Aún existen muchas personas en situación vulnerable que no pueden enfocarse en la generación de ingresos y necesitan apoyo. María Gabriela Villegas y Nohely Tejera, ambas representante del programa de voluntariado de IESA Sostenibilidad en Acción, comentaron que no hay que tener miedo a empezar con iniciativas pequeñas; cada aporte individual («granito de arena «) suma y puede generar un impacto positivo considerable.
Las representantes de programa Sostenibilidad en Acción, indicaron durante el programa «Emprendimiento IESA», que no se requiere una gran estructura para ayudar. Argumentan que las gestiones sencillas como canalizar información, enviar un correo o compartir un contacto por WhatsApp contribuyen a orientar a quienes atraviesan adversidades.
Por su parte, durante la entrevista se destacó la importancia de acudir directamente a las comunidades para entender sus necesidades específicas y canalizar así los recursos adecuados. Desde Sostenibilidad en Acción , el poder ayudar a otros también promueve la salud integral y el crecimiento personal de quien la brinda, más allá de la medicina tradicional.
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La banda colombiana Morat anunció que habilitará puntos de donación de dinero en el Movistar Arena de Bogotá y destinará parte de los ingresos de sus seis conciertos en la capital colombiana a la reconstrucción de colegios afectados por el terremoto que sacudió el lunes varias zonas del país.
Las iniciativas se pondrán en marcha durante los conciertos que la banda ofrecerá los días 14, 15, 16, 21, 22 y 23 de agosto, todos con las entradas agotadas, por su residencia en el Movistar Arena y del inicio de su gira ‘Ya Es Mañana World Tour’.
Morat habilitará cuatro puntos de donación en el recinto y sus alrededores, donde el público podrá aportar dinero para la atención de la emergencia, unos recursos que serán canalizados a través de Unicef, aseguró el equipo de prensa de la banda en un comunicado.
La agrupación destinará una parte de los ingresos obtenidos por los conciertos a la recuperación y reconstrucción de colegios en Chocó, el Eje Cafetero y Valle del Cauca, las regiones más afectadas por el terremoto.
«Sabemos que esto es solo un granito de arena y que queda mucho por hacer. Los invitamos a todos a sumarse», expresó la banda en el comunicado.
La iniciativa se suma a los mensajes de solidaridad expresados este lunes por artistas colombianos como Shakira, Maluma, J Balvin y Juanes, entre otros, después del terremoto, que dejó al menos 181 muertos según el Gobierno nacional, aunque los balances regionales elevan la cifra a más de 240 fallecidos.
Damnificados por los terremotos en La Guaira reactivan sus economías con microemprendimientos en el refugio instalado en el estadio César Nieves, ubicado en Catia La Mar. Sin créditos gubernamentales ni subsidios oficiales, las familias refugiadas en las carpas azules apelan a la autogestión para subsistir.
La Guaira. El humo de los fogones y el aroma a café recién hecho se abren paso entre las carpas temporales del estadio César Nieves en Catia La Mar. Luego de que el doble sismo de junio dejara a decenas de familias sin hogar ni sustento en La Guaira, la economía local resurgió en el lugar menos pensado: un campamento de sobrevivientes donde las mismas víctimas cocinan, comercian y se sostienen mutuamente en medio de la adversidad.
El evento telúrico, de magnitud 7.2 y 7.5, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), ocurrido el 24 de junio pasado, impactó por igual a emprendedores en mercados municipales, urbanizaciones y sectores populares del estado costero.
Foto: Gleybert Asencio
Pese a la magnitud de la emergencia, ni Protección Civil ni la Gobernación de La Guaira han publicado a la fecha un balance oficial sobre la cifra de comercios e infraestructuras declaradas en pérdida total.
Ante la ausencia de ayuda oficial y el ya limitado auxilio privado, Ingrid Espinoza y María Pérez, junto a otros afectados, se animaron a emprender y adquirieron mercancía para venderla entre los mismos habitantes del refugio, un recinto temporal habilitado para alojar a familias sin vivienda en una de las parroquias más pobladas de la región.
Emprender entre lonas
Ambas permanecen en el campo de carpas azules desde el primer día y, con cocinas prestadas o enseres rescatados de los escombros, luchan por salir adelante. Las autoridades han realizado anuncios públicos sobre los planes de contingencia y ayuda, pero hasta ahora se desconoce el alcance real y los detalles concretos de su ejecución.
