Autor: Yisell Méndez Macero

  • La diáspora y el desarrollo

    Cuando pase la grave crisis que atravesamos en Venezuela, muchos compatriotas de la llamada hoy diáspora venezolana regresarán al país. No la mayoría, pero sí numerosos compatriotas que se convertirán en los emigrantes de retorno. Los que se queden en el exterior formarán parte de esa gran diáspora que se le deberá exclusivamente al socialismo del siglo XXI que, entre otros males, se encargó de expulsar directa o indirectamente a millones de coterráneos. Ahora bien, la diáspora podrá igualmente convertirse en una oportunidad para el futuro desarrollo del país. Muchos venezolanos y sus descendientes podrán ser un factor de apoyo para reconstruir la nación.

    La OIM ha estudiado algunos de los beneficios de las diásporas para favorecer a sus países de origen. Son las remesas las más visibles; por ejemplo, se calculó que solo en 2012 los emigrantes remitieron a sus países de origen 400.000 millones de dólares. Las diásporas pueden contribuir como inversores directos en industrias y desarrollos tecnológicos que estén disponibles cuando se asienten nuevas oportunidades para las inversiones extranjeras directas en Venezuela. Las redes de conocimiento que se podrán interaccionar en el marco de un nuevo modelo de desarrollo serán, sin duda, otra gran opción para los nuevos tiempos.

    Los venezolanos que no regresen tendrán la oportunidad, independientemente del lugar de establecimiento, de dar su cuota de apoyo para afianzar la nueva economía. El financiero y el turismo son sectores que se pueden beneficiar de la diáspora venezolana. No serán pocos los venezolanos que, aunque ausentes, regresen al país a visitarlo o a disfrutar de sus atractivos turísticos.

    Para aprovechar este número de oportunidades, se necesita un gobierno que le dé prioridad a trabajar con su diáspora, desarrollar programas especiales para mantenerles el vínculo con el país, fortalecer las misiones consulares para apoyar a los venezolanos que residen en el exterior y garantizar el cumplimiento de normas legislativas que tengan como objetivo una relación permanente con esa nueva realidad.

  • Cono monetario o el arte de tirar flechas

    En nuestro artículo del 24 de febrero alertábamos que en algo andaba el Banco Central de Venezuela (BCV) relacionado con el doble problema que significa la proliferación de ceros en las transacciones financieros que su misma irresponsabilidad en emisión de dinero sin respaldo produce, y el drama de la ausencia casi total de efectivo que padecemos los venezolanos. Luego de los anuncios de un nuevo cono monetario de hace diez días, por fin sabemos en que anda: una vez más tirando flechas a ver si una por casualidades de la vida da en el blanco.

    Uno hubiera pensado que la solemnidad de una cadena presidencial para anunciar un nuevo cono monetario que en menos de 10 años borra del mapa el “Bolívar Fuerte (Bs.F.)” que “El comandante” anunciara como “un Bolívar fuerte para una economía fuerte”, hubiera sido empleado para algún tipo de mea culpa y, lo que es más importante, el anuncio de medidas concretas que auguraran una mejor vida al ahora “Bolívar Soberano” (B.S.)

    ¡Vana ilusión! Las dos horas de la interminable cadena se fueron en la presentación, uno por uno y por las dos caras de la bellísima litografía de los nuevos billetes con alusiones panegíricas a los próceros que los engalanan y al oso hormiguero y demás fauna de nuestra geografía que aparecen en la contracara. Ni un atisbo de reforma monetaria, disciplina fiscal, flexibilización cambiaria o algo que se parezca a cambiar el rumbo de lo que ya va por camino de ser la hiperinflación más grande que haya tenido Latinoamérica… y es mucho decir con el apego a ese recurso de destrucción de riqueza que tuvieron algunos gobiernos de los años 80 del siglo pasado.

    Lo que más preocupa es lo que tal vez paso desapercibido para la mayor parte del país: El Presidente admitió cándidamente, que estas medidas estaban pautadas para abril después de las elecciones presidenciales, pero, como las elecciones se pospusieron hasta mayo, decidieron anunciarlas de una vez. En otras palabras, este tiro de flecha ¡es al parecer el programa macroeconómico del segundo sexenio!, de lograr el Presidente su reelección en dichos comicios.

    Sin adentrarnos en el hecho de que un más de lo mismo no pareciera ser precisamente la mejor forma de evitar una hecatombe económica, no debe sorprendernos que la mayoría de las especulaciones posteriores al anuncio giraban a cuantos meses, ya no años, demoraría tener que mocharle tres o más ceros al B.S. Por lo pronto, para el 2 de junio fecha en que supuestamente entran en circulación el nuevo billete de 100 tendrá un valor en poder adquisitivo de B.S. 28,50.

    Como para dar fe de la improvisación, tampoco se molestaron en decir que es lo que piensan hacer con el precio de la gasolina, producto que ahora pasará a valer B.S.0,006 o B.S 0,0015 el litro según el caso. Tal vez a alguien se le pasó ese pequeño detalle.

    Pero la guinda de la torta es el cronograma para retirar los billetes del viejo cono, e introducir los del nuevo. Según se explicó, para el 2 de junio se retirarán todos los billetes del viejo cono, buen los pocos que quedan por ahí. Y ese mismo día aparecerán como por arte de magia suficientes billetes del nuevo cono como para sustituir los anteriores en todas las taquillas y cajeros del país.

