Etiqueta: Crímenes Sin Castigo

  • Se han incrementado las denuncias sobre desapariciones en todo el país

    Las cifras conocidas hasta el momento son preocupantes, puesto que hasta el mes de septiembre habían sido reportadas ante la policía judicial las desapariciones de 400 personas.

    Los meses de mayo, junio y septiembre han tenido los totales más elevados, que van desde las 57 hasta 62 denuncias. Esto quiere decir que en esos meses prácticamente se perdió la pista de dos personas en promedio todos los días.

    Cada caso debe ser revisado en sus particularidades. No se puede atribuir este número de desapariciones a un solo factor. Sin embargo, llama la atención que la gran mayoría de los casos haya ocurrido en Distrito Capital y estado Miranda, donde las personas gozan de mayor movilidad.

    Estamos hablando del 41% de las desapariciones, en un enclave urbano donde se supone que existen los mayores recursos para ubicar a las personas.

    En estricto sentido, no se puede decir que la desaparición sea un delito, pero sí se convierte en tal cuando es propiciada por funcionarios de cuerpos de seguridad.

    De resto, se trata de una situación que pudo ser propiciada por la decisión de la persona a la que se le perdió el rastro, o por condiciones externas que es necesario investigar. Para esto, la policía judicial cuenta con un grupo de pesquisas.

    De manera que lo más importante para el familiar o allegado de la persona desaparecida es recabar la mayor cantidad de datos, y aportarlos en una denuncia ante los despachos de CICPC.

    A menudo, los policías prefieren esperar un lapso de 72 horas para tomar estas denuncias, con la finalidad de dar un margen de tiempo que permita determinar con mayor precisión si se trata de un caso de desaparición o de otros delitos como el homicidio o el secuestro o el rapto.

    Una de las cuestiones que llama poderosamente la atención es que los estados con mayores cifras de personas desaparecidas son conocidos además por ser el escenario de disputas entre grupos organizados.

    Hablamos de Bolívar, Aragua, Zulia y Sucre, cada uno con sus particularidades, pero con este factor en común, que debe ser observado con detenimiento.

  • ¿El secuestro ha incrementado durante flexibilización de la cuarentena?

    El miércoles 4 de noviembre en horas de la mañana, cámaras de seguridad instaladas en la fachada de un Conjunto Residencial de Los Chorros (municipio Sucre) captaron el momento en que el conductor de un Corolla blanco fue sometido y presumiblemente privado de su libertad, por sujetos que iban en una camioneta Explorer gris.

    Algunos captores tenían pistolas, chalecos antibalas e indumentaria similar a la utilizada por la Policía Nacional, aunque llevaban zapatos tenis.

    Sobre este episodio, el ex director de la Policía Judicial, Miguel Dao, indicó que varios elementos sugieren la irrupción de una banda de novatos, que actúan como si estuviesen amparados por un manto de impunidad.

    Uno de los aspectos más notables fue la tardanza en sacar a la víctima del carro y llevarla a la referida camioneta.

    En la anterior semana de “flexibilización” ocurrió otro intento de plagio en la urbanización Montecristo, cerca del lugar donde ocurrió el último ataque, pero fue frustrado cuando volcó la camioneta donde llevaban a las víctimas, muy cerca del Hospital Pérez Carreño.

    De acuerdo con las informaciones disponibles de manera preliminar, en ninguno de los casos referidos los cuerpos de seguridad ejecutaron el llamado “plan de cierre” en las vías expresas, que implica el apostamiento de funcionarios policiales en las principales arterias viales de la capital, con la finalidad de capturar in fraganti a supuestos implicados en delitos de impacto.

    Al no haber ejecutado este procedimiento, los secuestradores contaron con un margen de tiempo que les permitió escapar.

    En octubre fueron denunciados siete secuestros en las oficinas de la policía judicial en todo el país, según se pudo conocer extraoficialmente.

  • Alertan sobre proliferación de permisos de conducir falsos emitidos por el INTT

    El 2 de junio, la policía nacional española remitió a las unidades de coordinación operativa territorial y a las brigadas de tránsito una circular en la que alertaban sobre la proliferación de permisos de conducir falsos, aparentemente emitidos por el Instituto Nacional de Transporte y Tránsito Terrestre de Venezuela

    Estas licencias, indica el alerta policial, son presentadas por venezolanos en puntos de control, a menudo acompañadas por cartas de asilo.

