctamente los recursos, visto el fracaso estrepitoso de la planificación centralizada en los países comunistas, solo aducen que la misma es injusta.

    Los enemigos del mercado acusan a los industriales, distribuidores y publicistas de crear necesidades frívolas. Cuando en verdad, esos deseos existen, pero nadie los reconoce.

    Para ellos es obsceno que haya personas que ganen tanto dinero como Messi, Zuckerberg, Bezos, ¡Es claro que quienes ofrecen productos innovadores y de éxito se hacen ricos, mucho más en una economía globalizada! Lo obsceno sería que hubiesen obtenido su fortuna gracias a estar enchufados del Gobierno o lavado de dinero del narco tráfico.

    El lamento de los populistas es que “los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos” debido al capitalismo. Sin embargo, según el Banco Mundial desde 1990 hasta hoy la pobreza ha disminuido en un 59% pasando de 1.850 millones de personas a 767 millones. En esos años, la población mundial creció en 3.000 millones de personas, lo que debería haber aumentado el número de pobres si fuese cierto el lamento de los populistas.

    Si tomamos la definición más común que la pobreza extrema es la situación de quienes viven con menos de un dólar al día, el número de pobres disminuyó en 36 años en unos 617.000, hasta quedar en 350.000 personas.

    Siguiendo con el informe del Banco Mundial, la reducción de la pobreza extrema entre 2012 y 2013 estuvo impulsada principalmente por Asia oriental y el Pacífico con 71 millones de pobres menos solo en China e Indonesia y en Asia meridional con 37 millones de pobres menos, principalmente en India. Por ejemplo, en la India el 1981 el 61% de su población vivía con menos 1,25 dólares al día, en 2017 el 36,3% esto tras su apertura al libre mercado y reformas sociales.

    La evolución de China es impresionante: en 1981 el 84% de su población vivía con 1,25 dólares al día o menos; en 2017 esa proporción se había reducido al 13% de la población. Para el tamaño de su población es un logro importantísimo y esto le logró por la apertura al mercado, aunque todavía falta resolver los temas de derechos civiles.

    Por el contrario, según informe de la CEPAL Los niveles de pobreza y miseria aumentaron en América Latina como promedio regional en 2015 y 2016, luego de más de una década de reducción.

    En el 2014, 28,5% de la población de la región se encontraba en situación de pobreza (168 millones de personas), porcentaje que aumentó a 29,8% en 2015 (178 millones) y a 30,7% en 2016 (186 millones de personas). La miseria o pobreza extrema, en tanto, pasó del 8,2% en 2014 (48 millones de personas) al 10% en 2016 (61 millones de personas) en el caso de Venezuela según la encuesta ENCOVI el 61% de la población está en pobreza extrema y el 26% en pobreza.

    La cantidad de personas que aún vive en la pobreza en el mundo sigue siendo impresionante y también indica lo mucho que queda por hacer en el camino hacia una economía global y próspera. Sin embargo, no debemos olvidar la marcada reducción de la pobreza y la desigualdad conseguida por el capitalismo, en especial en los países que se han alejado del populismo y del socialismo utópico.

  • Reconversión sin reforma monetaria no es viable

    Qué difícil es hacerle entender a quienes administran la cosa pública, que el agua no fluye río arriba.

    Hace escasas 10 semanas, el presidente Nicolás Maduro Moros, en cadena nacional de radio y televisión, anunció que la Reconversión Monetaria “logrará una solución estructural y definitiva para darle estabilidad al país”.

    Y preguntamos: ¿Dónde están los que le recomendaron semejante declaración al Jefe de Estado, y tuvieron la peregrina idea de convencerle que, con solo mocharle tres ceros al Bolívar Fuerte, se resolvía el problema hiperinflacionario que ellos mismos han creado?

    En una organización en la que los culpables de errores imperdonables asumen su responsabilidad, esos señores ya estarían jugando banco o expulsados del partido. Pero, en este caso, al parecer, eso no es lo que sucedió ni sucederá.

    Durante estas 10 semanas, esos genios de la economía han triplicado -óigase bien- ¡triplicado! la masa monetaria, emitiendo la modesta suma de Bs.746.000.000.000.000. Si la cantidad de ceros lo abruma, puede quitárselos. Solo que este caso, en vez de los tres que se le piensa quitar a la moneda, tiene que amputar 12 para hablar de 746 billones.

    Para dentro de 90 días, que es la fecha más cercana con la que se compromete la Asociación Bancaria en este ejercicio de Reconversión sin Reforma, se habrán creado electrónicamente, como mínimo, otros Bs. 4.000.000.000.000.000 o 4 mil billones. Hablamos de un cuatro nada más, pero con 15 ceros en su estela.

    Las magnitudes de cifras escapan a la capacidad del cerebro humano para procesarlas. Y lo decimos de esa manera, porque si usted tuviera que multiplicar, por ejemplo, un precio de 35 millones por, digamos, 25 unidades, no sólo se le imposibilita hacerlo mentalmente, sino que también le sucedería lo mismo a su calculadora. Porque a ella, a la calculadora, quien la diseñó, nunca pensó que alguien ajeno al mundo de la astrofísica, donde las mega cifras se expresan de otra forma, tendría que lidiar con semejantes magnitudes.

    El problema ahora es que los sistemas de informática de los bancos, tampoco están equipados para semejante avalancha de dígitos. Y aunque eso no lo digan, ellos, los bancos, se están acercando al límite de su capacidad.

    La situación en la que nos encontramos, es que, a la velocidad de aumento de la liquidez, al ser exponencial, excede la velocidad de reacción de los seres humanos para lidiar con ella. Es por eso por lo que, como han dicho muchos economistas, como es el caso de José Guerra -y quien lo ha explicado de manera sencilla- sin un Plan de Reforma Monetaria en el horizonte, ni imprimiendo billetes con más o menos ceros en papel bond, se va a resolver el entuerto.

    El problema, señores, no es de ceros. Es de criterios. Cualquier Reforma que se emprenda, tiene que ser a partir de una unificación y liberación cambiaria, con un ajuste en los precios de los servicios públicos, en especial, de la gasolina, del agua y de la electricidad, de la fijación de un salario mínimo y de un Plan de Desestatización de Empresas.

    Por supuesto, y por aquello de que lo último no puede ser instantáneo, para crear confianza en los inversionistas, se requiere de un sustancial financiamiento puente que haga posible el fortalecimiento de reservas. Porque, de lo contrario, irremediablemente, la nueva moneda irá al mismo basurero en donde hoy están las anteriores.

    Con mucha pena, pero hay que decirlo: es improbable que un financiamiento de esas magnitudes aparezca con la actual composición del Gabinete Económico, como del díscolo Banco Central de Venezuela.

    Parecería que lo primero que se requiere es, cuando menos, un cambio total del equipo económico gubernamental, incluyendo el retorno a la Madre Patria del aparente zar de la economía venezolana, Alfredo Serrano Mancilla. Lo segundo es estar atentos a las lecciones de la historia, y en donde sobresale que una Reforma Monetaria a medias, sencillamente, se puede terminar convirtiendo en otro “Plan Primavera” similar al de la Argentina de 1989, y que lo que hizo fue disparar la hiperinflación. Con la salvedad de que la hoy tierra que lidera Mauricio Macri –aunque cueste creerlo- fue mucho más benigna que la que ya estamos sufriendo los venezolanos. Sí, de los mismos que ya dejamos de ser expedicionarios en territorios no explorados -al menos en América-  en materia de mal manejo monetario.