    Esta aseveración viniendo de los mismos que anunciaron en diciembre de 2016 el retiro en 72 hora del antiguo billete de Bs.F. 100, que todavía al parecer es el 50% del poco circulante actual. Creo que nadie cree que eso va a suceder así y que no habrá sucesivas prórrogas ad infinitum de la vigencia del bolívar fuerte. Para el próximo cono tal vez podrían aceptar la sugerencia del diputado José Guerra, e imprimirlos en papel bond.

  • Las Cámaras de Comercio (1ª PARTE)

    Entre Estado y Mercado hay de manera constante relaciones de antagonismo y armonía. El antagonismo se manifiesta con las medidas coercitivas y de controles que impone el Estado para restringir el desarrollo del Mercado, cuyo funcionamiento está fundamentado en el principio de libertad para el ejercicio de las actividades económicas. La armonía, en cambio, se manifiesta en la aceptación mutua y la coexistencia de ambos en el ámbito social, además de la protección que debe dispensar el Estado para que las personas puedan emprender las actividades de su preferencia y desarrollarlas en ambiente de libertad, auspiciando así el beneficio de todo el colectivo. Se trata de relaciones que tienden a ser infinitas, de nunca acabar, salvo en las sociedades con régimen comunista. En ese contexto funcional de Estado y Mercado está el origen de la Cámara de Comercio como la primera institución gremial creada por empresarios privados con los propósitos manifiestos de favorecer el desarrollo social y defender los intereses de las empresas privadas, sean éstas agremiadas o no. Por definición, las cámaras de comercio son organizaciones gremiales, cuya misión consiste en promover la libre empresa, proteger y defender los legítimos intereses de sus agremiados, ofrecer servicios y asistencia técnica e impulsar la competitividad en línea con el proceso de globalización mundial. Son organizaciones de carácter eminentemente privado, sin fines de lucro, con registro público legal y personería jurídica propia. La afiliación de las empresas es libre y voluntaria, no coercitiva.

    La creación de las cámaras de comercio -y por derivación de todos los gremios empresariales- se inicia en el territorio de la antigua Mesopotamia, hoy ocupado por Siria, Irak e Irán, aunque algunos analistas aseguran que la primera agrupación de comerciantes surgió en Marsella (Francia) en 1599, mientras que la primera en América Latina se ubica en la península de Yucatán (Mérida, México) a finales del siglo XVI. En Venezuela, la primera en crearse fue la Cámara de Comercio de Caracas en 1893. Después se crearon las de Maracaibo, La Guaira, Valencia, Puerto Cabello en 1894, la del estado Bolívar en 1900 y la del estado Lara en 1901. Es de observar que estas primeras asociaciones fueron creadas en ciudades portuarias o muy cercanas a ellas, lo cual pone en evidencia la inserción de la economía del país en el comercio internacional. Es de observación, además, el hecho de que el transcurso del 1894 fue de un avance significativo no tan solo por haberse creado las cuatro cámaras antes indicadas, sino porque ese mismo año se logró la incorporación de la actividad gremial en el Código de Comercio de Venezuela. En la creación de estas cámaras destaca la activa participación de los más reconocidos empresarios de esos tiempos. Vollmer, Zuloaga, Branger, Rivas, Phelps, Velutini, Tamayo, Boulton, Brandt, Gurucega, Blohm, Römer, Dao, Taurel, D´Empare, Belloso, Aular, Auvert, Pérez Dupuy, entre otros, son apellidos de familias de abolengo. El mérito de los promotores de esas primeras cámaras y de los líderes de los años siguientes no se reduce al solo hecho de su creación y encaminamiento, sino, y más que todo, al legado que dejaron como fortaleza para las generaciones de dirigentes sucesoras. La formación de una doctrina gremial y la construcción de sedes propias le dieron y le siguen dando mucha autosostenibilidad al gremio en general.

    En aquellos tiempos la explotación petrolera aún no se había iniciado, pero Venezuela participaba en el comercio internacional con la exportación de productos agrícolas; café y cacao principalmente, y había, en complemento, una marcada vocación y práctica por la importación de productos y servicios. Representar una marca o empresa extranjera en Venezuela fue un reto para muchos de los empresarios fundadores de las primeras cámaras de comercio. El negocio naviero fue entonces un dinamizador y el poder de las transnacionales tomó su impulso inicial en el país.

    La próxima semana continuaremos con el tema.

  • Venezuela sin petróleo

    “No se puede frenar la revolución tecnológica que está empujando el mundo y esa tecnología no pasa por los combustibles fósiles”.

    Nikhil Seth. Director del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (UNITAR)

    En el año 2010 National Geographic emite un documental titulado: “El Mundo sin Petróleo” donde plantea qué ocurrirá cuando este se haya agotado. Un tema tratado de diferentes formas como en la película apocalíptica Mad Max de 1980 en la cual el mundo se queda sin combustible fósil y el poco que queda, está en manos de especuladores donde un barril vale millones de dólares.