    Tal ha sido el número de casos detectado que el cuerpo policial español ha podido sistematizar las distintas presentaciones de estas licencias, a los efectos de su debido reconocimiento.

    Un problema de origen es que las licencias venezolanas en la actualidad no son entregadas en el soporte plástico plateado que tuvieron durante la primera década de este siglo, sino que son enviadas por correo electrónico en formato pdf, y el propio titular debe imprimirlas y plastificarlas.

    Según la policía española, esta condición facilita la emisión de licencias falsas.

    Junto a este fenómeno, se ha detectado también una proliferación de gestores que ofrecen a través de las redes sociales sus servicios para la obtención de licencias venezolanas, aún si el titular se encuentra en el extranjero. 

    Según fuentes con acceso a esta información, están solicitando pagos por adelantado que pueden ascender hasta los 500 euros.

    Para el emigrante, caer en estas redes no es difícil, pues se ven seducidos ante la posibilidad de obtener un documento que, aunque de dudosa procedencia, le puede permitir la conducción de un vehículo.

    La orden impartida a la policía española ha sido llamar a declarar a las personas que son detectadas en posesión de estas licencias falsas.

    Tal parece que las autoridades españolas podrían tomar esta situación como un pretexto para justificar deportaciones en un futuro cercano.

     

  • ¿Cuál ha sido la evolución del hurto de vehículos durante la cuarentena en Venezuela?

    El hurto de vehículos es uno de los nueve delitos considerados marcadores de la criminalidad en el país

    Se caracteriza por la sustracción de partes y piezas, o de todo el vehículo, mediante la aplicación de habilidades y destrezas por parte del delincuente.

    En este sentido, lo que caracteriza al hurto es precisamente la ausencia de violencia contra el propietario o conductor.

    La gran mayoría de los hurtos ocurre en la vía pública. Por esta razón, sería lógico pensar que en medio de la cuarentena por el Covid-19, con las calles prácticamente desiertas, el hurto de vehículos se reduzca casi a cero.

    De acuerdo con estadísticas conocidas de manera extraoficial, en Venezuela hurtaron 1.750 automóviles, motos y camiones durante los primeros nueve meses del año.

    El 48% de estos casos, es decir, 860, ocurrió en la zona de Distrito Capital y estado Miranda.

    En este sentido, generalmente el área capital representa entre 30 y 35% del total de casos.

    Estamos entonces ante un primer efecto de las diferencias en cuanto a la circulación de vehículos, entre esta zona y el resto del país.

    Pero, cuando analizamos los totales por trimestres nos damos cuenta de que la cuarentena aminoró las cifras generales de hurtos de vehículos durante el lapso abril-junio.

    Sin embargo, en el trimestre siguiente los totales se incrementaron tanto en lo relativo al país como al área metropolitana.

    Una primera teoría podría ser que las situaciones de confinamiento tienen un impacto limitado sobre este tipo de delitos.

    Llega un momento en que la propia dinámica social tiende a romper o buscar alternativas a las órdenes de cuarentena impuestas desde el gobierno central. Y esto se refleja de inmediato en un incremento de las cifras de delitos denunciados.

  • ¿Cómo son vistos los motorizados en Venezuela?

    Las personas que circulan en motocicletas son permanentemente detenidos y verificados por los agentes de todas las policías, simplemente porque circulan sobre dos ruedas.

    Esta opinión negativa hacia los llamados “motorizados” viene desde los años ochenta, cuando se llegó a prohibir mediante decreto presidencial que estos vehículos transitaran por las autopistas de Caracas.

    Según cifras conocidas extraoficialmente, en 2019 fueron reportados 15097 robos genéricos y robos de vehículos. Estos son delitos contra la propiedad caracterizados por un accionar violento, en los que las víctimas pueden tener una idea de cuáles fueron los medios utilizados por sus contrapartes.

    De todos estos robos denunciados ante las policías, y presumiblemente investigados, se constató el uso de motocicletas por los victimarios solamente en 1006 casos. Esto equivale al 6,6%. En otros 898 (5,9%) casos las víctimas afirmaron que los asaltantes usaron autos, camionetas o camiones.

    Recientemente, gobernadores y alcaldes han implantado restricciones en sus territorios exclusivamente para los usuarios de motocicletas, también guiados por la noción de que son los medios de transporte predilectos de los delincuentes.