Esa falta de información precisa mantiene a la comunidad a la espera de respuestas, pero en el caso de Ingrid y María, eso no ha sido un obstáculo para seguir adelante.
Por eso han optado por la acción propia mientras las autoridades definen los pasos a seguir para acceder al apoyo prometido. El emprendimiento en medio de la adversidad se convierte para ellas en un salvavidas económico y emocional.
“Yo tenía mi negocio aquí mismo en el mercado comunitario Catia La Mar; se me quemó todo, no me quedó absolutamente nada y por eso decidí, junto con mi hija, ponernos a trabajar dentro del refugio. Unos amigos me prestaron una cocina y comenzamos a hacer lo mismo que vendíamos en el mercado. Gracias a Dios nos ha ido bien”, aseguró Ingrid Espinoza a Crónica Uno.
En su menú ofrece tequeños, empanadas, refrescos y malta; además, no descarta incorporar en el corto plazo otras opciones de fácil elaboración que sirvan como almuerzo.
“Todo lo que se nos va ocurriendo lo vamos sumando al negocio. Ya tenemos varios clientes, gracias a Dios. Lo bueno es que se ha corrido la voz y le estamos vendiendo a personas que viven o trabajan cerca. Los primeros clientes fueron la gente del refugio y también los guardias o funcionarios, porque muchas veces no les llega el desayuno y vienen hasta nuestra carpa a comer”, reveló.
El café simple y el café con leche figuran entre lo más vendido en el refugio, donde ni el calor habitual de la zona logra enfriar el arraigo por esta bebida. “Una de las cosas que más sale es el café. Nosotros los guaireños somos muy cafeceros y eso nos está ayudando muchísimo”, añadió.
Foto: Gleybert Asencio
Sin auxilio del Estado
Con respecto al financiamiento ofrecido por las autoridades nacionales y regionales para quienes perdieron su fuente de ingresos tras los terremotos, Espinoza indicó que, hasta el momento, no ha recibido ninguna propuesta.
“Por los momentos no hemos obtenido ninguna ayuda. Estoy sobreviviendo gracias al trabajo con la cocina, las mesas y las sillas que me prestaron. Si no fuera por eso, la verdad no sé qué sería de nosotros. No podemos acostumbrarnos a que nos resuelvan todo; por eso nos toca trabajar y salir adelante, tal como pasó durante la tragedia de 1999”, explicó.
La vendedora obtuvo el permiso para operar dentro del campamento gracias a la intermediación de los consejos comunales. Así, esa instancia se consolidó como el principal canal de intermediación en el terreno.
“Nosotros hablamos con los consejos comunales y ellos nos ayudaron a gestionar los permisos. Lo único que nos pidieron fue mantener el orden y la limpieza, y por eso siempre estamos organizando todo para que nos sigan apoyando”,destacó.
Asimismo, aprovechó la ocasión para exhortar a las autoridades a dar una pronta solución al problema habitacional. Su reclamo, lejos de ser un simple pedido, refleja la urgencia de miles que aún esperan un techo digno, aunque ya se hayan adaptado a la situación temporal.
“Mi casa quedó muy mal: la platabanda se partió por la mitad y la vivienda de abajo, que pertenece a mi cuñada, también sufrió mucho; por eso nos pusieron etiqueta roja. Desde que sucedió el terremoto no hemos podido pasar a donde estaba mi casa. El llamado es a que nos ayuden con una vivienda digna y bien construida”, indicó.
Foto: Gleybert Asencio
El refugio como sustento
María Pérez también emprendió dentro del refugio. En su puesto ofrece desde golosinas hasta perros calientes y hamburguesas. Inició el negocio tras lograr rescatar su cocina y nevera de su vivienda, la cual presentó severos daños estructurales por el doblete sísmico.
“Aquí trabajamos mi esposo y yo, y este es nuestro único sustento. Nosotros teníamos un puesto de comida rápida en la casa, pero como la infraestructura sufrió y la etiquetaron en rojo, nos trajimos la nevera, la cocina y parte de la mercancía para empezar a trabajar dentro del refugio”, explicó.