    Sin embargo, el desarrollo tecnológico que ha tenido el planeta en los últimos 20 años predice que las visiones catastróficas se equivocan. El último barril de petróleo que se queme en el planeta no costará millones, valdrá cero. Y no será el último porque se acabe, sino porque el siguiente nadie lo querrá.

    En el siglo XXI la preocupación ya no es cuando se acabará el petróleo, sino por cuanto tiempo estaremos dispuestos a utilizarlo, lo que hace inútil seguir pensando en una “Venezuela potencia” basada en el petróleo y sus derivados.

    El llamado oro negro dejará de ser el motor económico del planeta. Ya comienza a dejar de serlo. Va desapareciendo como elemento protagonista de energía primaria, lleva la misma tendencia a la del carbón, que fue la base de la industrialización. La persistente pregunta que por décadas ha preocupado a los expertos en torno al petróleo hasta que apareció la energía alternativa era ¿Y si se agotaban los pozos existentes?

    Los expertos hablan de que el paradigma ha cambiado y la perspectiva del mercado es que no va a haber un pico en la oferta (el peak oil) sino en la demanda. La OPEP ha asomado varias veces su preocupación por el momento en que el consumo de petróleo toque techo y entre en un permanente declive.

    El hecho de que haya cambiado el paradigma se debe a que los últimos avances tecnológicos han permitido explotar las reservas en sitios antes impensables como las aguas superprofundas, el fracking  o los que estaban inundados de arena etc… esto ha hecho que el fin del petróleo que se veía tan próximo se haya alejado.

    Las energías alternativas se han vuelto más eficientes y económicas. Según los expertos, acabarán reemplazando el combustible fósil, así como este, en el siglo XIX comenzó a desplazar el uso de aceite de ballena en la iluminación por keroseno.

    No hay un criterio único del escenario futuro, lo más probable es una caída de la demanda global, que se estima sea a partir de 2040. Aunque se reconoce que podría comenzar mucho antes, hacia 2029 donde se alcanzaría un consumo máximo de 100,9 millones de barriles diarios, para iniciar entonces su lento declive. Para ese momento la energía solar podría cubrir el 23% del suministro mundial y el 35% en el 2050.

    Será progresivo el cambio al uso de nuevas energías. El petróleo según los expertos representa todavía el 31% de la demanda de energía primaria en el mundo, sólo un 13% de las renovables, incluyendo la hidráulica y la biomasa, así que no será de improviso dejar de usar petróleo.

    Países productores de energía fósil, así como las empresas del sector están preparándose para un nuevo mundo totalmente diferente al que conocemos. La pregunta es ¿Venezuela está preparándose?

    Otro factor que influye en el uso del petróleo es el precio. Hay consenso en el mercado de que no va a subir mucho más de donde está ahora, no se volverán a ver los precios de 100 dólares el barril de hace apenas unos años. El techo ronda los 60/70 dólares por barril, los productores de petróleo saben que a partir de ese umbral sale rentable el fracking y las extracciones en aguas profundas además de incentivar la inversión de energías alternativas.

    Venezuela perdió su momento histórico cuando lo precios del barril de petróleo estaba en más de 100 dólares, el despilfarro y la corrupción acabaron con nuestra posibilidad de ser un país de primer mundo en menor tiempo, nuestra generación llevará el estigma histórico de haber perdido una oportunidad de oro.

    Los factores que influirán en la estabilidad del consumo de petróleo y su precio son varios. El compromiso de Europa y otros países consumidores  para frenar el cambio climático, el avance indetenible del ahorro energético en todos los sectores, la mayor eficiencia y rentabilidad de las energías renovables, la gran apuesta por los vehículos eléctricos y de biocombustibles, ( solo en Brasil ya hay cerca de 7.000.000 de vehículos que usan  Biodiesel), muchos sectores industriales se están pasando al gas natural, las nuevas baterías que permiten almacenar electricidad a pequeña y gran escala, entre muchos otros avances.

    Los países productores siempre han pensado que aumentando la producción los precios del petróleo bajan y así Europa dejaría de construir carro eléctrico o que Estados Unidos no invertiría en fracking, esto ha sido un error, el economista español Daniel Lacalle ha dicho refiriéndose a los países productores de petróleo: “Les costaba entender que el mundo ya no es así. La gente no dejó de comprar teléfonos Nokia por su precio, sino porque encontraron una alternativa mejor en los smartphones. Y la tecnología no para, sigue avanzando”.

    En próximas entregas seguiré hablando de este tema, veremos cómo los países se están preparando para el fin del mundo sin petróleo.

  • Lea estas líneas si está considerando tener un escolta

    Si usted está considerando contratar los servicios de un escolta para mejorar sus niveles de protección, le sugiero que lea estas líneas, le van a resultar de utilidad y le pueden ahorrar muchas angustias. Recuerde que más allá del dinero, la seguridad tiene otros costos asociados como lo son la reducción de los niveles de privacidad y la pérdida de comodidad.

    La primera evaluación que debe hacer para identificar si realmente usted requiere los servicios de protección que brinda tener escoltas, es responder a las preguntas siguientes con sí o no.