    En el libro revolución de la muerte, los autores Fermín Mármol y Luis Izquiel también se muestran proclives a la imposición de restricciones al uso de motos, bajo la noción de que son los medios mayoritariamente utilizados por los asaltantes en las vías públicas.

    Como se ve, tanto oficialistas como opositores parecieran coincidir en que los cuerpos de seguridad deben tener una actitud más rigurosa hacia quienes utilizan este medio de transporte.

    La diferencia entre el uso de motos y de otros vehículos en los robos de todo tipo fue muy pequeña, pero las decisiones han sido contra los motorizados.

    Pareciera que el criterio estadístico no fue tomado en cuenta por gobernadores y alcaldes a la hora de aplicar medidas que ponen cortapisas a un derecho constitucional, como el de la libre circulación.

  • 29 denuncias de “cambiazo” se han registrado durante los primeros 9 meses de 2020

    El “cambiazo” es una modalidad de fraude que pareciera haber pasado de moda en Venezuela

    Se trata de una práctica fraudulenta que consiste en cambiar la tarjeta de débito o de crédito por una falsa, al ser usadas en puntos de venta o cajeros automáticos, aprovechando cualquier distracción.

    Cuando decimos que este delito pareciera haber pasado de moda en el país es porque, de acuerdo con cifras frescas conocidas de manera extraoficial, este riesgo pareciera todavía latente.

    Según estadísticas conocidas extraoficialmente, durante los primeros nueve meses de 2020 los agentes de la división contra delitos informáticos de la policía judicial recibieron y procesaron veinte denuncias sobre el cambio fraudulento de tarjetas de débito o crédito.

    Incluso, hubo dos reportes llevados a cabo por las víctimas durante la primera semana de octubre. Esto quiere decir que la práctica del cambiazo aún se mantiene, y por ende todos los usuarios de dinero plástico tenemos que tomar las debidas precauciones.

    Como medidas de prevención, el propio Citibank ha recomendado mantener siempre a la vista nuestras tarjetas, aun cuando son manipuladas por agentes de cobro, o cuando están en el interior de cajeros automáticos.

    Igualmente, se debe ignorar cualquier tipo de evento distinto a la manipulación de las tarjetas, pues pueden ser distracciones diseñadas para llevar a cabo el cambiazo.

    Finalmente, el propio banco ha reiterado el consejo de no compartir la clave secreta, algo que recordamos permanentemente en este espacio.

  • Alcaldía de Chacao recupera a perro extraviado

    En días recientes, el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, divulgó por las redes sociales un video que recoge el momento en el que hacía entrega a su dueña de un pequeño perro

    Según las informaciones conocidas a través de redes vecinales, el can llamado paco se había extraviado diez días antes.

    Una toma de cámaras de seguridad de un inmueble de los Palos Grandes permitió conocer que la mascota en realidad no se había perdido, sino que fue tomada por un sujeto sin oficio que deambulaba por el lugar.

    El perro andaba por las vías públicas sin collar ni algún otro dispositivo que comprobara su pertenencia a un vecino.

    Posteriormente, una persona enterada de lo sucedido vio al animal en poder de este hombre, y él supuestamente le indicó que no lo devolvería a menos que le pagaran veinte dólares americanos.

    Esto nos coloca en los supuestos de hecho que configuran un delito establecido en la legislación venezolana, como es la extorsión.

    Aunque la policía intervino en el episodio, realmente no había forma de atribuir con certeza el delito de hurto o el de extorsión.

    Aun así, quienes oyen este espacio deben recordar que hace apenas un año y medio fue reportada una ola de incidentes que podríamos llamar “secuestro” de mascotas, en varios sectores del este caraqueño.

  • Impacto de la prolongada cuarentena sobre el clima de convivencia social

    La cuarentena, implantada por los distintos gobiernos a propósito de la pandemia por el covid-19, ha impactado de distintas formas el clima de convivencia

    En el país no ha ocasionado mayores saltos en las cifras de mujeres ultimadas. No obstante, de acuerdo con las estadísticas revisadas de manera extraoficial, se pudo detectar un incremento en los casos de muertes por razones pasionales.

    En 2020 se ha producido una importante disminución de las cifras netas de homicidios, cercana al 30% con respecto al año anterior. Del total de 3.570 homicidios registrados, 204 ocurrieron en el contexto de riñas o peleas colectivas.