Pérez admitió que al principio las expectativas de ventas eran bajas. Pero el rumor se extendió con rapidez por todo el campamento. El boca a boca, más eficaz que cualquier cartel, convirtió lo incierto en un éxito inesperado.
“Hay mucha gente trabajando dentro del campamento. A veces no les llega la comida y, en vez de ir a una panadería o a otro comercio, vienen a comer a nuestra carpa. Además, tenemos precios solidarios y nos pueden pagar por pago móvil”, relató.
Foto: Juan Carlos Salas
Clamor por financiamiento real
Pérez reconoció la labor de los consejos comunales de la zona, pues han gestionado las autorizaciones necesarias para trabajar en el lugar. No obstante, insistió en que requieren apoyo económico tanto para reconstruir sus viviendas como sus comercios.
“No queremos que nos regalen nada. Con créditos a largo plazo y bajos intereses podemos salir adelante, pero deben entregarlos ahora mismo, no esperar al año que viene. En nuestro caso, a mi esposo y a mí solo nos depositaron un bono de $200 y, honestamente, eso no alcanza para nada. Ese dinero se va en mantener a nuestros dos hijos pequeños”,agregó.
La emprendedora expresó su gratitud a Dios por mantenerse con vida y manifestó su confianza en la pronta recuperación de La Guaira. La gratitud la sostiene, y la confianza en su gente le da fuerza para mirar adelante.
“Vamos a salir de esta porque los venezolanos somos echados pa’ lante. Pero muchas veces no podemos solos y para eso debe estar el Gobierno: para ayudarnos y empujarnos a salir adelante, pero tiene que ser a todos y no a unos pocos”, reflexionó.
La situación en el estadio César Nieves expone la urgencia de ir más allá del asistencialismo temporal. La recuperación de La Guaira exige la reconstrucción de infraestructura, la reactivación crediticia y el respaldo real a la economía popular.
Para emprendedores y sus clientes, hasta que las promesas gubernamentales se transformen en viviendas seguras y financiamiento oportuno, los fogones del refugio continuarán encendidos gracias al esfuerzo de sus propios sobrevivientes.
Daniela Sardi, profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, señaló que no existe una normativa que obligue a diseñar con parámetros de accesibilidad universal de una ciudad moderna. Destacó que luego del pasado terremoto de 24 de junio, la academia debe adaptar los espacios con seguridad .
«Nosotros desde la universidad, habrá unos cinco años que estamos dando la materia de accesibilidad universal para enseñar a los arquitectos a diseñar de una manera empática con la diversidad. Pero ahorita, a raíz del terremoto, quedó muchísima gente amputada, muchísimas personas con condiciones de discapacidad. Y bueno, tenemos que diseñar, proyectar esta nueva ciudad y las nuevas edificaciones pensando en que esto es una realidad para muchas familias», dijo Sardi en el programa de «Marca UCV».
Desde COMIR de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, asesoran en materia de riesgos ambientales y en la gestión anticipatoria para la adaptación de edificaciones. Según Sardi la brigada de FAU, que es un servicio comunitario, se ha especializado en apoyar en dar a conocer el tema de riesgos ambientales, realizando simulacros de desalojo de la edificaciones. «Desde la universidad tenemos mucho tiempo hablando de los riesgos ambientales, hablando de la accesibilidad, hablando de la importancia de preparar a la gente», dijo.
La experta en desarrollo de ambiente y paisajismo consideró que unos espacios que no vamos a poder construir, ya que las edificaciones no podrán tener las misma densidad. Además, habrán sitios que deberán ser estudiados y la microzonificación definirá los lugares que nos se pueden construir.
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Carlos Delgado, CEO y fundador de la escuela de Negocios Level UP, destaca que el emprendimiento se ha convertido en una respuesta al nuevo escenario laboral, donde la seguridad ya no depende de un empleo para toda la vida.
Con motivo del Día Internacional de la Juventud, el 12 de agosto, la escuela de negocios Level UP hace una reflexión sobre el momento en el que estamos a nivel empresarial. Así, pone el foco en un cambio de mentalidad que está marcando a las nuevas generaciones. Y es que, en un contexto en el que el mercado laboral ha dejado atrás el concepto de «trabajo para toda la vida», cada vez son más los jóvenes que optan por emprender como una forma de construir su propio futuro profesional.