    • ¿Su actividad profesional o vida personal implica que usted esté la mayoría de su tiempo en la calle?
    • ¿Tiene usted un nivel socioeconómico o profesional que lo ubica por encima del promedio del entorno en el que usted se desenvuelve?
    • ¿Tiene usted hijos jóvenes o adolescentes con vida nocturna muy activa?
    • ¿Posee usted vehículos blindados?
    • ¿Cree usted que en su vida profesional o personal existen personas que son potenciales amenazas y pueden causarle daño a usted o a su familia?
    • ¿Cuenta usted con un presupuesto que justifique una inversión recurrente en seguridad?
    • ¿Considera usted los “sacrificios” que implican tener un servicio de escoltas son inferiores a los beneficios que recibirá a cambio?

    Si usted respondió positivamente al menos 5 de estas 7 preguntas, puede ser necesario que considere incrementar su seguridad con personal de escolta y tome las recomendaciones siguientes como una guía de sugerencias.

    Contrate a los escoltas a través de una empresa especializada y reconocida: busque referencias y contrate estos servicios de protección a través de una organización. Si bien es cierto que puede resultar más costoso en dinero, le va a ahorrar gastos de supervisión, capacitación, ausencias y cambios de personal. Adicionalmente, triangular la relación con el escolta a través de una organización le va a reducir el vínculo emocional que genera este tipo de relaciones. Recuerde que la protección de un escolta puede pasar de ser una gran alianza a una gran amenaza, si no se gerencia adecuadamente, y en este sentido, las empresas con experiencia y trayectoria le van a facilitar las condiciones para que siempre el custodio sea un aliado.

    Un solo escolta nunca es suficiente: si algo resulta fácil es acostumbrarse rápidamente a las ventajas que producen los servicios de estar escoltado. Más aun cuando son varios los miembros de la familia que requieren seguridad. Ese escolta que amaneció con los jóvenes luego de una rumba de jueves por la noche, es imposible que pueda rendir a las 8 AM para llevar a los más pequeños al colegio. Una regla empírica pero práctica es tener un escolta de avance por cada dos regulares.

    Escolta sin vehículo blindado es sólo la mitad de la protección: para una seguridad completa, un equipo de seguridad debería estar integrado por un vehículo blindado, un conductor entrenado y un escolta armado. Aunque en algunos casos, el escolta puede hacer la doble función de conductor. En ninguna circunstancia es recomendable que el protegido conduzca el vehículo. En mi apreciación personal, tampoco son convenientes los escoltas motorizados, pues son altamente vulnerables a la acción de la delincuencia. Pueden utilizarse, sin embargo, como equipo de avanzada para identificación de potenciales amenazas en los lugares de destino, o como medio rápido de extracción en casos de bloqueo de la unidad blindada. Para determinadas rutas u horas (ir o regresar del aeropuerto en horas de la madrugada) puede emplearse un segundo vehículo blindado con conductor y escolta como unidad de respaldo. Recuerde que el vehículo blindado ofrece ventajas para retardar, repeler y huir de ataques. Un nivel de blindaje convencional no va a representar una garantía absoluta frente a armas largas de alto poder, granadas o fuego generado por combustibles.

    Respeto y confianza son las claves para que el servicio funcione: el vínculo adecuado entre escolta y protegido es una de las claves de éxito en estos servicios, siempre y cuando se maneje con máximo respeto y la confianza debida. Un escolta no es un asesor de seguridad, su trabajo es proteger la vida de su custodiado, en ocasiones, hasta por encima de su propia vida. Otras características como la prudencia y la discreción son igualmente importantes en este trabajo. Un escolta que abuse del acceso directo a su protegido para obtener prebendas y favores, no es digno de confianza. Igualmente, una persona que no respete a su escolta y lo someta a tratos desconsiderados, no va a ser respetado. Es un equilibrio frágil en el cual debe intervenir la permanente supervisión de la empresa a la que se le contraten los servicios.

    Las reglas para la prestación del servicio deben estar claras desde el primer día: Un escolta debe venir con un manual de instrucciones. Existen múltiples prácticas exitosas para gerenciar excelentes relaciones entre protegidos y escoltas. Lo importante en este aspecto es que las reglas sean explícitas desde el primer día. Si, por ejemplo, el escolta lo acompaña al mercado y usted lo pone a cargar bolsas, ante una emergencia, el hombre tendrá sus manos ocupadas y su tiempo de respuesta se va a afectar. Otra falla común es creer que el escolta debe ser responsable por el mantenimiento del vehículo. Que el carro esté limpio y tenga gasolina puede ser una tarea para el escolta, pero no pretenda que sea él, quien personalmente deba lavarlo, aspirarlo y secarlo. Exija a la empresa con la que contrate al escolta que le envíe un manual con información de buenas prácticas, inclusive antes de comenzar el servicio.

    Estar mejor protegido no significa reducir los niveles de alerta: no piense que porque usted está escoltado es invulnerable frente a las amenazas del entorno. Un buen servicio de protección debe motivar a su protegido a mantener, y si es necesario a aumentar su nivel de alerta ante riesgos. El escolta es, en primer término, una figura disuasiva que aporta a la prevención.  El uso de la fuerza y el arma de fuego son los últimos recursos en caso de situaciones extremas, no pretenda que por cualquier discusión callejera el personal de escoltas va a batirse contra el agresor. Un buen escolta conoce sus límites y cuenta con herramientas de mínima violencia para lidiar con los problemas. Tampoco crea que porque usted está escoltado tiene permiso para agredir a otros.