    Esto representa el 5,7% del total general, sin tomar en cuenta las muertes ocasionadas por enfrentamientos con agentes de cuerpos policiales o militares.

    Durante los primeros nueve meses de 2019, hubo 249 muertes debido a reyertas, lo que representaba un 4,65% del total. En otras palabras, se nota un incremento del porcentaje de fallecidos en lo que aparentemente eran problemas de convivencia.

    Además de los homicidios, otro indicador a tomar en cuenta puede ser el número de casos de lesiones personales, iniciado por la policía judicial.

    Entre los meses de enero y septiembre fueron iniciados 5.526 investigaciones por lesiones personales. Son 614 casos en promedio mensual y 20 todos los días.

    En 2019, fueron totalizados 5.042 casos en el mismo lapso. El incremento ha sido de 15% aproximadamente.

    En resumen, se puede señalar que la prolongada cuarentena con mucha probabilidad ha sentado las bases para un incremento en los conflictos interpersonales, con incrementos de 15% en los casos de lesiones personales, e igualmente en los porcentajes de homicidios ocasionados en el contexto de riñas.

    Esto puede servir como base para investigaciones que profundicen en los distintos factores que intervienen para que una simple disputa ocasione hechos de sangre.

  • Comportamiento del delito de estafa durante lo que va de 2020

    Es necesario lograr una adecuada concientización de la ciudadanía en torno a los últimos patrones o modos de actuar de los estafadores

    Las estadísticas revelan que los dispositivos de comunicación intervienen en la mayoría de las estafas en la actualidad. Al respecto, conviene mantenerse atentos a las informaciones emitidas por los órganos de investigación.

    El primero de octubre, por ejemplo, la red de aplicación de la ley en crímenes financieros, conocida como Fincen por sus siglas en inglés, emitió una alerta sobre la difusión de virus informáticos conocidos como Ramsomware, y el uso del sistema financiero para facilitar los pagos exigidos por los piratas para el levantamiento de tales virus.

    Según el Fincen, en la actualidad los pagos por el rescate de la data o del acceso a ella son hechos mediante monedas virtuales, o Bitcoins. Las pérdidas para las empresas por este concepto se incrementaron en 46% entre 2018 y 2019.

    La policía financiera estadounidense asegura que con el incremento de la frecuencia del Ramsomware también han proliferado las compañías y corporaciones dedicadas a la prevención de estas prácticas, y también a la mitigación de daños.

    Estas empresas a menudo están ligadas a corporaciones de seguros y reaseguros. 

    Una de las prácticas que se ha detectado es la denominada doble extorsión, según la cual los piratas informáticos no solo exigen pagos por permitir el acceso a la data o a los sistemas nuevamente, sino que posteriormente amenazan con divulgar información encontrada en los archivos que fueron secuestrados, con lo que se exige a la víctima un nuevo pago, utilizando las monedas virtuales.

    Frente a estas prácticas, los bancos y las empresas de asesoría tecnológica y financiera están en la obligación de emitir los reportes de actividad sospechosa, en los que se indique con claridad que los pagos referidos en ese documento son consecuencia de un secuestro de datos.

  • 7.005 denuncias por estafa han recibido las autoridades en 2020

    El año que está en curso probablemente finalizará con un récord en materia de estafas, muy a pesar de la crisis económica que atraviesa el país

    Hasta el mes de septiembre, las autoridades habían recibido y procesado 7.005 denuncias sobre timos de toda naturaleza, así como de sus delitos conexos, como pueden ser la suplantación de identidad, forjamientos de documentos, etc.

    Estos son llevados a cabo con la finalidad de “perfeccionar” el engaño y obtener una ganancia económica.

    Según cifras conocidas extraoficialmente, en los primeros nueve meses de 2019 fueron iniciadas 5.700 averiguaciones de estafas. El incremento entonces, ha sido de 23% este año.

    Todo esto en un contexto de reducción general de las cifras de delitos, como consecuencia directa de la inmovilización social por la cuarentena y el éxodo a otros países, que ya supera los cinco millones de personas.

    La gran mayoría de los casos tiene como factor común que las víctimas son captadas a través de las redes sociales, mientras pasan largas horas expuestas a todo tipo de contenidos por internet.

    Frente a esta situación, es vital que la ciudadanía se mantenga informada sobre las últimas tendencias y usos de los estafadores. Algunas son verdaderamente novedosas, mientras que otras son simples evoluciones de métodos aplicados con anterioridad.