La transformación del empleo, caracterizada por una mayor movilidad, la digitalización y la necesidad de adaptación constante, ha llevado a muchos jóvenes a replantearse qué significa realmente la estabilidad laboral. Frente a esta realidad, el emprendimiento deja de ser una alternativa excepcional para convertirse en una opción cada vez más atractiva.
«Durante décadas, la seguridad estaba asociada a encontrar un empleo estable y permanecer en la misma empresa durante años. Hoy esa realidad ha cambiado y muchos jóvenes entienden que crear su propio proyecto puede ofrecerles un mayor control sobre su futuro profesional», afirma Carlos Delgado, CEO y fundador de Level UP.
Según explica Delgado, esta nueva generación no emprende únicamente por vocación, sino también como respuesta a un entorno cambiante en el que desarrollar habilidades como el liderazgo, la capacidad de adaptación o la toma de decisiones resulta tan importante como la formación técnica.
En este escenario, la formación empresarial cobra un papel clave para transformar una idea en un negocio sostenible. «Emprender ya no consiste únicamente en tener una buena idea. Requiere preparación, estrategia y adquirir las competencias necesarias para construir empresas sólidas capaces de crecer en un entorno cada vez más competitivo», añade.
Desde Level UP destacan que la edad media de quienes deciden iniciar un proyecto empresarial continúa descendiendo, impulsada por una generación que ha crecido en un entorno digital, con acceso a más información, referentes y oportunidades que nunca.
Con motivo del Día Internacional de la Juventud, la empresa reivindica la importancia de fomentar una cultura emprendedora desde edades tempranas, proporcionando herramientas que permitan a los jóvenes desarrollar su talento, generar empleo y contribuir al crecimiento económico.
En Playa Surfista, en Mare Abajo, descubrimos hace un mes unaCiudad bendita. Un campamento liderado por Zaida Garnier, quien en entrevista con El Nacional mostraba preocupación por el tiempo libre de los niños de esta comunidad en La Guaira y por eso pedía algo sencillo: un lápiz y un cuaderno para educar.
«No quiero que pasen todo el día metidos ahí en esa carpa caliente, quiero que ellos tengan algo que hacer«, dijo en ese momento esta sobreviviente de la tragedia, sin imaginar que su deseo no solo se haría realidad, sino que se exponenció de tal forma que ahora este refugio tiene su propia escuela.
Zaida Garnier comparte junto a los niños de su comunidad en la inauguración de la escuela Lápiz y cuaderno | Ezequiel Carías/El Nacional
Ciudad bendita ahora tiene una escuela
Ahora que este proyecto se materializó, se siente agradecida con Dios por esta bendición. Su intención fue apoyar a los pequeños con actividades que les sumen luego de los sismos que devastaron con mayor incidencia al estado costero.
«Quería ponerlos a hacer algo útil y que no se olviden de la escuela, que es fundamental para ellos el aprendizaje. De eso se trata, de enseñarles a todos», afirmó.
En Mare Abajo instalaron una escuela para fomentar el aprendizaje entre niños | Ezequiel Carías/El Nacional
Siente que en su vida aparecieron madrinas y padrinos para lograr su cometido de ayudar a quienes más lo necesitan. «Me siento feliz, agradecida con Dios y con mis niños que les gusta aprender», dijo.
Ahora que la escuela está funcionando con la playa de fondo, han aumentado sus ganas de seguir adelante por ellos, para acompañarlos en este proceso.
Zaida Garnier insistió en que este tipo de historias demuestran que los guaireños necesitan ayuda y por eso pidió que no los dejen solos. «Ayúdenme a ayudar. Quiero apoyar a los niños en la enseñanza a leer, a querer, a respetar, a abrazar», destacó sobre cómo otras personas pueden sumarse con la donación de otra carpa, ventiladores, cuentos, libros, útiles escolares o material educativo.
«Nosotros nacimos el 24 de junio»
Una de las lecciones más grandes que le ha dejado a esta venezolana fue el sobrevivir a los terremotos de 7,2 y 7,5 que han dejado al menos 6.125 fallecidos, según cifras del gobierno de Delcy Rodríguez. Por eso siente que debe apoyar a su gente lo más que pueda, porque está viva y sana.