    Espero que, con estas breves recomendaciones, usted pueda tener un panorama más claro de lo que representa un servicio de escoltas. Si necesita más detalles estoy a la orden para aclarar otros aspectos vía correo electrónico: [email protected]

    @seguritips

  • Democracia Republicana

    “Sólo haz lo correcto. Lo demás no importa.”

    Meditaciones de Marco Aurelio

    Conocemos como Democracia al tipo de gobierno representativo, con derechos como: libertad de expresión, de asociación, de mercado, una constitución, separación de poderes, etc. Estos derechos hacen que podamos diferenciar este régimen de otros que también utilizan la etiqueta de Democracia, entre las que destacan las llamadas “democracias populares” de Europa Oriental, la “democracia orgánica” de la dictadura franquista, o la “democracia participativa” de la revolución bolivariana entre otras.

    La Democracia Republicana es un modelo de sociedad que no puede ser definido sólo porque el jefe del Estado sea elegido, las elecciones no deben ser un fin en sí mismo, son a lo sumo, una condición necesaria, pero no suficiente en la vida de la nación.

    Su concepción se refiere particularmente al modo de concebir la política, las instituciones públicas, privadas, los valores ciudadanos, las leyes, y la vinculación de la libertad al ejercicio de la virtud cívica.

    Es evidente que esta concepción contrasta con nuestra realidad venezolana, vivimos en un país donde la permanencia en el poder a través del control de la sociedad es la única prioridad del régimen, el voto en lo que confiaba el ciudadano como herramienta para progresar en libertad, ha venido siendo diezmada sistemáticamente no solo por el régimen dentro de su estrategia sino también, por una parte influyente de  las elites políticas del país que no han sabido darle conducción a los padecimientos del pueblo.

    La gran pregunta es ¿qué puede aportar el ciudadano para que la Democracia Republicana se revitalice y surja como un elemento de convivencia y libertad en el país?: En primer lugar, hacer lo correcto, no ofreciendo fórmulas de inmediata aplicación sino la de propiciar una reflexión profunda sobre los principios, el sentido y los fines de la Democracia y de la forma en que se ejerce la política.

    La primera acción que debemos acometer es la de aceptar que en los últimos 40 años se ha venido acentuado el malestar y el desencanto respecto a la Democracia y a la República.

    Al calor y a la falta de soluciones a la grave crisis política, económica, social y humanitaria que vivimos ha crecido la decepción y la crítica, encarnadas no solo en movimientos de protesta sino también en una fuerte crítica a todos los partidos.

    Esta situación se agrava, por la separación entre sí, de los ciudadanos y estos de las elites dirigentes. La percepción es que son un grupo con intereses particulares alejados de las necesidades de la sociedad, cuando no contrarios a ellas, que se sirven corruptamente de lo público para su propio beneficio. Ello ha provocado una extendida desafección política y por consecuencia en una desesperanza en la capacidad del voto para cambiar la realidad que aqueja al ciudadano, esta se manifiesta en forma de apatía o de indignación, es evidente la pérdida de autoridad de los dirigentes y de legitimidad del sistema en su conjunto.

    Para poder fortalecer la Democracia es imprescindible que desaparezcan de nuestro ideario, las dictaduras abiertas o disfrazadas, el tutelaje militar, el populismo y esa democracia plebiscitaria que ha venido prosperado en el país.

    Para lograr esto debemos considerar: si tenemos vocación por la legalidad, o por la anomia, si tenemos inclinación por la mano fuerte, o tenemos una secreta admiración hacia el autoritarismo. Es decir, ¿somos realmente conscientes de nuestras libertades y responsabilidades, o es una fachada de ciudadanía la que tenemos?

    No hay populismo sin pueblo que lo acepte. El populismo es un cáncer y es el más grande adversario de la República. No es una doctrina de izquierda o de derecha; es un modo de ser y de ejercer el poder, que transforma la ley en un acto del caudillo; adecuando la Constitución y el ordenamiento legal a los fines del gobernante convirtiendo al pueblo en vasallos de sus delirios.

    El cambio empieza por uno mismo. Tratar de cambiar las cosas sin haber empezado por ahí, es como construir una casa por el techo.

    Tengamos presente que la fortuna favorece a los valientes. Hagamos lo correcto.

  • Seguridad basada en el entorno

    Hoy, más que nunca, la seguridad está vinculada al entorno. La idea que la protección se basa en aislarse de lo que nos rodea, casi en un modelo medieval de altos muros y profundos fosos, que lejos de fortalecernos, nos debilita, pues literalmente nos desconecta, haciéndonos vulnerables en el desconocimiento de las amenazas que conviven con nuestra realidad.

    El mito de elevar muros frente a la realidad se ha convertido en la debilidad más significativa de los países, las organizaciones y las personas, porque además de la separación con el entorno, produce un efecto de inconciencia protectora en la creencia que ignorando o esquivando la inseguridad vamos a resguardarnos de los peligros. No es menos cierto, sin embargo, que, al dificultarse el acceso a datos o información oportuna y veraz, entramos en el terreno de las especulaciones y los rumores perversos. Otro mito común en las gerencias de seguridad de las organizaciones es reducirle importancia a la dureza de la realidad con la falsa creencia que en lugar de informar se activa la paranoia de la gente, sin tener en cuenta que la alteración es producto más de la incertidumbre y la ignorancia que de las certezas rudas de la periferia.