«Nosotros nacimos el 24 de junio, por eso queremos que los niños tengan un lápiz y un cuaderno», explicó sobre cómo esta fecha es trascendental para plantearse nuevas metas luego de la tragedia.
Zaida Garnier proyecta que los niños puedan tener también algunos uniformes para sentir que están en la escuela y no dejar a un lado la importancia de la educación en sus vidas. «Una bermuda y una franela blanca, quién sabe si sale un sastre por ahí», dijo entre risas.
En la escuela Lápiz y cuaderno hicieron un primer censo y consultas a padres para definir las principales necesidades que tienen los niños del sector y ayudarlos con refuerzo pedagógico y recreación | Ezequiel Carías/El Nacional
Cuando las redes influyen de forma positiva
La historia de Zaida Garnier se viralizó en redes sociales y llegó a personas que se conmovieron con su petición y por eso decidieron ayudarla.
Yorky Pedrón, presidenta de la fundación María Mano Amiga, explicó las razones por las que quisieron contribuir desde distintos lugares con esta causa. «A mí me llamaron de otros países a preguntarme si yo conocía a esa señora del video, si era de verdad. Yo soy guaireña, pero me crié en Los Teques y vine a constatar lo que decía ese video. Por eso, quisimos ofrecerle nuestro proyecto Lápiz y cuaderno», indicó.
Junto con Zaida Garnier trabajó su equipo durante dos semanas para buscar todo lo necesario para la escuela, desde la carpa que instalaron en un lugar que les habilitaron hasta las mesas, sillas y estantes que han usado para ubicar lo necesario para enseñar.
Apoyo internacional y local
En esta iniciativa han contribuido instituciones como la Fundación Equipo Solidario, de Bolivia, y la Congregación Marta y María, de Guatemala, y las empresas venezolanas Grupo Élite y Mini Bruno Sucesores. «El concepto de Lápiz y cuaderno es que el niño con esas herramientas tan sencillas pueda lograr sus sueños», señaló Pedrón sobre el objetivo de este programa.
Varias empresas y organizaciones humanitarias brindaron un momento de alegría a los niños | Ezequiel Carías/El Nacional
Pedrón reconoció que muchos piensan en el tema alimentario y de salud cuando ocurre una tragedia, pero siente que el lado educativo también debe estar presente. «Educar a un niño que tú lo lleves de la mano puede ser más adelante un profesional. Entonces por eso siento que la parte educativa, con amor, transforma», añadió.
En la escuela instalada en la playa está la maestra Eli Blanco, quien forma parte de María Mano Amiga, en el sector Pozo de Rosas, en Los Teques. Ahora que se han trasladado a La Guaira, sienten que es necesario ayudar a los niños con entornos agradables y educativos.
«La intención es que puedan renacer esos sueños y que no sientan el cambio tan fuerte, que sea algo familiar para ellos», explicó.
Sueños que renacen
Para Blanco, este tipo de experiencias le ratifican que no se equivocó al elegir esta pasión: «Educar, para mí, es lo más hermoso, es un estilo de vida. Yo siento que ser educador no es una profesión, sino que es algo que vas construyendo y que se va haciendo parte de tu día a día«.
En la escuela Lápiz y cuaderno hicieron un primer censo el 5 de agosto así como consultas a padres para definir las principales necesidades que tienen los niños del sector y ayudarlos con refuerzo pedagógico y recreación.
Zaida Garnier, lideresa en Ciudad Bendita | Ezequiel Carías/El Nacional
Ahora, en el refugio de Ciudad Bendita, no solo la esperanza los sostiene; también se apoyan en herramientas educativas para soñar un futuro distinto.
Cuidada, llena de detalles e, incluso, primorosa, así era la tienda y laboratorio de la chocolatería Cakawa en la planta baja del edificio Mónaco, en La Castellana. Y desapareció en menos de tres minutos, el tiempo que duraron los dos terremotos del 24 de junio.
Todos los vidrios, internos y externos, estallaron. Había muchos, porque Cakawa era transparente. Cualquiera podía contemplar las faenas del laboratorio o asomarse desde la calle y ver el movimiento. Tampoco quedó ni una pared sin fracturas. Las exhibiciones y el área de Hot Chocolate Bar se vinieron abajo. Algunas neveras y equipos pequeños resultaron afectados. Los equipos chocolateros más grandes sí lograron salvarse, al igual que las colecciones y tabletas de chocolate.
Un área de la tienda de Cakawa. A la derecha se puede ver parte del laboratorio. Foto Swuany Uzcátegui
Soraya Achkar y Esther Rojas son las fundadoras y maestras chocolateras de Cakawa, una marca que comenzó en 2018 con la meta de ser más que un bean to bar (del grano a la tableta) y un tree to bar (del árbol a la tableta) pues buscaban perfiles de alta calidad, productores de tradición y de buenas prácticas agrícolas. Para ello, todos estos años se han subido a su camioneta y han recorrido el país, probando cacaos de distintas regiones y trayéndolos al laboratorio de Caracas.
Soraya y Esther en la tienda, antes del terremoto. Foto archivo
El doble sismo le arrebató la sede a Cakawa, pero no terminó con la marca. Aunque hay mucho por definir y hacer para que regrese la tienda, sus chocolates siguen a la venta, incluso una tableta recientemente premiada en Francia y una colección especial que no habían sido lanzadas formalmente. Cada compra que se le hace las ayuda a financiar la reconstrucción de su espacio.
Una de las cinco tabletas de la colección Bioma del cacao. Foto cortesía Cakawa
El sueño es regresar a las residencias Mónaco, pero hay incertidumbre sobre el futuro de esta estructura que tiene carácter patrimonial y que hoy tiene etiqueta roja porque necesita apuntalar escaleras y arreglar algunas columnas. Especialistas de la Alcaldía de Chacao y de la Comisión Presidencial consideran que sí se puede. Mientras tanto, con contratistas amigos, Soraya y Esther empezaron a acomodar lo posible.
«Vamos haciendo las cosas poco a poco, y de manera articulada con el edificio. También pagando poco a poco, con los ingresos que nos generan las ventas. Todo nos ayuda, sobre todo las compras corporativas de 30 o 40 tabletas. Tenemos la esperanza y estamos trabajando para seguir en pie», explica Soraya.
Colecciones especiales y tabletas premiadas
En la actualidad, Cakawa está funcionando como tienda virtual y tiene a la venta dos productos de edición limitada: una colección de 5 tabletas llamada Bioma del cacao y una tableta hecha con cacao proveniente de semillas del banco de germoplasma Padrón de Barlovento, uno de los primeros del país. Además, ofrecen granos de cacao recubiertos de chocolate y el «Miracielo» que es una versión del recordado Miramar, con pasas, frutillas y frutos secos recubiertos de chocolate.
La colección Bioma del cacao es un homenaje a los árboles que crecen alrededor de las plantaciones, como el apamate, el bucare y la mata de plátano, y que juegan un papel fundamental en las notas gustativas y aromáticas que desarrolla el cacao y que se trasladan al chocolate. Son cinco tabletas provenientes de cinco familias cacaoteras de tradición de la zona de Barlovento, y todas cuentan con Indicación Geográfica Protegida.
«Todas estas familias productoras respetan las prácticas ancestrales, porque tienen generaciones cultivando el cacao, y también aplican buenas prácticas agrícolas. Para nosotros eso es muy importante», dice Soraya.
El otro producto de edición limitada para la venta es la «tableta de Padrón», de 60 gramos, llamada así por el nombre del banco de germoplasma de Barlovento, uno de los primeros del país, con más de 400 variedades de semillas.
Tableta de Padrón. Foto cortesía Cakawa
«Lo interesante es que esta tableta la enviamos a concurso a la Agencia para la Valorización de Productos Agrícolas (AVPA), con sede en Francia, y le dieron medalla de bronce como chocolate gourmet, algo que nos tiene muy contentos porque se lo merece», cuenta Soraya.
¿Cómo comprarle a Cakawa?
La colección Bioma del cacao, la tableta de Padrón, los «miracielos» y los granos de cacao cubiertos de chocolate se pueden adquirir comunicándose con Cakawa por el Whatsapp 0412-411.5733 o por mensaje directo al Instagram de la marca @vecakawa y se acuerda la entrega con cada comprador.
La alcaldía ha seguido super pendiente y a colaborar. Ahorita pondrán etiquetas por apartamentos y locales, y luego empezarán las obras.