    En relación a la cantidad y calidad información vinculada al entorno, la nueva seguridad ha venido mostrando avances importantes, no sin altos costos pagados por errores del pasado. En los atentados recientes de París y Bruselas las fuerzas de inteligencia y seguridad de los estados habían reportado indicios creíbles que permitían suponer actividades terroristas en estas ciudades, pero frente al desconocimiento de los nexos de nacionales con grupos radicales como ISIS, resultaba complicado pronosticar los modos de operación. En la actualidad, uno de los elementos clave bajo monitoreo de potenciales terroristas es el movimiento migratorio hacia países como Siria o Irak, así como las comunicaciones a través de la internet profunda con grupos irregulares.

    Las empresas por su parte, acostumbradas a su tradición o respetuosas de sus valores, estiman los riesgos en función del historial de incidentes y no tanto, basados en la dinámica cambiante del entorno. Al hacerlo, se deja por fuera la carga subjetiva pero determinante del pronóstico asentado en percepciones. Un pequeño y significativo ejemplo de una seguridad basada en entorno se observa en algunas instituciones bancarias que han modificado sus códigos de vestimenta con el fin de bajar el perfil de sus ejecutivos cuando salen a la vía pública.

    Los ciudadanos somos quizás los que mejores adaptamos nuestra seguridad personal a las variaciones del entorno. Resulta útil en extremo informarnos sobre zonas, horarios y formas de actuación de la delincuencia, aprender de las experiencias de otros a nuestro alrededor es la vía más efectiva para sensibilizarnos sobre la realidad. De igual forma, comunicar a nuestro círculo sobre riesgos y medidas preventivas contribuye a elevar la consciencia muy por encima de los muros que nos aíslan.

    El reto de la seguridad en tiempos de amenazas anónimas y creciente complejidad radica en leer entre líneas a la realidad, sacando de ella información útil para convertirla en decisiones oportunas. No entenderlo, es hacernos cada vez más vulnerables.

  • Hay que mirar siempre a la economía para ver qué está pasando con las mujeres

    «Las feministas no le decimos a la gente como tiene que vivir su vida».

    Juliet Mitchell

    Contrario a lo que muchos piensan, no estamos en contra de las amas de casa ni de quienes se dedican a los quehaceres domésticos, pero sí lo estamos en contra de la desigual distribución de esa carga sobre nosotras las mujeres, con la única sustentación de que somos eso, mujeres. Y como que nos toca pues. Es un trabajo ingrato, duro, no reconocido ni remunerado, que nos roba uno de los recursos más importantes de la vida: tiempo.

    Cuando yo no puedo decidir qué hacer con mi tiempo, no tengo control sobre mi vida. Cada minuto que se va en fregar pisos o cambiar pañales o pasear a la abuelita porque no hay más nadie que lo haga, es un minuto de vida que pude haber invertido en cualquier otra cosa que me acercara más a mi meta propia, mi sueño mío o mi ideal de vida para mí, cualquiera que este sea. Si hay una palabra clave en el feminismo esa es Elección. Libertad para elegir.

    Siempre habrá una mujer que diga: “pero es que mi sueño es ese, cuidar de mis hijos y mi marido, yo elegí ese camino y soy feliz”. Para mí esa ilusión de elección es un producto de la crianza de la que somos objeto. El patriarcado, tan poderoso y habilidoso, nos vende de mil maneras la idea de que hay algo místico, romántico y grandioso en eso de dedicarse a la tarea del hogar y los cuidados. Y que pensar en la posibilidad de tener una vida propia es egoísmo. Eso solo lo hacen las malas de las telenovelas que justamente por eso, terminan locas, solas o en la cárcel.

    Cuando escucho a una mujer decir que esta dedicación tiene “otras recompensas”, pienso en lo lejos que estamos de la verdadera igualdad.

    Es una creencia machacada hasta el cansancio por la publicidad, la religión, la educación sexista y un modelo económico patriarcal que distribuye el trabajo a partes desiguales, reservando para ellos los que son bien remunerados, retantes, poderosos. Y para ellas, los peor o simplemente no remunerados, los que involucran cuidar a otros y estar en segundo plano, basados en lo que se supone debe hacer un hombre como sexo fuerte y lo que debe hacer una mujer como sexo débil (sí, aun sale así en el Diccionario de la Real Academia). Pero todo esto disfrazado y vendido bajo el manto sagrado de la “natural” devoción que una mujer/madre “debería” sentir por los otros. La que se rebela contra esto o no siente una epifanía mientras baja fiebres o cocina una sopa es una bicha. La que no se apunta a la lactancia exclusiva o está 24-7 cuidando con devoción a sus hijos es una abandonadora y la persiguen grandes cargos de conciencia. La penalización es doble, tanto si te quedas como si te sales.

    Producto de la culpa que esto genera, las más pudientes contratan los servicios de otras mujeres (mal pagadas, sin seguridad social) para poder mantenerse en la carrera gerencial, surfeando el mar de miradas desaprobatorias de muchos hombres y de otras mujeres cercanas. Pero las que no pueden sostener esta infraestructura de apoyo les toca doble y triple jornada, aunque sus parejas las “ayuden”.

    Todas las encuestas recientes que miden el uso del tiempo, en todos los países, arrojan diferencias significativas de empleo de horas para trabajos domésticos por parte de las mujeres por encima del tiempo que le dedican los hombres. Lo peor es que la realidad aquí revelada no parece ser diferente en las nuevas generaciones. Y además no parece producto de una elección consciente distribuida al azar entre dos porciones idénticas en número de la población; no veo a hombres teniendo que decidir entre ambas opciones: ¿casa o trabajo? Es un cuestionamiento reservado para las mujeres.  Yo pregunto, ¿si es tan maravilloso limpiar y cuidar por qué no se dedican ellos en igual proporción de tiempo que las mujeres? ¿por qué a un hombre no le está permitido ser amo de casa o dedicarse a los “quehaceres” del hogar exclusivamente mientras su pareja trabaja sin ser blanco de críticas?

    Este no es un tema menor. Las economías dependen de los cuidados de niños, ancianos, y trabajadores para que pueda haber productividad, salud y felicidad. Pero ya basta de que esa vital responsabilidad recaiga solo en las mujeres y que además las tareas domésticas no se consideren trabajo, sin que sean recompensadas de ninguna forma. Los Gobiernos tienen que tomar cartas en el asunto creando mecanismos para remunerar estas labores, y nosotros los ciudadanos exigir la creación de guarderías y geriátricos subsidiados por el Estado, pero también la promoción de una curricula escolar no sexista, así como escuelas para padres y madres que enseñen desde la más tierna infancia que la labor doméstica nos toca a todos. Y que cada mujer decida cómo quiere vivir su vida y emplear su tiempo, pero eso sí, conscientes y alertas a las manipulaciones de género.

  • La dolarización en el centro del debate

    Pareciera haber un consenso nacional con respecto a que la única manera de salir de la hiperinflación en la que nos encontramos los venezolanos, es por intermedio de una reforma monetaria integral. Algunos, sin admitirlo públicamente, como es el caso del Gobierno, intentan hacerlo experimentando con métodos heterodoxos. Por ejemplo, apelando al caso del “Petro”. Otros, como es el caso de la inmensa mayoría de los economistas, sin embargo, han centrado sus recomendaciones en los métodos conocidos. Estos son: manteniendo la misma moneda con una disciplina fiscal y monetaria férrea; una caja de conversión también conocida como junta monetaria; o una dolarización.

    Durante los últimos días, sin embargo, ha tomado fuerza la idea de que, dado el grado de deterioro que se ha experimentado por la presencia de la hiperinflación, la solución es la dolarización; inclusive, tal como la implementó en su momento el Ecuador, y la cual, sin duda alguna, constituye una medida drástica.

    Economistas respetados que antes se oponían a la dolarización, inclusive, han cambiado de parecer. O, mejor dicho, se acercan a considerarla como una alternativa seria. ¿Qué ha sucedido?

    Dos eventos, tal vez, han acelerado ese nuevo consenso que comienza a formarse.  En primer lugar, a nivel popular, lo que sienten los ciudadanos, es decir, los electores, es que “todo está dolarizado, menos los salarios”. Y eso, que, si bien no es del todo cierto, lo siente así quien recibe un salario mínimo con bonificaciones incluidas de $ 7 por mes a dólar libre o $ 35 a la tasa oficial DICOM de esta semana.

    Y en segundo lugar, es que el asesor financiero del único candidato presidencial opositor inscrito, ha planteado como componente determinante del programa de gobierno que la dolarización, en este momento, es la mejor alternativa -por no decir la única-  para detener en seco la hiperinflación.

    En palabras del profesor Steve Hanke, quien asesoró, entre otros, a Ecuador y a Montenegro en sus procesos de dolarización: “Resuelve el problema; fin de la historia. Lo resuelve literalmente de un día para otro”. Y continúa diciendo: “Venezuela, esencialmente, se está dolarizando espontáneamente y el próximo paso lógico es oficializarlo”.

    La dolarización, es verdad, no es una panacea. Pero es un primer paso. También, sin duda, no es suficiente, pero es necesario para restablecer la credibilidad. De hecho, sin ella, a estas alturas, es menos que imposible resolver los otros problemas, como es el caso de: eliminar controles de precio, restructurar deudas, sacar a PDVSA de la insolvencia, restablecer el Imperio de la Ley y garantizar los derechos de propiedad. También aporta una fortaleza, y es que le quita a la autoridad monetaria, es decir, al Banco Central de Venezuela, la posibilidad de imprimir dinero sin respaldo, porque se convierte en una especie de camisa de fuerza a los planes dispendiosos de la clase política gobernante.

    No debe olvidarse que los otros métodos que, hasta hace poco, se consideraban como las alternativas menos tajantes, todos, sin excepción, sufrían de la debilidad de mantener las potestades del Banco Central. Aunque lo hacían solamente asumiendo que el mismo ente emisor, de la noche a la mañana, iba a ser dirigido por vírgenes vestales totalmente exentas de presiones políticas o sociales. Y como eso está lejos de suceder en Venezuela, se corre el riesgo de fracasar por falta de credibilidad, impulsando todavía otra ronda más de hiperinflación.