La Cámara Venezolana del Comercio de Juguetes y Afines se ha movilizado anteriormente para llevar alegría a los niños afectados por el doblete sísmico del pasado 24 de junio. De hecho, durante la celebración del Día del Niño lograron recolectar y donar 10.000 juguetes. Ahora se aproxima el inicio del nuevo año escolar y se han abocado a la recolección de insumos pedagógicos.
Daniela López, presidenta de la institución gremial, dio más detalles sobre esta iniciativa durante una entrevista en el programa «Venezuela productiva» con la periodista Zuhé Rodríguez. En su opinión, también es posible establecer planes para subsidiar el material escolar que no se pueda donar.
«Nosotros nos estamos enfocando en recaudar ahora mismo lo necesario para la temporada escolar. Igualmente, construimos un nexo con los importadores, distribuidores y fabricantes para vender algunos insumos a un precio especial. A veces no todo puede ser donado», dijo López.
Igualmente, el sector juguetero trabaja en planes para seguir ayudando a los niños víctimas del doblete sísmico en las próximas fiestas decembrinas.
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La catástrofe natural en La Guaira provocó un colapso inmediato en los hospitales locales, obligando a trasladar pacientes a la red hospitalaria de Caracas y la Gran Caracas.
Isis Landaeta Médico Cirujano (UCV), Especialista en Medicina Interna y Cardiología, señaló que el sistema de salud en La Guaira (desde la atención primaria hasta el cuarto nivel) ya era insuficiente antes del desastre, agravado por fallas de vialidad y traslados costosos en zonas de difícil acceso. Asimismo, resaltó una reconstrucción integral, «No hay que recuperar lo que estaba porque no era suficiente, sino crear un sistema de salud que pueda abarcar a mucha mayor cantidad de población y donde la gente se sienta realmente atendida.»
Salud como motor de inversión económica
Uno de los puntos resaltados durante el programa «Marca UCV», es que para atraer inversiones privadas (nacionales e internacionales) y reactivar el empleo, es indispensable garantizar primero la estabilidad social, psicológica, física y de servicios básicos en la población.
Landaeta apuntó que es necesario superar el modelo superficial (pintar ambulatorios o llevar insumos básicos) para enfocar esfuerzos en la prevención, el fortalecimiento de la atención primaria y la incorporación de tecnologías como la telemedicina.
«La primera transformación tiene que ser la prevención… Si descargamos los centros de salud desde la atención primaria y nos metemos en la medicina del siglo XXI con telemedicina, podremos hacer algo diferente», fueron las palabras de la doctoras.
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Elsy Visbal, ingeniero y master coach Ontológico, comentó que a las 48 horas del sismo del pasado 28 de junio, ante el caos y la desinformación en redes de mensajería, un equipo multidisciplinario de profesores, egresados y estudiantes de la USB se organizó de manera remota para crear el Sistema Integral de Registro y Monitoreo de Afectados.
Esta herramienta permitió verificar el estatus de miembros de la comunidad. «La plataforma nació para dar primeros auxilios informativos, pero cuando lográbamos contactar a la gente, el reto no era solo saber si estaban con vida, sino identificar sus necesidades básicas inmediatas. La validación de datos da paz, sosiego y certeza a las familias en momentos de alta vulnerabilidad», dijo Visbal en el programa de «La Simón Emprende».
Según la ingeniera, para garantizar la entrega de insumos esenciales (agua, alimentos no perecederos, colchonetas y medicinas), la USB articuló un centro de acopio central en Caracas (CVA en Las Mercedes) y fijó siete puntos de distribución en el estado La Guaira (Catia La Mar, Mamo, Caraballeda, Naiguatá, Camurí, entre otros). Asimismo, dicha plataforma sirve también como puente hacia redes de atención de «segundos auxilios» (salud mental y contención psicosocial).
Finalmente, Visbal argumenta que desde la perspectiva del coaching ontológico y el emprendimiento, la experiencia demostró que en una emergencia no existen planes perfectos, pero se puede innovar organizadamente. Destacó el «liderazgo sin autoridad formal», la colaboración remota con desconocidos y la donación del tiempo y el conocimiento como un recurso sanador para superar las crisis.
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