    Quienes aún se oponen a ella, seguirán argumentando que dolarizar resta capacidad de maniobra ante una caía abrupta de los términos de intercambio. Eso pudiera ser cierto -o no- dependiendo de la frugalidad con la que se manejan los ingresos excedentarios en época de bonanza. También aducen que, en un futuro lejano, luego de años de crecimiento económico espectacular, podríamos volver a sufrir la sobrevaluación monetaria conocida como “enfermedad holandesa”, cosa que no es tampoco necesariamente cierta.

    ¿Y por qué nos atrevemos a plantearlo así? Para muestra un botón: Bastaría vernos en el espejo de Ecuador, otro país petrolero. Dicho país dolarizó en el año 2000. Inclusive, pasó también por la caída de los precios petroleros y tuvo sus problemas. Es cierto. Pero ¿quién capeó mejor el temporal? ¿Hay alguien que crea que la calidad de vida de los ecuatorianos que han llevado desde 2015 a la fecha, es peor que la nuestra? La respuesta es obvia. Y se evidencia en los miles de venezolanos que han huido y siguen huyendo hacia ese país dolarizado. También en el nada despreciable hecho de que la dolarización goza del nada despreciable 95% de aceptación entre sus ciudadanos.

  • ¿Es sostenible el desarrollo?   

    Desarrollo Sostenible es un concepto de uso muy en boga y cuyo significado aún no está suficientemente asimilado. El uso común asocia al concepto solo con la prevención del medio ambiente; son pocos los que profundizan acerca de la trascendencia y complejidad de su significado y no faltan quienes utilizan el concepto simplemente por su vigencia de modernidad. Por Desarrollo Sostenible puede entenderse que una determinada actividad es capaz de ser mantenida indefinidamente en el tiempo y con un cierto nivel de avance. La definición más aceptada plantea el Desarrollo Sostenible en términos de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”

    Como bien puede observarse el concepto es altamente ambicioso y por demás complejo porque se trata nada menos que asegurar el bienestar colectivo del presente y su proyección hacia el futuro, es decir, preservar las condiciones básicas para el buen vivir sin limitaciones en tiempo y espacio de muchas generaciones. Lo ambicioso y complejo toma mayor notoriedad al observar que cualquier desarrollo requiere atención concentrada y persistente en tres áreas complementarias: la económica, la social y la ecológica. En ese orden, algunos expertos sostienen que lo económico tiene más importancia que lo ambiental, mientras que otros creen lo contrario y hay también la tesis extremista que plantea la restricción del crecimiento económico y particularmente la reducción del consumo en procura de equilibrio entre la evolución de la economía y la conservación del ambiente. Además, en cada una de las tres áreas pueden surgir factores vulnerables que generan desequilibrios y afecten negativamente al desarrollo; de modo que la vulnerabilidad es otro factor que atenta contra la sostenibilidad.

    Lo cierto es que el Desarrollo Sostenible implica asumir un compromiso, indistintamente de la concepción que se tenga respecto al mismo; compromiso que se traduce en actitudes individuales y colectivas de tres niveles ascendentes: 1) la actitud que se asume como deseo, 2) la que corresponde a un propósito y 3) la pertinente a una meta por lograr. Adicionalmente debe agregarse que la sostenibilidad del desarrollo es un concepto altamente relativo porque su efectividad depende sine qua non de la interdependencia de las tres áreas antes indicadas. Hay desarrollo cuando se satisfacen suficientemente las necesidades de la población actual, pero no siempre el desarrollo es creciente porque muchas veces el crecimiento es ascendente hasta un determinado nivel y deviene entonces el quiebre o declive, que en algunos casos se convierten en crisis o caos, en cuyas situaciones no puede garantizarse suficientemente la satisfacción de las necesidades actuales y mucho menos las necesidades de las generaciones futuras, por lo que la sostenibilidad queda, en consecuencia, en entredicho.

    Las consideraciones que anteceden corresponden al plano teórico, faltando entonces las evidencias empíricas para darle sentido realista al planteamiento sobre la complejidad, trascendencia, vulnerabilidad y relatividad del concepto de Desarrollo Sostenible, para lo cual nada más conocido y concreto, lamentablemente, que la situación socioeconómica de Venezuela en las tres últimas décadas. La praxis es aún más contundente cuando dos ejemplos específicos ilustran categóricamente la situación: uno es el caso de Puerto Ordaz, cuyo desarrollo fue concebido como ciudad modelo (la segunda en América Latina) y adelantado en sus inicios durante algunos años y que ahora muestra que no se pudo sostener. Un segundo caso, de mayor impacto y de más reciente data, es el relacionado con el Arco Minero del Orinoco, en cuyo desarrollo se evidencia ostensiblemente la deforestación progresiva, la contaminación de las aguas y la degradación de la biodiversidad, sin que haya una normativa definida para la recuperación de los recursos afectados. ¿Están compensados en este caso los daños ecológicos con los beneficios económicos?

    Lo peor es que en Venezuela lo insostenible no es solo el desarrollo; lo peor es que la vida en si es cada vez menos sostenible.